martes, 13 de julio de 2021

ALMA VIAJERA


 


Xareni Reyes Soto

(Xalapa, Veracruz, 1992)

 

 

Estudió la Licenciatura en Matemáticas en la Universidad Veracruzana. En 2009 ganó el primer lugar en el estado de Veracruz en el IX Concurso Nacional de Expresión Literaria La Juventud y la Mar organizado por la Secretaría de Marina-Armada de México con el cuento “Color azul que me atrae”. Participó en la antología de cuento y poesía Espejismos y sombras publicada por el Instituto Francisco Xavier Alegre en 2011. Forma parte de las Salas de Lectura “Lecto-club”, la Red Independiente de Promotores de Lectura y Divulgación Científica de Veracruz y la Red Independiente de Mujeres Escritoras. Estudió la Maestría en Matemáticas en la Universidad de Utrecht, Holanda y actualmente radica en este país.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tranquilidad

Manantial en la arena

 

 

Llevo mi mochila a cuestas.

Una bruma densa se levanta sobre Los Lagos.

La leve llovizna invita a abrir una sombrilla.

Mis botas van pisando los charcos.

¡Qué caprichosa es Xalapa!

ayer ardía

y hoy nos congela.

Así es de cambiante,

así de impredecible,

así es de bella, Xalapa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El jaguar

 

 

Sigilosamente …

por los estratos bajos de la selva

el dios de los mayas se desliza,

acecha a su presa

con movimientos ágiles e impredecibles.

Tumulto de manchas

 se pierden en la inmensidad

del paraíso verde.

Sus ojos, audaces y vivos centellean

y esperan con cautela,

para que al mínimo error,

la presa caiga,

y este dios robe, sin remedio alguno,

otra vida, en un ritual interminable.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una persona especial

 

 

Ojos de miel que me vigilan para no errar. Manos traviesas, nunca quietas, siempre tratando de mejorar lo que ya está hecho. Su cabello negro como la noche sin estrellas, me envuelve cuando no consigo detener el llanto. Labios rosa que guardan dulces palabras y me ayudan a seguir cuando he caído. Su sonrisa es sol radiante que me alegra. Ella es así, el faro radiante iluminando  mi sendero: ¡Te quiero mamá!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tres de la tarde

 

 

Al abrir la puerta rechinante,

su estrepitoso ruido

llega a mis oídos

tortura  mi tímpano indefenso

y  hacen que voltée

hacia  la ventana.

El canto  melodioso

de los pájaros

lo neutraliza todo

ahora…

Unos pasos resuenan

 al subir la escalera,

 frente al  escritorio aguardan,

un crujir de un cajón,

 se escucha impaciente.

De repente, una voz resuena

en la habitación,

me tranquilizo,

alzo la mirada:

 es mi  papá que saluda,

acaba de llegar del trabajo.

 

 

 

 

Mariposa desmembrada I

 

 

Pasillo frío, lúgubre,

 viento helado que cala los huesos.

Un  ala desprendida flota,

regresa a la tierra

vuela y se va.

Sutilmente me atormenta

con su misteriosa transparencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DESASOSIEGO

 

Brisa costera

 

 

Tus ojos me roban la razón,

tan tristes, tan solos,

cubrirlos de besos,

sería encantador,

cuidarlos, tenerlos.

Ese cabello negro que el viento alborota,

tu nariz, tu boca y tu cuerpo entero.

Todo ello, una perfecta

combinación que me altera.

Te veo tan cerca,

despierto y  sólo sé

que  te poseeré  en  sueños.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tarde en San Luis

 

 

No  le pregunté cuántos años tenía, si era soltero, o no. Sólo reímos de las tonterías que decíamos uno al otro. Me invitó a ir por un libro, caminamos, hablamos y regresamos a la casa donde nos hospedábamos. No pensé en la palabra amor. Jamás me pasó por la mente  hacerlo con él. Aunque creo que encontró lago especial en mí, pues aún me escribe.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Callejones

 

 

Esperé ansiosa aquella respuesta. Caminé por esas callejuelas empedradas de casas coloridas con adornos de cantera. Tomé algunas fotos. Tengo la creencia de que verlas, en un tiempo lejano, me recordarán los momentos que viví, siendo su estudiante de verano. Es un hombre alto y hasta casi puedo decir que guapo. Hay algo de él que me atrae. ¿Qué es? Ni siquiera puedo contestarlo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estudio

 

 

Las gotas de lluvia caen,

es medianoche

y estoy pensando en ti.

