viernes, 17 de octubre de 2014

MI QUERIDO TEO


Aurora Ruiz Vásquez
El aroma a naranjos en flor y café recién hecho, me guiaban todas las mañanas casi automáticamente, a la choza de Sarita. Pasaba a saludarla, antes de llegar a mi trabajo. Ella amablemente me invitaba unas rosquillas azucaradas con canela recién salidas del horno; acompañadas de café caliente, que a veces me hacía sudar. Me sentaba sólo un momento y me despedía, prometiéndole regresar por la tarde.
Sarita era una mujer como de setenta años, muy trabajadora. Vivía únicamente con un muchacho que había criado desde pequeño, hoy ya de doce años y decía que era su nieto Teo. Era con lo único que contaba, pues no tenía familia, se aferraba a él y vivía feliz; exhibiendo todavía gran fortaleza física y mental.
Se sostenían de los pequeños trabajos que les encomendaban los vecinos. Le molestaban los ruidos y las aglomeraciones de gente de la ciudad, por lo que vivía en las afueras, cerca de un bosquecillo a la orilla del camino. Donde podía escuchar las pisadas en la grava cuando alguien se acercaba y el trinar de los pájaros por la mañana.
Teo tenía suerte, Sarita era como su propia madre. Guando llegaba Teo, le daba un beso y la zarandeaba de la cintura, ya que era una mujer bajita y menuda,. Terminaban en carcajadas seguras. Teo la adoraba y la cuidaba, era un niño muy listo y actuaba como si fuera más grande de edad.
El mayor placer de Sarita, era convidarnos de su exquisito café con pan y unos taquitos, que por la tarde a mi regreso, comíamos alrededor del comal y los leños rojos que se consumían en la lumbre dándonos calor. Ese sabor de los tacos no lo he encontrado en ninguna parte, eran únicos: un picor dulzón agradable al paladar.
El día era frío, solo se escuchaba el silbar del viento y el murmullo del agua del río cercano. Teo había ido a recoger ramas cecas al pinar. Sarita cocinaba contenta. Cuando pasé por la mañana, todo estaba en orden. Para mí se había vuelto una obligación ir a saludar a mi amiga y llevarle algo de comida, o lo que le hiciera falta.

Ya oscurecía cuando a mi regreso, encontré a Sarita en la puerta de su vivienda. Seguramente algo andaba mal.
─Hola, qué pasa ¿alguna novedad?
─Sí, ¡el Teo no ha regresado desde la mañana!
─¿Se habrá perdido?
No creo, pues conoce bien el camino y nunca se había tardado tanto.
─No se preocupe, voy a buscarlo.
La cara de esa mujer estaba desencajada y muerta de angustia, tal vez haciéndose las peores conjeturas. Pasaron las horas y creció su desconcierto, caminaba de un lado a otro, tomó te de tila amargo, se tallaba sus piernas con alcohol pues sentía se le entumían hasta que se decidió a salir a enfrentar la oscuridad de la noche y como pudo, dando tropezones emprendió el camino al pina,r con la esperanza de encontrar a su querido Teo.
Por mi parte, di dos vueltas a la zona y no encontré nada. Unos arrieros transitaban por el lugar y uno de ellos se unió a la búsqueda y después otro más el que sugirió dar parte a las autoridades. Nos repartimos para peinar la zona hasta la ribera del río. A los pocos minutos encontraron a Sarita,-persona muy conocida- la convencieron de regresar a su casa y la acompañaron para que descansara prometiéndole que ellos no pararían hasta no encontrar a Teo. Mientras tanto, otro de los voluntarios gritó, dando la voz de alarma ¡aquí! ¡aquí! Junto a un matorral vio, a la orilla del río, un bulto informe que lo sorprendió, una bola de carne humana; alumbramos con la linterna, lo reconocí, era él. Tenía un machetazo en el cuello, se había desangrado en extremo y yacía en un charco de sangre oscura, con los ojos abiertos. Su cuerpo desmembrado formaba algo compacto irreconocible. Había sido salvajemente asaltado, pero ¿por qué? ¿quién se atrevió a semejante bajeza?.Todo mi cuerpo temblaba, sentía una opresión en el pecho las piernas no me respondían, pensé en Sarita ¿cómo darle la noticia? Para mí fue una impresión terrible que no me dejaba pensar qué hacer?.Sin esperar autoridad alguna, pusimos el cuerpo en una manta y nos encaminamos a la casa, caminamos en silencio con él a cuestas. En el ambiente sólo se
escuchaba el aletear de las aves nocturnas. Los rayos tenues de la luna que apenas salía, nos ayudaron a llegar en pocos minutos a la casa..
Me armé de valor y me adelanté para preparar a Sarita y poderle dar la noticia. Ella ya lo intuía, la encontré hincada frente a su altar sin una lágrima, pero con la cara cambiada que reflejaba todo su dolor. Entré y me dijo:
─No me lo digas, yo ya lo sé.
─ Si Sarita, aquí se lo traemos, pero desgraciadamente sin vida.
─.¡Que Dios nos acompañe!.-fue lo único que dijo y se tapó la cara con sus manos.
Rápidamente conseguí el ataúd para que no lo viera destrozado. Le rezamos toda la noche y muy de mañana lo sepultamos. Sarita, prendida al ataúd, lanzaba unos lamentos como de un animal herido. que desgarraba el alma de los oyentes.
Sarita decía, Teo me ganó a partir, pero su cuerpo y su recuerdo están conmigo ¿qué tal si no lo hubieran encontrado, si no hubiera aparecido?

A partir de ese día, jamás abandoné a mi amiga Sarita. Y la imagen de Teo se me quedó grabada por mucho tiempo.

