lunes, 16 de abril de 2012

Neblina morada Los versos liberados

Por: Irving Ramírez
En el Japón todo tiende a empequeñecerse. Esa idea de disminuir el espacio, de concentrar el sentido se da en casi todos los ámbitos. En poesía, por ejemplo, la concreción tiene como corolario la desaparición. El silencio es el sentido más amplio. Así, subsidiario del budismo zen, la apuesta por la parquedad busca elegir lo esencial contra la elocuencia de occidente. Lo que se calla es tal vez lo más importante. El japonés es una lengua compleja, de ahí que su traducción a lenguas romances sea un reto. Por ello cuando algún purista reclama que en lo tocante a la renka y al haiku, no se cumplen con la métrica establecida: 5 silabas el primer verso, siete el segundo, y 5 el tercero, olvidan esta circunstancia que hasta Tablada inyectó en su poemas de esta índole. No importa si se pasa una silaba o dos, o si no llegan a cumplirlas, lo importante es el sentido, que debe prevalecer. Y más en un idioma como el nuestro.
Esta forma poética tan socorrida ya en occidente, es difícil en su aparente sencillez, porque debe capturar un instante, absorber la experiencia, fijar un momento, y concentrar una emoción ampliada en reducido espacio. La acentuación debe oscilar entre palabras fuertes y débiles para una armonía musical.
En estos poemas hallamos algo místico, hay una presencia de lo inmenso; por supuesto un sentimiento del tiempo. No es gratuito que la mayoría hablen de la naturaleza, en ella se concentran los silencios, las épicas maneras, las identidades máximas, por ello el hai ku que en nuestro país surge naturalmente, es un espejo del mundo indígena. La tradición se identifica con esa opción por el silencio significativo. Poetas como Alberto Blanco, que resuma esa atmosfera oriental, y que plasma esa concentración contenida.
Hablamos de una tradición que viene desde el siglo Vi, hasta nuestros días, que  en su delicadeza, excluye el razonamiento, y concita la intuición, y la sensualidad. Y por ello, un hai ku bien logrado posee una inmensa frescura. No se debe buscar esa analogía con el japonés, puesto que es un idioma monosilábico que acepta muchos retruécanos (juegos de palabras), y que de verso a verso, de poeta a poeta, de época a época, admite préstamos, casi plagios, y reconstruye su propia tradición.
El libro de Aurora Ruiz Vázquez, La Jaula del canario, intenta adentrarse en esta tradición poética, se nota el trabajo regular de una forma poética que ejercita con frecuencia.  Autora de 5 libros entre narrativa y poesía y memorias, se desenvuelve con soltura y ejercita ese gusto por la concentración verbal, el español hace posible un acercamiento a este tipo de poesía oriental que muchos han hecho con éxito: Francisco Hernández, José Luis Rivas, Alberto Blanco, el mismo Octavio Paz, José Emilio Pacheco, y un gran etcétera. De hecho son pocos los poetas que no lo han cultivado.
Dividido en dos, el libro: la jaula del canario y meditación fugas, el primero en la tradición de la naturaleza; el segundo en la reflexión diversa, este poemario despliega un abanico multiforme y rico, que regala pequeñas joyas como estas:
Cielo mar tierra
Colores difuminados
En la paleta
O

En la infancia
Inmediatez tangible
Es lo que vale
o

Y el que le da título al libro
Que se destroce
¿Un muro de Berlín?
La jaula del canario
Este poema por ejemplo, sumamente explosivo, denota un interés histórico y político, más allá de los paisajes naturales. Arriba a la modernidad de un hecho toral en los tiempos que corren, y ,usa una afortunada metáfora que va más allá del hecho mismo: una jaula personal y colectiva de todos quienes habitamos este siglo XXI.  Esa simbología que Roger Waters uso una y otra vez para su The Wall, disco conceptual sobre las barreras del hombre contemporáneo hacia la vida. Una liberación de un ave que es el deseo del vuelo para todos. Este hai ku, resume todo el libro en un interesante detonador de la imagen.