Te escabulles entre los poros,

de mi ser

te quiero,

te necesito.

Pienso en ti

 todo es bello y frágil.

Estudio, leo

trato de concentrarme.

 

Entonces el corazón reclama

y aunque quiera evitarlo

sigo pensando en ti.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para Max

 

 

Cuando contemplaba extasiada

El Caribe mexicano,

Tus ojos me capturaron,

me hechizaron

 Llegaron el día

 menos esperado,

desperté de ese hechizo

y comprendí

 que me gustabas

Era solamente un gusto

Especial por ti? O

¿estaría enamorándome?

¿Qué realmente era?

Sólo sé que tengo

un gran deseo de

estar contigo, verte

y contemplar  las olas

con sus voces nostálgicas

cruzando el mar,

surcando nuevos

horizontes.

 

 

 

PÉRDIDA

 

Mariposa desmembrada II

 

 

Hay un viento otoñal.

El ala de la mariposa sin vida, vuela,

vuela y se encuentra conmigo.

Un ojo bellamente pintado

en medio de la curva figura

llama mi atención.

 

 

Hay colillas de cigarros

esparcidas por doquier;

bancas apiladas oxidándose,

y hojas que caen

de un gran árbol al centro.

 

 

 

Hay clase en un salón,

cuarenta ojos bien abiertos,

veinte historias,

veinte sueños

 y mil maneras de convertirlos

en sueños desmembrados.

 

 

 

 

Desesperación

 

 

El cuervo abre sus alas

y me abraza

las alas ásperas me lastiman,

me absorben

me matan.

Un batir de alas rodea mi cuerpo

asfixiándome.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El simulacro

 

 

Hay un vacío en mí,

no sé por qué te has ido.

Mis manos se entumecen,

mis ojos ya no ven.

Aquel día funesto

la tristeza me atrapó

cuando me diste tu adiós.

Aún no sé por qué sigo viva,

pues sin tenerte a mi lado,

estoy simulando… mi muerte.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Guanajuato

 

 

Lo llaman hogar,

aunque en ocasiones me aprisiona,

las puertas con vitrales

encierran al corazón.

Permanecen los recuerdos

que me ahogan.

¿Dónde estás Manuel?

Déjame verte,

déjame tocar tu rostro.

Recuerda que paseamos

por  esas callejuelas empedradas

en una ciudad para enamorados.

¡Regresa!

¡No te esfumes!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Miércoles en el parque

 

 

La mariposa  se ha  posado frente a mí. El viento mueve unas cañas a mi lado. El cielo  está oscureciendo. Pronto lloverá. El charco donde una vez vine a cazar renacuajos se ha secado, así como el amor que había en mi ser.

Mi vida, ruleta de sentimientos, se vuelca hacia el crepúsculo en busca de un sueño, hambriento de amor escondido entre la niebla.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Decisiones

 

 

Tengo 26 años

y no te tengo.

Tengo trabajo, casa, coche

y no te tengo.

Tengo toda una vida por delante,

¿para qué si no estás conmigo?

Arrepiéntete,

vuelve,

escógeme en lugar de ella.

Y si no puedes

o se te hace más fácil,

entonces vuelve el tiempo.

No me hables,

no me escribas,

no me invites a salir:

Ignórame pero

 no  ahora

que tanto dueles en mi pecho.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pretérito simple

 

 

Te busqué

y te hallé.

Te hablé

y me hablaste.

Me escribiste,

me invitaste,

me cuidaste

y ahora me olvidas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Reflexiones

 

 

Tal vez no eres tú lo que extraño, tal vez simplemente es la nostalgia de tener a alguien con quien pasar las vacaciones de fin de semestre. Esa sensación de pasear, disfrutar del tiempo libre después de haber trabajado tanto. Descubrir cosas nuevas cada día en que no hay tareas ni maestros, sólo un parque para dos, un taxi para dos, una vida para dos.

