martes, 11 de noviembre de 2014

El homo hiper-tecnologizado en la época digital: lectura en clave zubiriana


 Alberto Rafael León Ramos
Universidad Veracruzana, México
Facultad de Filosofía
Maestría en Filosofía

RESUMEN
A raíz de la explosión de la tecno-ciencia, la sociedad actual se desenvuelve de maneras diferentes; la forma de adquirir información, de apropiarse del conocimiento, así como las relaciones sociales han cambiado. Tanto la realidad como la vida humana se ven modificadas de manera precipitada. Y éstas son mediadas por un aluvión de aparatos, bienes y servicios, cacharros inteligentes, etc., que son en su mayoría proporcionados por la ciencia y la tecnología. ¿Qué características tiene esta sociedad? ¿Individuo y sociedad son afectados por la tecno-ciencia? ¿Hasta qué punto configura esa realidad tecnológica al hombre actual? Se tratará de describir y defender que la tecno-ciencia configura una persona diferente, es así que se llamará a ese tipo de sustantividad humana: homo hipertecnologizado. Para ello se utilizará como herramienta teórica la filosofía de Xavier Zubiri.
Palabras clave: realidad, hombre, época digital, homo hipertecnologizado.







1. La novedosa realidad llamada Época Digital
Con los avances tecnológicos y científicos en la sociedad se ha generado un conocimiento mayor sobre la realidad que nos rodea. El mundo no es aquello inhóspito y misterioso que había que explicar por medio de fábulas, mitos o leyendas. Se tiene más control sobre la naturaleza, se le explota asegurando así la supervivencia del hombre en la tierra. La vida humana, se puede decir, es más placentera gracias a todos los aparatos, medicinas, bienes y servicios, que proporciona la tecno-ciencia. Mejores viviendas, transportes, aparatos para almacenar alimentos, máquinas que ayudan a las labores del hogar, etc. También la comunicación entre los hombres es cada vez más rápida y eficaz. Las computadoras con acceso a la red son prueba de la magnitud del desarrollo tanto científico como tecnológico que la sociedad tiene actualmente. Hoy en día se puede enviar gran cantidad de información con tan sólo apretar un botón y casi al instante llega a cualquier parte del mundo.
La forma en que se va desarrollando la sociedad es interesante. Tanto las relaciones como la manera de ver el mundo que nos rodea van a estar permeadas por una visión tecnológica, suponiendo muchas veces que siempre ha sido así y que es la mejor forma de realidad. Las personas usan las computadoras con acceso a la red principalmente para trabajar o divertirse. Los Estados y las compañías privadas usan las tecnologías para hacer más fáciles los trámites burocráticos. Ahora se puede pagar los servicios básicos por medio de la red y de manera automática: la luz, el agua, el teléfono, entre otras cosas. Ya no es necesario que una persona brinde atención, porque la máquina cumple con esa función. Y casi todas las actividades que hacen las personas están relacionadas, de cierta forma, con algún dispositivo electrónico o mecánico. Desde las labores más sencillas como calentar la comida, hasta pagar un boleto de estacionamiento son intermediadas por alguna clase de máquina. Ésta es la realidad en la que le toca vivir al hombre del siglo XXI, es la llamada Época Digital (ED).
Con respecto a nuestro presente, ED, se abre una nueva forma de entender el mundo. ¿Qué caracteriza a la ED? Es la etapa de la humanidad en donde los avances científico-tecnológicos envuelven la mayor parte de la vida en sociedad. Educación, economía, información, comunicación, sociabilidad, son algunas de las circunstancias que son mediadas en relación con la sustantividad humana. La forma de entender y conocer el mundo ha cambiado en el presente.
Así la vida de la sustantividad humana se mueve en esta realidad novedosa. En donde ciencia y tecnología están por todos lados. Cuando se hable de realidad, en el presente trabajo se entenderá así: realidad, o para ser más fiel al pensamiento zubiriano, la Reidad, es aquello que es <de suyo> de lo sentido. 
Esta es la nueva formalidad: formalidad de reidad o realidad. Inmediatamente voy a dar razón de este neologismo <<reidad>>, que me he visto obligado a introducir en la descripción de la formalidad de la aprehensión humana. Dado el carácter completamente distinto que el término realidad pueda tener en el lenguaje vulgar y aun en el filosófico, a saber realidad allende toda aprehensión, el término reidad puede servir para evitar confusiones. Pero hecha esta aclaración, emplearé los dos términos indiscernidamente: reidad significa aquí simple realidad, simple ser <<de suyo>>[1]
Esto quiere decir que la reidad es algo sentido, es una formalidad[2] de alteridad. La reidad se siente en impresión de realidad y por lo tanto es formalidad del mismo <de suyo>, pero es sentida en la impresión de realidad por la sustantividad humana (el hombre) y sólo en impresión de realidad, ya que el puro sentir sólo se da en los animales. “Realidad es algo intelectivamente sentido en las cosas: es <<sentido>> y lo es <<en>> la cosa”[3]

También se quiere hacer notar que la realidad no son entes, como se venía pensando en la historia de la filosofía. Ese modo de abordar la realidad lleva a un equívoco: pensar que la realidad se puede entificar para acceder a ella. “Lo primero de las cosas no es ser entes, sino ser  realidades”[4]. Mucho menos la realidad es algo que está allende a nosotros a lo cual hay que tratar de acceder.

La siguiente cita explica mejor todo estos puntos:

La realidad no es algo a lo que haya que ir, sino que es primariamente algo en que ya se está, y en que, como veremos, nunca se dejará de estar. Al aprehender sentientemente una cosa real estamos ya intelectivamente instalados en la realidad. Inteligir es estar aprehensivamente en la realidad, en lo que las cosas son de <<de suyo>>. Esta instalación tiene un doble carácter. Al inteligir una cosa real quedamos instalados en ella. Pero esta instalación es, un primer aspecto, muy fugaz en el fondo; inmediatamente sobreviene otra cosa real, y al inteligirla quedamos en otra cosa. Según este primer carácter, instalación es estar instalado en una cosa real. Pero esto no agota todo el carácter de la instalación. Porque como vimos, la impresión de realidad en que inteligimos cada cosa real es idénticamente y numéricamente la misma en todas las aprehensiones. La realidad reifica cuando adviene a lo real. El contenido de cada cosa real queda así inscrito, por así decirlo, en la misma impresión de realidad que nos dio la cosa real anterior. Es decir, como ya vimos en el capítulo IV, la impresión de realidad es transcendentalmente abierta. Lo cual significa que al inteligir una cosa real aquello en que estamos instalados no es solamente esta cosa real, sino que es también la pura y simple realidad. La cosa real tiene así dos funciones: una la de ser algo real, y otra la de ser pura y simple realidad.[5]

Aunado a eso el hombre, que está en la reidad, cuenta con una facultad que lo ayuda a orientarse. Esa facultad se llama inteligencia sentiente. ¿Qué es la inteligencia sentiente?  
Inteligencia sentiente consiste en que el inteligir mismo no es sino un momento de la impresión: el momento de la formalidad de su alteridad. Sentir algo real es formalmente estar sintiendo intelectivamente. La intelección no es intelección <<de>> lo sensible, sino que es intelección <<en>> el sentir mismo. Entonces, claro está, el sentir es inteligir: es sentir intelectivo.[6]
Ésta siente la reidad en impresión de realidad. La impresión de realidad es aquella en que se capta la reidad de dos formas. Una, primero por los sentidos, es el sentir, es la pura   aprehensión sensible. Mientras que la realidad es la nota <en propio> lo que es. Entonces el hombre a través de su Inteligencia sentiente puede captar la reidad como formalidad, <como de suyo>. Como lo que es. Sin necesidad de ir a un allende o de captar una idea platónica. Aquí se rompe radicalmente el dualismo metafísico sujeto-objeto dando pie a una nueva forma de entender la reidad y la inteligencia. Se parte de la reidad para poder analizar a la sustantividad humana: “Lo primario es la realidad. Sólo hay ser porque hay realidad”[7]. Por lo tanto  realidad en el sentido zubiriano es el término que será de ayuda aquí. Explicado esto quiero dar un paso más. La sustantividad humana vive en una realidad llamada ED. En ella los avances científicos y tecnológicos configuran el presente.

Para proseguir es necesario explicar  tres conceptos, ciencia, tecnología, técnica. Ahora bien, ¿qué es ciencia?, ¿Qué es tecnología? El diccionario define ciencia como: “conocimiento exacto de las cosas por sus principios y causas // Cuerpo de doctrina ordenado y formado metódicamente, que constituye un ramo del saber humano”[8] y tecnología: “La tecnología tiene por objeto la aplicación de los nuevos conocimientos obtenidos por la ciencia al mejoramiento cualitativo y cuantitativo de la producción”[9].
Esto en cuanto a su definición académica, pero ¿qué importancia tiene meditar sobre la diferencia entre esas palabras? Actualmente se vive en un mundo moldeado por la ciencia y la tecnología, eso es claramente visible en la realidad cotidiana. El hombre actual toma como algo ultra-obvio su relación con la ciencia y la tecnología[10], tanto así que pocas veces se detiene a reflexionar sobre su entorno que es en exceso tecnologizado, en ese sentido José Ortega y Gasset señala algo parecido pero en la relación que se gesta entre la técnica y el hombre.

