martes, 5 de febrero de 2019

El docente intelectual; premisas para su configuración ideológica





Luis Bello Estrada

La diferencia entre el rey y el gobernante es que el segundo manda obedeciendo a los ciudadanos que obedecen mandando.
           Aristóteles

La llamada Reforma Educativa 2013 marca un antes y un después del ser docente en México, el sexenio que la impuso ignorando y calumniando a los mentores ahora concluye. Un juicio al modelo y su reacción se hacen imprescindibles ya sea por el deseado cambio de régimen hacia el 2018, o por su funesta permanencia. En cualquier resultado la acción de los profesores mexicanos de cooperación con un nuevo modelo afín, o de resistencia ante la permanencia del actual, serán de primer orden para el futuro de la educación en México. Es necesario analizar, ante la conformación del nuevo orden socioeconómico el tipo ideal de educador que México demanda, además, que sea congruente con la modernidad democrática. El momento histórico demanda un profesor que atienda principios, políticas y acciones desde su práctica docente e ideologíca[1]. Ese mentor se define aquí como docente intelectual, e implica cinco condiciones primordiales: 1) Identidad con la política, 2) Conciencia y crítica de la realidad social, 3) Portador de la cultura, 4) Ejercer profesión de estado y 5) Habla y acción democrática.
   Antes de abundar en dichas condiciones se aclara que “intelectual” es un adjetivo que predispone a la palabra “inteligente”. Todo docente que se precie de serlo sabe que no tiene alumnos “inteligentes” como tampoco los tiene “tontos”, sino que las condiciones sociales, educogénicas de sus familias y sus tradiciones les dan cierta habilidad académica que les permite en el ambiente escolar manejarse mejor a unos que a otros. Del mismo modo, no se implica que le falte inteligencia o intelectualidad a los docentes, sino que tienen que desarrollar habilidades no cultivadas por ahora. La idea de usar el intelecto o ser intelectual se relaciona con la de pensar y razonar, lo que desde luego son condiciones naturales y cotidianas de cualquier persona, pero aquí se refiere a un tipo particular de pensamiento y racionalidad afín a la filosofía.    