En estos ejemplos afortunados la autora revela un oficio adquirido con el trabajo; lo mismo alía la historia con una metáfora liberadora, que remite a la infancia y su tempo perenne como un continuum metafísico, o se acerca al pintor que es acaso el más acusado interprete de un hai ku, al extraer el color, y la imagen de la naturaleza para entronizar el poema. Muestras de un sentido poético que incursiona más allá de los otros bosquejos sencillos, tal vez ingenuos, de varios de sus versos. Sin duda, entre los hai kus más afortunados, se asoma ya cierto oficio, un estilo en marcha. Saludo, pues, este quinto libro que da paso, a la expresión plástica, y a la verbalización del color. Pronto nos sorprenderá la autora con un libro de cuentos que prepara. La jaula del canario, en este libro deja de par en par, abiertas las puertas.
Bardamu64hotmail.com

¿ACASO SON MIS ANSIAS SOMNOLIENTAS?

Por: Antonia Rivera Cháidez
Lo vi entrar a la casa funeraria, subiendo la escalinata. !!sí!!, era él, aunque parecía algo más alto; su espalda más precisa.
Me preguntá si acaso lo estaba confundiendo.
Enfoqué mejor la mirada y ví su esclava de oro que jugaba en la muñeca al ritmo de su braceo. Yo sabía que esa esclava tenía una historia.
En realidad mi mente no definía con claridad el contenido de la historia, pero cierto rincón de mi vaga memoria guardaba la imagen de aquel metal trabajado en finos eslabones.
Luego el medio perfil de su rostro sobre el hombro delató con seguridad su esencia.
Mi corazón empezó a latir con pesadez y sofocante arritmia.
Subía el tercer peldaño.
¡Ese traje fino, negro impecable y antiguo como lucían en la fotografía del bisabuelo Tomas!. Su bigote grueso y bien definido cubriendo su labio superior. Pensé que el difunto o difunta al cual despedían ahí era gente adinerada y tal vez muy conservadores.
Brotaron de mi mente las imágenes de acciones, tiempos y lugares donde yo había visto a ese hombre.
Bueno... no sólo visto, también acariciado; tengo tan vivo el recuerdo del aroma de su piel. Si, su piel limpia y húmeda, restregándose a mi cuerpo
¿Qué mas, Lola?. Te quedas mirando al infinito. Te callas en lo más emocionante.
Él seguía subiendo, pisaba el quinto escalón Eugenia,
¿tú crees en el amor?.
Digo, en el amor más allá de las eternidades.
¡Hay Lola!, pues no sé.
Puede que a media eternidad aparezca alguien mejor y bueno; el amor también nace y se muere, aunque a veces sigue una con el mismo mono; por costumbre, por miedo, por necesidad.
Puedo comparar el amor con unos zapatos nuevos; a veces duele amoldarlos a tu pie. Los presumes, los usas, los gastas. Si de veras te gustan o no tienes mas, pues los remiendas, como a veces lo hacemos con el amor.
¡El amor es mágico, Lola!.
Puede encumbrarte, y su ausencia puede sepultarte.
Y ¡cuántas mujeres riegan con lágrimas su propia sepultura!.
Anda sígueme platicando de ese hombre; de ese amor que tenías tan callado.
¡Me tienes emocionada!, ¿dónde lo conociste?.
En mi almohada tibia, en mis ansias nocturnas, en el infinito imaginario de ésta mirada ausente que llora con frecuencia queriendo materializar los sueños; extender mi mano y tocar sus ojos, pasar mi dedo índice por sus labios y sentir que sus brazos me aprisionan contra sí.
Lola querida, toma este pañuelo, sé que tus lágrimas son de emoción porque encontraste al hombre de tus sueños. ¡Te envidio amiga!.
¡ ¡ ¡ Él está muerto Eugenia! ! !.
¿Quieres decir que lo sepultaste en la tumba del olvido?
Ya sé; ahora que aparece, remueve las cenizas.