Tal vez no eres tú lo que extraño, sino ese sentimiento de dar y recibir, ese conocimiento de no estar sola, de sentirme amada.

Tal vez no eres tú lo que extraño, aunque tal vez fuiste lo único que me hacía feliz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lejanía

 

 

No quiero sentir hambre, no quiero sentir dolor, no quiero sentir nostalgia. Mi estómago ruge, mi dedo punza y mi corazón palpita aceleradamente. Estuvimos cuatro semanas en California ¿Volveré a verte? Mi único deseo es que comience el vuelo. De esta manera ya no pensaré en ti. Comenzaste a clavarte en mi mente. Imagino tus ojos, tus pestañas y la piel morena de tus brazos. Quiero que empiece el vuelo para alejarte de mí y así comenzar el proceso del olvido. Las turbinas encienden, el avión se perfila y toma su lugar en la pista. Una línea recta hecha de concreto se pierde a lo lejos. Aquí voy. Ya casi. El avión comienza a avanzar un aire cada vez más gélido sopla en mi cara. Adiós Eduardo. Volamos sobre el agua. Ahora un abismo nos separa. No hay marcha atrás.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sálvame

 

 

Sus ojos claros y abiertos,

piedra de agua me estaban mirando,

mis ojos cerrados y tristes

negaron la soledad.

Siento que resbalo

caigo en un abismo.

Me siento indefensa

las tinieblas me arrastran,

¡sálvame tú que puedes!

No me abandones

no me dejes,

quédate conmigo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ESPERANZA

 

Postal matutina

 

 

Y aquí estoy otra vez, contemplando el paisaje que olvidé por algún tiempo. A lo lejos veo unas montañas cubiertas por densas nubes en lo más alto. Las manchas de la ciudad se expanden. Distingo caseríos a lo lejos. A mitad del escenario hay una carretera. Veo pequeños camiones y coches que se mueven en la lejanía. La vida parece no detenerse. Al fondo hay un lago artificial, con una fuente en medio. Se oye el movimiento del agua. Sube, cae, se renueva y vuelve a subir. El viento apenas mueve las hojas, las acaricia. Una abeja se posa sobre una flor rosa y una pequeña ave amarilla se asoma entre las ramas de un ciprés. Este rincón no parece estar en mi ciudad. Es tan calmado y perfecto. Una pareja desciende por el camino de grava junto al haya que está muriendo. Se detienen, toman fotos y continúan. Sigo observando el paisaje, admirando la fila perfecta de palmeras que sobresale entre los bambúes. El agua deja de caer, la pareja se sienta en una banca, el ave amarilla vuelve, canta y se marcha, como anunciando un nuevo comienzo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gracias

 

 

Me alegro de estar sola,

no ver más ojos que los míos

en esta vida que construí.

Ayer dijiste adiós

y lo agradezco.

Libre y sola, al fin

sin la prisión que significas,

sin el dolor que me adjudicas,

libre y sola, al fin

para ser feliz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Día de muertos

 

 

Cada fin de octubre

la nostalgia me invade.

El recuerdo de aquellos días de niña

estudiante de secundaria

vuelve cada año.

Disfruto el viento frío,

admiro los altares,

observo las flores amarillas.

El olor del ambiente

me envuelve

recupero la calma.

Sé que estoy en casa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sol de marzo

 

 

Una gran palmera me cubre de este sol de marzo. El viento que ha comenzado desde la mañana se siente más fuerte y me trae los recuerdos de antaño. Hay una fuente frente a mí. Se siente la brisa que apacigua el calor del día. Observo los tejados y veo una  palmera solitaria que se erige entre dos casonas. Es esa palmera legendaria que contemplaba desde hace ocho años, cuando al terminar mis clases de preparatoria bajaba por el antiguo puente Xallitic rumbo a Catedral. Esa palmera que veía destacarse entre el color rojizo de un amanecer al caminar hacia la escuela. Esa palmera que se mecía con el viento y me invitaba a hacer lo mismo. Ella fue testigo de mis pasos durante tres años, tiempo en el que comenzaba a definir lo que sería mi vida futura, y que sin embargo no imaginaba  que iría a llegar tan lejos.

 

 

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