Como al abrir los ojos a la existencia se encuentra el hombre rodeado de una cantidad fabulosa de objetos y procedimientos creados por la técnica, que forman un primer paisaje artificial tan tupido que oculta la naturaleza primaria tras él, tenderá a creer que, como esta, todo aquello está ahí por sí mismo: que el automóvil y la aspirina no son cosas que hay que fabricar, sino  cosas, como la piedra o la planta, que son dadas al hombre sin previo esfuerzo de este. Es decir, que puede llegar a perder la conciencia de la técnica [11]
La importancia de aclarar los términos ciencia, tecnología y técnica es significativa, ya que se pueden confundir. La ciencia indaga sobre el mundo que le rodea de manera ordenada y meticulosa, por esta razón obtiene resultados concisos. Esto es que la ciencia al indagar sobre el mundo busca un resultado: el conocimiento científico. ¿Quién hace ciencia? El hombre es quien la hace, ahora lo llamamos científico. En la técnica hay una necesidad de transformar la realidad, aunque se puede objetar que los animales también transforman la realidad, solamente el hombre puede hacerlo de manera racional, velando siempre por su interés y movido por su voluntad. El resultado de esa técnica  es un bien o servicio. La tecnología es la unión de la técnica con la ciencia, proceso por el cual se obtiene un resultado más efectivo; por lo que resulta más novedosa, llamativa e interesante para las personas, tanto por su forma de transformar la realidad como por los bienes o servicios que se derivan de ella.

Sintetizando podemos decir que la ciencia está asociada al deseo del hombre de conocer (conocer y comprender el mundo que lo rodea), mientras que la técnica y la tecnología se vinculan a la voluntad[12]

Para terminar este apartado es conveniente enfatizar lo siguiente: la realidad es la misma, en tanto que real, aunque actualmente el desarrollo y la presencia de la tecno-ciencia se manifiesta en casi todos los aspectos de la vida humana. Su importancia e injerencia, ¿casi vital?, en la vida de las personas repercute en muchos ámbitos. El hombre vive en ese mar tecnológico, lo que genera una relación inevitable con la tecno-ciencia. Tomando en consideración lo expuesto se puede emitir el siguiente juicio:  el hombre actual se encuentra por doquier con la tecnociencia. Por tanto se puede definir al hombre como un  homo hiper-tecnologizado. Si se me vale la expresión.


2. La configuración del Homo hiper-tecnologizado  
Aristóteles, San Agustín, Descartes, Hume, Kant, Comte, Heidegger, Martín Buber han hecho  antropología filosófica,   pero ninguno de esos  filósofos se esperaba que el hombre pudiera llegar a configurar un mundo del cual hoy todos somos partícipes, el de la ciencia y la tecnología. El siglo XXI es el tiempo que nos toca vivir pero sobre todo desde el cual filosofar.
Si se acepta que a partir de la ciencia y la tecnología  se configura un homo hipertecnologizado, se puede proseguir explicando el porqué llamarlo así.
El homo hipertecnologizado va a estar de un modo primordial en la reidad que se le presenta. Está entre las cosas del mundo, vive entre ellas, las siente, las capta como reales y es por eso que se puede decir  está <en> la realidad, que es ahora llamada ED. Y tiene que tomar una postura ante ellas, se hace cargo ante la realidad que se le   presenta. “Ejecutando acciones como agente, actor y autor de ellas, es como el hombre realiza su vida personal”[13]. Es así como el homo hiper-tecnologizado está implantado en la realidad de la ED, donde las tecnologías son el diario vivir. El homo-hipertecnologizado  está en la realidad y se enfrenta a ella ¿cómo? Encargándose de aquella con la facultad con que cuenta: la inteligencia sentiente. En ese encargarse configura su <suidad> de un modo peculiar, ya que la reidad a la que se enfrenta es la tecnologizada, lo que gesta una <suidad hipertecnologizada>.
Para aclarar el punto anterior es menester entra en otro tópico, el de la irrealidad. El hombre tiene la capacidad de forjar irrealidades. Y aunque parezca que la irrealidad no tiene importancia, aquí se le va a prestar atención a esto. Parece que por ser irrealidad no tiene injerencia en la vida del hombre, pero tiene más de la que aparenta. Se ha tomado la irrealidad como fantasía, como ficción, como inexistente y por lo tanto como tema que no tiene interés para la reflexión filosófica, cosa más errada.  “La ficción es posible como una construcción de cosas en el ámbito en que nos deja el momento de realidad físicamente real, en cierto modo suelto o libre del contenido específico con que cada caso se nos presenta”[14]
Para Zubiri las irrealidades[15] que pueda forjar el hombre son parte importante en la realidad de la sustantividad humana, puesto que son un paso necesario para poder estar <en> la realidad. El hombre necesita, y así lo hace, la irrealidad para poder captar intelectivamente la realidad en que se encuentra. Hay que explicar detenidamente que es la irrealidad.
Se ha entendido que algo es irreal porque no existe. O algo es irreal porque carece de realidad, en ese sentido la irrealidad es una carencia, una falta. Un unicornio, un elefante blanco o una sirena, pueden ser ejemplos claros de ello. También se entiende como irreal algo que no es físico, lo cual es un error. Los números, las teorías, las matemáticas, son un ejemplo paradójico, ya que si bien son aceptados como universales no se puede decir que sean falsos por no tener constitución física, material. Entonces, ¿qué es lo irreal?
Para Zubiri el tema es de mucho interés y le pone especial cuidado. Responde: dejar en franquía a la realidad en punto de su contenido “no se irrealiza el carácter de lo real. Irrealizar no es dejar de ser o de no ser, sino dejar en franquía a la realidad en punto a su contenido: ése es formalmente el proceso de la irrealización”[16] Dice que: “la irrealidad se puede presentar al hombre en formas distintas”[17]. Principalmente en tres: espectro, ficción e idea.

1. El espectro. La realidad no se manifiesta en las propiedades que le competen de suyo, sino que se proyecta en otras, que no le afectan, y por consiguiente podemos decir que la envuelven, pero sin ser ella misma. La realidad está dentro del hueco de lo aparente. Es justamente la irrealización y en ella la oquedad de lo real.
2. En la ficción la realidad queda destituida de todas sus notas y se obtiene así, en la realidad en cuanto tal, el carácter de realidad como algo inagotable, que permite naturalmente alojar no sólo las cosas concretas que, efectivamente, son reales, sino aquellas que construye el hombre libremente.
3. En la idea la realidad queda abstractivamente delimitada según sus notas, que se elevan a visión exacta y definida.[18]

Pero la irrealidad no es algo que se presente por sí sola sino sobre una irrealización. Los tres tipos anteriores son irrealizaciones.

Ninguna irrealidad reposa sobre sí misma, sino que es resultado de un proceso de irrealización. En cambio, la realidad sí que reposa sobre sí misma. Ésta es la diferencia fundamental. Toda irrealización se apoya, pues, en una realidad.[19]

Solamente la realidad puede reposar sobre sí misma. La irrealidad no. La irrealidad no es tampoco algo que sea por sí solo, es un resultado de una irrealización que está apoyada en la realidad. ¿Por qué pasa eso? Porque es una necesidad del hombre, es decir, para poder estar en la realidad tiene que dar un <rodeo>, ir hacia una irrealidad y después hacerse cargo de la realidad en tanto que real. Eso es hacer su vida. Configurarla.
El hombre necesita forzosamente figurarse, es decir, forjar lo irreal precisamente para estar en la realidad; no solamente para comprenderla, sino para estar físicamente en la realidad, apoyarse en ella, para hacer su vida. Esta necesidad funcional hace que, justamente, lo irreal sea un intermediario, pero no entre las cosas y las ideas, sino justamente al revés, entre el puro estar en la realidad y las cosas concretas que están en la realidad.[20]
La tecno-ciencia configura al hombre. Una cita puede apoyar más esto:

De ahí que si el hombre tiene que apoyarse en estas cosas para poder hacer la figura de su ser, entonces el hombre, ante esas recurrencias, lo que tiene que hacer es <<figurarse>> cómo son las cosas. Justamente ahí está el momento de lo irreal pero, como quiera que sea, el hombre se figura. Y se figura en el sentido más medieval del vocablo. Se figura, porque tiene necesidad justamente de figurarse cómo son las cosas para poder apoyar su vida sobre ellas; pero, además, no solamente tiene necesidad de figurarse cómo son las cosas, sino de figurase en el sentido medieval del vocablo. <<Se>> figura, es decir, se autoconfigura. Figurarse es algo inexorable para ir fluentemente a las cosas, apoyándonos en ellas para hacer mi propio yo.[21]
¿Cómo? En el modo de la irrealización de la idea y ese precisamente de esa manera como también va configurando su <suidad>.

El hombre vive, siente e intelige sentientemente[22] la nueva reidad que se le presenta. A eso se le puede agregar que el hombre se enfrenta con esa reidad de un modo muy particular, como realidades en tanto que reales y es así que a eso se puede llamar habitud.[23] La habitud primordial es aquella que se da en modo de impresión de realidades, es decir, la inteligencia sentiente[24]. De esta forma el hombre se enfrenta con la realidad; pero no solamente eso sino que es <su> realidad y con ello llega un modo particular de <autoposesión> que configura su realidad. Es una actualización de <su> realidad y la convierte en una realidad propia lo que es <suidad>, es decir, se cae en cuenta de que hay una realidad pero ahora esa realidad es personal <suya, suidad> con lo que la realidad queda formalmente impresa de un modo particular, en un Yo. Esta realidad soy yo. Es así que en la realidad tecnologizada el hombre hiperctenologizado no sólo se configura como sustantividad humana sino también a su suidad.

Como se viene explicando, el hombre está rodeado por un aluvión de tecno-ciencia en todas sus variantes, ello configura su vida misma. Cambiando un poco la frase de Ortega y Gasset “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo” en el presente que se vive quedaría “yo soy yo, hipertecnologizado, y mi circunstancia tecno-científica”. La ciencia y la tecnología han dado un gran avance a la conformación del hombre así como de la sociedad. Gracias a ello las personas viven más, se cuenta con hospitales que pueden atender casi cualquier enfermedad con pastillas o tratamientos novedosos, productos de la ciencia y la tecnología, por lo cual la mayoría de las personas están de acuerdo en que es benefactora para la vida humana. Eso no está en tela de juicio aquí, porque está bien claro que sin aquellos avances la sociedad en que nos desarrollamos no podría existir.
A lo que dirijo la mirada específicamente es cómo aquella tecno-ciencia está configurando al hombre. Y lo de configurando ya se explicó también. Es ella la que me preocupa.  El homo hipertecnologizado se encuentra viviendo en la reidad tecnologizada, que ahora se llama época digital.