1) Identidad con la política


Se opina de manera diversa de la palabra “política”, normalmente negativa, y hasta se le manipula, pero todo docente debe de reconocer que su primera y más importante obligación es hacer política, según la refiere Aristóteles en su Ética Nicomáquea como: “El mayor bien para la mayor cantidad de las personas” cuando ocurre la política se logran procesos de bienestar social, siendo éste no sólo paralelo, sino convergente con el bienestar individual, entonces una sociedad consciente de sus derechos y obligaciones, redunda en beneficio de docentes y alumnos. La educación siendo el subsistema social más igualitario aglutinó los elementos para que naciera la política. Los pensamientos e ideologías comunitarias[2] como las liberales[3] convergen en el valor de la educación. La educación en unidad con la política ha sido esencial en la construcción de la cultura y por lo tanto del humanismo, Ello nos ofrece el mejor ideal de vida. El descuido de su interacción genera problemas sociales, más aún cuando la política es subordinada por la economía de mercado, la educación es reducida a la instrucción que se circunscribe en capacitación para el trabajo y subordinación al orden que estructura la economía mundial, en otras palabras competencias para la vida y el trabajo[4].  
  En el deterioro de la política por el autoritarismo neoliberal, los primeros que padecen son los docentes, ejemplo de ello es la condición punitiva, el acoso laboral y el menosprecio hacia los maestros que surge de la Reforma Educativa 2013. El neoliberalismo redistribuye los recursos restringiéndolos a quienes menos tienen y entregándolos a quien más rico es, el pueblo y la mayoría de los trabajadores y sus familias padecen, en los alumnos escasean recursos, oportunidades y libertades tales como nutrirse o estudiar, así la permanencia en la escuela y el desempeño bajan y la deserción se incrementa, por lo que la ausencia de la democracia y la política afecta directa e indirectamente a los maestros.
Bajo esas circunstancias el docente intelectual es primero y antes que nada un político que combate prácticas excluyentes, enemigo del modelo económico neoliberal y de quienes lo promueven. Neoliberalismo y corrupción se apoyan con  tecnologías digitales, enajenan personas presentándoles un único modelo de vida posible. Modelo que redefine la forma de hacer riqueza y su distribución, en este sentido Giovanni Sartori advierte de la inminencia del Homo videns que subordina al Homo sapiens, traslada a la humanidad de seres sapientes o pensantes a autómatas sometidos a las pantallas del televisor, del ordenador, de las tabletas y de los llamados teléfonos inteligentes, en este sentido el consorcio GAFA (Google, Aple, Facebook y Amazon) ha sido denominado como el “nuevo imperialismo cultural americano”, éste desarrolla un nuevo paradigma de vida que replantea nuestra formación y atenta contra la educación; porque prevalece y redefine valores de economía de mercado en contra de los valores humanos. La acción política del docente intelectual se hace forzosa para entender y restaurar la educación; definida como el desarrollo del espíritu con un carácter humano, y contrario a las formas de exclusión contra la clase trabajadora.   
  Hacer política dentro de su salón de clase o escuela pudiera resultar confuso para la generalidad de los docentes, por lo que se aclara que no se trata de promover partidos políticos, ni personajes con esas pretensiones, sino de fomentar entre los alumnos el diálogo, el debate, y el pensamiento crítico, que lleva al juicio político. Fomentar la filosofía socrática que implica el analizar y dudar de todas las cosas. Además de hacer política con los alumnos es importante desarrollarla con padres, colegas, vecinos, directivos y otras autoridades. El hacer política para el docente suele confundirse con buscar posiciones de poder en la administración escolar, en sindicatos o en partidos políticos, todo ello puede ser válido si se persiguen acciones políticas legítimas, sin embargo hoy en día prevalecen administraciones escolares impositivas y autoritarias, así como sindicatos charros, por ello es muy difícil que posiciones disidentes democráticas accedan a ellas, o desde ahí se puedan promover cambios sustanciales al estado actual de las cosas. 
  El artículo tercero de la Constitución Política Mexicana define que el criterio de la educación “Será democrático, considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo…”. Así el docente intelectual hace al régimen político desde sus prácticas democráticas, lo hace por convicción personal y filiación profesional. El libro La República de Platón es el primero de la Filosofía Política, pero a la vez es el libro más valioso de la educación. J. Jacobo Rousseau, John Dewey, Giovanni Sartori, o el mismo Platón son tan politólogos como educadores. Cada clase, de cada día debe ser una proclamación de la política. Las sesiones cotidianas se sustentan en la ciencia y la ciencia suprema o episteme suprema es precisamente la ciencia política. 

