jueves, 7 de marzo de 2019

Asalto



Aurora Ruiz Vásquez

Mi mujer día y noche se lamenta “me duele la cabeza, la
espalda, la pierna. El calor me asfixia, tengo sed”. repite,
repite. “Yo estoy harto”.
Le consigo un ventilador, lo rechaza “Son cosas del diablo,
llévatelo -me dice, Paciente guardo el ventilador en su caja,
-no la comprendo- Pero esa noche, un aire fresco se esparce
en la habitación. Ella duerme sonriente. Despierta cuando
un viento tormentoso abre la ventana,
alza papeles, los objetos, a ella misma.
Flota como una pluma.
La veo alejarse y me pregunto: ¿acaso es un fantasma que
requirió del vendaval furioso y no del ventilador para viajar
a otra dimensión?


Tomado del libro:
La primera nevada
y otros cuentos



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