lunes, 10 de marzo de 2014

Xalapa, Tú y siempre, tú


Andrés Salomón Rodríguez

Que hermosa eres a pesar de tus quehaceres
y tus deberes y,
¿Por qué no decirlo?
También de tus quereres.

A pesar de tu crecimiento, desorbitado, desordenado,
creado por quienes te han enajenado
para alcanzar con lo ganado
un sitio social y económico deseado.

A quienes te conocimos en mediados del siglo veinte,
daba gusto, mucho gusto, verte

Tus plazuelas, tus callejones, tus parques y tus cerros.

Eras en verdad un macetón cerrado y
florido de la Patria.

Tus flores son divinas
podían observarse en cada esquina.

Tu clima era envidiable,
aunque necesitaba del impermeable.

Tu sol era, aunque tímido y discreto,
muy reluciente y coqueto.

Tu cerro del Macuiltépec te descubre en tu hermosura,
y cobija con ternura tu neblina pasajera.

Como marejada
se elevan a tus plantas
el Cofre y el Pico de Orizaba.

Te has ganado el respeto y cariño
de gobernantes y niños,
te añoramos cuando falta
tu humedad y tú cariño.

Oh bella e inolvidable, ciudad capital,
has sufrido el mal del cambio epocal.

Tú, Xalapa, hoy eres más que ayer,
Atenas de Veracruz.
Sigues concediendo, cultura, delicadeza y luz.

Roma la chica, podrían llamarte,
pues igual que a Salamanca,
tres colinas te sustentan
y describen tu paisaje.

Tu añejo parque “Los Berros”,
inspiración de poetas, escritores y paseantes,
le sirvió de biblioteca a muchos, muchos estudiantes
que preferían el trinar de las aves expectantes.

Tu siempre estarás presente,
con tu paseo de “Los Lagos”,
recinto de trovadores, estudiantes cantadores,
que afinaban sus guitarras para llevar,
serenata
al amor de sus amores a la mujer anhelada,
y en sus bolsas, casi nada.

En ti se forjan
los que con buena cabeza,
se acercan con entereza,
a conocer tu belleza
y tu sabiduría.

tus noches de luna, Xalapa,
reflejan tus callejuelas,
y nos hacen recordar
hasta las penas ajenas

Cuando se desciende del altiplano
a pie, coche o aeroplano,
se observa el pavimento
sobre los cerros cercanos,
cercanos al firmamento.

Ah como has dado cobija a estudiantes
de todas partes, que han llegado a ti anhelantes
de saber y de vivir,
y que han podido conseguir,
con esfuerzo y corazón
un puesto grandilocuente:
gobernador, presidente…

Oh, Xalapa, de mis días tristes,
Amores incumplidos y tardes sin esperanza,
como has logrado que viva
con amor y con bonanza.

Tú y siempre, tú Xalapa,
has superado temblores, admitido detractores,
impulsando forjadores.

Y también tú,
en tus noches de luna,
has cobijado en esquinas,
pórticos y zaguanes,
los románticos afanes
de jóvenes de provincia,
quienes, con cierta malicia
buscan unir emociones
juntando sus corazones

Quinta “Lalita”
Municipio de Villa Emiliano Zapata
Veracruz, México
Invierno 2010
XXXVII Aniversario de vida profesional

Seudónimo “El Sereno”

NUESTRA LONGEVA CAMPAÑA CONTRA EL ANALFABETISMO 1944-2014


Wilfrido Sánchez Márquez
Miembro de número de la Sección Veracruz
De la Academia Mexicana de la Educación A. C.

El 21 de agosto de 1944 fue promulgada la “Ley que Estableció en la República Mexicana la Campaña Nacional contra el Analfabetismo”; desde entonces, han transcurrido 66 años de la denominada Campaña Nacional de Alfabetización. En sus primeros cinco, este esfuerzo colectivo produjo resultados alentadores; posteriormente este movimiento se fue debilitando progresivamente a tal grado que las instancias responsables de su conducción y ejecución se burocratizaron y por consecuencias sus acciones se tornaron rutinarias, anacrónicas e inoperantes.
La lucha contra la ignorancia en la población de 15 años y más ha llegado a un punto tal que el distinguido Dr. José Vitelio García Maldonado, ex director del CREFAL-UNESCO, en uno de sus escritos nos dejó este juicio valorativo: “Abordar el lema “Educación de adultos” es discurrir en un campo en el cual, los esfuerzos institucionales del renglón educativo son inconstantes, inconexos y hasta anárquicos”.
El deterioro de las campañas alfabetizadoras ya se había presentado en otros países; por su importancia e implicaciones, este tema fue abordado con amplitud y profundidad en el Congreso Mundial de Ministros de Educación para la Liquidación del Analfabetismo efectuado en Teherán, Irán en el año de 1965, bajo el patrocinio de la UNESCO.
Los representantes de 89 países, entre ellos México, formularon valiosísimas conclusiones y recomendaciones a los países miembros, entre ellas destaca la de substituir la práctica de la alfabetización tradicional por la alfabetización funcional basada ésta en la tesis: “si el analfabetismo es parte integrante del subdesarrollo, la alfabetización debe ser un componente del desarrollo”,… tal es el axioma esencial que resume la noción alfabetización funcional”.
En el informe final del mencionado Congreso, se encuentra el pasaje siguiente. “La alfabetización de los adultos, elemento esencial del desarrollo general, debe estar ligado estrechamente a las prioridades económicas y sociales, así como a las necesidades presentes y futuras de mano de obra. En consecuencia, todos los esfuerzos deben tender hacia la alfabetización funcional. Lejos de ser un fin de sí misma, ella debe ser concebida como un medio de preparar al hombre para un papel social, cívico y económico que excede ampliamente los límites de una alfabetización rudimentaria reducida a la enseñanza de la lectura y la escritura. El aprendizaje mismo de la lectura y de la escritura debería facilitar la adquisición de nociones útiles para el mejoramiento inmediato del nivel de vida, lectura y escritura deben desembocar no solamente en conocimientos generales elementales sino también en preparación para el trabajo, el aumento de la productividad, una participación mayor  en la vida cívica, una mejor comprensión del mundo circundante y ulteriormente abrirse sobre el fondo cultural humano. De este modo la alfabetización funcional es la fase inicial o puerta de entrada de la educación permanente.
En concordancia con la substitución de la estrategia de campaña por la de alfabetización funcional, el Subsecretario de Cultura Popular y de Educación Extraescolar de la Secretaría de Educación Pública de México, Dr. Gonzalo Aguirre Beltrán, expresó hace 40 años (19-03-1973): “La alfabetización por la alfabetización misma no resiste el análisis crítico y la práctica ha puesto de manifiesto su inoperancia. Creo que esto es una experiencia común a todos los países que han emprendido campañas tendientes a suprimir el problema del analfabetismo”.
En la asamblea latinoamericana sobre “La Alfabetización Funcional al Servicio del Desarrollo” efectuada en Pátzcuaro, Mich. en 1970, bajo el patrocinio de la UNESCO en ocasión del “Año Internacional de la Educación”, los representantes de los países miembros formularon la declaración siguiente: “Muchas de estas campaña, en efecto,  después de un inicio promisorio, no dieron resultados. La amplitud del problema que había de resolver superaba con mucho los recursos y los medios que se utilizaron. Se confió a departamentos de educación de adultos, creados para este fin en los Ministerios de Educación, la responsabilidad de realizar silenciosamente esta tarea de alfabetización de masas. A pesar del talento y de la devoción de sus dirigentes y de su personal, la acción de estos departamentos no puede pretender, ni siquiera a largo plazo, la eliminación del analfabetismo. En general no disponen ni de los medios ni del personal ni de los recursos financieros suficientes para una operación de tal envergadura… parece cada vez más necesario encontrar una estrategia menos escolar, menos aleatoria, más realista y más eficaz, que tenga en cuenta no sólo la amplitud y la complejidad del problema sino también las exigencias del desarrollo”.
Unas constantes en las campañas de alfabetización son: la improvisación, la escasez y frecuentemente la casi nula preparación profesional especializada del personal directivo y aplicativo; así como el desconocimiento de muchos funcionarios públicos de la naturaleza, los fines, la organización, las estrategias y los medios de la educación de adultos.
Un investigador sobre este tema afirma que esta condición genera marginación; además, se concentra en poblaciones vulnerables, como mujeres, indígenas o los desfavorecidos económicamente. Si se combinan estas condiciones, la fragilidad se profundiza y puede derivar en situaciones de alto riesgo. En ese sentido, nuestro país se caracteriza por ser profundamente asimétrico. La sociedad vive en condiciones de desigualdad, pues mientras la Ciudad de México tiene indicadores comparables con los de  naciones avanzadas, en otros estados de la República es vergonzosa.
Las entidades federativas con mayor proporción de analfabetas son Chiapas con 18.41%; Guerrero, 17.53; Oaxaca 16.92 % y Veracruz con 11.44%