2) Conciencia y conocimiento de la realidad social


Leer el contexto implica habilidades que no necesariamente han sido desarrolladas ni en maestros en formación ni en los que están ya en servicio, desde luego existen asignaturas de conocimiento del medio y afines, la opinión y apariencia generalizada es la de que infantes y adultos entendemos lo que vemos y las cosas no son tan simples. Se acostumbra a ver el mundo social y natural desde una sola perspectiva, la corriente sociológica del funcional estructuralismo que además se maneja como objetiva e desideologizada. Por otra parte en nuestra condición tanto subdesarrollada, como premoderna mucho de lo que vivimos se define desde la moral judeo cristiana. No es raro que los ahorros de todo un año de una comunidad rural se emplea para fiestas patronales en vez de emplearlas para servicios que mejoren las condiciones de vida de la comunidad. De todo ello el modelo económico actual oculta la realidad de las relaciones laborales, la distribución de los recursos e inclusive lo que es bueno y lo que no, el homo videns se circunscribe a las imágenes virtuales y no piensa más allá, la persona funciona solo como receptor y maquilador de la información que aparenta ser la “buena”, se le impide un análisis y un juicio tanto crítico como político.  
  El modelo capitalista y sus estructuras emergentes como el GAFA son factores de marginación, pobreza y corrupción en cada país, así como de una lógica formativa contraria a la educación. Hacen ver y creer que el estado de las relaciones sociales y económicas son el resultado del consenso y de una manera correcta, equilibrada y ecológica de vida. Se interpreta que los procesos son justos y funcionan bien, cuando la realidad es otra, es contraria y en el fondo es inhumana. Habrá que considerar el crecimiento de la migración nacional y mundial, de la pobreza y del crimen así como el despojo social y la contaminación de la naturaleza en nombre del “desarrollo económico”. Un ejemplo, es que en octubre del año 2017 se contabilizó como el mes más violento, con más asesinatos de los últimos 20 años en México, de lo cual los analistas reconocen una espiral criminal que se incrementará mientras no cambie el estado de las cosas. Esa confusión que nos hace considerar lo malo como bueno es el resultado también de medios masivos de comunicación que no informan (es decir desinforman) o peor aún malinforman (mienten la realidad). Desde luego hay prensa como la revista Proceso, y el periódico La Jornada que entre otros mantienen independencia de los grupos de poder en México. Sin olvidar a la heroica Carmen Aristegui, a la que cada mexicano le debe demasiado en materia de promoción de la democracia.      
  Los medios de comunicación facciosos, como su falta de ideología no permiten el desarrollo de la conciencia crítica, anulan el juicio crítico y abortan el juicio político, por ello muchos de los que dicen ser docente críticos, sin una ideología definida, solo repiten opiniones y apariencias fabricadas por el poder. Un ejemplo en el ámbito de la defensa de la profesión docente y de la educación pública es la Coodinadora Nacional de Trabajadores de la Educación o CNTE, la cual con muchos maestros ultrajados, heridos y hasta muertos contuvo efectos lesivos de la Reforma Educativa 2013. Sin embargo, los medios de comunicación, el grueso de la población e inclusive docentes la identifican como el desprestigio del gremio. Es decir se culpabiliza a las víctimas y no se les reconoce su heroísmo, nadie mejor que ellos para defender lo comunitario, los derechos y la dignidad del trabajador de la educación. Una CNTE democrática y no alineada al poder autoritario no cabe en la lógica del gobierno neoliberal, ni de los espacios antidemocráticos del país, por ello personajes ilustres como el galardonado escritor Paco Ignacio Taibo II, la reivindica coreando en sus conferencias “Aquí y ahora con la coordinadora”.  
  El docente intelectual reconoce en la imposición de un modelo económico la exclusión de la libertad y de la libre determinación del pueblo, por lo que ve al mundo presente con sus contradicciones, desde la pedagogía crítica estudia a Antonio Gramsci, Paulo Freire o Henry Giroux. Desde las teorías marxistas, consigue una conciencia de clase y una ideología, tiene claro que no desea una escuela encargada de reproducir las desigualdades sociales y de mantener el statu quo. Trabaja y lucha por la escuela que transforma la realidad social exclusora, de pobreza, marginación y violencia que padece México. El docente intelectual conoce y desarrolla el método del materialismo dialéctico con el que él mismo y sus alumnos identifican mejor los perjuicios, injusticias y deshumanización del modelo de economía clásica liberal, reconoce en sus condiciones de alta y creciente desigualdad como doblemente nocivas y corruptoras.    
  El conocimiento de la realidad es sesgado por nocivos medios masivos de comunicación pro capitalistas, por pensamientos pre modernos del judeo cristianismo y por otros sistemas enajenantes. No obstante, ellos no afectan ni quebrantan al docente intelectual ya que cuenta con bases firmes en su pensamiento crítico e ideología, en la historia del colonialismo español, del imperialismo norteamericano, y de las actuaciones en México de la CIA, del FMI, de la OCDE y de Mexicanos Primero, todas ellas de corte oligárquico y antidemocrático. El docente intelectual reconoce las virtudes de la democracia, del valor de la política y de la cultura; como una sociedad donde se le debe poner un freno a las desigualdades sociales, lo cual es la más profunda evidencia de la falta de democracia.