Antes de pisar el sexto escalón, pareció que sentía mi mirada; adelantó la pisada y volteó a mirarme.
¡ ¡ ¡Dime cómo, Eugenia! ! !, ¿cómo puedo olvidar la profundidad de sus brillantes ojos negros; cómo pozos que absorben mis sentidos, cómo espejos dónde yo podía reconocerme. Sólo en ellos era yo misma; desnuda de ataduras. Dispuesta a ofrecer lo que él me había enseñado.
¡ ¡ Por favor dime cómo ! !.
Si él existe antes que mi conciencia.
Me sonrió y guiñó un ojo.
No me caí porque estaba sostenida en la portezuela de mi coche que ahí había estacionado y me disponía a caminar una cuadra hacia la universidad, cuando un imán me obligó a voltear y ahí estaba él, a pie de escalera; muy seguro de sí y conocedor de mis sentimientos.
Giró de nuevo y siguió escalando.
Yo estaba inmóvil.
Casi terminaba la escalinata cuando intenté gritarle: ¡¡ espera!!, pero mi garganta se negó a emitir sonido alguno.
Respiré profundo.
De golpe cerré la portezuela y empecé a subir.
De pronto me inquieté pensando cómo lo iba a abordar.
¿Qué pensaría él de mí?, ¿qué pretexto usaría para acercármele.
Tal vez él no entendería mi necesidad de verlo, hablarle, tocarlo, pero también me era urgente aclarar tantas cosas.
Seguía subiendo; mis dedos temblorosos se prendieron del pasamanos metálico con ángeles y trompetas.
Dudé si sería bueno presentarme ante él así nada más, vacía de argumentos aunque llena de preguntas.
Pareciera que la vida puso a prueba mi valentía pero éstas alas sofocadas se negaban a subir.
Eugenia, ¿cuántas veces te he platicado mis sueños, dónde éste volcán interno vierte sobre las sábanas mis sentidos mas intensos y esa lava de su volcán provocan incendios en mi cama?.
Y verlo ahí, real, caminando y sonriéndome.
Como podrás entender, yo no podía ignorar su presencia; porque desde siempre me he sentido unida a él; nos hemos conocido tanto.
Pensé que podía ser mi locura pero he amado tanto al hombre de mis sueños. Y si loca he vivido, loca quiero seguir viviendo. Porque de ésta locura se alimenta mi realidad.
Terminé de subir; mis ojos buscaban con discreta ansiedad entre los presentes.
Había pequeños grupos de gente charlando tranquilamente.
Avancé a media sala.
Al fondo había dos mujeres con cara de tristeza junto al ataúd.
Me acerqué; voltearon a verme y una de ellas me sonrió y dijo: ¡que bueno que llegaste!.
La miré. No quise decirle que me estaba confundiendo, tampoco quería ser interrogada.
En ese momento, lo que ansiaba era encontrar a ese hombre de mis tantos sueños.
Volteé a ver el ataúd y consecuentemente su contenido.
¡ ¡ ¡ Ahí estaba mi hombre adentro! ! !, con su traje – fino, antiguo y negro impecable.
Cuánta locura había acumulado en mi cerebro o cuántas ansias de amar reprimidas.
Giré media vuelta para salir.
¡Necesitaba respirar más aire!, pero me topé con la mesita donde tenían una fotografía rodeada de veladoras; ¡¡ahí estaba él, en esa fotografía a – blanco y negro!!.
Era él mismo, él. Lola me asustas, no puede ser, ¿ y luego ?.
Estaba vestido de novio y abrazaba a la novia, ¡¡ era yo, Eugenia !! ; también yo estaba en la fotografía, ahí junto a él.
Yo usaba el vestido de novia de mamá que aún guardo en el armario.
De él brotaba el amor en su mirada; como la verde magia viva se inclina a reverenciar al sol.
Ayer me amó aún dormía, y sus ojos, como dos luciérnagas en la oscuridad encendieron mis motivos.

AUGUSTO MONTERROSO Y LA PROSA BREVE

Por Lisardo Enríquez L.