SIN DUDA ALGUNA


David Nepomuceno Limón

Mi abuelo me lo contó. Fue algo que sucedió hace muchas décadas. La historia no hizo registro alguno de lo ocurrido porque sólo se había tratado de un hecho cotidiano. Se trataba de una población que luchaba por su progreso. Era un ámbito rural donde la economía se basaba en el ritmo del clima y las cosechas. Las calles empedradas y los caminos irregulares daban cuenta de los productos trasportados a lomo de caballo.
   Por las noches, todas las calles se hallaban en completa oscuridad. La gente se orientaba por medio de las débiles luces que salían por las ventanas de los hogares. De esa manera transcurría el tiempo, hasta la llegada del nuevo día.
   El suceso empezó una madrugada, iniciado por don Antonio Feliciano De la Garza y Colina. Ese día, en los humildes hogares, en los patios y la calle entera se respiraba tranquilidad y silencio. El sosiego fue interrumpido por la estentórea coz de don Antonio:
   -¡Agárrenlos! ¡Que no escapen! –gritaba furioso el comerciante De la Garza, saliendo de inmediato al patio trasero de su casa mientras daba voces a sus empleados. A los pocos minutos, cuatro hombres esperaban sus órdenes. Dos ladrones habían hurtado joyas de un baúl.
   La puerta de la comandancia se estremecía bajo los fuertes golpes de un llamado con urgencia. A los pocos minutos, la queja quedó asentada en el libro correspondiente. El señor De la Garza denunciaba haber sido víctima de un robo perpetrado en su propio hogar unos momentos antes. Los delincuentes habían sido identificados cuando consumaban su fechoría. Se trataba de los hermanos Gutiérrez, un par de holgazanes que sólo trabajaban para mantener su vicio. Tenían fama en el pueblo por sus constantes riñas cuando andaban tomando y por tratar de enamorar a cuanta mujer se encontraban en la calle sin importarles las consecuencias posteriores.
   Dados los antecedentes, nunca se puso en tela de juicio la demanda en contra de dos sujetos desobligados, sin patria, que rehusaban trabajar por periodos que iban más allá de una jornada. Eran dos seres que masticaban el tiempo, con saber a laxitud.
   El frío envolvía el ambiente, y a pesar de ello, algunas personas empezaban a reunirse junto a la comandancia. Los cascos de los caballos golpeaban inquietos la calle empedrada, despertando a los vecinos, que creía presenciar algo siniestro y fuera de lo común.
   Las primeras cuadrillas salieron de inmediato, y pese a la cantidad de personas contratadas para capturar a los Gutiérrez, no hubo éxito al revisar las calles y callejones donde podrían haberse ocultado. En casos esporádicos, los caballos eran urgidos a golpear con las patas delanteras las puertas de las cantinas, como un signo de superioridad. Los rostros de los vecinos reflejaban el terror de imaginar la puerta de su propio domicilio allanada por una incursión sin el permiso del propietario.
   En una taberna, ubicada cerca de la calzada de Los Tordos y que consentía a los trasnochadores, la clientela disfrutaba sus bebidas tras las puertas cerradas. De pronto, un policía entró bruscamente buscando a los hermanos Gutiérrez. Todos los presentes dirigieron mecánicamente sus miradas hacia Patricio y Anacleto.
   Mientras el guardia informaba a su jefe inmediato que ahí se encontraban los ladrones, los dos hermanos aprovecharon para saltar de inmediato por la ventana y corrían ocultándose en la oscuridad de la calle. Lo hacían como una respuesta refleja al tener la sensación de que se hallaban en peligro, pero jamás habían imaginado que pesaba una acusación sobre ellos. Al verse rodeados de gente a caballo y policías, no protestaron por la manera en que eran conducidos a la comandancia.
   A la mañana siguiente, un juez proveniente de la ciudad más cercana ponía oído atento al asunto que se ventilaba. Se trataba de una acusación llena de elocuencia, donde todo apuntaba a que se trataba de un hecho verdadero. Por su parte, los hermanos Gutiérrez, en silencio, escuchaban sin distraerse. Sus sentidos, adormecidos todavía por el alcohol, empezaban su retorno a la realidad.
   El comerciante ofendido describía que los había sorprendido dentro de su casa cuando sacaban joyas de un pequeño baúl y las introducían en un saco sucio. Al verse descubiertos, habían corrido al patio de inmediato, para saltar la barda después.
   -¿Está usted seguro de que eran ellos? –preguntó el juez.
   -Sí, señor juez, estoy seguro. Yo estaba en la cocina, vi que pasaron y fueron directamente al baúl, sacaron las joyas y corrieron.
   Los acusados negaron enérgicamente los hechos con sus ademanes, pero al no tener derecho al uso de la palabra, sólo la acusación de don Antonio nutría la verdad de lo acontecido. La formalidad que vestía la audiencia eliminaba toda posibilidad de inocencia. Para la autoridad no existía la más remota idea de confrontación de argumentos, mucho menos que se diera una sentencia leve ante la terrible falta de respeto hacia el hogar del honorable comerciante.
   El comportamiento de los hermanos Gutiérrez discordaba de la sociedad que los juzgaba. La gente seguía el proceso reprobando el acto de los acusados, los que habían evidenciado carecer de todos los valores habidos y por haber, mientras ellos, extrañados, no encontraban sentido a la acusación.
   Después de un momento de reflexión, el juez tomó la palabra haciendo notar que la sentencia sería inapelable. Nadie podría eliminarla.
   -En vista de que Patricio y Anacleto Gutiérrez fueron reconocidos en el momento y lugar de los hechos, se les condena a dos años de trabajos forzados en las minas de piedra de Palma Dorada.
   Todos los presentes eran testigos de un acto de justicia. Cuando los acusados fueron retirados de la sala, el juez preguntó por curiosidad al comerciante por qué nada hizo por detener a los ladrones. La respuesta, ante el silencio del público, se escuchó claramente:
   -Tuve la intención de hacerlo, señor juez, pero en ese momento desperté.

   Hubo un momento en que todos estaban inmóviles, pero el hilo del refinamiento que debía darse en el respeto a las clases sociales altas no se rompió.

Las redes de la maldad



Gilberto Nieto Aguilar

Las redes de la maldad sin límites se han incubado en este país a lo largo del siglo XXI y han llegado a su máxima expresión con el caso de Ayotzinapa, en Iguala, Guerrero. Con los antecedentes del 12 de diciembre de 2011, contra todas las especulaciones y posibilidades, el marco de fondo rebasa los horrores de la impunidad excesiva a que se ha llegado y de la posible participación de la delincuencia organizada en las actividades de gobierno.

Guerrero es un caso reiterativo, no aislado pero sí evidente, de la inseguridad y la constante convulsión social en que se encuentra el país. Este acto de represión colectiva como los casos de Acteal en Chiapas y de Aguas Blancas en Guerrero, es ahora peor pues las víctimas son jóvenes y adolescentes estudiosos destinados a servir a la patria a quienes se desaparece y probablemente se les priva de la vida casi por capricho, en un acto de omnipotencia artera.

Acostumbrados a conocer de ejecuciones, fosas clandestinas, guerra entre cárteles, rencillas que eliminan al que estorba las maniobras políticas, accidentes creados, homicidios convenientes nunca aclarados, desapariciones que no se investigan, este atentado masivo y cínico de estudiantes desarmados e indefensos pretenden que sea, para la opinión pública, un hecho más que se va al olvido. La gente ve con indiferencia este tipo de acciones.  

Seguro no nos toca juzgar lo que no conocemos a fondo, como son los acontecimientos suscitados en Iguala el 26 de septiembre pasado. La especulación sólo causa desinformación y confusión. Pero el hecho es real y del dominio de la comunidad internacional. Los oscuros sótanos de la política mexicana y de su vida pública se verán expuestos a verdaderos investigadores que no dirán “me imagino”, “supongo”, “creo”, “escuché por ahí”, tan común en la “cultura de la investigación” en este país.

Se basarán en evidencias objetivas y lógicas, probables y comprobables, dejando de lado la información sensacionalista y sesgada, obsesiva, carente de una verdad de fondo, o en la ya clásica manipulación mediática. Al rato, con toda la vergüenza reflejada en el rostro, leeremos versiones más próximas a la realidad en un corresponsal extranjero que en muchos de los comentarios de los medios de comunicación mexicanos.

Las normales rurales son producto de la revolución mexicana en su etapa socialista, algo muy lejano de lo que podría producir el modelo voraz, sofisticado y mediático del neoliberalismo. Por sus mismas raíces, estas escuelas han sido semillero de pensadores y luchadores sociales, la gran mayoría incorporados con el tiempo al sistema y régimen de gobierno una vez convertidos en trabajadores asalariados.

Verdad ideológica y relativa de cada quien, lo cierto es que la etapa estudiantil crea conciencia de la realidad que nos rodea. En la etapa profesional, cada quien toma el rumbo que su conciencia le dicta y desde esa posición desarrolla su trabajo. Algunos son absorbidos por el sistema y unos cuantos  siguen el ideal socialista y concentran sus fuerzas en la oposición. Tal decisión, como resultado de su libre albedrío, es muy respetable y hasta admirable en las adversas condiciones de un régimen autoritario.

Esta historia de varias décadas de miradas de reojo y sospecha sobre las normales rurales como formadoras de docentes y de agitadores sociales, infundadas pero generadoras de un rencor oficial, ha sido rica en expresiones y manifestaciones de crítica social, evidentemente molestas para las altas esferas de poder en los distintos estados en que existen las últimas sobrevivientes, como es el caso de Ayotzinapa. Otras organizaciones, secretamente aliadas del gobierno, cometen peores desmanes y no sucede nada.   

La verdad real (en México hay que buscarla así) debe ser encontrada para recuperar la credibilidad y la moral de una sociedad cada vez más escéptica y corroída por el óxido venenoso del engaño y la mentira. Se debe llegar al fin último de las causas y móviles de este homicidio masivo –y de otros–, explicarlos razonablemente a la sociedad hasta que quede satisfecha, aplicar la ley a los culpables y desaparecer de una vez por todas la impunidad de la función pública. Sólo así se comenzará a restablecer el orden social y político.


gilnieto2012@gmail.com

¿Cuál debe ser el rol actual de las IES en los albores del siglo XXI?



Víctor Manuel Vásquez Gándara

Es evidente la transformación social producto entre otros factores del cambio de rol de la mujer, el uso de la tecnología y la globalización. Esa transformación ha desembocado en desarrollo y paradójicamente también en crisis en los diferentes órdenes: social, político, económico y humano: inseguridad, desempleo, pobreza extrema, corrupción y desigualdad, transformación ética, moral y axiológica, entre diversas consecuencias.

            En la formación del individuo el entorno familiar, los medios de comunicación e información, la sociedad y la educación son elementos determinantes. Ante la problemática mencionada un ideal sería unir esfuerzos visualizando el tipo de ciudadano que se desea formar: en el entorno de la educación, por lo tanto, responder al cuestionamiento ¿cuál debe ser el rol actual de las Instituciones de Educación Superior (IES) en los albores del siglo XXI?
Fines de la educación.