Edades de 15 años y más
Censos Totales Saben leer           No saben leer    Porcentaje
1970      2,067,869           1,403,581           664,288               32.12%
1980      3,087,835           2,366,283           721,552               23.37%
1990      3,806,601           3,106,903           694,101               18.23%
2000      4,508,106           3,834,881           669,596               14.85%
2004      5,113,309           4,434,339           678,970               13.28%
2010      5,415,656           4,764,590           619,339               11.44%



“No debemos minimizar cifras que, por supuesto, son grandes y que apenan. No podemos sentirnos tranquilos y aceptar de forma pasiva el planteamiento de que el problema del analfabetismo en México no es tan grave pues afecta sobre todo a los viejos y entre ellos, a las mujeres y a los indígenas. Ningún gobierno, del signo que sea, puede desentenderse de algún problema por el sólo hecho de que afecta a grupos sociales que no son prioritarios para quienes temporalmente ejercen el poder.
Lo que debemos cuestionarnos es por qué después de más de un siglo sigue existiendo una cantidad grande de personas analfabetas. ¿Dónde está el problema?, ¿por qué después de tantos recursos y programas gubernamentales para resolverlo, el problema subsiste? Los millones de analfabetos (absolutos y funcionales) son la muestra más clara de las limitaciones de las políticas y estrategias adoptadas para terminar con esta lacerante condición.
Por donde quiera que se le vea, la cifra es enorme; con tanta gente que no sabe leer ni escribir no se puede hablar de una sociedad equitativa y justa. El analfabetismo es una muestra contundente de nuestro atraso en materia de desarrollo social. En México se requiere poner en práctica acciones que eliminen, de una vez por todas, el vergonzoso lastre del analfabetismo.
La alfabetización no es un fin en sí mismo; no es una meta última y, por lo tanto, no debe ser vista única y exclusivamente como un camino para adquirir las competencias elementales de saber leer y escribir.
La alfabetización debe servir, sobre todo, para que las personas participen de mejor manera, en condiciones de igualdad en el mundo social; para contribuir a evitar la marginación y la exclusión; para que no existan estigmas que impidan a las personas conocer mundos distintos a los que habitan, plenos de nuevos significados, información y culturas diferentes y enriquecedores. Es importante, también —en virtud de que con la lectura y  la escritura nos relacionamos y reconocemos con otros seres humanos—, para que nos comuniquemos y ubiquemos en la sociedad porque, no hay duda, la lengua escrita ejerce poderosa influencia en la vida social.
Pocas cosas son tan distintivas del humano como el lenguaje hablado y escrito. Se trata, sin duda, de una expresión que traduce el alma y el pensamiento. En razón de que manejamos el lenguaje, sabemos, sentimos, interactuamos, conocemos y comunicamos; se habla para que se escuche, se escribe para que se lea. En la palabra está el secreto de nuestra especie; se trata de un auténtico código de la cultura”. 


Xalapa, Veracruz marzo de 2014.

La inteligencia humana


Gilberto Nieto Aguilar
Imaginar, interiorizar, simbolizar, analizar, reflexionar, comparar, crear, proyectar, resolver problemas, recordar situaciones, son sólo algunas de las expresiones de la inteligencia, que los especialistas de varias disciplinas aseguran que no ejercemos en todas las posibilidades ni como individuos ni como grupo social. En nuestro ambiente cotidiano y en la civilización tecno-científica actual, la inteligencia suele ser incómoda, provocativa, fuera de lugar.   

José Antonio Marina, «quien ha dedicado su vida a comprender la inteligencia entendida como mezcla de sentimientos, razón, habilidades, imaginación, memoria y otros misterios», dice que se refleja también en la capacidad de «aprender a aprender en todo momento, no sólo de libros, sino de la vida misma, de los sentimientos y de las emociones, de las experiencias, de las relaciones con la realidad.» (“El vuelo de la inteligencia”).

Howard Gardner, en “Estructuras de la mente”, dice que la prueba de inteligencia que mide el Coeficiente Intelectual podría predecir la capacidad personal para manejar las cuestiones escolares, pero no podría predecir el éxito en la vida futura. Afirma que hay «evidencias persuasivas sobre la existencia de varias competencias intelectuales humanas relativamente autónomas» a las cuales llama “inteligencias”, con la convicción de que existen varias de ellas.

Para Piaget, el adolescente es capaz de realizar operaciones formales, razonar acerca del mundo no sólo a través de acciones o símbolos aislados, sino calculando las implicaciones consecuentes de un conjunto de proposiciones relacionadas. El joven se vuelve capaz de pensar en forma completamente lógica y ordena su pensamiento. Mas Piaget ignoró «los pasos emprendidos para lograr otras competencias: la de un artista, abogado, atleta o dirigente político» dice Howard Gardner. 