A Ariel López Álvarez,
por su esfuerzo creativo.
Hay unos escritores que llaman más la atención que otros, cuando por la lectura surge la curiosidad, la duda y el deleite. Ese es el caso de Augusto Monterroso. Sus libros hacen pensar, hacen reflexionar, y hacen que uno vuelva a ellos en diferentes lecturas. Sus textos, breves prácticamente todos ellos, nos detienen a meditar en su composición,  en sus intenciones y en la manera de expresar los pensamientos. Esos textos tienen originalidad en cuanto al manejo del lenguaje, y en muchos aspectos constituyen una crítica social y política a través de la sátira y el humor. En esencia, Monterroso es un maestro de la brevedad y el ingenio.
Un primer acercamiento.
Para acercarnos a este autor es conveniente hurgar en las entrevistas, artículos y ensayos compilados en Cuadernos de texto crítico del Centro de Investigaciones Lingüistico-Literarias de la Universidad Veracruzana, Num. 1, del año de 1976, y en las diez entrevistas que aparecen en Viaje al centro de la fábula, publicadas por Alfaguara en el año 2000. En estas publicaciones encontramos que nació en Guatemala. Otras fuentes indican que fue en Tegucigalpa, Honduras, y que a los 15 años pasó a Guatemala, donde vivió hasta los 23. La fecha de su nacimiento es el 21 de diciembre de 1921, y la de su fallecimiento el 7 de febrero de 2003, ocurrido este último en la Ciudad de México, en donde vivió en forma permanente desde 1956, aunque ya había radicado en ella una primera ocasión entre 1944 y 1945.
En una entrevista con Jorge Ruffinelli, dice que no tuvo escolaridad formal y trató de suplir esa carencia yendo a leer a la Biblioteca Nacional de Guatemala.  Desde los 16 años hasta los 22 trabajó en una carnicería, sin disponer de periodos vacacionales. Dice que seguramente el hecho de caminar cuarenta cuadras durante las madrugadas, para llegar a su destino, le permitió reflexionar en lo que leía. Lo cierto es que mediante una preparación autodidacta inicial se convirtió en un escritor excepcional.
Le toca vivir en Guatemala la dictadura de Jorge Ubico en donde participa en la oposición popular, lo cual en cierto momento le obliga a salir del país y refugiarse en México. Después regresa unos años durante el gobierno de Jacobo Arbenz con el cual colabora como diplomático, pero éste es derrocado, teniendo que  exiliarse nuevamente de 1954 a 1956, en esta ocasión en Chile, país en el que trabaja como secretario del poeta Pablo Neruda en la edición de la Gaceta de Chile.
A partir de 1954 regresa a establecerse definitivamente en México, donde desarrolla distintas actividades editoriales y culturales y en donde se editan las primeras versiones de sus obras. A partir de 1957 desempeñó los siguientes cargos en la Universidad Nacional Autónoma de México: editor de la Dirección General de Publicaciones y de la Coordinación de Humanidades, Co-director de la Colección Nuestros Clásicos y Jefe de Redacción de la Revista de la Universidad de México. Fue corrector de pruebas de galera de las Obras Completas de Don Alfonso Reyes. Una actividad también importante que desarrolló fue la traducción, ya que además del español llegó a dominar el inglés, el francés y el italiano.
Idea de la prosa.
En Monterroso está la huella de escritores que admiró y que por eso influyeron en él. Tal es el caso, dicho por él mismo, de Miguel de Cervantes, Montaigne, Chéjov, Borges y Alfonso Reyes, principalmente. Cuando el entrevistador ya citado le pregunta si su texto “La cucaracha soñadora”, incluida en La Oveja Negra y demás fábulas, es un homenaje a Borges, él dice: “No se me había ocurrido; pero me gustaría pensar que todo lo que he publicado es un homenaje a Borges. . . Borges nos ha enseñado mucho: todo un mundo de literatura, y tras de ese mundo, otros, de rigor, de imaginación”. (1).