El preguntar sobre la realidad del hombre es una preocupación personal muy fuerte. Aquí quisiera recuperar a dos filósofos que no están alejados de nuestro tiempo y que se preguntan  de otra manera por la realidad que nos toca vivir:

Por eso estos años en que vivimos, los más intensamente técnicos que ha habido en la historia humana, son lo más vacíos[25]

Asistimos a un cansancio cultural en lo que concierne al interrogarse sobre la realidad. Sociológicamente no interesa ningún planteamiento metafísico. Lo que mueve es el éxito más inmediato posible, la eficacia, el bienestar, el pasarlo bien, la satisfacción inmediata del tener, acaparar, poseer y dominar. Poco importa el ser, la realidad y la verdad[26]

Para terminar quiero preguntar ¿sirve de algo seguir filosofando? ¿Tiene algo que aportar la actividad filosófica o es que ciertamente está en el crepúsculo del pensamiento?
“El filósofo, indudablemente, se dedica a pensar, pero no se dedica a pensar un pensamiento inane, estéril, lanzado al vacío de lo fabuloso o de lo juguetonamente especulativo. El filósofo se dedica a pensar un pensamiento en acción”[27]
Xavier Zubiri afirma:

La filosofía nace de la extrañeza, comienza con ver claro en la extrañeza; pero no es plenamente filosofía más que con la madurez de la θεωρία. La dificultad de la filosofía está en poder permanecer en esa interna violencia por la que nos acostumbramos a mirar a las cosas mirando al horizonte total de todo. Por eso decía Aristóteles que la filosofía es έξις, habito; παθος; pathos lo llamaba Platón, pero un pathos que no tiene nada de patético. El hábito de que Aristóteles nos habla no es una simple costumbre: es una de esas disposiciones radicales humanas que no busca nada distinto de sí misma. Por eso, la teoría, θεωρια, es una práctica, πράξις, esto es, una acción que no busca nada sino a la acción misma. El filósofo ve θεωρίας ένεχα, por ver. El filósofo existe en esta actitud: no se limita a alumbrarla. Por eso, su teoría es un βίος θεώϱητιχος, una existencia teorética.[28]
 Es la actividad filosófica la pertinente para pensar la situación del presente sea desde los temas políticos, sociales, culturales o del conocimiento, ya que desde esa trinchera se puede, como siempre se ha buscado, encontrar respuestas a las grandes interrogantes que la humanidad se ha planteado desde los inicios de los tiempos ¡en aquella lejana y oscura edad sin teléfonos inteligentes!, puesto que por su carácter de inquisidora, buscadora, amante de la verdad, del conocimiento, la filosofía se ha plantado radicalmente tanto en la sociedad como en el individuo, siendo sus resultados prolíficos. Y en este caso no puede ser la excepción, que la filosofía sea una espectadora, ya que no está en ella el germen de la pereza mental.












Bibliografía
·       Hernanz Moral, José Antonio, (2012), Guía de orientación en el presente. Hitos para la comprensión de la tecnociencia en la sociedad del conocimiento, México.
·       Zubiri, Xavier, (2006), El Hombre y Dios,  España,  Alianza y Fundación Xavier Zubiri, España.
·       Zubiri, Xavier, (2006), Inteligencia y realidad,  España,  Alianza y Fundación Xavier Zubiri, España.
·       Zubiri, Xavier (1994),  El Hombre lo Real y lo Irreal, España, Alianza y Fundación Xavier Zubiri, España.
·       Zubiri, Xavier (1986),  Sobre el hombre, España, Alianza y Fundación Xavier Zubiri, España.
·       Zubiri, Xavier (2002),  Sobre el problema de la filosofía, España, Alianza y Fundación Xavier Zubiri, España.
·        
·       Zubiri, Xavier, (1995), Los problemas fundamentales de la metafísica occidental, España, Alianza- fundación Xavier Zubiri, España.
·       Conill, Jesús (2010), El crepúsculo de la metafísica, Taurus. España.
·       Gay, Aquiles en “La ciencia, la técnica y la tecnología” tomado de Tecno Red Educativa http://www.frrg.utn.edu.ar/
·       Ortega, José, (1977)  Meditación de la técnica, El arquero.
·       Gran Diccionario Enciclopédico Visual ( 1993). Edimusa.









Para citar los libros de Zubiri se usa el siguiente sistema de siglas:

·       Zubiri, Xavier, (2006), El Hombre y Dios (HD)
·       Zubiri, Xavier, (2006), Inteligencia y realidad (IR)
·       Zubiri, Xavier (1994),  El Hombre lo Real y lo Irreal (HRI)
·       Zubiri, Xavier (1986),  Sobre el hombre (SH)
·       Zubiri, Xavier (2002),  Sobre el problema de la filosofía (SPF)
·       Zubiri, Xavier, (1995), Los problemas fundamentales de la metafísica occidental ( SPFM)





[1] Zubiri, IR, pág., 57.
[2] Formalidad se va entender como quedar. El quedar no es acción.
[3] Zubiri, IR.,  194.
[4] Ibid., pág., 35.
[5] Ibid., pág., 251.
[6] Ibid., pág., 84.
[7] Zubiri, SH, pág., 55.
[8] Gran Diccionario Enciclopédico Visual, 1993, pág., 271.
[9] Ibid., pág., 1158.
[10] Para escudriñar más en el tema el artículo “Ciencia y filosofía” de Diego Gracia es muy clarificador no sólo porque retoma la difícil relación entre ciencia y filosofía, sino porque explica la postura de Zubiri ante esos dos tópicos.
[11] Ortega, Meditación de la técnica, pág., 106-107
[12] Gay, Aquiles en “La ciencia, la técnica y la tecnología” tomado de Tecno Red Educativa http://www.frrg.utn.edu.ar/

[13] Zubiri, SH, pág., 64-65
[14] Zubiri, HRI, pág., 30.
[15] Espectro, idea y ficción.
[16] Zubiri, HRI, pág., 62.
[17]  Ibid., pág., 15.
[18] Ibid., pág., 61.
[19] Ibid., pág., 61.

[20] Ibid., pág., 129.
[21] Ibid., pág., 125.
[22] Zubiri, HD, pág., 39.
[23] Habitud: es el modo de habérselas con las cosas de todo viviente, básicamente es enfrentamiento con las cosas reales.
[24] Inteligencia sentiente:  El sentir es en sí mismo un modo de inteligir, y el inteligir  es en sí mismo un modo de sentir. La realidad es aprehendida , pues, en impresión de realidad. Es la inteligencia sentiente.
[25] Ortega y Gasset, Meditación de la técnica, pág.,103.
[26] Conill, Jesús, El crepúsculo de la metafísica, pág., 12.
[27] Hernanz Moral, José Antonio, Guía de orientación en el presente. Hitos para la comprensión de la tecnociencia en la sociedad del conocimiento, pág., 31. 
[28] Zubiri, SPF, pág.,  22. 

Nuevos Jalapeños Ilustres.