José Bargas Díaz, Doctor en Ciencias, investigador del CINVESTAV y de la UNAM, en un artículo comenta las conversaciones sostenidas con el doctor J. M. Bower, quien alcanzó prestigio académico por sus estudios en neurocomputación y modelos matemáticos programados en un ambiente de simulación. En cierta ocasión, hace algunos años, comenzó una charla con la pregunta de Bower sobre cuál era el recurso natural más importante de un país. Bargas mencionó varios sin acertar la respuesta correcta, y Bower contestó: «la inteligencia humana … que para nosotros es una política de Estado». (http://ciencias.jornada.com.mx/
investigacion/ciencias-sociales-y-humanas/). 
La inteligencia no respeta clases sociales, ni niveles de ingresos, razas o credos. En cualquier familia y donde menos se le espera, surge una muchacha o un muchacho sobresaliente. El papel de la Secretaría de Educación debería ser que no se desaproveche ese talento, que no se malogre, que sus vidas no sigan la ruta de la gente común, que se les dé la oportunidad de desarrollarse, de convertirse en personas útiles para la comunidad y el país.
Como todo recurso natural, la inteligencia humana tiene que encontrarse y cultivarse. Bower reveló a Bargas que él era uno de los encargados de efectuar un programa llamado “la minería de la inteligencia”, Caltech Precollege Science Initiative (CAPSI), para descubrir jóvenes inteligentes y literalmente “extraerlos” de su  lugar de origen. ¿De dónde van a salir los futuros científicos, tecnólogos, ingenieros innovadores, líderes políticos y emprendedores? ¿Por generación espontánea? ¿Al azar? Son cuestiones muy importantes para dejarlas a la casualidad.
Muchos países requieren gente preparada y capacitada para resolver su progreso, e importan inteligencia, siempre creativa e innovadora, de cualquier parte del mundo. Es la “fuga de cerebros” que se concentra en las grandes empresas, laboratorios de prestigio y centros de investigación, especialmente cuando en sus países de origen no tienen estímulos ni reconocen sus capacidades. Es “el recurso natural más importante” y no aquello que todo mundo se disputa en el mundo de las grandes finanzas internacionales: el petróleo, el capital, las inversiones, el litio y otras cosas hoy en boga.

gilnieto2012@gmail.com

REFLEXION EN TORNO A EDUCACION Y VALORES


Alberto Rafael León Ramos

Un tema que preocupa actualmente, no sólo  a la sociedad sino también al Estado mexicano es el de educar en valores. Mucho se habla de ello en los planes y programas de estudios, las reformas en ese sentido han llegado para tratar de enseñar valores en las escuelas, pero el tópico se vuelve confuso  y surgen varias preguntas. ¿Qué es la educación? ¿Qué son los valores? Es aquí cuando el tema da paso a la reflexión. Por ello aquí trataré de barruntar una somera respuesta ante dichas cuitas, de una manera diferente.
Educación
Para poder dar una respuesta, primero hay que definir  los dos conceptos centrales: educación y valores.   Educación es un término que  puede llegar a confundir, porque se puede tomar como aquella instrucción recibida en el ámbito escolar impartida por un maestro, también se puede pensar que sea aquella dada en la familia, y por último se puede pensar que sea aquella adquirida en el ámbito social donde se desenvuelva la sustantividad humana.   ¿Cuándo se habla de educación a cuál de estas tres se refiere?  La respuesta a la pregunta es la siguiente: al decir educación,  no se puede conceptualizar de una manera muy rígida, es decir, no es posible hablar estrictamente de ella en un sólo ámbito, por ello hay que retomar una definición que abarque todas y dejar de pensar la educación como un simple educere o educare; retomando la definición etimológica clásica.   Es pues, que cuando hablo de educación aquí quiero referirme al conjunto y no a la parte, por eso educación es una forma de ser. Ello engloba a todo el hombre y no solo una porción. Porque no se es solamente en la escuela, sino también se es en la casa, con los amigos, en el club, en la calle, en el cine, en la biblioteca y en el trabajo. Educación incluye todo esto, por tanto es forma de ser.
La educación aunque se pueda tomar como un proceso individual, es más bien social.  Es cierto que la escuela enseña contenidos que se tiene que aprender para acreditar un grado, sea de  kínder, primaria, etc., ella forma una parte del ser persona. Moldea un fragmento  de la forma de ser, que se va proyectar en la sociedad. Parece que últimamente se le carga toda la responsabilidad a la escuela como formadora de la sustantividad humana en su conjunto, es pues, que se piensa que ella tiene  la obligación de entregar a la sociedad hombres plenamente “educados” en contenidos: históricos, geográficos, matemáticos, artísticos y de valores.  Hay que recordar que aquella es una parte del conjunto que va  moldeando a la persona, pero no es la única responsable de toda su conformación.
Según  la noción gadameriana[1] de  educación; educar es educarse. La cual se resume en: educándome educo (Gadamer, 2002:11).  Esto es, que la educación va ser gestada por la propia sustantividad humana, es pues una forma de ser; que abarca muchos ámbitos como ya se dijo y cada día, en cada hora, en cada momento, en cada lugar, va estar modelando su educación en éste sentido.  Por lo que si se toma la educación desde un principio como educación ante sí mismo se puede proyectar hacía otro eso mismo aprendido. Es que la educación no es un proceso estático de recibir información para interiorizarla, y comprenderla, sino que es algo dinámico que se gesta en la vida.
Entendiendo así la educación, es cuando se puede avanzar en dirimir el concepto de valor.  La educación en valores es tema de los contenidos curriculares de la mayoría de  los niveles educativos. Se puede encontrar materias que hablen de ética y valores,  humanismo,  educación en valores, entre otras. Con lo cual se pretenden dos cosas: primero, que el alumno conozca cuáles son los valores, reflexione sobre ellos y los aplique en su vida. Segundo, “inculcar” a través de teoría los valores usando variados recursos como: cuentos, fabulas, moralejas, situaciones extremas, entre otros recursos. Esto es una situación presente  y necesaria porque se afirma “hay una crisis de valores”. Y regularmente se enfocan más en la teoría y dejan de lado un factor importante, la práctica.  
Valores
Actualmente se escuchan frases como: “estamos en una crisis de valores”, “ya no hay valores” o “los valores están por los suelos”. Esto hace referencia al tipo de sociedad  actual en que vive el hombre y que muestra diferentes características: posmodernidad para Jean Francois Lyotard,  sociedad líquida  dirá Z. Bauman y la era del vacío, según,  Gilles Lipovetsky. Cada uno de estos explica los rasgos esenciales y  las mutaciones que se dan en las sociedades actuales. Todos ellos coinciden en dos cosas: uno, que la sociedad actual cambia constantemente y en ese devenir todos los rincones sociales son transformados, no hay una base solida donde el hombre pueda asir sus creencias más básicas, porque se tiene rechazo a lo viejo, a la tradición, ya que se aboga por una libertad ante todo. Dos, la nueva realidad humana es mediada por un auge de la ciencia y la tecnología, es decir, a raíz de la explosión de las nuevas tecnologías  se va gestando concepciones diferentes de la realidad. Se puede mencionar que la forma en que se concebía  a la persona cambia totalmente, ahora para “valorar” a un hombre se le mide por su despliegue económico,  dándole menor importancia  a lo ideal. Es en esta nueva sociedad  donde hay que hablar de valores, es aquí donde se pretende enseñar valores, también es aquí donde no se tiene clara la noción misma de valor.
El concepto mismo de valor es polivalente. La disputa en el campo de la axiología  está en dos posturas, tomar al valor como aquello ontológicamente valido y universal o  como algo relativo. El valor se puede tomar generalmente como un bien deseable y más allá de esa disputa, quiero decir que un valor del tipo que sea ( religioso,  estético, moral, intelectual, ético) se presenta como algo digno de aprecio. Y en vez de centrar la disputa teóricamente donde se esgrimen argumentos para defender una postura u  otra, sería mejor ir a la praxis misma. Es decir, por mucha teoría que se tenga y se trate de convencer a las personas de la viabilidad de la “mejor” propuesta  sea ontológica o relativa,  no servirá de nada una educación en valores que no lleve a la acción los valores que defiende.  “Los valores no son para ser conocidos teóricamente sino para ser practicados” (Ramírez, 2011: 57). 
En cuanto a la crisis de valores que  tanto revuelo causa, quiero aclarar algo. Es cierto que la sociedad cambia, se desenvuelve de  diferente forma, le da más peso a unas cosas que a otras, pero eso no va cambiar si primero no cambiamos la forma en que entendemos, por un lado la educación y por otro, la forma en que concebimos y ponemos en práctica los valores. Por tanto, no hay crisis de valores. Lo que hay es cambio de valores y ese cambio se da en un movimiento constante.
El problema es que a la falta de una autentica educación en valores en acción, se fueron aceptando las cosas materiales como bienes deseable y de aprecio, tanto así que actualmente es más importante tener  que ser.
Para concluir
Mi respuesta, como dije al inicio, es somera y diferente.  El hablar de educación y valores es un tema que muchas disputas genera en ámbitos filosóficos, pedagógicos, sociales, psicológicos, educativos, etc. Trato de apartarme un poco de eso porque sería extenderse. En resumen, tomar educación simplemente como  formar en contenidos no lleva en el tópico de los valores a ningún lado. Por eso hay que tomar a la educación como forma de ser. Esta educación no le compete solamente a la institución escolar, como se ha pensado últimamente, sino que es una parte del conjunto. Hombre, escuela, sociedad, familia, entre otros conforman el gran conjunto. Si se cambia la noción de educación en este sentido es posible acceder al tema de los valores como praxis.  La teoría de los valores puede ser muy buena, no tener ningún error y tampoco pueden dejar ningún ámbito sin tocar, pero de nada sirve teorizar tanto sino se lleva a la praxis desde la forma de ser.