            El primer problema a enfrentar, quizá, sea unificar el criterio y determinar cuáles deben ser los fines de la educación en relación a la realidad individual y social experimentada en esta segunda década del siglo naciente. Los intereses son múltiples y al interior de las IES convergen tres, por los menos: concernientes a las propias instituciones (diferentes en públicas y privadas), al docente y al alumno. Hay otros intereses tema de análisis por separado.

            Desde una óptica legislativa existe una directriz. En el artículo 3º Constitucional se establecen las finalidades educativas desplegadas a través del Sistema Educativo Nacional (SEN).
En los párrafos, segundo y tercer, la Carta magna expresa textualmente:

            “La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente, todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria, el respeto a los derechos humanos y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y la justicia.

            El Estado garantizará la calidad en la educación obligatoria de manera que los materiales y métodos educativos, la organización escolar, la infraestructura educativa y la idoneidad de los docentes y los directivos garanticen el máximo logro de aprendizaje de los educandos.”

            Contradicciones por la discordancia de intereses individuales y colectivos o desconocimiento de los preceptos de la Ley suprema, incluso por la propia política educativa surgida del mismo SEN, dificultan u obstruyen el logro de estos fines de la educación.
Una de esas dificultades surge al interpretar el concepto Estado cuando cita “La educación que imparta…”, deja al margen la educación brindada por Instituciones educativas privadas, no así el SEN que sí incluye ambas.
Otra ambigüedad emerge al referirse a las facultades del ser humano por las diferentes ideologías prevalecientes. De la Constitución se deduce inclinación a la educación humanista y la realidad social corresponde a un capitalismo deshumanizado en consecuencia no hay coherencia en educación y realidad social.

            La discusión al respecto debe considerarse para establecer cuál debe ser el rol actual de las IES y sí bien es cierta la necesidad de conocer las diversas teorías inherentes para el logro de la Calidad educativa que el Estado tácitamente está comprometida a otorgar, también lo es la necesidad de retornar al origen del problema ¿cuáles son los fines de la educación para esta realidad actual?

Algunos estudios

            Es indispensable de igual manera definir el marco conceptual regulador de la calidad educativa y la teoría correspondiente. Desde su historia y sus representantes, como Deming, Ishikawua o Juran hasta instituciones como la Interntional Satdarization Organization. Terminología: cliente interno, usuario final son de obligatoria compresión para los involucrados en evaluar la calidad o implementación de sistemas de Gestión calidad. No puede dejarse de citar, en consecuencia, los Cuatro pilares de la calidad expuestos por Pulido : Que todos sepamos lo que tenemos que lograr con nuestro trabajo; Que nos capaciten para hacer nuestro trabajo bien hecho siempre a la primera vez; Que hagamos lo necesario para hacer nuestro trabajo bien hecho siempre a la primera vez, y; Que todos tengamos un profundo deseo de hacer siempre un buen trabajo. Lo anterior se traduciría en términos educativos como el establecimiento de los fines de la educación vinculados con planes y programas de estudio y estos con un diseño curricular acorde a la realidad actual. En programas de formación docente acordes a lo anterior. Uso de tecnología como parte del compromiso institucional y docente y vocación, todo en términos muy generales.

            Los criterios son múltiples y por ejemplo los “DIEZ FACTORES PARA UNA EDUCACIÓN DE CALIDAD PARA TODOS EN EL SIGLO XXI” propuestos por Braslavsky . El autor parte de seis premisas a las cuales denomina sorpresas y “constituyen el marco de la determinación socioeconómica y cultural para la educación” constituyen marco de referencia para estudio y análisis de la educación y la calidad educativa pretendida.

            Braslavavsky transita desde “la posibilidad de un incremento consistente en la expectativa de vida de las personas”, hasta “el incremento de las interdependencias” considerando también movilidad de las personas, crecimientos del conocimiento y comunicaciones.
De lo anterior deduce su propuesta de factores para la educación de calidad: El foco en la pertinencia personal y social; La convicción, la estima y la autoestima de los involucrados;             La fortaleza ética y profesional de los maestros y profesores; La capacidad de conducción de los directores e inspectores; El trabajo en equipo dentro de la escuela y de los sistemas educativos;        Las alianzas entre las escuelas y los otros agentes educativos; El currículo en todos sus niveles; La cantidad, calidad y disponibilidad de materiales educativos; La pluralidad y calidad de las didácticas, y; Los mínimos materiales y los incentivos socioeconómicos y culturales.
Se observa en la propuesta Braslavavsky aspectos axiológicos, metodológicos, de contenidos y liderazgo, incluso hasta administrativos. La complejidad de la calidad educativa, en la que a cada uno del actores del SEN le corresponde una fracción de responsabilidad, se ve reflejada en alguno de los actores, siendo estos enunciativos no limitativos.
A su vez Marín  propone una autoevaluación de calidad de la gestión educativa a través de una metodología basados en índices que la midan. Él destaca cuatro tipos de gestión: Gestión de gobierno; Gestión organizacional; Gestión académica, y; Gestión de recursos.
En cuanto a la elaboración de los índices, Marín establece la siguiente metodología: Identificación de Variables para cada dimensión; Desagregación de las variables en subvariables e indicadores; Establecimiento de valores para cada indicador, otorgando puntajes máximos, según las diferentes respuestas opcionales;   Definición técnica y teórica del índice; Justificación de la puntuación máxima, mínima y estándar para el índice, y; Detección de aspectos de la gestión a atender con diversos grados de urgencia, en orden a mejorar la calidad de la gestión educativa.

Conclusión

            El entorno social actual reclama a la educación solución a crecientes problemas, considerando su injerencia en la formación del individuo. Las IES como último eslabón entre educación y sociedad son corresponsables de la problemática social al no satisfacer las necesidades individuales y sociales. Es imperante elevar la calidad educativa y esa calidad educativa es posible alcanzarla definiendo y difundiendo los fines de la educación entre todos los integrantes del SEN. Existen infinidad de investigaciones, algunas de ellas abordadas aquí, cuyas aportaciones son necesariamente objeto de estudio y análisis al interior del las IES, tanto en relación con la filosofía de la la calidad como de la teoría educativa: formación docente y evaluación constituyen únicamente algunos de los temas torales. Debe analizarse política educativa, currículum y evaluación del propio SEN. En esencia el rol actual de las IES públicas y privadas será formar individuos que resuelvan la causa origen de los problemas sociales, económicos y axiológicos.

Bibliografía
            Braslavsky, C. (2006). Diez factores para una educación de calidad para todos en el siglo XXI. Revista Iberoamericana Sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación, 4 (1) 84-101. Recuperado el 6 de febrero de 2013. Disponible en http://redalyc.uaemex.mx/pdf/551/55140206.pdf

            Carbonell, Miguel. (2014) Leyes y Códigos de México. Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. México. Porrúa.

            Marín, Plácido. (2008) DESARROLLO DEL INDICE DE CALIDAD DE LA GESTIÓN EDUCATIVA. Fundación de Estudios Superiores Dr. Placido Marín.


            Pulido, S. (2003). Los cuatro pilares de la calidad. En Manual de calidad total para operarios.México: LIMUSA/Noriega Editores. Recuperado el 6 de febrero de 2013. Disponible en http://books.google.com.mx/books?printsec=frontcover&id=Ptht2oGtn1kC&redir_esc=y#v=onepa ge&q&f=false.