3) Portador de la cultura


Desde la antropología, se ha sesgado el sentido de la palabra cultura:

Hoy estamos acostumbrados a usar la palabra cultura, no en el sentido inherente a la humanidad heredera de Grecia, sino en una aceptación mucho más trivial que la extiende a todos los pueblos de la tierra, incluso los primitivos. Así, entendemos por cultura la totalidad de manifestaciones y formas de vida que caracterizan un pueblo. La palabra se ha convertido en un simple concepto antropológico descriptivo (Jaeger, 2012. p. 6).

Con falta de  autocrítica y de otredad, Occidente ha sumado diferentes cosmovisiones, en el afán de ser incluyente ha resultado solipsista. Prácticamente se termina definiendo la cultura como “Todo lo hecho por el hombre”, lo que resulta falso por, al menos, tres razones; 1) Diversos pueblos, y en particular Oriente no se asumen como poseedores de alguna cultura, ni tienen una traducción para ese vocablo, ello porque no tienen alguna idea afín y así la definición de cultura no puede considerarse con la universalidad que se maneja. 2) En Occidente donde se acuña ese vocablo muchas cosas como la quema de libros que hiciera Hitler de ninguna manera se le puede calificar como cultura, sino todo lo contrario, como un acto de barbarie, de totalitarismo y de deshumanización y 3) Cuando algo lo es todo, entonces no es nada en particular y no nos sirve para explicar las cosas.
Gabriel Zaid (2017) refiere un rosario de términos como cultura nacional, cultura universal, cultura particular o cultura de sociedad avanzada, cultura (sola), culturas (con s) inclusive habla de la cultura animal. Hay hasta 160 definiciones del término cultura, pero para el docente intelectual la definición que se requiere dicta desde la paideia que cultura es “todo aquello hecho por el hombre, pero que además lo humaniza”. De esta manera el proceso de humanización siendo propio de la visión occidental especializa la definición de cultura y la asigna en una cosmovisión particular, así, en contra de lo habituado, se segrega la idea de cultura a los olmecas, mayas, mexicas y toda Mesoamérica, ellos en conjunto crearon elementos que hoy, desde occidente, reconocemos como humanizantes, sin embargo será degradarlos al interpretarlos con nuestros actuales códigos, por ello es menester acordar que la cultura es exclusiva de occidente, como el ideal griego de la formación humana, de acuerdo con Jaeger.   
  Partiendo de la idea de que la cultura se define como un proceso de humanización de las personas, el docente intelectual es en esencia un “cultivador de la cultura” que se reconoce en el pueblo griego clásico. El pueblo heleno aportó el conocimiento de las leyes que gobiernan la íntima naturaleza humana. Sin embargo, en el devenir de la historia de Occidente se ha perdido y cambiado mucho de su sentido. Nos referimos a que macedonios, romanos y judeocristianos aprovecharon los aportes de Occidente pero contravinieron elementos fundacionales claves. Por ejemplo, la ética socrática la convirtieron en moral judeo cristiana, es decir, cristianizaron a Sócrates y con ello mantuvieron el oscurantismo desde el siglo V hasta la Revolución Francesa, y en Latinoamérica la premodernidad aún perdura.   