Bibliografía
Hans George Gadamer, La educación es educarse, Paidós, Barcelona, 2002.
Marcelo Ramírez, Los valores en la ciudad secular, Centro Regional de Educación Superior Paulo Freire A.C., México, 2011.



[1] Hans George Gadamer: nace el 11 de febrero de 1900 en Marburgo, Alemania y fallece el 13 de marzo de  2002 en Heidelberg. Es un filósofo alemán, discípulo de Martín Heidegger. Reconocido por su principal obra Verdad y Método y máximo representante de la filosofía hermenéutica. 

Marcos Cruz Morales “Tlacuilo”



Nuevo presidente de la Sociedad Mexicana de Caricaturistas

Marcelo Ramírez Ramírez
En el proceso de elección de la nueva directiva de la Sociedad Mexicana de Caricaturistas, los miembros del gremio veracruzano estuvieron dignamente representados por su colega Marcos Cruz “Tlacuilo”, quien resulto ganador en lid democrática y por amplio margen de votos respecto de las otras dos planillas participantes. Con su triunfo inobjetable y recibido por todos con beneplácito, toca a Marcos Cruz inaugurar una nueva atapa en que después de  cuarenta años, la presidencia deja de ser patrimonio del Distrito Federal y se traslada a la provincia. En lo particular me encanta que, además, el presidente quien tomó protesta el siete de enero del año en curso, sea un veracruzano. El “Tlacuilo” obtuvo de paso y por añadidura, la Dirección del Museo Sede, ubicado en Donceles no. 99, en el corazón de la capital de la Republica.

El triunfo del “Tlaculio” habla de su carisma personal y de la buena operación política, que lo pone al frente de un gremio cada día con mayor presencia e influencia en el amplio y complejo mundo de los medios. Para poner las cosas en su justa dimensión conviene hacernos la pregunta acerca del significado de la opinión pública en nuestro país. ¿Existe algo que merezca este nombre en México? La pregunta nos ubica en el plano de lo que debe entenderse en un contexto democrático por opinión publica. Sin duda ella no existe como quisiéramos, como sería deseable, para apuntalar el proceso democrático que se derrumba cada vez que parece encaminado a consolidarse. La opinión publica, veleidosa de suyo, lo es más en México por su proclividad a la seducción demagógica, causada por la carencia de cultura critica bien entendida. Aquí se aplaude con facilidad y con facilidad se condena y se desautoriza toda acción o iniciativa cuyos alcances a largo plazo no se advierten, porque los ciudadanos permanecen atrapados en la coyuntura de los intereses inmediatos. Precisa formar la conciencia ciudadana para el logro del bien en general, pero esto, como sabemos, requiere de condiciones favorables que por ahora no están presentes ni en la sociedad ni en el poder público.


Para nuestro pueblo, la caricatura, que condensa en pocos trazos el juicio crítico sobre la realidad, resulta de inapreciable valor pedagógico. No sabemos ni es posible calcular tampoco, cuánto debemos a la agudeza de nuestros caricaturistas, cuya vena humorística es un don del mismo pueblo al que va destinada la caricatura; por ello el pueblo la comprende de inmediato y la disfruta. El artículo, la nota, el ensayo, implican un acto de atención sostenida por un tiempo determinado. La intención del autor, su punto de vista,  pueden ser compartidos por el lector en todo o en parte y ello  supone, necesariamente, la participación de ambos en un nivel de cultura semejante. La caricatura, en cambio, fruto de una intuición profunda y certera, entrega su mensaje rotundo sobre la realidad cuyos vicios desenmascara y expone a la luz pública. Graciosa e inofensiva en ocasiones,  la caricatura puede ser también inclemente, terrible y devastadora. Es la herramienta adecuada, más todavía, indispensable cuando falta el alfabeto y es su complemento enriquecedor o rectificador, cuando la palabra se vuelve omisa para cumplir su cometido, cuando se torna sumisa y obsequiosa olvidando el compromiso con la verdad. Por todo esto es grato felicitar a Marcos Cruz Morales por su bien ganado cargo, anticipando para su gestión mucho trabajo, con las satisfacciones que  lleva aparejado. Después de haberse abierto paso superando prejuicios y dificultades de todo tipo, los caricaturistas tienen hoy una presencia en los medios que, para bien de la sociedad, debe crecer todavía y consolidarse en su función rectora de la opinión publica. Por demás está señalar las cualidades personales y el profesionalismo a que dicha tarea obliga a los caricaturistas. Esa responsabilidad, por su intrínseca índole moral, sólo ellos pueden asumirla como gremio e individualmente. Lo cierto es que en la definición de los límites y alcances de su cometido social, le toca a Marcos Cruz, el “Tlacuilo” veracruzano, dejar la huella de su paso como presidente de la Sociedad Mexicana de Caricaturistas. Cuenta a su favor con la vocación de servicio y la creatividad, acreditadas a lo largo de muchos años en el ejercicio de su arte y, estamos seguros, no le faltará tampoco ni el ímpetu ni la voluntad para impulsar realizaciones fecundas. La planilla que encabezó el Tlacuilo tuvo como nombre y emblema al insigne “Chango Cabral”. El genio del “Chango Cabral”, le permitió aunar gracia, picardía y penetración hasta lo esencial, para dejar de herencia a las futuras generaciones la radiografía de una época y sus actores. Crítica de lo actual y testimonio del tiempo que les toca vivir a los caricaturistas de México, es la estimulante empresa a la que está ligado por oficio el “Tlacuilo” y con la cual de hoy en adelante habrá de estar más compenetrado para servirla. Mis cordiales felicitaciones al “Tlacuilo” y sus compañeros de aventura.