He allí la vida


Juan Francisco Gaspar Velazco
Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica.
 Salvador Allende
 
 





Cuando imaginamos   un mundo mejor, en un planeta limpio y verde,  en una sociedad con armonía, solidaria y amable; el pensar en estos proyectos  inherentemente  es aludir a la juventud, sin esta parte necesaria en toda sociedad no es posible  ningún futuro, es la juventud  la responsable según Ortega y Gasset de sacudir   avejentadas  formas de entender el mundo, es la juventud, según él quien ha   de emanciparse de antiguos usos y poner en práctica  novedosas ideas que permitan  el progreso de la humanidad.
Es en la juventud  donde se  encuentra  la energía suficiente para la rebeldía, para la inconformidad, es en esta etapa   donde se encuentra el vigor suficiente   para enunciar con voz potente    lo que ya no se quiere y también para denunciar aquella formas  que tienen  a los hombres  con la mirada baja  y resignados  a un sistema   que dicta  que las cosas ya son y no serán de otra manera. La juventud por el contrario se resiste, es la antítesis  de esa alma estática y por lo tanto ha de luchar   con todas sus fuerzas  para renovar  el espíritu joven que algún  día  originó al mundo.
En nuestra sociedad yace un espíritu senil, pero además de esto  es reaccionario, se ha dedicado   al desprestigio de la juventud, ha querido enajenar al joven, ha introducido en el joven distintas formas de distracción.  Por mucho tiempo lo tuvo enfrente de un televisor y le presentó programas de distinta índole,  los atrapó en el artificio  del confort,  inventó para la juventud  distintos instrumentos tecnológicos  con el propósito  de apartarlos del mundo, para que no se percataran de la destrucción  de otros seres.
  Ese espíritu viejo creó definiciones para el joven, se le dijo inmaduro, adolescente, se le deslindo de cualquier responsabilidad, el joven según la lógica de este espíritu  debería de ser un hombre egoísta  que se preocupara de sus propios placeres sin importar el daño que causaran; se creó para el joven la idea   de que él debería trabajar solo para el futuro, el cual ya se encontraba terminado  y entonces el joven  solo se  dirigiría  a su encuentro.
A la juventud se le colocó un parámetro de edad, las cuales oscilaban entre la niñez y el instante en el que una persona entraba a trabajar.  Al insertarse   al campo productivo  el joven perdía su carácter de juventud  y había entrado al ámbito de lo adulto, con esto se asentó el presupuesto  de que el joven era  un individuo sin responsabilidad ni labor útil, por lo tanto en la escuela solo se le debía entretener, sus docentes deberían enseñarlo a obedecer, a callar y a aspirar únicamente al trabajo  enajenador de un sistema mundo  inhumano, pero que por supuesto esto no se tendría que decir, por el contario al joven se le tendría que hablar  de las bondades  que tiene el consumo, el confort , la libertad utilitarista y los placeres hedónicos; en estos referentes al joven se le permitiría gritar en las discos, en los estadios, frente a un televisor, en los carnavales, solo allí podría descargar sus energías; este concepto de juventud  estableció  espacios  para gritar, lugares para el   trabajo y todo lo que rompiera este esquema habría de ser descalificado.
Por fortuna  este proyecto  del espíritu viejo, del alma senil y el ente muerto no se cumplió del todo, gracias  a que el espíritu propio de la juventud se resistió y en distintas épocas  rompió los espacios determinados para gritar, levantó el puño  y para dicha nuestra,  los jóvenes de nuestro tiempo  por distintas partes del mundo   están tomando   con vigor y gallardía las riendas de la sociedad, esto ha de significar  profunda alegría  dado que lo que actualmente sucede  exhibe posibilidades  para un mundo mejor ; el conservadurismo reaccionario  niega la juventud, ha emprendido una campaña contra ella, pero es necesario recordarles a estos jorobados tiranos  que fue la juventud quien construyó Grecia y Roma, que es el joven espíritu de un pueblo lo que permitió el surgimiento de los estados germanos, para los mexicas eran los jóvenes  los que deberían ser educados en distintas disciplinas para que existiera la unidad,  en la cultura maya eran los encargados del tributo  y a su vez tenían la tarea de reflexionar y actualizar las técnicas medicas. Las infamias que se lanzan contra la juventud   tienen la intención de no reconstruir este mundo, se desea acabar con este ímpetu  porque de triunfar  se generaría   cambios totalmente revolucionarios y surgiría una nueva idea del mundo.
Se propaga erróneamente la idea   de que el joven es un ser manipulable, conducible  asemejándolo a un títere, este principio está asentado   en la intención  de advertir  que el joven es un sujeto que no piensa, sin voluntad, sin autodeterminación, sin vida, pero esto es todo lo contrario, es en nuestro tiempo en donde el joven está manifestando señales de máxima vitalidad y eso es éticamente bueno para el mundo.
Hay quien dice que los jóvenes estorban en las calles, yo digo que no; estorban los que están en las oficinas; los que entorpecen  realmente el paso son los que están sentados en los curules de los parlamentos del mundo. Los jóvenes en la calle   hablan de la apertura  y de la libertad de expresión, debe recordarse que las calles son para las personas, no para los autos  y si quieren ya no ver   gente en las calles   permítanles la entrada  a los puestos cruciales desde donde se rige al mundo, que se abra la prensa, que se liquide la censura  y que nazca  el dialogo frontal, directo y democrático, solo así y nada mas así  podrá probarse  el espíritu que muestra el joven.

Bienaventurados  aquellos  a los que nos ha tocado vivir esta historia , llenémonos de regocijo  porque tal parece   que en esta ocasión   el antiguo horizonte será desplazado  por los vientos huracanados de una nueva estirpe  que ha nacido  con frutos deliciosos, bienaventurados nosotros   porque los hemos visto  y los escuchamos, bienaventurados ustedes   porque  ya han hecho historia   y en el mañana su labor y sus pasos por las calles  serán recordados en cada instante y se vuelven a emancipar los jóvenes contra los espíritus viejos.

¡AMIGO ERNESTO!


 Marco Antonio Figueroa
Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte. Leonardo Da Vince