Rafael Mario Islas Ojeda

Profesor, investigador y diplomático Mario Ojeda Gómez, (Xalapa, 1927 - México D.F, 2013)  fue un hombre comprometido con su vocación de formador de diversas generaciones de analistas, investigadores y funcionarios públicos. Egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México y de la Universidad de Harvard  fue Profesor emérito de El Colegio de México, fue también Presidente del propio Colegio, de 1985 a 1995. Institución en la que fue miembro fundador del Centro de Estudios Internacionales. Catedrático y profesor visitante en instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México, la Brookings Institution, el Royal Institute of International Affairs y el Instituto Ortega y Gasset. Reconocido internacionalista y académico fue honrado como Representante Permanente de México ante la UNESCO de 1995 a 1998.Su obra ha sido calificada por diversos analistas e instituciones como fundamental en el análisis y la valoración de la política exterior y la historia de las relaciones internacionales de México. Destacando su libro: Alcances y Límites de la Política Exterior de México en 1976, reeditado en cinco ocasiones. Destacan, entre otros de sus trabajos clave: Las relaciones de México con los países de América Central (1985), México: el surgimiento de una política exterior activa (1986), México antes y después de la alternancia política; un testimonio (2004), Retrospección de Contadora: los esfuerzos de México para la paz en Centroamérica, 1983-1985 (2007), y México y Cuba revolucionaria/Cincuenta años de relación (2008).
Lorenzo Meyer en un brillante artículo que le dedicó a Mario Ojeda a raíz de su fallecimiento destaca lo que se ha llamado la "tesis Ojeda" como resultado de un examen detallado de la política exterior mexicana frente a la gran potencia hegemónica -Estados Unidos- en los tres decenios posteriores a la Segunda Guerra Mundial, cuyo enunciado dice Meyer no era necesario repetir pues en las aulas del Colegio de México todos sabían de qué se trataba: "Estados Unidos reconoce y acepta la necesidad de México a disentir de la política norteamericana en todo aquello que le resulte fundamental a México, aunque para los Estados Unidos sea importante, mas no fundamental. A cambio de ello México brinda su cooperación en todo aquello que siendo fundamental o aun importante para los Estados Unidos, no lo es para el país". Una especie de gaullismo “à la mexicaine” dijo Soledad Loaeza y según explica Meyer. La "tesis Ojeda" sostuvo que la estabilidad interna del sistema mexicano de la época requería mostrar que México podía disentir de Estados Unidos en áreas que en la práctica le eran importantes pero no fundamentales, pero que, en los asuntos realmente importantes para el vecino del norte, todos los gobiernos mexicanos le "brindarían su cooperación" y colaborarían con sus agencias de inteligencia, acomodo informal pero funcional tanto para Washington como para los propósitos del régimen mexicano. Como fue el caso de no romper relaciones con el régimen cubano. Señala también que Ojeda encontró que el Talón de Aquiles de la independencia relativa de México era la creciente debilidad de su economía. Lo que llevo a que los gobiernos del PRI y del PAN  abandonaron el nacionalismo como fuente interna de legitimidad y con ello debilitaron los supuestos en que descansaba la "tesis Ojeda" y los esfuerzos del gobierno mexicano por sostener una independencia relativa frente a Estados Unidos. Lo que, indica Meyer, así lo reconoció el propio Mario Ojeda en una de sus últimas obras: México antes y después de la alternancia política: un testimonio (México: El Colegio de México, 2004).
Fernando Serrano Migallón actual Subsecretario de Educación Superior e Investigación Científica de la SEP; mencionó en el emotivo artículo que le dedicó, que si bien los diarios dieron cuenta del hecho, nadie esperaría que la noticia se volviera una tendencia en redes sociales pues “Ojeda era un hombre dedicado a su trabajo académico, el que cultivaba con el amor de un profesor de escuela y con la pasión de un intelectual; sereno e inteligente” haciendo hincapié en  su labor como formador de muchas generaciones de lo que hoy, nos dice, “constituye lo más selecto de nuestra diplomacia, de nuestra crítica política y de nuestro análisis social. De su cátedra salieron académicos y embajadores, hombres de Estado y autores, de su gabinete de investigador obras fundamentales para comprender el desarrollo internacional de nuestro pueblo y su trayectoria en la familia de las naciones” Serrano Migallón lo califica como, “un hombre de montaña con vistas al mar; un hombre de altísimos vuelos intelectuales, acostumbrado a ver el mundo desde la perspectiva privilegiada al que su formación e inteligencia le proporcionaban y, al mismo tiempo, era un hombre para el que las fronteras no eran sino líneas imaginarias construidas por la historia y la conveniencia; apenas nada para quien sabía desempeñarse con soltura y comodidad entre todas las culturas.”
Para Soledad Loaeza su legado es diverso: como maestro, investigador y miembro de una institución en la que ocupó diferentes posiciones de autoridad, destacando su comportamiento ejemplar, y con eso lo que quiere decir es que Mario Ojeda fijó estándares; sus hechos y sus dichos han sido una referencia en la vida de El Colegio de México. Como lo mencionó también en el Homenaje que le brindó el Colegio de México el martes 26 de noviembre de 2013, recordando anécdotas de su vida.
Para el actual Presidente Javier Garciadiego, Ojeda fue uno de los dos constructores del actual Colegio, junto con Víctor Urquidi.  Por su parte Olga Pellicer recuerda al Mario Ojeda íntimo de sus “Memorias” que le permitieron recordar vivamente a toda una generación y momentos de la historia reciente de México de los que ella misma ha formado parte. Recuerda igualmente su papel en la concepción y creación de El Colegio de la Frontera Norte, que descentralizó las actividades académicas y es hoy un referente en el estudio de la relación fronteriza. Pero también destaca Pellicer que la desaparición de Mario Ojeda suscita reflexiones e interrogantes muy variadas. Como son: ¿Cuánto se ha desarrollado aquí la teoría de la política exterior desde aquel clásico de 1976? ¿Dónde se encuentra ahora el impulso para dar a los estudiantes instrumentos para analizar con criterios independientes lo que ocurre con la acción de México en el exterior? ¿Quién dedica tanta pasión a construir instituciones? ¿Cuál es ahora el compromiso del gobierno con las instituciones académicas? Y concluye: “Evocar con motivo de su muerte las contribuciones de Mario Ojeda es, también, un llamado a responder tales preguntas.”
También le rindió homenaje la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM de donde egresó, calificándolo de “Orgullo y Ejemplo de la Facultad” Fernando Castañeda, director del plantel, reconoció entre las cualidades académicas de Mario Ojeda que: no sólo destacó por sus calificaciones sino también por su participación activa en la política estudiantil. “Pablo González Casanova presidió el jurado de su tesis y José López Portillo fue el director de la misma. Su trayectoria académica es un orgullo para la Facultad y un ejemplo de lo que esperamos de las nuevas generaciones”, precisó en el evento celebrado en abril de este año 2014. Donde también participaron Javier Garciadiego, titular de El Colegio de México, que destacó la honradez y sabiduría de quien lo antecediera en el cargo. José Luis Orozco, del Centro de Relaciones Internacionales (CRI), resaltó algunas obras emblemáticas de Ojeda. Graciela Arroyo, también del CRI, hizo un llamado a que este reconocimiento a quien fungió como representante de México ante la UNESCO vaya más allá: sea el inicio de una reflexión sobre el rumbo del país y el mundo, sobre todo en un momento crucial de la humanidad donde campea la desigualdad. Asimismo, Jorge Bustamante, del Colegio de la Frontera Norte, aseguró que los estudios de Ojeda sobre la migración de los braceros mexicanos y el vergonzoso trato hacia éstos “nos exigen trabajar por nuestros compatriotas.”
En su momento, Porfirio Muñoz Ledo, se refirió a la fructífera vida intelectual de Ojeda, un hombre “con apego al deber académico, rigor en la investigación y calidez en la amistad; un ser con jovialidad, humor y picaresca jarocha, pero además con una aguda visión crítica y realista. Ricardo Valero, Francisco Gil Villegas, Hermilo López Bassols y Gerardo Estrada, figuras del ámbito académico y cultural nacional, se sumaron a este reconocimiento, agradeciendo a Ojeda por su “ética, lealtad y compromiso con las causas nacionales”. Como relató Leticia Martínez.
La Universidad de California en San Diego, Cal. (USCD) le dedicó un evento conmemorativo en marzo de 2014 con la participación de Jorge Bustamante, David R. Mares de la USCD y Manuel García y Griego  de la Universidad de Nuevo México bajo el título de Académico, Mentor, Estadista y constructor de instituciones.**  a quien ya han honrado en otros lugares como el propio Colegio de México que a través de su Centro de Estudios Internacionales instituyó la cátedra  Mario Ojeda. Cuya primera conferencia magistral la dictó Jorge Domínguez de la U. de Harvard en octubre de 2014.
En sus memorias Mario relata sus primeros estudios en la ciudad de Xalapa con las señoritas Ramos y posteriormente en la Escuela Primaria Práctica anexa Escuela Normal Veracruzana E. Rebsamen, la cual quedaba justo enfrente de su casa pues sus padres vivían en la Calle de G. Zamora 40.**
Gustaba Mario de visitar esta ciudad y particularmente Coatepec, a donde en alguna ocasión pensó en vivir su retiro. El fallecimiento de Mario Ojeda Gómez, él uno de noviembre de 2013,en la ciudad de México y destacado por la prensa nacional de esa, me ha llevado a considerar el hecho de que la ciudad de Xalapa, debe reconocer en él a un Nuevo Jalapeño Ilustre
* “Scholar, Mentor, Statesman and Institution Builder”

** La Academia Mexicana de la Educación A.C. Secc. Veracruz ha propuesto se coloque una placa conmemorativa en la casa en que nació en esta ciudad de Xalapa. Mario Ojeda Gómez falleció hace un año el día 1 de noviembre de 2013.