Cuando le preguntan por qué menciona continuamente a poetas en lo que escribe,  él dice: “. . . parece que para escribir buena prosa es necesario haber leído antes muchos buenos versos. La prosa rimada es abominable, pero el buen ritmo de una buena prosa procede casi siempre de la lectura de poetas” (2). Siguiendo este hilo conductor, Graciela Carminatti le pregunta “¿Cuál es tu idea de la cualidad principal de la prosa?”, a lo que él responde: “La cualidad principal de la prosa es la precisión: decir lo que se quiere decir, sin adornos ni frases notorias” (3). Ni más ni menos la forma en que él escribió todos sus textos. En otra parte dice: Cuando escribo trato de ir sólo a lo esencial.
Por todo ello, los libros de Monterroso son creación con un sello muy personal; en ellos el lector se encuentra con la originalidad y la invención de un escritor notable, cuya característica inicial es el estilo propio. La prosa de este autor tiene antecedentes en Julio Torri y en Carlos Díaz Dufoo Jr., escritores mexicanos de las primeras décadas del siglo XX. Torri dijo de Díaz Dufoo algo que se puede decir de él mismo, y que ahora se puede decir de Monterroso: “Su expresión es concentrada, límpida” (4).

Cinco libros.
Los primeros cuatro libros escritos por Augusto Monterroso son textos de ficción: Obras completas (y otros cuentos) de 1959; La Oveja Negra y demás fábulas de 1969; Movimiento perpetuo de 1972; y Lo demás es silencio de 1978. El quinto libro, La palabra mágica, incluye artículos, ensayos y tres cuentos (La Cena, De lo circunstancial a lo efímero y Las ilusiones perdidas. Otros dos libros suyos son La Letra E que contiene fragmentos de un diario, y Los buscadores de oro en donde, como él dice, abordó el género memorioso. En este último habla de él, de sus años de infancia. Pero nos detendremos un poco en los primeros cinco libros que publicó, destacando textos a gusto de quien escribe estas líneas.
¡Puro cuento!
Obras completas (y otros cuentos) incluye 13 textos de los cuales se citan los tres siguientes:
1. Sinfonía concluida, que excepto dos casos de guiones mayores carece de puntuación y de separación en párrafos en sus tres páginas. Hace referencia a la Sinfonía Inconclusa de Schubert. El personaje que hace la narración es “el gordo”, quien relata que un anciano organista de Guatemala encuentra los dos movimientos que le faltaban a la Sinfonía, razón por la cual ahora se podía considerar Sinfonía Concluida. Sin embargo, ningún músico en este país acepta como válido el hallazgo, y se va a Viena donde unos judíos aceptan interpretar esos dos movimientos encontrados por el anciano guatemalteco, pero dicen que éstos, a pesar de ser muy buenos, no añaden algo mejor a los anteriores.
2. El Eclipse es un cuento muy breve, de página y media, en donde el personaje principal es un religioso español de nombre Fray Bartolomé Arrazola, capturado por un grupo de indígenas en la selva guatemalteca, cuyo fin era sacrificarlo. Arrazola recordó que ese día habría un eclipse total de sol, y con esta idea pretende engañar a sus captores para salvar la vida diciéndoles: “Si me matais. . . puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura” (5). El religioso es sacrificado, en tanto uno de los indígenas habla de las fechas en que los astrónomos mayas habían previsto que habría eclipses solares y lunares.
3. Leopoldo (sus trabajos). Es un cuento de 23 páginas en el cual el autor narra cómo un escritor se la pasa pensando y diciendo lo que va a escribir, sin comenzar realmente a hacerlo; lo que va a escribir sólo gira en su mente. En Monterroso son recurrentes los temas relativos a los escritores (reales e imaginarios) y sus obras.

¡De fábula!