Doña Alicia Ávila de Fernández 1920-2014: Benefactora de Xalapa y las artes


Ángel Rafael Martínez Alarcón
El pasado sábado 15 de febrero del presente año 2014, los xalapeños nos fuimos conociendo con la noticia del fallecimiento de doña Alicia Antonieta Ávila Camacho Richardi de Fernández;  familiares y quienes le conocían le llamaban con todo el respeto de mundo y cariño doña Licha. Luego de una larga vida fructífera que alcanzó a los 93 años de edad.  Faltan dos días para la conmemoración del fallecimiento de su amado padre el General Maxinimo Ávilca Camacho. Quien falleció el 17 de  febrero de 1945. Por más de 70 años vivió entre los xalapeños, primero formando una familia en compañía de don Justo Félix Fernández López 1914-2002[1], hombre de visión empresarial desde el campo veracruzano,  con el cultivo del aromático café.  Así como también  Presidente Junta de Mejoramiento Moral y Cívico de Jalapa, desde donde hizo muchas obras de infraestructura a favor de la ciudad Xalapa, gracias a su buena amistad con los Presidentes de la Republica: Adolfo Ruiz Cortines, y Adolfo López Mateos, quienes confiaron millones de pesos a favor de Xalapa. La probidad de don Justo siempre se destacó.  Probidad que la clase política de hoy desconoce.
Cabe destacar que en este periodo de su vida  matrimonial procreo a cinco hijos: Justo, Maximino, Manuel, Alejandro, Rodrigo y Maximino Alejandro. Todos ellos ejemplares ciudadanos y empresarios exitosos y sobre todo amantes de su nativa ciudad de Xalapa. Cabe destacar que el licenciado en economía don Manuel Fernández Ávila, ha sido representante popular en el Congreso local de Veracruz, por el distrito de Xalapa 1985-1988, y Presidente Municipal de Xalapa 1986-1988. Gracias a su gestión municipal logró que el Gobierno del Estado de Veracruz, que las instalaciones del centenario Centro Recreativo Xalapeño (CRX) pasara a manos de las autoridades municipales, un espacio de cultura y referente en la población de Xalapa, por citar un ejemplo de su paso por Ayuntamiento de Xalapa.
 La biografía de doña Alicia Ávila Camacho Ricardi de Fernández, es rica como extraordinaria por su vocación de servicio al otro, al necesitados; en el más amplio   sentido de la vida. Nacida en Coyoacán,  México, D. F. El 30 de noviembre de 1920, siendo su padre el General Maximino Ávila Camacho, Gobernador Constitucional del Estado de Puebla y Secretario de Comunicaciones del Gobierno del Presidente el General Manuel Ávila Camacho 1940-1946; por las venas de doña Alicia corre sangre veracruzana, pues su abuela materna doña Eufrosina Camacho Bello de Ávila, nació en la ciudad de Altotonga Veracruz.
En  el año de 1940, contrae matrimonio con el empresario coatepecano don Justo F. Fernández López, para fundar la dinastía de los Fernández Ávila. Asentaron su hogar en la antigua hacienda de las Animas, propiedad de la familia Fernández desde 1919. Su muerte es una gran perdida para su familia, pero tambien para mucha gente que fueron beneficiadas por su labor social. Doña Alicia, supo muy bien que la riqueza era para compartirla con los necesitados, haciendo vivas las promesas de Jesuscrito.
El Ayuntamiento Constitucional de Xalapa de Enríquez que preside el Lic. Américo Zúñiga Martínez,  tiene  una obligación moral  en rendirle el más modesto de los homenajes para tan distinguida dama, como la fue don Alicia Ávila de Fernández, por su inagotable obra social y cultural para Xalapa y el Estado y la Nación. Serán muchas las obras que desconozcamos, pues la gran modestia que caracterizaba a doña Alicia, no les gustaba mucho que sus acciones se supieran.  Su labor en la casa del niño xalapeño, como también su preocupación por el arte colonial y religioso de nuestra región, en donde ella tuvo grandes inicitivas para conservar dicho patrimonio de los veracruzanos. La huella del trabajo social de doña Alicia esta no sólo en Xalapa sino en el Estado y el país.  Doña Eva Sámano de López Mateos (1910-1984). Al penoctar en la Hacienda de las Animas, se dio cuenta de la preocupación de doña Alicia para que los hijos de los trabajadores rurales, al entregarle un desayuno. La esposa del Presidente Adolfo López Mateos, instituye los desayunos escolares para los infantes de todo el país. Esperemos que pronto su nieto Rodrigo Fernández Chedraui, nos presente alguna biografía de una extraordinaria mujer mexicana del siglo XX. Testiga fiel de la historia de nuestro país desde el primer sexenio encabezado por don Lázaro Cárdenas del Rio, amigo muy cercano de su señor padre el General Maximino. Su muerte tambien representa la perdida de una gigantesca biblioteca. El Diario de Xalapa, es una fuente para empezar escribir su biografia pues en sus páginas dejarons testimonio de su ardua labor benefica y cultural en su amda Xalapa.
Sus  restos fueron exhumados en la capilla de Nuestra Señora del Carmen, patrona de la ciudad de Tezuitlan, Puebla cuna de la estrirpe de los Ávilas Camachos a finales del siglo XIX. En su amada residencia de la Ex Hacienda de las Aminas, con aroma de café.




[1] Campos Rafael. 2010.Justo como fue. Justo F. Fernández López. Editorial Las Ánimas, Xalapa. 274 p

El caso Mao. Qiu Xiaolong



Calixto Azuara Mendívil
Xiaolong es un narrador eficaz con dotes poéticas que a través de sus interesantes historias nos invita a disfrutar una veta poco explorada en las novelas policiacas, el mundo del crimen a través de la poesía en un país para muchos de nosotros desconocido.