  Durante el oscurantismo la escolástica colocó las revelaciones cristianas como esencia de la razón y la verdad, con ello cambió el paradigma antropocéntrico y de desarrollo del logos que habían logrado los griegos y regresó a un tipo de teocentrismo mitológico. Del mito de Zeus se pasó al mito de Cristo y en particular en México al mito de la Guadalupana. Hace apenas dos siglos con la ilustración, la modernidad, y el desarrollo impetuoso de la ciencia resurgen los postulados del helenismo con una clara pretensión de humanismo. Sin embargo, en el mismo siglo XX se desarrollan concepciones erradas del tren occidental, por ejemplo el holocausto y el totalitarismo soviético, son aparentes legados de la modernidad y de occidente, pero, en realidad han traicionado los principios fundadores de esta cosmovisión y por ello no forman parte de la cultura. Bajo esta lógica es menester reconocer la cultura, en esencia, en su origen; particularmente en la paideia socrática, también la sofista, en la primera se advierten los ideales y virtudes que nos dieron origen, que nos vieron nacer y que definen ahora nuestro destino.
  Cuando Sócrates, el más sabio y humilde de entre los atenienses, explicó ante sus pares, que su sabiduría superior consistía en un sólo conocimiento “yo solo sé que no sé nada” refirió el elemento de mayor identidad del hombre, con las leyes que gobiernan su íntima naturaleza humana; la inconformidad. El hombre es inconforme por naturaleza y la filosofía es la materia que da sentido a esta condición. Desde ahí la paideia socrática y la filosofía se colocan en el pináculo del docente intelectual y el tipo de cultura que reconoce es la constituida por los tres grandes creadores del pensamiento occidental; Sócrates, Platón y Aristóteles, previo a ellos, Homero y Hesíodo respectivamente le enseñan la emancipación y la domesticación inmersa en su labor docente. Los trágicos Esquilo, Sófocles y Eurípides, los historiadores Herodoto y Tucídides, así como otros creadores de este pensamiento particular que hoy corre por lo más profundo de nuestro entender del mundo, de nuestra cosmovisión.    
  Sócrates es condenado a muerte por “pervertir a la juventud y por impiedad” este personaje que no acepta el orden establecido “que cuestiona el orden existente” apela a la transformación como motor de la educación legítima y abraza a la emancipación como esencia de la íntima naturaleza humana. Lo natural en el hombre no es someterse a la realidad sino descubrir, crear, dar vida y erotismo. Freire refiere que las personas no son seres de adaptación sino de transformación. El pueblo y el docente mexicano han sido excesivamente domesticados, la emancipación que complementa esa condición educativa debe de privilegiarse para con ello superar el sometimiento espiritual que se padece, la dependencia y la exclusión. Contra ello el docente intelectual puede hacer frente a las injusticias, entre ellas al neoliberalismo, a la desigualdad y a los imperialismo comerciales actuales, construyendo una práctica educativa filosófica y democrática acompañado de la cultura. Nietzsche en Sobre el porvenir de nuestras instituciones educativas da más luces sobre el estudio de la cultura cuando en dicha obra la legítima como Filología.

