miércoles, 11 de junio de 2014

La presencia de la antropología filosófica en México; siglo XVI


Alberto Rafael León Ramos

El estudio de la filosofía no sólo compete a los autores clásicos como: Sócrates, Platón, Aristóteles, Plotino etc., ni tampoco sólo se ha desarrollado en Europa. Aquí en México germinó también la madre de todas las ciencias y prueba de ello son Fray Alonso de la Veracruz[1] y Juan Ginés de Sepúlveda[2]; los cuales abordaron el tema antropológico desde puntos de vista muy interesantes. Es menester empezar a explicar sobre ello.

Cuando se descubrió el nuevo mundo  hubo un cambio radical en el modo de ver el universo. Así también la forma de entender al  hombre  que vivía en las Indias. El contacto que sostuvieron los europeos con los nativos detonó preguntas; ¿Son hombres o bestias? ¿Cuentan con inteligencia? ¿Tienen alma?  Estas y otras preguntas se hicieron los españoles  al llegar a la Nueva España. Las  respuestas versaron en dos posturas, unos en contra de reconocer  la humanidad del indio, otros a favor, hasta cierto punto, de ello.  Es así como la actividad filosófica se detona.

J. Ginés de Sepúlveda defendía acérrimamente una sociedad estratificada, no aceptaba que los nuevos hombres tuvieran  alma y razón, por tanto pensaba no se les podía enseñar la palabra de Dios, tampoco podían  ser bautizados. Él escribió varios libros, en el titulado Demócratas toca la cuestión relativa  de saber si la guerra que se emprendió, por parte de los españoles, en contra de los indios es justa o injusta.  Ahí defiende el derecho que tenían de hacer la guerra contra los indios y da razones. La creencia que tenían los españoles era que el más fuerte tiene que dominar al débil, esto lo apoyaban  con la religión. “La guerra nunca se ha de apetecer por sí misma, como se apetece el hambre, la pobreza, el dolor, ni ningún otro género de males”.
Antes de emprender una guerra –piensa Sepúlveda- se debe de deliberar mucho, primero se tiene que buscar la paz por todos los medios posibles con el contrario, si se rehúsa a aceptarla se debe emprender el camino de las armas.
Sepúlveda defiende que todo lo que se puede hacer por derecho natural se puede hacer por derecho divino y la ley evangélica lo respalda, aquel que respalda la ley divina no hace a un lado la ley natural, porque ésta reprueba el mal y la elección de la bien está impresa en el alma racional, por lo que el hombre no puede desear el mal.  Hay razones justas –según Sepúlveda- para hacer una guerra las cuales cito a continuación:

1.-  El que la haga tenga la autoridad para hacerlo, esta autoridad la tiene el príncipe, pues, él tiene suma autoridad en toda la república y lo que él gobierna.

2.- Que se tenga un fin bueno, porque estas son condiciones de la virtud y el deber.  Se debe hacer la guerra para un bien público. (Hacer la guerra con fin de botín es pecado y malvado)

3.- Otra causa justa, es recobrar las cosas injustamente arrebatadas.

4.- Imponer la merecida pena a los malhechores que no han sido castigados en su ciudad.

5.- Someter por las armas aquellos que por condición natural debe obedecer a otros y que se rehúsan a hacerlo. Esta es una causa importante en Sepúlveda y por la cual se justifica a menudo la guerra contra los indios.

El doctor Sepúlveda argumenta que todo lo perfecto debe imperar sobre lo no perfecto, ya que esto debe ser por ley natural. Según sus palabras los indios son menos perfectos que el individuo y por eso los españoles deben tener imperio sobres los indios. “En suma: es justo, conveniente y conforme a la ley natural que los varones probos, inteligentes, virtuosos y humanos dominen sobre todos los que no tienen estas cualidades”[3]

Es por tanto que los indios de la nueva España no tienen nada de hombres, pues, afirma que son un hombres incompletos y no merecen instrucción ni sacramento alguno, también se les considera pecadores e impíos por lo que se justifica la guerra contra ellos por ese simple hecho. Y siendo deber de los varones probos dominar sobre los que no son tan probos, se tenía la autoridad para ejercer potestad sobre ellos, haciéndolos volver al camino de la verdad, la justicia y el buen entendimiento.

Sepúlveda dice que estos hombres son siervos por naturaleza y por tal motivo  no se les puede hacer justicia equitativamente y debían someterse al mandato  español. Otra causa por la que los naturales deben estar bajo el dominio del español es porque ellos –los naturales- tiene costumbres bárbaras y  por ende son pecadores a los que hay que rescatar de esa vida.  

Resumiendo para este señor los hombres de la Nueva España son poco menos que bestias, que no tiene derecho ni garantías individuales por lo se les podía someter. Para  Sepúlveda el natural de la Nueva España no tiene derecho a vivir, no se le puede considerar en sociedad y por su estado natural  se le tiene que hacer la guerra para hacer de él un hombre civilizado, pero que este al servicio del  español.