Labor editorial universitaria


Raúl Hernández Viveros

Salvador Valencia Carmona propuso que la revista La Palabra y el Hombre, volviera a salir con el formato original de su Primer Época que se basó en el tamaño media oficio. Fue un reconocimiento al periodo notable de cuando se logró prestigio internacional académico hacia el órgano más importante de la Universidad Veracruzana. Aunque desde un principio, Salvador Valencia Carmona sostuvo que debería, de nuevo, abrir sus páginas, esencialmente, a la divulgación de los resultados en las investigaciones del personal académico universitario.
            Hay que insistir sobre este respaldo a los productos de investigación, porque durante esta etapa, en La Palabra y el Hombre se  ofrecieron números monográficos. Por ejemplo, el que fue coordinado por José Velasco Toro sobre Religión popular, identidad y etnociencia. En algunas entregas, constantemente Feliz Báez Jorge, ofrecía sus adelantos que formaban parte de capítulos de sus obras entonces  de próxima aparición en diversas editoriales.
            Además participaron con sus colaboraciones Gonzalo Aguirre Beltrán, José Luis Melgarejo Vivanco, Roberto Williams García, Carlo Antonio Castro, Francisco Beverido Pereau, Carmen Blázquez Domínguez, Soledad García Morales, Sergio Florescano Mayet, Abel Juárez Martínez, entre otros académicos que dieron a la luz pública la difusión de parte de sus investigaciones.
            Por fortuna, Gonzalo Aguirre Beltrán estuvo presente en las reuniones del Consejo Editorial, acompañado de Roberto Bravo Garzón, Carlo Antonio Castro, Fernando Salmerón Roiz, Francisco Beverido Perau, Emilio Carballido, Mario Muñoz y Jorge Ruffinelli. Cada fin de mes se realizaban estos encuentros académicos para dictaminar los trabajos a publicar en La Palabra y el Hombre.
            Mi amistad con Gonzalo Aguirre Beltrán se desbordaba en el respeto y admiración a esta figura de la antropología mexicana, que siempre compartía, modestamente, aquellos instantes valiosos con su experiencia magistral de investigador. Recuerdo la primera de edición en 1986 de su libro Zongolica; encuentro de Dioses y Santos Patronos, incluido en la colección Biblioteca, con una foto de Fernando Salmerón C., en la portada.
            A veces permanecía un rato más, Gonzalo Aguirre Beltrán, y continuaba el diálogo sobre diversos temas culturales y hasta políticos. Como un intelectual institucional se apegaba a la integración del sistema político mexicano, y aceptaba mis comentarios críticos sobre el derrumbe del partido de Estado. Constantemente destacaba por sus intervenciones en eventos nacionales al lado del presidente en turno de la república.
            Durante este periodo de empatía e interacción, Aureliano Hernández Palacios ofreció la edición de sus libros: Testimonios de la Universidad Veracruzana y Las voces de los rectores. Por su parte, Salvador Valencia Carmona publicó su Manual de derecho constitucional general y comparado. José Luis Melgarejo dio a conocer Raíces del municipio mexicano. Gilberto Bermúdez Gorrochotegui ofreció su investigación El mayorazgo de la Higuera. Se hizo un homenaje para Alfonso Medellón Zenil, al aparecer su investigación Nopiloa, entre decenas de libros.
            Conviene recapacitar en el hecho de que algunos rectores permanezcan en el olvido, debido a que no fueron capaces de publicar si quiera una obra, y menos integrar un grupo de intelectuales, académicos y escritores quienes  los hubieran asesorado en sus proyectos académicos. Es suficiente con destacar el modelo de Aureliano Hernández Palacios, quien era un apasionado lector, autor de varias obras y quién estuvo al frente de la investigación acerca de la Historia de la Universidad Veracruzana.
            Aureliano Hernández Palacios fue miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua, de la Academia Mexicana de Ciencias Penales, de la Academia Nacional de Geografía, Historia y Estadística, del Seminario de Cultura, de la Sociedad Mexicana de Criminología y del Ateneo Veracruzano. Pronunció su  discurso de ingreso a la Academia Mexicana de la Lengua, el 14 de octubre de 1966, con motivo de los cien años de Cayetano Rodríguez Beltrán, quien nació el 24 de septiembre de 1866, 16 de junio de 1939.
El cual fue publicado en La Palabra y el Hombre, No 41, 1967. En 1989 dio a conocer su novela “Guarino”; en la cual demostró su entrega y dedicación a la narrativa que reflejaba la inspiración y la fuerza expresiva para ubicar el paisaje del centro del estado de Veracruz. En sus líneas ofreció fragmentos de sus orígenes y un verdadero amor por su tierra natal.
º           Durante algunas administraciones universitarias se acostumbraba que el rector en turno, designara a su secretario académico como un posible sucesor. Por ejemplo, Gonzalo Aguirre Beltrán tuvo en dicho puesto a Fernando Salmerón Roiz; Rafael Velasco Fernández, quien en 1972 apoyó la Nueva Época de La Palabra y el Hombre e impulsó las colecciones Ficción y Biblioteca; colocó a Salvador Valencia Carmona a cargo del segundo nombramiento en la estructura universitaria. Después ocupó la rectoría y respaldó por completo la labor editorial universitaria,
            En el número conmemorativo 64, de La Palabra y el Hombre, Salvador Valencia Carmina reconoció: “El compromiso que adquirimos es mantener el prestigio de nuestras publicaciones. Aspiramos a que, a través de ellas, la Universidad Veracruzana siga presente con un esfuerzo vigoroso en lo mejor de nuestra cultura nacional”. Además en dicho rectorado se fundaron otras colecciones de libros como Estudios Jurídicos y Políticos,  Divulgación, Textos Universitarios, y principalmente se debe reconocer la fundación de la revista La Ciencia y el Hombre.
            Desde el principio se tuvo que colocar a Marco Tulio Aguilera Garramuño, en la dirección de la mencionada publicación científica, quien formaba parte del consejo de Redacción, al lado de Juan Vicente Melo y Luis Arturo Ramos, de La Palabra y el Hombre. Hay que subrayar  el rescate de la Colección Ficción con la publicación de obras importantes como Amor Eterno de Enrique López Aguilar, Las luces del mundo de Jesús Gardea, o La eterna noche del desconsuelo, de Jaime Turrent, entre otros títulos de los nuevos escritores mexicanos.
            Luis Arturo Ramos advirtió sobre esta novela de Jaime Turrent: “Es una larga secuencia de imágenes escenas, diálogos, aterradores encuentros cuadros de miseria y drogadicción que terminan por explicar el desamparo del personaje y, lo que resulta peor que el delirium tremens que creía producto del alcohol se convierte en la metáfora ideal para describir a la ciudad de México”.
            Resulta transcendental reconocer  la edición facsimilar de la revista El Caracol marino, que fundó y dirigió Librado Basilio. En 1988, se integraron 3 tomos para recoger cada una de las entregas de esta valiosa publicación que abrió sus puertas a los escritores  mexicanos, de America Latina  y España. Además de ofrecer muestras narrativas y poéticas de la literatura italiana, a cargo de las traducciones de Librado Basilio.
            Fue un verdadero reconocimiento al fundador del Departamento Editorial de la Universidad Veracruzana. Esta hermosa edición estuvo presentada con sus índices correspondientes por Manuel Sol Tlachi, y salió a la luz pública en coedición con la Secretaria de Educación y Cultura del Estado de Veracruz, cuando fue su secretario Guillermo H. Zuñiga Martínez. Mientras en nuestra Máxima Casa de Estudios el secretario académico era Rafael Hernández Villalpando.
            Vale la pena asomarse a las páginas de El Caracol Marino, porque Librado Basilio logró integrar el consejo editorial con Aristeo Rivas, Jorge Isaac Saldaña, Carlos Juan Islas, Leobardo Chávez Zenteno, quien cuando permaneció al frente de la Editora de Gobierno del Estado de Veracruz promovió la publicación en dichos talleres de las hojas que formaban estas páginas literarias. El asesor de arte fue Ramón Alva de la Canal.
También pueden ubicarse algunos breves cuentos de José Benigno Zilli, los primeros poemas de Miguel Molina, algunos textos de Juan Cervera. Versos de Manuel Maples Arce, Alejandro Gómez C, Carlos Juan Islas, Enriqueta Ochoa, Joaquín Antonio Peñaloza, César Rodríguez Chicharro, y Fermín Estrella Gutiérrez, entre otros autores. 
Enriqueta Ochoa ofreció: “Su destino”; “Recorrió el verano /  brincando en un solo pie / y su verano fue una estrecha hilera / de ladrillos /  en la boca inacabable de un desfiladero.” Aparecen los primeros versos de Marian Tousaint, y se recogen ilustraciones de Ramón Alva de la Canal.
Se dieron a conocer los primeros acercamientos a la poesía de Salvador Díaz Mirón, realizados por Manuel Sol Tlachi. En un lugar sobresaliente se distinguen los  tres poemas de Efraín Huerta, de quien el presente año celebramos el centenario de su nacimiento. Son versos dedicados a sus hijos y a una amiga. Es imprescindible la lectura en voz alta de su “Breve canto”: “vendrás como un silencio nacido de mi cuerpo / hijo mío de suspiros / y lágrimas corriendo; / vendrás como sollozos, / temblando, / deletreando / el rumor de la sangre /  fugitiva de rosas; / vendrás, estoy queriéndolo, / rodando suavemente / como ruedan los astros / sobre la seda o cielo”. Y a su hija, Efraín Huerta le escribió; “Danza el poema en ti. Danzas tú en el poema, / en el primer poema”.
Julio Cortázar escribió que: “Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo”. Por lo cual las personas pueden a cada instante recobrar imágenes o buscar informaciones del pasado, o en todo caso imaginar lo que fue el inicio de ciertos personajes. En el número 2, abril-junio de 1952 de la revista Universidad Veracruzana, se encuentran las raíces culturales de Jorge Isaac Saldaña Hernández. Vale la pena admirar las cinco fotografías y discursos de su participación en el segundo concurso estatal de oratoria, en donde obtuvo el primer lugar. Además de la disertación con que alcanzó el tercer sitio a nivel nacional, que tuvo efecto el 17 de junio de 1952, en San Luis Potosí, en el imponente Teatro de la Paz.
Jenaro Vázquez Colmenares,  de Colima resultó entonces campeón del Quinto Concurso nacional de Oratoria;  el segundo lugar correspondió a Porfirio Muñoz Ledo, en representación del Distrito Federal.  Jorge Isaac Saldaña destacó que: “Si nuestro Veracruz ha dado a la literatura musical páginas de belleza hondamente popular con Agustín Lara, San Luis ha heredado al mundo un tesoro de insospechadas, joyas melódicas con el Sonido 13 de Julián Carrillo. Si hemos tenido a Manuel Carpio, bardo  enamorado del paisaje cálido de las costas, ustedes han aumentado el prestigio de la literatura americana con el bucólico por excelencia, el José Othón de los paisajes”.
Sin embargo, Jorge Isaac Saldaña dio a conocer su “Elogio a Xalapa”, en donde  describió su inspiración literaria: “Todas las calles xalapeñas, señores, comienzan y tienen en su principio, la poesía sencilla, espiritual y transparente de María Enriqueta, continúan siguiendo los contornos sencillos. También de Núñez y Domínguez, encumbran con el caleidoscópico capricho de Maples Arce y culminan siempre en las excelsitudes del  tres veces heroico Salvador Díaz Mirón”. Las calles, avenidas, parques y rincones de la capital veracruzana,  que acompañaron los pasos de  Jorge Isaac Saldaña hasta las aulas del Colegio Preparatorio y a un lado hacia la Facultad Jurídica de antaño en pleno centro xalapeño.
Al poco tiempo, Librado Basilio le abrió las páginas de El Caracol Marino. Desde 1954 participó con sus versos y notas literarias; fue miembro de su consejo Editorial. Años más tarde, Leonardo Pasquel rescató  su poema “Xalapa”, dedicado a la Escuela Preparatoria.  Jorge Isaac Saldaña la reconoció como fuente principal de la educación  y el recuerdo de aquellos años juveniles. “¡Óyeme tú, jaula donde se encierran/ en revuelto vaivén, sin cortapisas/y desbocadas por el pesado devenir de la mañana,/ millares de sonrisas,/ confiesa tu secreto,/ ¿Qué oculta magia tienes!/ ¿Por qué  no me la vendes…?/ Yo quiero que en mi pecho,/ anide la algazara/ de tu chiquillería. / Yo vengo a reclamarte/ con toda altanería/ que tú te has apropiado/ de la única cuantiosa fortuna que tenía. / Cuando salí de ti/ llevaba a mi memoria tu recuerdo,/ en la  mano el papel con mi retrato,/ y un buen tercio de libros bajo el brazo,/ y en mí mismo de orgullo no cabía,/ pero algo había olvidado que ya no encontraría,/ en tus aulas prendida…quedaba mi alegría”. Versos seleccionados  en el libro Cantos a Xalapa, 1972. 