Los días pasan con una rapidez inusitada, nada escapa a esa vorágine de tratar de hacer las cosas mucha veces sin la emoción y devoción que cada una de ellas merece. Hoy por fin tengo el ánimo de tratar de plasmar algunas letras en honor de un amigo que se nos adelantó en su camino al eterno oriente, si me refiero al fallecimiento del Lic. Ernesto Rizzo Murrieta a causa de una de las enfermedades de nuestra época que irrumpió en su vida hace más de diez años. Como los antiguos estoicos Ernesto soportó dicha enfermedad con la entereza y valentía que siempre lo caracterizó, una sonrisa plena y un  don de gente inigualable. Y lo que son las cosas, lo conocí en la ciudad de Coatzacoalcos hace ya más de tres décadas, cuando el abrió un espacio en su vida periodística para fundar un medio de comunicación en esta industriosa ciudad, y frente a una taza de café prometimos continuar esas charlas edificantes, positivas y benévolas, que invitaban a la reflexión y análisis de todo cuanto acontecía en el ámbito local, estatal, nacional y mundial, en la capital de nuestra entidad, donde cada uno de nosotros tenía a su familia y casa. Tal reencuentro aconteció hace dieciséis años, incorporando para ello a dos amigos mutuos, el connotado maestro Marcelo Ramírez R. y el  poeta y funcionario público Emilio Ruz Ávila, después se agregó el también hoy fallecido Carlos Domínguez Millán. Sin duda que  la frase de que los amigos son Ángeles que el señor pone en nuestro camino para levantarnos cada vez que tristemente caemos y quedamos sin fuerzas para seguir, se hizo evidente en este grupo, donde el eje de las reuniones lo fue Rizzo Murrieta. Entre ellos aprendí que los amigos verdaderos son esos hermanos que aunque no lleven en sus venas la misma sangre llevan en su corazón no solo sanos y bellos sentimientos, sino la preocupación por todo cuanto acontece a su alrededor.  Sin esperar los integrantes de este cuarteto amistoso favores, prebendas o beneficios, observé que los amigos se convierten en los apoyo que necesitamos cuando desistimos de luchar y nos damos por vencidos en la búsqueda de la felicidad o nos acontece algún percance; pues cada uno de nosotros sabía de los alcances de cada quien, así como sus limitaciones, entre nosotros no ceben los egos, y cualquiera que lo intentara quedaría evidenciado. Para pertenecer a este grupo que de repente era abordado por otros personajes, considero que deberían de haber tenido sueños, valores e ideales pues recurrían a estas reuniones con otros fines, en busca de cuestiones muy personales que ahí no encontrarían, ahora sé que cuando alguien no tiene plenos valores o éstos se pierden, uno muere. Hay tantas personas caminando por ahí que están muertas y ni siquiera lo sospechan. De igual manera este grupo se reducía por muchas razones, sean personales, familiares, sociales y políticas, lo puedo decir, porque se me comisionaba para organizar tales reuniones, que oscilaban entre desayunos, comidas o simples charlas de café; en su mayoría originadas por el amigo Ernesto; que siempre tenía alguna cuestión interesante que tratar, su idea era crecer a través de la vida y encontrar siempre oportunidad en la novedad de emprender nuevos retos y mejores acciones, así surgió “La Coordinadora de Comunicadores, Escritores y Reporteros Gráficos del Estado de Veracruz A.C.” donde su primer y único presidente lo fue nuestro amigo Ernesto Rizzo, incluyendo a los amigos antes descritos y a muchos otros periodistas entre los que recuerdo a Quirino Moreno Quiza, Emiliano Sánchez S. los hermanos Vázquez Gándara, así como los abogados Silvio Lagos y Alejandro Dorantes, donde efectuamos eventos que dignificaban la labor periodística y el pleno derecho a la libre expresión. Esta agrupación pasó a formar parte de las estadísticas por muchas razones, pero sé que la principal fue no confrontar con otra organización similar, que veía en esto una amenaza a su modus vivendi y se sintieron desplazados, lo que nunca fue la idea de su fundador, siempre fue enemigo de alguna confrontación, no por falta de valor, sino que siempre fue un pacifista, que lo demostró cuando no pidió nada contra los vándalos que en alguna ocasión destruyeron su imprenta, solicitando solamente la reposición de sus materiales. Recuerdo que mi amigo me alentaba en cualquier proyecto cultural, educativo o deportivo que emprendiese, y su argumento era que los hombres con voluntad y mística de servicio generalmente no se arrepienten por aquello que hacen, sino por aquellas cosas que dejan de hacer. Después de estas cuestiones su empresa sufrió una transformación y muchos de sus discípulos y protegidos emprendieron camino hacia otras latitudes, enfrentando con entereza esta crisis existencial, donde me obsequió la invitación de que me hiciera cargo de alguno de los proyectos que tenía en mente, fueron los inicios de incursionar en los medios de comunicación cibernética, en la cual estoy desde esa fecha. Conoció claramente en qué consistía su enfermedad, lo que nunca lo amedrentó para seguir con acciones que otros hubieran abdicado, expresaba que las únicas personas que tienen miedo de la muerte son aquellas que tienen remordimientos por el mal realizado y metas nunca alcanzadas. De igual manera recuerdo cuando comenté la enfermedad de mi hija al grupo, todos y cada uno de ellos externó hacia mí lo mejor de sus palabras, ahí supe lo que realmente son los amigos, él y Marcelo conocían mucho de mis emociones, sentimientos, ideas y juicios, y no se sorprendieron cuando veían a su amigo en desgracia siendo yo mismo, un hombre abatido y desconcertado. Sin duda que fueron en cierta manera el bálsamo para soportar ese dolor que se acentuó con la muerte de mi hija, pero que me secundaron en la formación de un concepto literario musical “La Peña Bohemia Veracruzana”  donde las familias podían divertirse los viernes de manera sana con lo mejor de los escritores, músicos, danzantes, poetas y declamadores de esta ciudad capital, la entidad y del país, que me pidió mi inolvidable Etna Berenice que organizara y le cumplí.  El criterio sobre la amistad se fortaleció al lado de este HOMBRE donde los amigos no tenemos derechos de juzgar,  mal interpretar, condenar, criticar, o menospreciar sino se nos pide opinión. Tampoco hay que sobrestimar, despreciar, o equivocar conceptos sin saber el fondo de la problemática que se enfrenta y en ocasiones diferente a nuestro verdadero yo. Muchas cosas de mi amigo quizá no mencioné, pero puedo decir que fue ejemplar empresario, excelso periodista y extraordinario amigo. Donde quiera que esté bien sabe que nuestra amistad trascenderá a pesar de los designios de Hades. ¡Estamos! alodi_13@hotmail.com  

¡Cinco décadas del folklórico Veracruz!


 Jorge E. Lara de la Fraga.

“Soy un ser afortunado, Veracruz me dio el privilegio de encontrarme con el mundo que yo deseaba vivir…” Miguel Vélez A.

Durante la administración del Lic. Fernando López Arias (1962-1968) y cuando el profesor Ángel J. Hermida Ruíz se desempeñaba como Director General de Educación Popular es cuando se pone en funcionamiento, en 1964, el Departamento de Educación Estética “con el propósito de mejorar el tratamiento didáctico que se ofrecía en las escuelas, a las actividades creadoras, particularmente al cultivo de la sensibilidad y a la expresión estética de los educandos …”, responsabilizando en tan significativa labor al profesor y folklorista Miguel Vélez Arceo, egresado de la Nacional de Maestros y de la Academia de la Danza Mexicana. El inquieto y polifacético docente desplegó con su equipo un intenso trabajo artístico-cultural en los centros escolares de la entidad y además se encaminó con entusiasmo a conformar un Conjunto Folklórico representativo de nuestro estado, con la misión de difundir, exaltar y conservar la música y la danza de nuestros pueblos originarios.

Así es como en ese mismo año de 1964, uniendo afanes y fortalezas la DGEP y la BENV, después de 6 meses de ensayos y prácticas, Vélez Arceo presenta al público un contingente de jóvenes normalistas que integran con dignidad, calidad y aplomo, el “Conjunto Folklórico Veracruz”. El escenario, la fecha y el motivo adornaron el debut exitoso: fue en la Plaza Sebastián Lerdo de Tejada, en el marco de la ceremonia del grito de Independencia y el 15 de septiembre de 1964, entre los aplausos, vítores y expresiones espontáneas de la nutrida concurrencia. Han pasado ya 50 años de ese velada y todavía los integrantes existentes de esa compañía se emocionan al rememorar detalles de tales vivencias y resaltan asuntos sobre la preparación a la que se sometieron. Un de las integrantes iniciales recuerdan: “…a algunas de nosotras nos dieron sesiones de danza y de teatro a fin de mejorar nuestra expresión corporal y nuestra actuación, sin dejar al margen el indispensable maquillaje…” Desde sus inicios el Conjunto Folklórico Veracruz tuvo como finalidad vertebral la de preservar, de la manera más fidedigna posible, las tradiciones de los pueblos de Veracruz y de México.

Con motivo de ese medio siglo de existencia del famoso Conjunto, después denominado Ballet Folklórico de la Universidad Veracruzana, se llevará a efecto un acto conmemorativo gratuito en el Auditorio de la Benemérita Escuela Normal el próximo 17 de septiembre del presente año, a las 11:00 hrs., y se está invitando a todos los conocedores y admiradores de la música, de la  cultura y de la danza, para que se deleiten con la participación entusiasta de docentes que fueron integrantes del Conjunto dirigido por el maestro Miguel Vélez, así como se contará en tal ocasión con la intervención de jóvenes normalistas que actualmente se desempeñan como miembros de los grupos de danza y también con la singular actuación de infantes que ya se inician en ese extraordinario ámbito de Terpsícore, del ritmo, de las coreografías y de la cadencia acompasada.

Habrá que decirse que a lo largo de su brillante trayectoria el mencionado grupo tuvo el patrocinio o el respaldo de la DGEP, con el auxilio de la Normal Veracruzana y después ha sido la UV quien se ha responsabilizado económica y materialmente de ese Ballet Folklórico que es reconocido en nuestro país, pues se ha desplazado por toda la república y también ha intervenido magistralmente en escenarios internacionales de América, Europa, Asía y África. Su director fundador en 2009 a los 45 años de vida del excelente contingente expresó: “Gracias a la dedicada participación de sus ejecutantes, de sus músicos, de los técnicos y de todos quienes lo hacen posible, este legado seguirá ahora y espero que las nuevas generaciones continúen las labores de investigación, rescate y difusión de las importantes tradiciones de México…”

A propósito de la primera intervención del conjunto folklórico, de eso hace ya media centuria, la amiga docente Mirna Sánchez me facilitó un material escrito donde se destaca: “En esa noche de gala de 1964 habían acudido múltiples personas al Parque y al Palacio Estatal, como todos los 15 de septiembre, a vivir momentos de alegría celebrando el Grito de Independencia. Pero no se esperaban el espectáculo surgido ante sus ojos. Era una agradable sorpresa. Treinta jóvenes, estudiantes de la Normal, con singular habilidad presentaban, plenas de colorido y belleza, danzas auténticas del hermano Estado de Michoacán y de nuestro rico folklore veracruzano. Como en película de colores, se sucedían escenas maravillosas, donde un grupo disciplinado, con gracia y donaire, con calor y precisión, sacudía emocionados a todos, llegándoles a las fibras más íntimas, a lo más hondo del espíritu, con ese pedazo del México de ayer y de hoy vibrando sobre las tablas…”