Por otro lado tenemos el pensamiento de Fray Alonso de la Veracruz. En el libro titulado De dominio infidelim e iusto bello trata la cuestión que aquí se ha venido comentando a saber: si el hombre de las indias, el del nuevo mundo, es un ser pensante o una bestia y si es digno de ser ungido con los sacramentos. Empieza indagando si hay hombres virtuosos y cuáles son, dice que en efecto hay hombres que son virtuosos y que hay siervos por naturaleza. Aunque acepta la distinción de siervo y hombre virtuoso, dice que no hay ningún derecho para afirmar que el hombre virtuoso impere sobre el siervo por naturaleza ya que éste siendo de tal manera no puede, ni debe estar sometido a la voluntad de otro a menos que sea por deseo o compra legitima, de lo contrario se está injuriando a Dios y al emperador.
Es interesante como Fray Alonso de la Veracruz le da un giro radical al tópico. Acepta que los indios son de naturaleza servil, pero es más importante que no existan estafas en contra de aquellos, sino que se trate de manera neutral y además que los tributos a pagar junto con las pertenencias que tengan en su poder sean justas. Lo que se quiere hacer ver en este pensador es que ya se está  tomando en cuenta al indio, se le considera como hombre en sí, aunque todavía con reservas.
De la Veracruz  afirma que el hombre está compuesto de alma y cuerpo y que estos deben de ser cuidados de manera muy especial. El encomendero que está a cargo de estos indios debe velar  por su cuerpo y su alma. En cuanto al cuerpo debe cubrirle sus necesidades básicas de comida, alimento, vestido etc., y lo que respecta al alma debe de prepararlo para su tránsito al camino del más allá, del mundo eterno.

-        “De la Veracruz dice que el Emperador está obligado a dar instrucción a los naturales ya que de ellos recibe tributo y debe cuidar sus bienes tanto espirituales como corporal. Pero el bien de los súbditos no sólo es temporal sino también espiritual, pues el hombre consta de cuerpo y alma. Por tanto está obligado a proveer y cuidar del bien espiritual de sus súbditos”[4]

Aquí hay que hacer patente la gran diferencia de Alonso de la Veracruz y el doctor J. Ginés de Sepúlveda; la cual radica en el modo de ver al  nativo. De la Veracruz le concede  cierto tipo de humanidad, por tanto también garantías y  derechos lo cual hace que se tome a ese hombre, nativo, como un ser que puede vivir en sociedad aunque como siervo; le reconoce capacidad de entendimiento y de aprehensión pues se le puede enseñar la religión.
Ahora bien, el emperador se debe comprometer a ser a sus súbditos fieles cristianos que sigan la palabra de dios. De lo contrario está cayendo en pecado y por ende  ofende a Dios.  Otra obligación es proteger, defender y mantener en justicia y paz, de no hacerlo esta pecando y recibiendo de manera inadecuada los tributos.  “Los tributos se dan por parte del pueblo a su emperador en modo que este – el emperador- cuida de ellos y les provee lo necesario para llegar al fin sobrenatural. [5]

Es importante hacer notar el cambio que se da en la forma de ver al indio. De la Veracruz vela por sus intereses aunque con reservas,  se le cuida, se procura por su bienestar y trata de convertir a la fe católica por medios más sutiles y delicados y no por la fuerza como se acostumbro en un principio. Se reconoce su capacidad de aprendizaje y hasta ciertos derechos humanos, tales como comida, techo, vestido. Aunque se le sigue considerando un siervo. Hasta aquí lo que comentan el segundo pensador.


Explicado en concreto. El doctor Sepúlveda  afirmaba que el indio no merece otra cosa que ser siervo por naturaleza y por tanto se estaba en todo el derecho de hacerle la guerra para dominarlos y enseñarles la ley del más fuerte; otra causa era que se necesitaba el hombre perfecto y probo tenía el deber así como la obligación de someter al menos perfecto por la cual debe estar sometido.

Fray Alonso de la Veracruz se nota preocupado por los indios, los  toma ya como hombres y capaces de recibir la fe así como  ser educados. Se les respeta el derecho a vivir bien y en paz, felizmente y con ciertas garantías, al cuidarlos de manera más o menos integra. Se les debe de educar para llegan a su fin sobrenatural, esto es a Dios. Aunque se sigue pensado que el indio es siervo por naturaleza y debe estar bajo el dominio del español se le reconoce ya como un hombre.
Es así como la filosofía estaba presente en el siglo XVI en México a través del pensamiento de estos dos personajes, especialmente en el tópico antropológico. Sea este una pequeña demostración que en nuestro país la actividad filosófica ha estado presente.













Bibliografía

·       De dominio infidelium et iusto bello. Sobre el dominio de los infieles y la guerra justa, edición crítica, traducción y notas de Roberto Heredia Correa, México: Universidad Nacional Autónoma de México. 2007. LXXXVIII
·       Ginés, Sepúlveda J., “Demócratas”  en http://jorgecaceresr.files.wordpress.com/2010/05/democrates-segundo-o-de-las-justas-causas-de-la-guerra-contra-los-indios.pdf
·       Zavala, Silvio, Filosofía De La Conquista, Fondo de Cultura Económica, México. 1947.








[1] Alonso Gutiérrez, también conocido como fray Alonso de la Vera Cruz, (Caspueñas, Guadalajara, España, 1507 - Ciudad de México, 1584) fue la figura más importante de la filosofía en México durante el siglo XVI.
[2] Juan Ginés de Sepúlveda (Pozoblanco, Córdoba, 1490  1573) fue un filósofo, jurista e historiador español del siglo XVI.
[3] J. Ginés Sepúlveda, “Demócratas”, pág., 87
[4] De la Veracruz, Alonso, “ De dominio infidelium e iusto  bello”
[5] Ibid., 

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