Esta nostalgia de Jorge Isaac Saldaña que siempre mantuvo sobre sus orígenes en Banderilla, y la adolescencia en el Colegio Preparatorio,  resultó fundamental en el transcurso de su vida llena de proyectos culturales, como animador de medios de comunicación. Experto conocedor de la música popular, sobre todo adorador del bolero; mantuvo esta pasión hasta sus últimos años instantes en que públicamente celebró el 114 aniversario del nacimiento de otro valioso veracruzano: Ángel Agustín María Carlos Fausto Mariano Alfonso del Sagrado Corazón de Jesús Lara y Aguirre del Pino, conocido como Agustín Lara,  quien le inspiró a ocupar como un himno, a la entrada y salida  de uno de sus programas televisivos el tema de la canción: “Azul”…” “cuando yo sentí de cerca tu mirar…”. En base al epígrafe  de Víctor Hugo: "L'art c'est l'azur", concluyo estas líneas en recuerdo a Jorge Isaac Saldaña Hernández, como parte de la cultura de Veracruz.

Maestros de Veracruz*


Wilfrido Sánchez Márquez

Ángel J. Hermida Ruiz

Wilfrido Sánchez Márquez es de esos maestros que aunque no nacidos en Veracruz se han entregado a servirle con entusiasmo. Dentro de pocos meses cumplirá cuarenta años de haber llegado a la Entidad y, a excepción de uno, en que las autoridades federales lo castigaron por su lucha al lado del pueblo y, de cuando fue llamado por la Secretaria de Educación Pública, ha laborado en nuestro Estado.
Nació el 2 de Septiembre de 1922 en Tehuantepec, Oax., de padres modestos, él Wilfrido Sánchez Márquez Cartas, artesano –hacia velas, flores y otros artículos semejantes-, habiendo trabajado también como peluquero y cartero; y ella Ángela Márquez de Sánchez, quien vendía en el mercado los productos que el padre, preparaba. La familia tenía, además, un pequeño expendio en la casa y una reducida parcela con árboles frutales.
Don Wilfrido atendía también, en su hogar, niños vecinos a semejanza de las escuelas amigas. Utilizaba el método Rébsamen. El pequeños hijo estaba pendiente a las clases del papá y ni cuenta se dio cuando aprendió a leer y varias de las poesías del libro, a la edad de 5 años.
Entró a primer año a una escuela de monjas. Pero cursando el segundo, desertó. Aunque había maestras buenas y cariñosas, tenía otras que parecían ogros. Les ponían orejas de burro en las esquinas del salón y les aterrorizaban por cualquier cosa. El martirio mayor era la enseñanza de la aritmética.
Por fin, ingresó a segundo año a la Escuela Oficial “Juana C Romero”. Se formó disciplinado y respetuoso, con muy buen recuerdo de sus maestros, entre ellos, Rosendo Santorné, quienes le empezaron a abrir los ojos en las luchas sociales. Palpó a veces, la falta de pago al profesorado y las protestas de éste. Un tío suyo, Juan Márquez, perseguido por su militancia sindical contra las compañías petroleras, que había llegado a Tehuantepec, le platicaba de las injusticias sufridas por los trabajadores, ampliando lo que sus maestros le decían en clase.
En la escuela destacó en los últimos grados, especialmente en matemáticas, que le agradaba mucho. Cuando estaba en sexto, aprendió también fotografía y mecanografía, la segunda él solo, con un método que su padre le compró.
No había secundaria en su pueblo, por lo cual repitió el sexto grado y al mismo tiempo ayudaba a su padre.
Sus deseos de continuar estudiando se realizaron cuando unos paisanos radicados en México ofrecieron a don Wilfrido, tener al niño como pupilo. Así radicó en dos casas en la capital de la Republica con señores de apellido Revuelta. Fue matriculado en la secundaria No. 2 –hoy anexa en la Normal Superior- en la cual había muy buenos maestros. Se le quedó grabado que en ella una ocasión, pronunció una conferencia el gran poeta Nicolás Guillén. En esta escuela curso 1° y 2° años, pues el tercero de secundaria lo llevó en la Nacional de Maestros. Aquí participó en luchas estudiantiles y le tocó la expropiación petrolera y con maestros de la calidad de Agustín Cué Cánovas y León Díaz Cárdenas, asistiendo a conferencias de Vicente Lombardo Toledano y José Mancisidor entre otros intelectuales de izquierda, y leyendo literatura de avanzada, acabó de formar su ideología revolucionaria.
Obtuvo su título a fines de 1942, y en Abril de 1943 empezó a trabajar en las Choapas, Ver., en la Escuela Artículo 123 de Petróleos Mexicanos, donde estuvo hasta 1951, con interrupción de un año en que por haber criticado la política reaccionaria del presidente Miguel Alemán un 1° de mayo fue calumniado ante el Gobierno y trasladado a Catalina, Pue. Las luchas de los maestros lograron su regreso a Las Choapas.
Tanto en este último punto como en Huauchinango –cerca de Catalina- trabajó honorariamente en escuelas secundarias. En Catalina se inscribió en un curso de electrónica, por correspondencia, en la Hemphil Schools.
En 1951 pasó a la Escuela Articulo 123 de Petróleos en Coatzacoalcos. Al año siguiente ocupó la Secretaria General de la Delegación sindical y de 1953 a 1955 fue representante general de los maestros petroleros en México, y como tal, auxiliar de la Secretaría del Trabajo y Conflictos del SNTE.
Parte de 1955 fue Director interino de la escuela del campo de petróleos de Francita. En 1959 volvió a su plaza a Coatzacoalcos. Salubridad lo becó para un curso de promotor higiénico y luego lo designó Jefe de Educación Higiénica y Promoción Social del Centro de Salud “Agustín Hernández Mejía”, en el mismo Coatzacoalcos. Cuando don Taurino Camaño fue presidente Municipal, el profesor Sánchez estuvo al frente de la comisión de Cultura y Educación Cívica.
También en el puerto citado fue catedrático de la Escuela Secundaria y de Bachilleres.
Se distinguió el profesor Sánchez por su inteligencia, preparación y responsabilidad. En los centros de –Cooperación Pedagógica de la zona actuaba en diversos campos, pero en donde se desenvolvía con más vigor era en “Técnica de la Enseñanza” y particularmente en la enseñanza de la lectura y escritura. Frente a grupos de niños hacía demostraciones que revelaban su gran capacidad. Es de los maestros que dominan a la vez, la teoría y la práctica.
De enero a de 1963 a noviembre de 1968 fue llamado a ocupar la Subdirección Técnica de la Dirección General de Educación Popular. Se preocupó hondamente entre otras cosas, por proporcionar al magisterio eficaces herramientas de trabajo, es decir, material didáctico, lo más abundante posible, con el fin de facilitar las tareas y elevar la calidad de la enseñanza. En reuniones con los maestros continuaba realizando demostraciones prácticas con grupos de alumnos.
“En la Escuela Normal Veracruzana impartió por primera vez la cátedra de Técnica de la Enseñanza, de 1964 a 1970. Por poco tiempo fue igualmente catedrático en la escuela de bachilleres “Articulo 3º Constitucional”.
En 1971 la Secretaria de Educación lo designó Subdirector de Alfabetización y Educación de Adultos de la Dirección General de Educación Fundamental, y un año después, Subdirector Técnico de la misma dependencia. Se llevó a cabo importante reforma en los internados de Primera Enseñanza, con una primaria intensiva aplicándose enseñanza individualiza.
En 1974 y parte de 1975 dirigió el Plan Nacional de Castellanización, tras de asistir a un curso intensivo de Técnica de Castellanización para niños indígenas monolingües, impartido por el Instituto de Investigación e Integración social del Estado de Oaxaca.
La Secretaria de Educación Pública lo nombro en 1973 al frente de la Dirección General de Educación Fundamental. Al reestructurarse la Secretaria en 1977 y desaparecer la Dirección de Educación Fundamental, pasó con la plaza de Director General, como asesor de la recién fundada Dirección General de Educación por Zonas Deprimidas y Grupos Marginados.
Volvió a Veracruz en 1978, invitado por el Dr. Gonzalo Aguirre Beltrán, Delegado de la Secretaria de Educación Pública, a laborar en las delicadas funciones de establecer y organizar la Delegación en el Estado.
El 1° de enero de 1979 se jubiló en el ramo federal, reintegrándose como catedrático a la Escuela Normal Veracruzana.
Dos años después fue designado por segunda vez, Subdirector Técnico de la Dirección General de Educación Popular, cargo que dejó en Agosto de 1983 al ocupar la Subdirección de Educación Básica de la USED en el Estado. En esta misma dependencia fue nombrado Subdirector General el 1° de enero de 1984, que dejó al renunciar el Director de la USED que lo llevó a colaborar, el 30 de Abril del mismo año.
En mayo de 1987 fue designado Presidente del “Movimiento Mexicano por la Paz, el Anti-imperialismo y la Solidaridad entre los Pueblos” (MOMPAS), en el estado de Veracruz.
Sánchez Márquez ha sido objeto de honrosas distinciones en su larga carrera profesional. La última de ellas, el que por empeño de alumnos de IV Grado de la escuela Normal –no discípulo directos de el- se le pusiera su nombre a una de las aulas.
La Secretaria de Educación le otorgo la medalla “Rafael Ramírez”.
Junio de 1989
Datos curriculares
FORMACIÓN PROFESIONAL
Profesor de educación primaria egresado de la B. Escuela Nacional de Maestros.
Diplomado en Técnica de Enseñanza Audiovisual por la SEP
Curso de Educación Higiénica en la Secretaria de Salubridad y Asistencia
Asistente al Seminario Operacional de Educación de Adultos organizado por el CREFAL
Diplomado en Técnicas de Castellización de niños indígenas monolingües
DESEMPEÑO DOCENTE:
Ejerció la docencia en los niveles de primaria, secundaria, bachillerato y profesional. En este último nivel durante 20 años en la B. Escuela Norma Veracruzana “Enrique C. Rébsamen”
CARGOS TÉCNICOS Y ADMINISTRATIVOS
Director de Escuela primaria
Subdirector Técnico de la Dirección General de Educación Popular del Estado de Veracruz surante dos periodos gubernamentales.
Subdirector Técnico de Educación Fundamental de la SEP
Director General de Educación Fundamental de la SEP
Director del Plan Nacional de Castellización de la SEP
Miembro del Concejo Nacional Técnico de Educación (seis años).
OBRA ESCRITA:
Artículos periodísticos sobre temas pedagógicos
Coautor de 10 libros y autor del libro “MILITANCIA MAGISTERIAL”
MEMBRESIAS:
Presidente de la Sección Veracruz del movimiento Mexicano por la Paz.
Cofundador y actual Presidente del Instituto de Relaciones Culturales Mexicanas Cubanas “Flores Magón Mella” de esta ciudad.
Cofundador de la Asociación de Educadores de América Latina y del Caribe.
Miembro de Número y Ex Presidente de la Academia Mexicana de la Educación. Sección Veracruz.
DISTINCIONES:
Medalla “Rafael Ramírez” por 35 años de servicios.
Medalla “Ignacio Manuel Altamirano” por 50 años de trabajos docentes.
Premio Nacional “Benito Juárez García”. Al mérito ciudadano. (nivel estatal)
Xalapa, Ver, enero del 2011


*Tomado de: Alfabetización Funcional, Adragogía y Educación Permanente.