La Oveja Negra y demás fábulas es un pequeño libro constituido por 40 piezas de ágil lectura, las cuales provocan la reflexión y llevan a ver que no se trata de fábulas en el sentido tradicional. En este libro el autor abunda en el tema de los escritores precisamente, que mucho tiene de autobiográfico, encontrándose ello en las siguientes fábulas: El mono que quiso ser escritor satírico, Los otros seis, La cucaracha soñadora, El mono piensa en ese tema, Paréntesis y El zorro es más sabio. Unas palabras de algunos de éstos son las siguientes:
1.      El mono que quiso ser escritor satírico. Es una fábula de dos páginas, en donde un mono tiene el propósito de ser escritor de sátira. Primero se dedica a conocer “a la gente” y el autor lo describe como gracioso, comprensivo y conversador, por lo que siempre estaba en el ánimo de los demás. Cuando considera que ya conoce bien “la naturaleza humana”, se propone escribir sobre los ladrones y escoge para ello a la urraca, después sobre los oportunistas y piensa en la serpiente, luego sobre los laboriosos compulsivos y encuentra que debe ser la abeja, más adelante decide que contra la promiscuidad sexual para cuyo objetivo están las gallinas adúlteras, pero en todos los casos se da cuenta de que entre esos animalitos hay amigos suyos y mal haría en ofenderlos, por lo que desiste de hacerlo, renunciando a ser ese tipo de escritor. La fábula termina en que a este mono le da por la mística y el amor, y entonces todos los demás dicen que se volvió loco, razón por la cual ya no es bien recibido entre ellos.
2.      El mono piensa en ese tema. Seguramente cada quien elige aquello a lo que, en el fondo, es a lo que más se acerca. Pues sí, tal vez por eso en esta selección arbitraria viene otra fábula, de casi una página, relativa también a un mono. Como en el caso anterior, se trata de un mono al que le da por la literatura y que piensa en los tipos de posibles escritores que generalmente no llegan a serlo por muy  variadas razones. Este texto de casi una página está escrito en un solo párrafo y constituye una interrogante de principio a fin.
3.      El zorro es más sabio es de igual manera una fábula al estilo Monterroso, de exactamente una página, en donde uno de estos animales que tienen alguna cualidad que se atribuye a ciertos humanos, decide también ser escritor. Nos habla de que escribió dos libros que fueron bien recibidos, y que por tal razón se dio por satisfecho dejando de publicar durante años, por lo que los demás empezaron a decir ¿Qué pasa con el zorro?, y al encontrarlo le decían: tiene que publicar más. Y el zorro pensaba: “lo que éstos quieren es que yo publique un libro malo; pero como soy el zorro, lo voy a hacer. Y no lo hizo” (6).
 
Isaac Asimov, escritor y científico ruso-norteamericano, autor de excelentes obras de ciencia ficción y de libros sobre temas diversos, dijo: “Los pequeños textos de La Oveja negra y demás fábulas, de Augusto Monterroso, en apariencia inofensivos, muerden si uno se acerca a ellos sin la debida cautela y dejan cicatrices, y precisamente por eso son provechosos. Después de leer El mono que quiso ser escritor satírico, jamás volveré a ser el mismo”.
¡Hacerle al cuento y al ensayo!
Movimiento perpetuo es el tercer libro de creación de Augusto Monterroso. Está conformado con 32 textos que van del ensayo al cuento. Lleva un epígrafe que dice: “La vida no es un ensayo, aunque tratemos muchas cosas; no es un cuento, aunque inventemos muchas cosas; no es un poema, aunque soñemos muchas cosas. El ensayo del cuento del poema de la vida es un movimiento perpetuo; eso es, un movimiento perpetuo”. Así, este dinámico libro tiene ensayos como cuentos y cuentos como ensayos. El primero, Las Moscas, aborda este tema que es motivo para el texto completo, con frases y pensamientos de autores diversos y con imágenes alusivas de este insecto a lo largo de las páginas del libro. Dice en ese primer texto: “Hay tres temas: el amor, la muerte y las moscas. . . yo me ocupo de las moscas, que son mejores que los hombres, pero no que las mujeres. . . La mosca invade todas las literaturas y, claro, donde uno pone el ojo encuentra la mosca” (7).