Chen Cao se distingue de otros ilustres detectives de la literatura universal sobre todo por su peculiar método de investigación de crímenes. Cuando debe actuar encubierto se asume como escritor, historiador o poeta, sin que ello le implique mayor dificultad pues es también, o sobre todo, poeta. También traductor de novelas policiacas.

De esta manera, las novelas policiacas de Xiaolong poseen esa afortunada doble vertiente en la que a la vez que el lector va develando en la trama los pormenores del crimen que se investiga, disfruta de poemas por lo general relacionados con el tema central de la novela.

Al inspector Jefe Chen  Cao de la policía de Shangai es usual le asignen casos que rebasan el ámbito judicial. Nunca sin embargo uno tan delicado como el que ahora le ha sido encargado por un prominente secretario del Partido  Comunista Chino vía telefónica desde Pekin: investigar a la nieta de una conocida actriz de cine de la década de los cincuentas que tuvo una relación cercana con el expresidente Mao, para saber si tiene consigo cierto material que de ser divulgado dañaría no sólo la memoria del fundador de la República Popular China, sino que el desprestigio podría incluso afectar al Partido Comunista Chino, en el poder desde hace más de cincuenta años.

Chen Cao es un policía hábil y honrado, es una excepción en un ambiente de corrupción generalizada. Esquivo, terco, escrupuloso, inteligente, astuto y ocasionalmente ladino. Los casos que investiga al final siempre tienen que ver con el poder, con el Estado, con la burocracia china: en Muerte de una heroína roja, primera novela de la zaga, el asesino es hijo de un prominente burócrata del Partido Comunista Chino.  En El crimen del lago un funcionario de una empresa que ansía el puesto de su jefe y lo asesina. En Seda roja, el asesino es a su vez víctima de la Revolución Cultural. En El caso Mao las víctimas, tres generaciones de mujeres, la abuela, la madre  y la nieta padecen la violencia propiciada por la Revolución Cultural.

Las novelas de este original escritor poseen una sensibilidad literaria disfrutable. Para muestra dos ejemplos. La sonrisa de Jiao: “Esbozaba una sonrisa melancólica, como si le acabara de venir a la memoria un poema semiolvidado”. Sus ojos: “Las olas otoñales de sus ojos reflejaban pensamientos lejanos”.  

Chen Cao es un poeta  por designios del sistema político chino metido a detective que encuentra la clave para descifrar sus casos en la poesía. La solución del Caso Mao la encuentra mientras relee un poema que en su época de estudiante de literatura escribió a su novia, vale la pena transcribirlo:
Triste de no seguir triste,
el corazón endurecido de nuevo,
ya no espera el perdón,
y se muestra agradecido y contento
de haber estado contigo.
Nadie disfruta de la luz del sol en el jardín vacío.

“… El poema le trajo la respuesta (…) un destello revelador cruzó su mente, y se le ocurrió otra posibilidad”.

Hay otros rasgos de su literatura que es importante mencionar:

Recurrente en la novela el tema del doble. El expresidente Mao vinculado a  Hua, personaje siniestro tan obsesionado por él que en secreto viste, habla y actúa como Mao. Jiao se ve obligada a representar el papel de su abuela Shang para complacer al supuesto Mao de quien ésta fue una de las muchas amantes. Chen Cao es desde luego el alter ego de Xiaolong. Ambos son escritores, traductores de poesía. Los padres del novelista y del protagonista fueron víctimas de la llamada revolución cultural. “Cuando lo ficticio es real, lo real es ficticio./ Donde no hay nada, está todo”, cita de memoria Chen Cao del poema Sueño en el pabellón rojo. Sus novelas son un juego de espejos, sus personajes producto de una sociedad China, la actual, que no termina de encontrar su ubicación exacta: un socialismo que niega la cada vez más evidente economía de mercado que a la vez propicia; una atroz desigualdad social que prohija una sorda inconformidad imposible de manifestarse ante los férreos controles que ejerce el Partido Comunista Chino; una ciudad, Shangai, en la que convive el esplendor de una sociedad consumista con sus grandes y lujosos hoteles, sus restaurantes caros, los modernos edificios, las ostentosas residencias donde viven los nuevos ricos a quienes despectivamente el pueblo llama “bolsillos llenos” y los llamados “cuadros superiores”, la casta burocrática en el poder, al lado de vecindarios miserables donde la gente vive hacinada, de falta de trabajo, de carencias alimentarias que ponen a prueba la capacidad de sobrevivencia de la gente. Y en el fondo un sistema político vigente desde el año de 1949, con la llegada al poder de Mao Zedong, que ejerce un despiadado control que justifica aduciendo que todo es por el bien del partido.

            A fin de cuentas, Qiu Xiaolong, víctima con su familia, su padre principalmente, de la llamada Revolución Cultural, a través del Inspector Jefe Chen Cao hace efectivo un ajuste de cuentas que reivindica a su padre, a su familia, a todas las victimas de ese y otros periodos trágicos de la historia reciente de China, con un eficaz estilo narrativo pleno de poesía y de maestría literaria asociada a las convenciones de la llamada novela negra que es evidente maneja de forma eficaz, por lo que su lectura es un placer recomendable.



Xiaolong, Qiu; El caso Mao, Editorial Tusquets, Colección Andanzas, México, febrero de 2011.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Editorial


 

Extravíos de la educación


Escuchar o leer al profesor Wilfrido Sánchez referirse a los extravíos de la educación, traslada a los múltiples problemas relacionados con la misma y con los diversos involucrados. Es muy significativo el tema debido a la necesidad urgente, reclamo social, a través de los problemas que genera o que enfrenta, y que encontraría soluciones al clarificarse los fines de la educación en sus diferentes niveles. Al transcurrir del tiempo, el cambio estructural social y demás factores incidentes en el tema, estos fines han cambiado y deben estar perfectamente claros para los actores, no sólo el profesorado y los educandos, sino autoridades e instituciones públicas y privadas de educación.

Es evidente el rebase que los medios de comunicación e información han tenido sobre la escuela como institución, también lo es el aprovechamiento del uso de las tecnologías, canalizado para el beneficio empresarial omitiendo el conocimiento, educación y el bien común. De ahí la preocupación del profesor Sánchez Márquez al afirmar que “En la actualidad, niños, adolescentes, jóvenes y adultos de ambos sexos recibimos de manera indiscriminada, sin control reglamentario y a toda hora emisiones  de radio, televisivas, y de otros géneros, cuyos contenidos son inmorales, agresivos, de mal gusto y pésima intención.”, refiriéndose precisamente a el escaso nivel cultural o educativo de la programación y contenidos de los medios.