Wilfrido Sánchez Márquez: Amigo solidario.


Víctor Manuel Vásquez Gándara

El 18 de julio del 2009 asistí a un desayuno organizado por la Academia Mexicana de la Educación, Sección Veracruz, presidida ese trienio por el profesor Mariano Ortiz Galván. En El Itacate nos dimos cita: Jesús Jiménez Castillo, Javier Ortiz Aguilar, Gregorio Castañeda Orozco, Raúl Romero Ramírez, Dinora Lucien Blásquez, Alfredo Villa Báez, Reynaldo Ceballos Hernández, Carlos Jorge Aguilar Aguilar, Lisardo Enríquez Luna, Wilfrido Sánchez Márquez, todos miembros de número de esa organización y como invitado especial el periodista Juan Tosca encargado de la Sección Opinión de Diario de Xalapa. Fue mi primera participación oficial en la AMEAC, con pretensiones de ser aceptado.
A partir de esa ocasión fui cultivando la amistad de ellos y de los demás integrantes de la asociación fundada en 1983 por el maestro Marcelo Ramírez Ramírez y un grupo de intelectuales vinculados con la Educación.
La gestión de Mariano culminó, asumiendo la presidencia de la nueva Mesa directiva el profesor Sánchez Márquez eligiéndome la Asamblea de socios con la responsabilidad de Secretario de Comunicación Social. Así inició un mayor acercamiento con el maestro Willy convirtiéndose en amistad por la solidaridad frente a la problemática inherente a nuestra gestión.  Las experiencias vividas juntos son tema a tratar en otro espacio.
En septiembre de 2010 con el profesor Lisardo empezamos el proyecto editorial Tlanestli. La entrega mensual del ejemplar, práctica que aún continuo haciendo después de cuatro años, abrió  la posibilidad de conocer más al maestro Willy, afianzándose la amistad, ahora por su apoyo incondicional hacia la edición literaria, educativa, cultural, sobre todo por la sinceridad de su trato.
Durante cincuenta meses he visitado al maestro quien no únicamente me abrió las puertas de su hogar y a miembros de mi familia, también desbordó su sensibilidad compartiéndome en sus charlas parte de la historia de su vida profesional y lucha social.
Su personalidad destaca en principio por el humanismo demostrado en sus acciones sociales, políticas y literarias. Su participación activa en la AMEAC ha dejado huella como lo hizo en su tiempo dentro del Sistema Educativo Nacional. De la misma manera es respetado por múltiples colaboraciones en la preservación de tradiciones de la cultura nacional a través de la Fraternidad Istmeña. El Instituto de Relaciones Culturales Mexicano-Cubanas “Flores Magón-Mella”, le reconoce su labor y esta publicación ha recibido apoyo de él no sólo con sus textos sino apoyo financiero.

En dos recientes reuniones muy significativas tuve la fortuna de ser uno de sus invitados: conmemoración del su nonagésimo cumpleaños de existencia y el festejo de la festividad de Todos Santos. Sendas reuniones celebradas en su domicilio particular en las que afloró generosidad, sinceridad y el reconocimiento hacia él y su familia. 

A la orilla del río los cocodrilos ciegos


Miguel Roldán Tovar

Sonó el teléfono
Javier limpia la herida del ojo que le queda a un cocodrilo. No olvides la imagen: el cocodrilo tuerto sobre la plancha metálica dormido por la anestesia, Javier con las manos cubiertas por guantes de látex y su asistente a lado.
            A sus cincuenta y siete años el veterinario ha variado la rutina. Todas las mañanas corre cinco kilómetros, come más vegetales y menos alimentos con grasa. No era así antes. Pesaba más de ciento veinte kilos y mide apenas un metro setenta y dos. Consecuencia personal: ignorado por Raquel. Consecuencia profesional: torpeza de movimientos. Luego del divorcio la imagen de Raquel se postró en sus ojos, en el intento por desplazarla devoraba lo que pasara por enfrente: pastelillos, chuletas de cerdo, papas a la francesa. El corazón le reventó al fin.  La operación salió bien, el cuerpo resistió el embate. Decidió abandonar su país y radica en Luama desde hace tiempo. Dos años atrás lo invitaron a participar en el programa de atención a los cocodrilos del río Nublado, el nombre se debe a la gran cantidad de cocodrilos ciegos que lo habitan.
            Los cocodrilos machos pelean entre sí para decidir cuál se apareará con la hembra. El orden de dos hembras por cada macho está invertido en el río Nublado.
            Apenas arribó a Luama visitó el río. Vio una pelea: dos reptiles de más de tres metros despedazándose, lanzando mordidas de una tonelada de fuerza en contra de sus cuerpos y sus cabezas. Los movimientos violentos, las heridas profundas, la sangre regada. La hembra esperando. Javier dejó de mirar.
            Ahora Javier tiene un cocodrilo sobre la plancha metálica, si pierde ese ojo queda ciego por completo. No podrá cazar a sus presas. Morirá.
            Concluye la sutura: nervios intactos. El cocodrilo mantendrá sano el ojo que le resta, Javier  mira satisfecho al animal. Al momento de arrojar los guantes a la basura timbra el teléfono. Su asistente atiende la llamada, le da el auricular al veterinario: Para usted. Javier toma el auricular; asiente. Cuelga. Sin dar explicaciones sale de la clínica y no repara en la bata sucia que lleva puesta. Sube al auto, golpea el volante, enciende un cigarro y gira el switch. Conduce hasta el aeropuerto.

Querer la muerte
Durante el vuelo los recuerdos: paredes repletas de fotos de Raquel y Lulú: en el quirófano al nacer Lulú y luego de ella sola en la incubadora; de los primeros viajes de Lulú al mar, desnuda y pequeña rodeada por las olas; de Raquel y él, y Lulú en medio, separándolos. La plática con Lulú previa a su salida del país luego del divorcio. El obsequio de recuerdo: obsesión profesional: un cocodrilo de peluche.
            Javier ha tenido que volar en avión con frecuencia. Su destacada pericia quirúrgica lo ha vuelto indispensable en intervenciones riesgosas. Aun cuando algunos de sus viajes son cercanos a Luama los prefiere en avión antes de conducir por carretera. La razón es simple: el porcentaje de accidentes aéreos es el más bajo del mundo en relación con los que involucran a otros medios de transporte. Este día, arriba del avión, sobrevolando el agua vasta, desea ser parte de ese bajo porcentaje y que su avión caiga o el piloto cometa un error grave que estrelle al gigantesco aparato en contra de alguna montaña.

Descenso y confesión
Javier sale del aeropuerto y mira Péramo. Quince años sin visitarlo. Se dirige a la central de taxis más cercana. Se detiene. Y aunque debe llegar pronto al ministerio público federal pasea un poco por las calles que pensaba olvidadas, pero que en ese instante arremetieron contra él: vio a su esposa y a Lulú caminando por la acera, a Raquel probándose el vestido en la tienda de ropa, a Raquel alejarse de él por serle insoportable lo obeso que estaba. Enciende un cigarrillo al pasar frente a la vitrina de una repostería, se aleja, mira el reloj: siete de la noche. Toma un taxi y llega en pocos minutos a su destino.
            El edificio es viejo, la pintura se cae a pedazos. Atraviesa la puerta de entrada, las manos en los bolsillos del pantalón. El interior mal iluminado, dos escritorios y un sujeto flaco de lentes, a traje negro y corbata roja detrás.
            —¿Lourdes Fragoso?
            —¿Es usted familiar o abogado?
            —Su papá ¿en dónde está?
            —Identificación señor.
            —Tome, necesito verla ¿ella está bien?
            —Su hija está acusada de homicidio agravado en contra de quien parece era su novio. Sígame… ¡Lourdes, te buscan!
            El cuarto húmedo y sucio. La silueta se acerca con lentitud. El funcionario revisa el candado. Se aleja.
            —Ahora sí apareces.
            —Tú llamaste.
            —¿A quién más? Raquel murió hace tres años.
            —¿Murió? Debiste avisarme.
            —Ya no importa…
            —¿Qué ocurre Lulú?
            —Maté a alguien, a quien amaba y por eso estoy aquí… ¿Qué?, ¿te sorprende?, no debería, no me conoces, en veinticinco años han pasado muchas cosas que ignoras… Tú eres quien decidió largarse.
            —…
            —Él merece estar muerto, los vi coger en el sillón que compartíamos, no se dieron cuenta de que los vi, por eso sin hacer ruido salí del departamento y regresé después. Ella ya no estaba, Diego me saludó como cualquier día, me besó la boca, maldito cínico… Debajo del colchón Diego guardaba un arma, fui por ella…él estaba de espaldas, volteó al escucharme y le disparé.
            —No tienes por qué decir esto a la policía.
            —Merece estar muerto ¿es que no entiendes nada?
            —Entiendo que estás confundida y no sabes cuánto puedes lamentarte esto.
            Se aleja de la celda. Camina sin voltear más, sin despedirse. Lulú en silencio lo ve desaparecer. El hombre flaco de lentes y en traje negro alza los ojos. Javier cruza unas palabras con él. La remitirán al reclusorio a eso de las nueve de la noche, luego tomarán su declaración, aunque no se sabe la hora…Javier lo interrumpe y pregunta por la dirección de su hija y por alguna llave. Sí, aquí tengo a la mano los datos de dónde vivía su hija… No puedo darle las llaves… El veterinario saca un billete del bolsillo y lo pone en la mano del hombre.