Creando y recreando nuestra cultura

Víctor Manuel Vásquez Gándara
Utopía, no realidad. Aspirar a la felicidad es parte de la naturaleza humana en consecuencia se encaminan esfuerzos para su logro. Pero hay quienes dirigen ese esfuerzo es  generar felicidad para otros y estos son los creadores y recreadores del arte.
En la música autores e intérpretes recrean este  idioma universal y en el ámbito cultural el baile folklórico destaca en la conservación de tradiciones, esas tradiciones distintivas de los pueblos. Nuestra nación es rica en ellas.
En esa compleja y paradójica tarea recreativa de la música,  un grupo de jóvenes le dieron seguimiento a un proyecto originado entre autoridades educativas apoyada por el gobernante en turno, precisamente hace cincuenta años.
Surgió como proyecto educativo visionario responsabilizando a un maestro formado en la Academia de la danza mexicana: Miguel Vélez Arceo.
Trascurrido medio siglo las experiencias son innumerables compartiendo a otros países nuestro patrimonio cultural. De los integrantes permanecen con la ilusión de preservar el proyecto un grupo sólido, fortalecido destacando los profesores: Mirna Sánchez Sánchez, Daniel Ayala C., Martha Eugenia Cruz, Rosalinda Hermida R., Dulce María Pensado Ch., Guadalupe Cuesta R., Griselda Olivares, Margariza Zurita, Emma Silva Rodríguez, Eréndira Jurado G., Estela Muller M., María Cristina Pérez de V., Neyda Navarro V., Magdalena Morales, Margarita Rodríguez R., Rosario Cerdán R., Alejandro Gómez S., Francisco Alfonso Avilés, Alfonso Romero M. Alfredo del Ángel, Alfonso del Valle, Antolín Mota G., Austreberto Gómez B., Domingo Ramó C., Daniel Portela A., David Cuellar P., Ezequiel Hernández M.., Juan _Francisco Ponce R., Humberto Ibarra, José Manuel Muñoz A., Pedro serrano A., Pervis Prieto R., Jacinto Vanoye S., José Antonio Rodríguez G. Rolando Pérez R. Vicente Castelán G., Víctor Alafita M. y un promotor incansable el Maestro Wilfrido Sánchez Márquez participante del proyecto original desde su cargo educativo dejando para la posteridad parte de su contribución revelando la placa conmemorativa en la Benemérita Escuela Normal Veracruzana. Merecido reconocimiento le brindaron.


miércoles, 10 de septiembre de 2014

Editorial
De contenido y sus autores
Al leer la felicitación de Juan Fernando Romero Cervantes Fuentes, publicada originalmente en La Jornada Veracruz, con motivo del 4o. Aniversario de Tlanestli, es inevitable acudir a la memoria y recordar el proceso de producción y distribución de cada ejemplar.
"Cada vez está mejor el periódico" ha expresado ocasionalmente algún lector o colaborador. La respuesta invariablemente ha sido la misma: Cada ejemplar es diferente y ofrece la oportunidad de corregir o hacer alguna innovación, aprovechando la experiencia.
Si bien es cierto, el diseño y formación, tipo de papel constituye parte de un todo, también lo es su valor intrínseco: contenido.
Seguramente el incremento de lectores de Tlanestli en su versión virtual obedece a la diversidad de temas literarios, culturales y educativos, pero también al prestigio de sus autores.
Este ejemplar, por ejemplo, es posible gracias a la colaboración, además de la mencionada de Juan Fernando, la de Javier Ortiz Aguilar, Raúl Hernández Viveros, Aurora Ruiz Vásquez, José Luis Rangel Gasperín, José Luis Miranda Rosario, Jessica Argelia Toledo Cervantes, Hermilda Chavarría Londoño, Juan Salcido Gutiérrez y Wilfrido Sánchez Márquez.
Sirvan los conceptos vertidos por Juan Fernando para felicitar y agradecer a todos los colaboradores que han contribuido a la edición de 49 ejemplares y les estimule la respuesta de lectores de la revista impresa y los del blog que supera las 123 mil entradas a quienes reiteramos un profundo agradecimiento.


Intertextos


Tlanestli *Amanecer* cumple cuatro años

Juan Fernando Romero Fuentes
                                   
Tlanestli inoncenteti amati des matlactli“: amanecer es un periódico de diez, escribió en náhuatl a propósito de su cuarto aniversario, Olga Fernández Alejandre, colaboradora y lectora del periódico/revista cultural publicado en Xalapa que lleva como divisa “Sólo entre todos sabemos todo”, la expresión de un pensamiento de los indígenas raramuri. En nuestro país son todavía muchas las lenguas que nos pueblan (aunque quizá más bien somos pobladores de lenguas), pero la mayoría de los mexicanos aún desconocemos lo elemental de ellas, y poco también sabemos de la que se alimenta con una lectura inicial, inocente, del idioma español: esas son las lenguas de los pueblos a la cual presta la voz Tlanestli.

Al mucho agradecer los espacios que me han brindado y después de felicitar ampliamente al equipo editorial del periódico por su trabajo y el cumplimiento de su misión -acertadamente señalada en sus páginas- que realiza no sin tropezones, escribo los siguientes apuntes. Primero, el estilo: así como en la pintura el estilo naive tiene su sitio y reconocimiento, Tlanestli genera espacio para –algunas veces- una escritura que podría llamarse ingenua (naive se oiría más elegante, pero tal vez es sólo más pedante) que mes a mes se expresa a través de sus páginas con hambre de conocimiento y apetito de expresión. Seguramente las primeras versiones de la Ilíada y la Odisea, mucho antes de Homero, eran sencillas expresiones orales que fueron adquiriendo densidad y talante literario con el peso de la repetición e inventiva de los sucesivos oradores que al recordar los mitos “editaban” sus propias múltiples versiones, hasta que llegaron al genio de Homero. Tlanestli es así, como bien dice Olga Fernández, un “semillero de escritores”.

Segundo, la cantidad: sin duda la revolución cultural propiciada por Gutenberg produjo un cambio que afectó a toda la civilización occidental, ya que la cultura de elite en términos religiosos, filosóficos y artísticos, se convirtió en producto de dispersión social cada vez mayor por vía del crecimiento de las ciudades y el comercio. Esta creciente democratización de la cultura fue motivada no solo por la imprenta, sino por la mayor alfabetización.

Siglos después, el tema de la difusión mediática masiva (o “llevar cultura a las masas”) y la industrialización de la cultura fue estudiado por la Teoría Crítica de Theodor Adorno y Max Horkheimer[i], quienes realizaron una crítica profunda a la producción cultural masificada que se inició a partir de los cincuenta del siglo pasado en EE UU, ya que  se insertó en la práctica del consumismo a ultranza propiciado por el sistema capitalista bajo el método de la producción industrial intensiva[ii]. De esta forma, la supuesta democratización de la cultura cae en una suerte de decisión personal de supermercado, donde junto a la coca cola puedes  “seleccionar” el último grito de la moda literaria, precisamente el “best seller”, que se consume ávidamente aunque sea pésimo, porque está de moda, por barato y por ser producto de una publicidad que induce a su consumo, como una mercancía más.

Tlanestli en papel se inserta en esa primera horneada de difusión popular que por medio de la imprenta lleva a sus lectores unas “gotas culturales” -para citar nuevamente a Olga Fernández- que unidas, forman un río de conocimientos que van de la educación a la política pasando por la literatura, la historia y el debate. Y en esa circunstancia, Tlanestli se enfrenta al dilema de la producción y el consumo masivo, sencillamente porque la población ha crecido, y tanto la oferta como la demanda de bienes literarios y artísticos lo ha hecho consecutivamente; entonces, ¿cantidad versus calidad es el dilema?

Los datos que abajo cito son muy interesantes y motivo de reflexión; se refieren a su sitio web: http://tlanestli.blogspot.com con un total de 119,211 visitas procedentes de varios países hasta el 19 de agosto de 2014: destaca México (67,771), seguido de EEUU (10,997), Colombia (4,718), Ecuador (4,657), Argentina (4,043), España (3,419), Venezuela (2,536), ¡Alemania! (1,719), Perú (1,224) y Chile (1,197), según nos informa Víctor Vázquez Gándara, quien añade: “al finalizar el primer año [de Tlanestli] teníamos 6,351 visitas, un promedio de 500 por mes, hoy el promedio se ha incrementado a 3,500 mensuales, más o menos. A estas cifras habrá que agregar los 48,000 ejemplares impresos con un centenar de colaboradores (aproximadamente)”. Por supuesto, todo ello es digno de gran encomio, y nos retorna al tema.