 4) Ejercer profesión de estado


Sócrates, prototipo de la paideia socrática nunca cobró por enseñar, cuando lo condenaron a muerte por “pervertir a la juventud e impiedad” le ofrecieron que él conmutara su sentencia de muerte por otro castigo, él refirió que lo que merecía era que el Consejo del Areópago o estado ateniense pagara sus alimentos y su casa. Lo congruente para quien educa haciendo justos, buenos y bellos a los habitantes de una ciudad es, desde luego, cobrar un salario a la ciudad o estado. Es por ello que a los docentes se les ha de retribuir su servicio con un salario, el docente intelectual, al igual que Sócrates, busca hacer de sus alumnos embriones de justicia, de congruencia y de bienestar social que redunde en bienestar de cada habitante de la ciudad. Así la labor del educador rebasa los cánones de otras profesiones, hace ciudadanía y estado, con ello humaniza. Dado que hoy México y el mundo padece más por sus ausencias morales y éticas que por bienes materiales, se requiere priorizar el objetivo humanizante.     
  El docente de educación pública básica en México tiene una doble condición kratos y demos, por un lado es gobierno y poder, funcionario de la clase política, pagado y al servicio del estado, y por el otro, dada la cercanía de su labor con la gente del pueblo, él mismo es pueblo, además lo es por su histórica adscripción al lado de las causas sociales. Así, el docente comparte con el demos sus problemas y aspiraciones y por ello de manera natural iguala su destino. Los profesores ejercen un amplio poder como individuos y como gremio, el docente intelectual es un trabajador que tiene clara su función en torno a una profesión de estado, es el más importante recurso y símbolo de la res pública, la cosa pública, del interés mismo del pueblo, su salario viene del erario público y su arte, la educación, constituye la apuesta más valiosa de la sociedad para superar los individualismo estériles, los dogmas, la desigualdad y la ausencia de fraternidad.
  Uno de los más valiosos maestros e intelectuales con quien contamos en México, el Doctor Lorenzo Meyer declaró “Los intelectuales de derecha, si es que tal cosa existe”. Con esta expresión refiere que la derecha o quien acepta las diferencias sociales como algo inevitable, está ausente de intelectualidad. Es decir, define que esta ideología no piensa inteligentemente. La derecha por antonomasia es excluyente, cuida el statu quo, es miope a lo social y no reconoce la necesaria equidad para el bienestar social, solo se aboca a la comodidad individual y familiar, no reconoce la convergencia de esos tipos de bienestar. Es decir, que la derecha no entiende que su particular o personal bienestar será el fruto del bienestar de su entorno comunitario, por lo tanto es apremiante que lo público sea fortalecido. Lo privado deberá ser limitado para evitar segregar, tarde que temprano la persona que privatiza lo público padecerá la exclusión en la que ella misma participó, aún sin ser consciente.    
  El docente intelectual, reconoce que los recursos públicos son susceptibles de mal manejo o corrupción, pero sabe que en el sector privado la corrupción se triplica. Se sabe e identifica con el pueblo, se suscribe a lo social y por lo tanto vota por el demos, por la democracia y por la izquierda. Es liberal ideológico[5], crítico y emancipado de conservadurismos y derechas gubernamentales o de deidades, asume como forma de pensamiento la laicidad, la racionalidad científica y la democracia dialógica. Los espacios públicos como su aula, la escuela, las calles, o los parques urbanos los valora en alto grado. Si tiene algún culto religioso dogmático lo asume en espacios privados, ello por el hecho de que las religiones nunca han unido a la humanidad, sino que la han separado y por ellas se han permitido los actos más inhumanos y crueles según lo narra Saramago en El factor dios, así nuestro docente intelectual practica una especie de “religión” que glorifica a lo humano, por ello a la duda y a la inconformidad. La adscripción a lo humano se reconoce en Nietzsche cuando proclama “Yo amo a los hombres”, en Así habló Zaratustra.
El docente intelectual tiene la misión de legitimar al estado. El estado moderno se hace real a través de él, reconoce el poder de la democracia ahí emanada. En perjuicio del docente la cúpula sindical corrupta como el gobierno ilegítimo y autoritario lo pretenden cooptar. Sin embargo, él tras haber leído de Étienne de La Boétie El discurso de la servidumbre voluntaria, les podrá desenmascarar y rechazarlos, como lo hará con el régimen neoliberal que hace prevalecer el interés del capital por sobre el interés de lo humano. Lo humano es su principio, piensa que forma parte del gremio de funcionarios públicos más numeroso y más poderoso para hacer los cambios necesarios que la sociedad demanda, está en contacto directo con el pueblo, vive sus condiciones y padece sus luchas, el docente intelectual es el que tiene claro que unido y organizado puede desterrar la desdicha y la violencia que aqueja a su nación.  

5) Habla y acción democrática.


El género Homo se hizo sapiens gracias al habla. El poder de la palabra, del diálogo y la comunicación son superiores para la construcción de lo humano y su preservación. Diálogo y democracia disienten del dogma y gestan el logos:

Fruto de la democracia que se había iniciado en el siglo V a. C., el diálogo supuso la eliminación del lenguaje dogmático. La verdad se desvelaba no en el imperio del sacerdote o el rey, sino en la coincidencia de los hombres, en el enfrentamiento de sus opiniones, en las que no había en principio, nadie que administrase ese discurso, que lo impusiese desde el espacio privilegiado de un monólogo sin respuesta (Lledó, 2015, p. 14).