Hacemos propia la propuesta subrayándola aquí: “No olvidemos que los educadores veracruzanos somos herederos y depositarios de los legados que hicieron los grandes maestros forjadores de los sistemas educativos nacional entre los que debemos recordar y aplicar el que dice: “Para lograr el crecimiento cuantitativo y el desarrollo cualitativo de los servicios educacionales, es necesario e indispensable la coexistencia de educadores capaces entregados en cuerpo y alma al servicio de su profesión y gobernantes honestos que, sin posturas demagógicas y populistas, patrocinen políticas educativas auténticamente funcionales y eficientes”.

El amor por la tierra


 

Raúl Hernández Viveros

 

Para recordar este año al escritor Ángel de Jesús Rafael Delgado, quien nació en Córdoba, Veracruz, el 20 de agosto de 1853, y falleció en Orizaba, Veracruz, el 20 de mayo de 1914, escribo las siguientes notas. Durante estos meses se organizarán conferencias con motivo del centenario de su muerte.

            Ahora recuerdo que hace muchos años, tuve la oportunidad de asistir todas las tardes, como estudiante a la Escuela Secundaria y de Bachilleres Nocturna de Orizaba, Veracruz. No puedo olvidar la fotografía sepia de Rafael Delgado que se distinguía enganchada a la entrada de la biblioteca con el nombre del autor de La Calandria. Para mí fue un verdadero misterio, tratar de investigar algunos datos sobre aquel rostro con bigote, ojos iluminados y frente ancha que advertía la firmeza de una vital y terrible inteligencia. Desde luego, Rafael Delgado impartió cátedras en el entonces llamado Colegio Preparatorio de Orizaba, donde se desempeñó como director y promotor de varias generaciones de estudiantes, en sus aulas promovió la divulgación de autores universales.

Al poco tiempo, me enteré de que a la ciudad, la bautizó como Pluviosilla. En ese entonces, cuando éramos jóvenes, a la cual nos referíamos como el pueblo de las aguas alegres, por sus lagunas y ríos todavía transparentes. Después, entre los libros de la biblioteca descubrí varios ejemplares de la revista trimestral “Universidad Veracruzana”. En el número 2, Año II, Abril-junio de 1953, me aproximé por primera vez a la lectura y conocimiento de un cuento, género literario que hasta la fecha representa una de mis vitales preocupaciones frente a la creación que me agobia cada día, en mi trabajo cotidiano de narrador.

Tal vez en aquel instante nació mi decisión por entregarme a la creación literaria. Leí varias veces el cuento  “La chachalaca” Casi entre lagrimas y sollozos llegué al final  de las descripciones  bajo cita seleccionada por Rafael Delgado: “El pensamiento humano, / como el mar, sus cadáveres arroja.”  Sin duda alguna, la comprensión de cada párrafo me llevó a enfrentarme con la experiencia juvenil, la inocencia infantil, el interés o curiosidad más bien por los asuntos de la vida, delante de la perversidad en los seres humanos.

La desgracia de navegar entre la vida de los adultos y el papel del frágil paso de la infancia a la adolescencia. No puedo olvidar el final de esta pequeña obra maestra de la narrativa mexicana: “Esta es la historia, amigo mío. Cuando la recuerdo, y la recuerdo todos los días, y siempre con dolor y remordimientos crueles, me pregunto: -¿Qué sentirá el asesino cuando le ponen delante de su victima?”.

En otra ocasión, revisé el sumario del número siguiente de “Universidad Veracruzana”, y mi asombro llegó a alturas infinitas. Encontrar páginas dedicadas en homenaje a Rafael Delgado; fue una revelación hacia el amor por el autor de Los parientes ricos, Historia vulgar, y Angelina. En esta monografía se recogieron excelentes ensayos que estudian la obra literaria, con motivo de la celebración centenario de este autor, quien nació en Córdoba, 1853, y murió en Orizaba, 1914. Por lo cual se organizaron eventos culturales, y concursos literarios a nivel internacional. También la Universidad Veracruzana editó las Obras completas, de Rafael Delgado, con los volúmenes: “Poesías”, “Conversaciones literarias”, “Estudios literarios”, “Discursos”, y “Lecciones de literatura”, (en dos tomos). 

Fue trascendental la ubicación de las líneas de Federico Gamboa: “…un caballero de  buen pergeño oscuro, de poblado mostacho de mirar hondo y expresivo, de voz opaca y tarda, parco en ademanes y sonrisas,   armada la diestra de cigarrillo de papel cuya lumbre adquiría relieve y cuerpo en las crecientes y tercas agonías crepusculares…” Por su parte, Amado Nervo hizo esta descripción: “Delgado era un hombre de mediano estatura, de regulares carnes, de inteligente cabeza, coronada por cabellos ligeramente rubios y en la cual se advertía insipiente calvicie, ojos de sincera mirada, correcta nariz y boca de expresión bondadosa”.

Toda esta información actuó en mi espíritu como conocimiento, para abrir las puertas a la imaginación, y aceptar el mundo de la fantasía. Hasta ahora me pregunto qué aconteciera si en mis días adolescentes, hubieran pertenecido a otra historia. Existía la necesidad de comunicarme con experiencias fuera de la vida provinciana, y me llamó la atención que a pesar de la pequeñez en el ambiente orizabeño, Rafael Delgado logró la trascendencia a través de sus libros.

En un rincón de la biblioteca, entonces con bastante asombro pude alcanzar el libro Lecciones de Litera­tura (Estilo y composición), obra editada por  la imprenta del Gobierno del Estado de Veracruz, en 1904. Comencé el recorrido por el análisis y estudio de estilo y composición. Estoy de acuerdo en que representó una enciclopedia sobre el arte de la escritura, desde el punto de vista de un verdadero escritor, y un mentor que transmitía su experiencia literaria.  

Estos apuntes que Rafael Delgado dictaba a sus alumnos en la Escuela Preparatoria de Xalapa, que fueron posteriormente recogidos en un libro,  significaron el proyecto de escribir bien porque con ello se identifican el talento, el alma y el gusto. Con suficientes fragmentos de sus autores preferidos, Rafael delgado reflejó que era un contemporáneo de los escritores de su tiempo, y demostró su amor por el contacto de otros idiomas. Desgraciadamente, la segunda parte “Retórica y Poética”, no pudo salir a la luz pública.

Sin embargo, la lectura de Lecciones de Litera­tura (Estilo y composición), me permitió aproximarme al arte de escribir, a buscar la técnica del estilo literario, que se puede aprender y perfeccionar. Iluminado por mi encuentro con las obras de Rafael Delgado, lentamente abrí las posibilidades del recurso a la descripción; de cómo se puede escribir para rescatar infinidad de recuerdos o historias inolvidables, amores imposibles y derrotas sentimentales, como lo advirtió Rafael Delgado en estos versos: “ella empieza a vivir y nada sabe! / él sabe todo y a olvidarlo empieza!”.

Fue considerado como parte de una trilogía de novelistas realistas, al lado de Emilio Rabasa y José López Portillo y Rojas. Puede consultarse la nota crítica de Carlos González Peña, en su Historia de la literatura mexicana, editorial Porrúa, 1928. Escribió poemas, cuentos, novelas y breves obras de teatro. Fue apreciado como un autor que describió el paisaje maravilloso y real de su lugar de origen, en el centro del estado de Veracruz.   