Me parece que Tlanestli está dando una respuesta dinámica al dilema arriba expuesto; creo que lo resuelve de una manera gentil e inteligente: da cabida a muchos escritos y estos se retroalimentan con la lectura del periódico mismo: los lectores se autoeducan, se cumple así la divisa: “solo entre todos sabemos todo” y el citado semillero se almacena en el silo de Tlanestli. Y desde luego la pretensión de los editores del periódico (al menos hasta el momento) no es lograr un medio masivo como los de Vázquez Raña. Podemos estar tranquilos ya que difícilmente estaremos en la fase de masificación cultural que criticaron los filósofos citados.

La alternativa entre cantidad y calidad desde luego no es exclusiva de Tlanestli[iii]; sino que es un desafío para cualquier periódico o revista que se respete (es innecesario mencionar los abundantes casos negativos); por ejemplo, la Jornada Veracruz que recientemente cumplió cinco años, enfrenta la misma situación: ambas publicaciones exigen un mínimo de calidad en sus colaboraciones, dadas las características socioculturales de sus lectores, y dado el acervo cultural de los xalapeños, que está en continuo ascenso.

De cualquier forma sería interesante que Tlanestli realizara, primero, una encuesta aprovechando el extraordinario número de visitas que recibe en su sitio web para conocer la opinión de sus lectores y así, modificar o no, la política editorial que hasta su cuarto año ha cursado, y segundo, que realizara talleres de lectura y redacción para su amplio público (o que se una a La Casa del Cuento) ¡para así llegar a festejar muchos años más de nuestro periódico cultural!

Desde el Utrópico en el estado de Veracruz, 21 de agosto del 2014


[i] [i] La industria cultural. Iluminismo como mistificación de masas, escrito por ambos entre 1944 y 1947, y publicado en “Dialéctica de la ilustración” .

[ii] Así, la cultura se trastoca, pues Beethoven o Brahms, u Homero o Shakespeare, no pueden ser convertidos en objetos de consumo ni masivo ni de ningún tipo, pues su estatus es otro, tanto mental como emocional y cultural. No se consumen, se viven.


[iii] Quizá el mayor beneficiario de la imprenta, Martín Lutero, escribió: “Por lo que se refiere a los libros teológicos, convendría asimismo reducir su número y seleccionar los mejores. Tampoco sería conveniente leer mucho, sino leer buenas cosas y leerlas con frecuencia, por poco que sea.” Citado en Cavallo y Chartier (2001) Historia de la lectura en el mundo occidental, ed. Taurus. Pag, 384.

A cien años de su nacimiento.


 José Revueltas historiador

Javier Ortiz Aguilar.
“Alguna vez ya he mencionado una paráfrasis de Sartre, que ahora resultará oportuno reiterar: lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que nosotros hacemos con lo que han hecho de nosotros.”
Manuel Cruz[1]

La historia es sin duda, la conciencia temporal de la modernidad. La secularización del pensamiento alcanza su máxima expresión con el reconocimiento de una lógica del fluir del tiempo y de los cambios. Desde esta perspectiva la construcción del moderno discurso histórico descansa en la presunción de la existencia de la razón y del sentido del acontecimiento.
            Esta posición privilegiada de la historia es el fundamento del mundo occidental en el tiempo del capitalismo industrial. El pasado así viene a constituir un nuevo ámbito de la lucha ideológica. Aquí la concepción trascendental kantiana, el romanticismo hegeliano y el materialismo histórico aparecen como los principales protagonistas.
El marxismo, al postular como objetivo la transformación radical del mundo, induce a la revolución social. El objetivo se logra en parte en la Revolución de Octubre. Por ello, no es casual que el primer triunfo de una revolución social transforme el ideal socialista, en un espacio, con una vitalidad tal que amenaza a extenderse rápidamente. A pesar de conservar las condiciones que obstaculizan la realización de su promesa utópica: humanizar al hombre.
En este contexto, en un tiempo de certezas y de movilizaciones revolucionarias, actúa y reflexiona José Revueltas. Pero su reflexión no queda atrapada en la ideología, sino que asume el marxismo no como una teoría cerrada, sino, como apuntaba Marx, una guía para la acción. De esa práctica teórico-política, indiscutiblemente marxista, se perfila como un maestro de la sospecha de los límites del optimismo revolucionario, convirtiéndose en un precursor de los nuevos tiempos. Desde una posición crítica radical estudia, a decir de Marx, la ciencia social soberana, la historia.
            Nuestro homenajeado nace en Durango el 20 de noviembre de 1914. En 1920 se traslada con su familia a la ciudad de México. En la capital cursa hasta el primer año de la secundaria. Abandona los estudios a causa del ingreso a una correccional, debido a su participación en un mitin organizado por el Partido Comunista Mexicano. Desde ahí vive en ese mundo que nace en el siglo XX: la lucha entre dos proyectos de la modernidad: la libertad y la justicia, entre el capitalismo y el socialismo; y en el tiempo nacional: la consolidación del estado, mediante la estrategia populista de someter a la clase trabajadora a los proyectos de la nueva clase dominante. En su ambiente familiar, nace en una singular familia del estado de Durango, lugar que estaba en una situación de atraso y aislamiento en el siglo XIX. No obstante estos factores constituyen un estímulo a las élites regionales favorecidas por la ley de desamortización de tierras comunales y la Ley de Baldíos.  Las haciendas mineras generan un especial polo de desarrollo con la presencia hegemónica de la Iglesia Católica desde los tiempos novohispanos. En este marco existe una profunda cultura religiosa de la que Revueltas no escapa, a pesar de su inocultable ateísmo. “En esta dinámica, las “buenas familias” duranguenses se convirtieron en grandes propietarias de tierras, adaptando las tradicionales formas mercantiles a los principios de la modernidad.”[i] Sus hermanos destacan en la vida artística. Por supuesto vive totalmente, desde su temprana juventud, inmerso en un ambiente creativo y de alta cultura.
En ese orden temporal, diría Hegel, u orden del tiempo, a decir de Hartog; con la significación para el primero, como manifestación del “reino espiritual de la existencia”[ii]. Mientras que para Hartog sería el resultado de las temporales relaciones sociales que “(…) parecen poco sujetas a la discusión y resultar poco negociables”[iii]. En ese contexto Revueltas inicia un diagnóstico de  su presente de la sociedad mexicana con el fin de transformarla radicalmente. Aquí retoma la idea marxista de considerar al hombre como la raíz del problema. De esta manera busca en el pasado la explicación de sus potencialidades y sus límites. No obstante es necesario subrayar la integridad de sus reflexiones y de su práctica política. Caso excepcional en la historia de México, un hombre con convicciones firmes sólo comparable con Ricardo Flores Magón.

1.     El principio.

Hay para Revueltas un principio que entra en contradicción con la tradición metafísica de la modernidad. Aquí reside el origen de los conflictos posteriores. Adelantándose a los tiempos nacionales, asume una posición nihilista. La nada, y no el verbo, constituye el origen de todo. En el inicio de Los Días Terrenales de manera contundente afirma: “En el principio había sido el caos, más de pronto aquel lacerante sortilegio se disipó y la vida se hizo. La atroz vida humana.“[iv] No podía ser de otra manera, sin Dios no es posible el sentido trascendente o trascendental de la vida y de la historia, por tanto la vida humana está inmersa en la angustia. La utopía, vista así, es el ensueño de un paraíso inexistente.
Si esto es así, entonces ¿quién es el sujeto de la historia? La pregunta de la modernidad. Para Revueltas, no es Dios o la autoconciencia, En el mismo texto afirma: “En principio, había sido el caos, antes del hombre, hasta que las voces se escucharon”.   E decir los lenguajes producto de las diversas tradiciones.