El docente intelectual comprometido con el desarrollo del espíritu con carácter humano promueve el diálogo y con ello aleja a su comunidad del dogma que divinizó deshumanizando a las personas y que hoy en día amenaza con mantener a los hombres separados de la vida democrática. 
No obstante la importancia y el valor del diálogo y del debate, éste se obstaculiza con barreras definidas como antidialógicas. Esas barreras surgen cuando las personas o las instituciones imponen posiciones de poder al margen del valor de los argumentos. Los argumentos válidos deberán junto con el diálogo definir las decisiones de los colectivos. Regularmente las madres y padres de familia se sienten antagónicos con los docentes de sus hijos, el docente con su director y supervisor. El sistema educativo mexicano, por ahora, evalúa punitivamente a sus trabajadores. Así en general se puede afirmar que está roto el diálogo. Los maestros hasta hoy no han sido escuchados y urge que se organicen para que su voz sea atendida. Las escuelas normales, semilleros de mentores tienen un compromiso histórico en el sentido de hacerse escuchar y hacer que los docentes de México sean escuchados.
El profesor es un individuo que profesa, es decir, dice lo que piensa a los demás, debate con el pueblo y de lo público, Así desarrolla su criticidad y autocrítica, con esa acción define su preocupación ética por su entorno, y se define como factor de compromiso, acción de interés público y transformación. No es coincidencia que crímenes atroces como el de Ayotzinapa o el de Nochixtlan estén enmarcados con mentores como víctimas,. El docente intelectual reconoce en la isegoría al sistema en el que todos hacen uso de la palabra de igual a igual, en ello reconoce su mayor posibilidad de crecimiento intelectual y democrático atendiendo la otredad. Propicia el diálogo igualitario entre sus alumnos, entre sus alumnos y él, en sus colectivos sindicales y académicos lucha porque su ética y los principios democráticos prevalezcan, con ello propicia la mirada colectiva, la toma de acuerdos y reconoce y valora con amplitud las visiones públicas de sus pares. Así también censura la ignorancia y toda acción exclusora de algunos colegas antidemocráticos.    
El docente intelectual reconoce el valor de hablar de opiniones y apariencias, la  doxa, pero mejor aún propicia la dialéctica o diálogo científico, con la que se construye una verdad objetiva, científica y consensada definida como epistémica. Para lograr explicar su verdad el docente intelectual está equipado con una ideología en favor de lo social, conciencia, cultura, profesionalismo y amor por la democracia y la política; es decir reconoce el poder superior del pueblo. Por encima de autoritarismos, retóricas e imposición del poder injusto, propicia el habla informada como la más poderosa oportunidad para la supresión de injusticias. El docente intelectual reconoce el habla y el diálogo como el medio idóneo y poderoso para la transformación de las condiciones adversas de la sociedad, su acción comunitaria y por supuesto para la educación que implica humanización.
Así, tiene en alta estima el habla, la lectura y la escritura, reconoce que ellas han protagonizado la transformación de las condiciones socavadas a los grupos o personas vulneradas. El peso de la palabra es inconmensurable; el habla permitió el paso del mito al logos, ese fue el gran avance de la cultura que crearon los griegos. Con el logos o palabra tanto hablada como escrita surgió una verdad antropocéntrica o epistémica que “mató a los dioses”; quitó el poder político a teocracias, y lo entregó a las personas que radican en el demos. El poder o gobierno (kratos) tránsito del aristos, representante de Dios, al demos, definido por los ciudadanos, de la conciencia e interés individual del monarca el poder ahora es del ciudadano de la polis. Así se revitalizó el interés social, colectivo y público, y con ello la democracia hubo de definir ciudadanías. Hoy el paso de vasallos sin derechos, al de ciudadanos queda como responsabilidad precisamente de los docentes.  
El habla cotidiana griega potencializó su valor mediante la mayéutica socrática, que Platón convierte en dialéctica y que constituye la esencia del método científico moderno. El docente intelectual tiene en alta estima al habla, a la comunicación, y a la dialéctica; reconoce en la Teoría de la Acción Comunicativa o TAC de Jürgen Habermas el método efectivo y eficiente de hacer a la comunidad, a su vez con Ramón Flecha se observa en el Aprendizaje Dialógico la forma más original y efectiva de lograr transformación social por medio de la institución escolar. Así, se logran aprendizajes efectivos, solidarios y útiles para la estructuración de una sociedad más humanizada o mejor educada. La espiral de violencia que vive México en la segunda década del siglo XXI solo podrá ser superada con comunicación y acuerdos, no más violencia, imposición y militares en la calle. Habla y acción democrática de los docentes es la vía para reconstruir el tejido social.