Cómo sacar a Lulú
Atraviesa la puerta del restaurante poco antes de la hora acordada. El abogado ya espera en una mesa del fondo. Javier lo reconoce, se sienta y ordena ron con agua mineral. Conversa, asiente, luego escucha al abogado, quien a su vez asiente y escucha también y pregunta. El abogado se pone de pie, intercambian tarjetas personales. Se comunicará en veinticuatro horas. Javier lo mira salir, paga al mesero y sale del lugar, le duele el pecho, respira con trabajos, seca el sudor que recién advierte. Se recompone y pide un taxi. Va al domicilio en donde vivía su hija.
            Baja del taxi frente a un edificio viejo, ingresa y sube las escaleras, llega hasta el departamento que suponía asegurado con alguna cinta de plástico: nada. Las llaves gritan en el bolsillo, las saca, abre la puerta. Olor a podrido, olor de alfombra mojada, repleta de polvo. Avanza adentro del departamento, da cada paso con temor y al poco quiere desandarlo. Al fin llega al comedor: una mancha de sangre en la alfombra. Sigue caminando hasta la única habitación que hay. Sobre la cama las sábanas en desorden y entre ellas el cocodrilo de peluche. Lo abraza y retiene contra su pecho. Se recuesta sobre la cama que su hija compartió con una persona ahora muerta. Piensa que habría podido visitarla antes, que debió estar a su lado en el entierro de su madre, que debió impedir el disparo del arma que accionó. Se queda dormido. Lo despierta la llamada al teléfono, Lo espero en dos horas en el mismo restaurante.
            Luego de las investigaciones el abogado informa que hay una sola posibilidad de librar a su hija del asunto: se necesita mucho dinero. Javier escucha. Llama a su asistente que tiene acceso a sus números de cuenta. La instruye para que haga varios depósitos de cantidades considerables, en diferentes bancos y a diferentes horas. Javier para de hablar y respira, los labios le sangran, están resecos.
            Se montará una escena: el abogado solicitará el cambio de Lourdes a otro reclusorio para que ahí le tomen su declaración. En el tránsito de un reclusorio a otro, la camioneta que traslade a Lulú será interceptada por un comando armado, bajarán a Lulú y la subirán a otro auto para llevarla a una pista privada de aviones desde donde volará a Luama.
            Es muy importante que se mantenga alejado y espere hasta recibir mi llamada para saber que todo ha salido bien, fue lo último que dijo el abogado.

Una camioneta más
El abogado espera afuera del reclusorio. Mira su reloj. Vuelve la vista a la puerta por la que saldrá Lulú. El calor es intenso y enturbia las imágenes. Se quita los lentes para quitar el sudor y luego los repone en su sitio.
            Lulú atraviesa la puerta de salida, mira a todas partes. Los agentes apresuran a empujones a Lulú para subir a la camioneta.
            Detrás de la camioneta que transporta a Lulú arranca otra. El abogado sube a su auto y llama al comando para advertirles de esta segunda camioneta llena de policías.
            El abogado se mantiene cerca. Avanzan hasta el punto de intercepción. Aparece el comando armado en un auto que le cierra el paso a las camionetas de la policía. Del auto descienden cinco hombres con cuernos de chivo, detonan sus armas en contra de los policías de la primera camioneta, ellos disparan también. La parte trasera de la segunda camioneta se abre, salen cinco agentes que se colocan rápidamente en posición: disparan. El comando armado resiste el ataque pero sus hombres disminuyen, los policías son muchos.
            Se escucha el rechinar de llantas. El abogado busca a su alrededor y encuentra a Javier que se acerca a toda velocidad en un Chevrolet azul. Estrella el auto contra la parte posterior de la segunda camioneta de policías, pone reversa, arranca, se aleja pocos metros y enviste de nuevo, golpea a los policías que más puede, al fin un disparo en el pecho: desacelera el corazón, el auto se apaga. Mientras Javier sangra Lulú sube al auto que se pierde en la carretera. Javier sonríe. Luego, una bala le cierra los ojos.

La partida

Lourdes pidió al taxista que se detuviera en el puente que atraviesa el río Nublado. Bajó. Asomó la cabeza: los cocodrilos nadaban bajo sus pies. Notó a un cocodrilo golpeándose constantemente en contra de los otros. Está ciego, uno de tantos que Javier no pudo curar, pensó. Regresó al taxi para seguir su camino. Detrás, se hacía cada vez más pequeño el hospital en donde trabajaba su padre.

Ni un día más ni uno menos


Víctor Manuel Vásquez Gándara

Placer por la gastronomía, vino, pasión por la lectura, desafíos en la creación literaria, gusto por plantas y flores, generosidad, hospitalidad, sensibilidad, muestras de amistad, vitalidad en la longevidad, intelectualidad. Todo encerrado entre una envidiable biblioteca, sala cómoda, comedor instalado provisionalmente con mantel colorido, formó el ambiente para celebrar el nonagésimo segundo aniversario de Aurora Vásquez Ruiz, escritora, poeta, editora, madre de siete hijos y profesora jubilada.

            La cita: Once de septiembre, diecinueve horas 2014, exactamente 92 años después de su nacimiento. Ni un día más ni uno menos. El lugar, su residencia por varias décadas, literalmente  encima de las faldas del Cerro de Macuiltepetl (el quinto cerro en Náhuatl). Mesa dispuesta, adornada con mantel colorido, al parecer moreliano. Vajilla de barro similar a las fabricadas en Capula, Michoacán.

            Las selectas amistades paulatinamente llegaron rodeando a la maestra ubicada en su lugar predilecto: detrás de la computadora enmarcada por cientos de libros. Saramago, Borges, Paz, Huerta, Papini... Ahí recibió a los puntuales. Posteriormente sentada ya en el comedor improvisado para el ágape.

            Libro tras libro fue recibiendo en obsequio por los acompañantes en tan singular fecha. Un hermoso arreglo floral completó los regalos sin faltar la Sangre de Cristo Todos los regalos de verdadero agrado de la festejada. Conocen sus gustos.

            Atrás del telón, estuvo la organización y el proceso gastronómico, sin duda bajo la batuta de la maestra Yoya. Incansable y con la paciencia del Santo de Asís: la maestra Lety, ejecutó el plan resultando una cena opípara. Deliciosos frijoles charros abrieron la andanada de platillos. Carne asada, ensalada verde, agua de Jamaica, Coronitas, copas de vino y un exquisito pay de queso, cremoso, dulce y hojaldre recién horneado. Los tradicionales nopales y cebollines dejaron satisfechos los paladares de escritoras, académicos, comunicadores unidos por esa convergencia amistosa, la cumpleañera.

            La música de fondo, suave, desapercibida, disfrutada, sin distraer la charla. Charla de amigas, anecdóticas, de buen gusto apropiadas al perfil de los allí reunidos.

            Lo destacado, esa evidencia de tenacidad, de pasión por vivir. Vivir siendo participe del mundo. No ajena, menos apática o desilusionada. Aurora, quien además de considerarme su amigo con muestras de amistad, solidaridad, me llama su amigo en sus comunicados electrónicos. Es la colaboradora de mayor constancia de Tlanestli, edición literaria, educativa. Cultural. Mes a mes envía oportunamente, sea un cuento, reseña de algún libro o poemínimos. Lectora de oficio, la profesora se constituye en ejemplo de vida en su entorno. Adquiere libros a través de la web. Y lo sorprendente: toma cursos de creación literaria por internet. ¡Participa en concursos!

            En su plática, sentada, como debe ser, en la cabecera de la mesa, frente a escasa docena de amigas y amigos, compartió el tema central de su última tarea literaria, vía electrónica hasta España. Debía narrar una historia en la que se diese un conflicto surgiendo un triunfador.

Antes de los años cuarenta de la centuria pasada, en Xalapa celebraban bailes que con el transitar del tiempo se fueron haciendo tradicionales. El Centro Recreativo Xalapeño fue el recinto de una de esas tradiciones. Con anticipación la gente confeccionaba su ropa, elegía su atuendo. Las mujeres se distinguen por esos detalles y la espera es ansiada. Llegada la fecha -escribió Aurora en su texto- la joven quinceañera, estaba lista. Maquillada, pintada, vestida, sólo en espera de su vecina, quien le prometiera pasar a traerle e irse juntas al baile esperado. Los minutos transcurrieron y la desesperación comenzó. La niña pidió a su madre le acompañara negándose una y otra vez. Su madre se  opuso a persuadir al padre de la joven para que aquel la llevase. Insistente al escuchar al sereno, propuso -que me lleve Don Sabino. ¡Cómo comprendes! Respondió la madre, escandalizada. La historia concluyó cumpliendo el objetivo solicitado por el profesor o profesora de su curso. La joven perdió aquella noche pero al cabo del tiempo ganó: se casó con el galán que involuntariamente plantó.

            Por supuesto hablar de creación literaria, sus vicisitudes, sólo pudo ocurrir en el cumpleaños de Aurora pues vive para leer, escribir y publicar.


            La despedida de los invitados, más por cortesía y consideración que voluntaria, se dio. Una muñeca, manualidad propia de la creatividad docente y unos pequeños jarros conteniendo bombones y gomitas constituyeron los recuerdos. El convivió llegaba a su fin dejando un recuerdo para muchos años...