    
2.     Temporalidad

En el caos original es el ámbito de la temporalidad. Esta dimensión humana tiene un límite: la muerte.  Esto no es novedad. Nadie puede oponerse a la idea, pero es necesario considerar que si bien todos los seres vivos mueren, sólo los hombres son mortales. La diferencia reside en la percepción y la actitud que el hombre asume ante la muerte: esta actitud crea las culturas y los futuros. Es decir, si la muerte es un hecho universal, la percepción de la muerte es un producto de la cultura, de la historia. Este es el supuesto fundamental de la concepción de la historia en Revueltas. De ahí infiere que el hombre, al elegir la vida, elige su muerte. El lema de los sesentas es ilustrativo: “La cárcel y la muerte son los gajes del oficio del revolucionario”
      La inexistencia divina impide la posibilidad de la bondad. Por ello en todo proceso histórico permea la violencia. “La historia (real) es la historia de la violencia”[v]. Ignorar esta secularización radical, lleva a pensar en un Revueltas encarcelado en sus reminiscencias religiosas.

3.     El hombre.
4.      
Revueltas encuentra en la naturaleza humana la referencia de la explicación histórica, y no en la estructura social. Sin negar las variables externas, busca en el joven Marx, el Marx de los Escritos Económicos Filosóficos, la radicalidad del fenómeno social. El hombre, que no es creatura, sino momento de una evolución sin sentido trazado previamente. Un hombre, que forma parte del caos no puede aspirar a la felicidad. Gregorio Saldívar, personaje de los días terrenales, ofrece la razón más contundente: ““¿Sabes que el hombre es el milagro más bello de la naturaleza? (…) ¡Por qué quieres rebajarlo entonces a la condición de un hermoso cerdo feliz?”[vi]
5.     El proceso.

La realidad histórica es producto de la concatenación de acontecimientos. La búsqueda del origen de la concatenación provoca la construcción de metadiscursos del conocimiento histórico. Revueltas, al negar la existencia de toda realidad trascendente y trascendental, asume consecuentemente la inexistencia de un sentido o para ser más claro de la razón histórica. ¿Qué significa esto? Pues nada más que negar la posibilidad de la utopía marxista, que dio sentido a todas las revoluciones y revueltas proletarias. Por lo contrario, en buena lógica infiere la imposibilidad real del surgimiento del hombre nuevo o de una sociedad libre de miserias, de ignorancia y de prejuicios. O para decirlo en términos posmodernos, el hombre vive en el caos, por tanto es imposible que la clase obrera nos lleve al paraíso. “El hombre es conciencia de que existe, es decir, consciente de que dejará de existir. (…) En esto (…) radica la verdadera dignidad del hombre, que quiere decir su verdadero valor, su desesperanza y su voluntad más pura.”[vii]

6.     La praxis.

No obstante el proceso histórico no es el producto mecánico de fuerzas contingentes o sin sentido. La conciencia en su proceso dialéctico determina la praxis liberadora. La liberación no es en consecuencia el acceso a una forma de vida libre, sino en cuanto expresa la voluntad, característica del sujeto revolucionario. Pero esa libertad no significa felicidad, puesto que estamos apresados en el mundo temporal, el mundo de la limitación y de la angustia.  Siguiendo las ideas del entonces joven estudiante de Derecho, José Alvarado, expresa Gregorio Saldívar: “¡Desaparecerán las clases sociales, no te quepa la menor duda! ¡Claro está! Pero ésa sólo es una etapa hacia el advenimiento del hombre (…) ¡Luchemos por una sociedad sin clases! ¡Enhorabuena! ¡Pero no para hacer felices a los hombres, sino para hacerlos libremente desdichados, para arrebatarles toda esperanza, para hacerlos hombres!”[viii]
    
7.     Historia de México.

Como el marxismo no admite procesos únicos, sino que cada grupo alcanza su identidad de acuerdo a sus tradiciones, Revueltas busca en las particularidades de la historia de México la orientación de la práctica revolucionaria.  Consecuente con su posición antropológica, sus personajes son los grupos marginados. Ellos son producto del brusco encuentro de dos culturas diferentes, permeadas por la violencia inquisitorial y los sacrificios humanos de Mesoamérica. Por ello la rudeza de sus personajes.
            El proceso de la realidad histórica no responde a los proyectos revolucionarios. Así en la Independencia “(…) la lucha por  el ser nacional, íntimamente ligada al desarrollo capitalista del país, no se resolvió al consumarse la independencia en 1821; en aquel momento la nacionalidad se limitó formalmente a los aspectos geográficos, jurídicos y políticos, sin llegar a resolver los problemas primordiales para la integración nacional (…) los problemas económicos y sociales, especialmente los agrarios: por eso la crisis de la sociedad quedó abierta al no solucionarse las contradicciones que anidaban en su seno.”[ix] En la reforma liberal “En 1856-57, el obstáculo más importante para el proceso de desarrollo seguía siendo la tenencia latifundista de la tierra. Sin embargo las fuerzas sociales ‘dirigidas por la corriente mayoritaria de los ideólogos estaban enajenadas a la lucha contra lo que aparecía en la realidad inmediata como el enemigo principal, o sea el clero católico (…) ‘Oponían [una] necesidad táctica a la necesidad histórica, en lugar de armonizar ambas dentro de una síntesis dialéctica, y terminaron por dejar intocado y en pie el latifundismo’”[x]
El presente de José Revueltas, su tiempo real. Su tiempo de la decisión, es el orden establecido por la  Revolución Mexicana,  Por ello, esta conmoción social constituye el baluarte ideológico de la clase en el poder Para algunos, incluyendo a Revueltas, es el  movimiento es la construcción de las posibilidades del futuro. Para otros, como Lombardo Toledano, intelectual socialista, la revolución divide a la burguesía en burguesía nacional y burguesía imperialista. Estas fracciones de clase entran en lucha, de tal manera que la contradicción de clases, se desplaza a este conflicto al interior de la clase dominante. Por lo tanto el proletariado tendrá la función histórica de apoyar al Estado, como vanguardia de la burguesía nacional. Para Revueltas el problema es otro: “Gracias a la revolución democrática toma el poder la burguesía nacionalista. No hay una fracción de la burguesía reaccionaria y otra progresista. La burguesía nacionalista adopta cualquier posición de acuerdo a sus conveniencias.”[xi] Este es el medio del que se alimentan los caudillos, ahora con el nombre institucional de presidente. Es aquí el centro de su atención. ¿Cómo hacer para transformar el mundo? Por ello su discusión vital sobre la realidad del partido comunista. No como expresión electoral,  sino como el cerebro que conduce a las masas a su liberación, Por supuesto respetando los límites de la posibilidad histórica. De esta manera nuestro autor engarza en el discurso el pasado y el futuro. El historiador revueltas, así contempla la realidad histórica no como objeto de apología sino como el conocimiento necesario para determinar la posibilidad de cambiar lo que generaciones pasadas nos han heredado.
            Revueltas, en conclusión,  es un precursor de las formas de pensar contemporáneas. No obstante discreparía con los posmodernos por su concepción humanista, pero no una antropología fincada en la utopía, sino en el reconocimiento de los insuperables límites del hombre. En una palabra la utopía únicamente nos sirve para iniciar la gran marcha, y la libertad se reduce al hecho de decidir.  .
            Gracias por su generosa atención











[1] Cruz Manuel. Acerca de la dificultad de vivir juntos. La prioridad de la política sobre la historia. Barcelona, Gedisa Editorial: 2007 (Colección Visión 3X) 14



[i] Pérez Domínguez, Marisa M.Reseña De las buenas familias de Durango. Parentesco, fortuna y poder (1880-1920) de Graziella Altamirano XCozzi”. En América Latina en la historia económica. Revista de Investigación.  México, Instituto de Investigaciones  José María Mora, vol 19, Núm. 2, Mayo  2012, pp. 226-231; p 227Dr. José María Mor(1880
[ii] Hegel,  Lecciones de filosofía de la historia universal. Madrid, Alianza Editorial; 1982;   689 (Filosofía)
[iii]  Hartog, Francis. Regímenes de historicidad. Presentismo y experiencias del tiempo. México, Universidad Iberoamericana. 2007; 19 (El oficio de la historia)
[iv] Revueltas, José. Los días terrenales. México, Editorial ERA, 1973 (Obras completas 3) 9
[v] Revueltas José. La dialéctica de la conciencia
[vi] Revueltas, José. Los días terrenales. Ob. Cit. 176
[vii] Ídem. Cfr. José Revueltas. El luto humano
[viii] Ibídem  177
[ix] Revueltas José.  El proletariado sin cabeza. México, Editorial ERA; (Obras completas 17) Prólogo 17. 9-10
[x] Ibídem 10
[xi] Ibídem 10-11