El docente intelectual identifica que la Reforma Educativa 2013 no se preocupa por las necesidades de los niños de nuestro país, sino que está destinada a atender los intereses económicos neoliberales, promueve desigualdad de oportunidades de las  escuelas públicas, instruye a los infantes en competencias del interés de grupos empresariales capitalistas. Ven a los niños mexicanos como futuros trabajadores, mano de obra barata que no desarrolle un espíritu con carácter humano, sin posibilidad de inconformarse, ni de cuestionar su forma de vida. Por ello dicha reforma evita la Filosofía, la Política y la Sociología Crítica, y promueve una perspectiva domesticadora de las almas de infantes y de los jóvenes mexicanos. Lo mismo intenta con los docentes; hacerlos callados, sumisos y obedientes a la imposición de deshumanizadoras normas laborales disfrazadas de idoneidad y de calidad.
El docente intelectual atestigua inconforme, que los actores de su gremio no fueron convocados para desarrollar dicha reforma, y que el modelo educativo que de ahí surgió fue elaborado por tecnócratas eficientista que no reconocen la diversidad socio económico mexicana, ni a los grupos marginales, indígenas, y pobres, pero sobre todo no diseñan atendiendo el principio epistemológico de la educación. Atiende dicha reforma de acuerdo a organismos económicos privatizadores internacionales como la OCDE, y nacionales como Mexicanos Primero que manipulan la opinión pública e imponen una manera de ver el mundo ajena a los valores comunitarios mexicanos, y al negarlos excluye la identidad nacional que nos da sentido a lo mexicano y a sus tradiciones.
El docente intelectual atestigua que la Reforma Educativa 2013 deteriora la ya de por sí incipiente ciudadanía mexicana. Que se requiere construir una sociedad moderna con libertad, igualdad y fraternidad, reivindicando la modernidad democrática, ello desde la escuela básica y normal, donde la democracia sea aplicada como la oportunidad de disentir, de formar juicios críticos, de debatir y de reflexionar acerca del orden actual. Que la educación como paideia socrática engendrará al guerrero de la filosofía política que priorice necesariamente el bienestar social. Que la educación, a través de los profesores, debe crear individuos exigentes de derechos y comprometidos cívicamente, lo cual suprimirá el autoritarismo. El docente intelectual educado en la virtud de la justicia se constituye como ciudadano y contagia su ciudadanía a los suyos, reivindica la educación legítima basado en la virtud humana.
Post Data: Esta densa lectura invita y reclama el leer diversos libros, algunos citados  aquí, disfrutar de los autores del helenismo, así mismo escribir lo que se piensa y publicarlo, así como discutirlo públicamente, reivindica la Historia, la Filosofía y sobre todo la Política y al docente como actor central del devenir educativo de México. Fue hecho con la pretensión de redefinir al docente necesario para los cambios sustantivos de la lastimera situación que padece el país. El autor es docente de la Benemérita Escuela Normal Veracruzana “Enrique C. Rébsamen” y pretende discutir el presente material para enriquecerlo y corregirlo. Sin más que decir, se lo dedica a los docentes que padecen la injusticias del sistema por sus actos heroicos en defensa de la educación pública y el normalismo.

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[1] La actividad docente ideológica es comunmente censurada, por considerarse sesgada de la objetividad. Sin embargo, desde la corriente de pensamiento del materialismo se afirma que la ideología siempre está presente en el pensamiento, considerándose imposible la desideologización.
[2] Centradas en el bienestar común, comunismo, socialismo, o economía de bienestar.
[3] Centradas en las libertades individuales, la libre competencia y por lo tanto en el estado al margen de la economía.
[4] Este enfoque (competencias para la vida y la profesión) prioriza el permanecer en el mercado con ganancias por medio de la eficiencia y talento de la persona. Con ello el paradigma de competencia subordina al paradigma de convivencia y pervierte el sentido epistemológico de la educación.


[5] El liberal ideológico refiere a quien no se deja dogmatizar, el liberalismo económico, en contrasentido  apela al capitalismo y a la libertad económica para explotar a los trabajadores y consumidores.

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