Rafael Delgado fue uno de los creadores e impulsores de las formas del realismo literario, en base a la observación profunda y minuciosa de las relaciones humanas, y principalmente por su amor a cada una de las cosas de su lugar de origen o vivencia dentro de la exuberante naturaleza veracruzana. Del romanticismo enlaza a un costumbrismo que es ampliamente superado en la concepción directa de los conflictos y ambiciones, que plantea y proyecta la conciencia de los seres humanos.

Toda esta experiencia del hecho de vivir impulsó las meditaciones retrospectivas de un personaje agobiado por su profunda cimentación religiosa frente a la preocupación de las cosas materiales. Rafael Delgado obtuvo el impulso de la comprensión y análisis de escritores que le fueron contemporáneos, y ahondó en las fuentes extraordinarias de las propuestas literarias de Cervantes, Shakespeare y Flaubert. Por lo tanto, su escritura exploró diversos temas, vivencias y hechos significativos entre las frustraciones y victorias del espíritu creador.  

A su muerte, Salvador Díaz Mirón escribió: “El alto varón murió en la fuerza de la edad, consumido por su genio como un cirio por su llama”. Falleció luego de realizar un recorrido en caballo de Jalapa a Orizaba, igual que su personaje Gabriel “pretendía ser muy hábil en su oficio, y se preciaba de consumado jinete”, p.44, en “La calandria”, cuarta edición, “Clásicos mexicanos agotados, 1931”. Pocas veces la palabra escritor se logró unificar con la de maestro. Un poeta por obra y gracia de la naturaleza. Un narrador con un misticismo persistente, pero alejado de los dogmas, y arraigado en el escenario de la familia, la enseñanza y el respeto por el paisaje veracruzano.

Dos poemas de Rafael Delgado


 

 

ODA A LA RAZA LATINA

 

 

¡RAZA gigante: yérguete

al eco de mi canto,

tú, siempre trágica,

que del mayor quebranto

siempre resurges fúlgida

con nueva juventud!

¿Quién dice, raza indómita,

que al fin estás vencida?

¿Quién dice que en ergástulo

yaces de muerte herida

y que sucumbes mísera

sin gloria ni virtud?

 

¿Se olvidan de tus ínclitas

innúmeras fazañas?

¿Qué fueron a tus próceres

desiertos y montañas,

ni a tu bajel velífero

el ponto aterrador?

Doquiera tus ejércitos

plantaron sus pendones,

y domeñando Régulos

y pueblos y naciones

doquier dejaste vívido

tu verbo inspirador.


 

Díjote Dios: "Entrégate

como heredad el mundo ... !

A tu poder somételo;

por la unidad fecundo

el deshonor del Gólgota

propicio aceptará.

A tu valor los límites

del Orbe dejo abiertos,

que al retornar tus águilas

y al encontrar desiertos

los templos de sus ídolos

el Cristo vencerá".

 

¡Y fueron tus manípulos

del Universo espanto ... !

¡Cuál se empapó de múrice

la fimbria de tu manto!

¡Siempre tiñó de púrpura

sus clámides el rey!

 

¡Misterios del Altísimo!

¡Así al Eterno plugo!

Cimbrios, Germanos, Gétulos

rindiéronse a tu yugo,

y entre mundiales vítores,

justa imperó tu ley.

 

Desde Albión a Heliópolis,

de Gades a Palmira,

¿en qué regiones bárbaras

la Humanidad no admira

entre ruinas épicas

la huella de tu pie?

¡Qué de gloriosas páginas

y de vencidos reyes!

¡El Septentrión y el Austro,

sumisos a tus leyes,

caudillos y 'procónsules,

heraldos de la Fe!

 

   Tal suele iurte súbito

que rueda desquiciado

y con horrible estrépito

desciende hasta el poblado

sembrar de muerte présago

estragos y pavor;

mas cuando luego plácida

la primavera torna

y con sus galas múltiples cimas y prado exorna,

en flores en los cármenes

y en la heredad verdor.

 

Si alguien pregona gárrulo

que vives en la escoria,

y que tus pueblos débiles

mueren sin fe ni gloria

bajo la clave férrea

del Anglo y del Sajón,

respóndele que armígera

el Orbe recorriste,

y cuando entre los ámbitos

de Europa no cupiste

un nuevo mundo -América-,

puso a tus pies Colón.

 

 

jOh nave que llevándome

rumbo hacia allá navegas,

y al céfiro del trópico

pendón hispano entregas,

canta el poema cíclico

del Nauta Genovés!

Repetirá tu cántico

 

la Cordillera Andina,

y el regio Citlaltépetl

que al cielo se avecina,

repetirá contándote

los triunfos de Cortés. 

 

En alta empresa mística

por el Señor lanzada,

con brillo de relámpago

resplandeció tu espada,

y de heroísmo pródiga,

fuiste verdad y luz

¡De tu legión mirífica

recuenta las fazañas…

Reina de cien repúblicas

madre de dos Españas,

fué tu glorioso lábaro

la enseña de la Cruz.

 

Orgullo de los árboles

el roble corpulento

humílimo doblégase

en su enriscado asiento,

si en torbellino rápido

le envuelve el huracán;

mas la raíz prolífica,

hincándose en la roca,

la furia de los ábregos

impávida provoca,

y allí los siglos próspero

y firme le hallarán.

 

Aún vive, raza heroica, tu verbo poderoso,

aún llenas con tu espíritu el arte prestigioso,

aún brindas en tu crátera

divina inspiración.

¿Quién no bebió en tus ánforas

excelsa poesía

ni oyó el cantar idílico

que dulce prometía

rara progenie célica

y eterna redención?

 

Escucha... aún vibran mágicas

como en el ancho Foro,

del orador de Túsculo

las cláusulas de oro

con resonar fulmínico

de ronca tempestad...!

Y aún llega de Parténope

a las tendidas playas,

entre las ondas rítmicas

del golfo azul de Bayas,

la voz del fiero Espártaco;

clamando libertad.

 

Raza invencible: yérguete

y en tus esfuerzos fía,

de tus destinos árbitra

reina serás un día

y emperatriz de América

los pueblos te verán!

y el Amazonas túrbido

y el anchuroso Plata,

y el Tequendama undísono

que en iris se desata,

en coro a nuestros pósteres,

tu gloria cantarán.

 

 

A unas flores

FLORES que ayer cubiertas de rocío,

a los destellos de la luz primera,

fuisteis de venturosa primavera

dón y presagio para el huerto mío:

 

Hoy que a vosotras cariñoso fío

dulce recuerdo en carta mensajera,

repetid a la niña que os espera;

que encadenó mi suerte y mi albedrío.

 

Decidle, si su frente se arrebola

en leve tinta del carmín huída

o robada al color de la amapola

 

que a su virtud mi voluntad rendida

guardo en el corazón para ella sola

todo el amor de mi alma y de mi vida.

 
Orizaba, 1904.