Más adelante está un texto muy breve, “Te conozco mascarita”, que tiene mucho de autobiográfico. Habla del humor y la timidez como máscaras. En entrevistas el autor afirmó ser tímido, y tanto éstas como sus propios libros están marcados por el humor y la ironía. Enseguida viene el ensayo Beneficios y maleficios de Jorge Luis Borges, en el cual se advierte claramente su admiración por la obra del argentino. Incluso, en Movimiento Perpetuo y en La palabra mágica, alguna relación puede encontrarse con Otras Inquisiciones de ese autor. El siguiente texto es Fecundidad, que está escrito en una sola línea, a semejanza de El Dinosaurio de Obras Completas (y otros cuentos). Hay dos ensayos más en Movimiento perpetuo que, sin demeritar para nada a los demás textos, deleitan con su aguda y limpia prosa, ellos son: Cómo me deshice de quinientos libros y Las criadas.
¡De novela!
Lo demás es silencio (La vida y la Obra de Eduardo Torres), es la cuarta de las obras de Monterroso, en sentido cronológico, pero es también la de mayor extensión. Declarada en la portada como novela, Wilfrido H. Corral dice que a este texto se le puede llamar “biografía; novela; parodia; sátira; collage; crítica; selecta; ensayo; cuento; crónica; marginalia; autobiografía, o testimonio. . . porque son términos que necesariamente no se excluyen” (8). Se trata de la biografía ficticia de un escritor de nombre Eduardo Torres, cuya vida transcurre en un lugar llamado San Blas. El libro está estructurado en cuatro partes y un pequeño apartado al que llama Punto final. La primera parte está conformada con tres testimonios biográficos, la segunda con lo que llama Selectas de Eduardo Torres, la tercera con Aforismos, dichos, etc., y la cuarta con lo que denomina Colaboraciones espontáneas. En la primera parte dan su opinión dos supuestos colaboradores de Eduardo Torres y quien se atribuye ser su esposa. De la segunda a la cuarta partes se trata de supuestos textos escritos por el biografiado Eduardo Torres. En el Punto final habla el biografiado y dice: “. . . en el momento en que leo todo esto pienso si mi vida y San Blas y mis familiares y mis amigos y enemigos no habrán sido otra cosa que una especie de sueño, del que apenas quedan estas migajas” (9).
¡La magia de la palabra!
En el mismo orden cronológico, La palabra mágica es el quinto libro escrito por Monterroso. Consta de 20 textos, y es posiblemente el que mayormente se refiere a libros y escritores aunque, como ya se dijo, esta referencia es recurrente en toda su obra. El segundo texto de este libro es sobre Horacio Quiroga, del cual dice: “para lo que estaba llamado era para el cuento, género que manejó como muy pocos en nuestro idioma y en cualquier idioma”. (10). En dos textos de este libro aborda el tema de la traducción. En el segundo de ellos dice que es mejor leer a un autor importante mal traducido que no leerlo en absoluto. Incluye dos ensayos que se refieren a novelas sobre dictadores y otro que se titula Entre la niebla y el aire impuro, en el cual da sus opiniones en relación a la novela El señor Presidente de Miguel Ángel Asturias, señalando que cuando apareció, allá por el año de 1946, tuvo una atención más bien menor, y dice: “Sabido es que los críticos sólo se equivocan cuando se trata de obras importantes” (11). Un ensayo más habla de Poesía  Quechua, y como si se refiriera a cualquier otra lengua indígena del continente como el náhuatl, el maya, el zapoteco, etc., expresa que el idioma de aquellos pueblos es dulce y agradable. Finalmente, no se puede resistir el deseo de citar lo que dice en su ensayo sobre Borges, In illo tempore, respecto a la estatura literaria de este hombre excepcional, dice: “El jardín de los senderos que se bifurcan y Ficciones son muestras admirables de invención, de belleza literaria; son muestras admirables de que en el campo de la literatura imaginativa nuestros países pueden, con este solo caso, competir ya, en un plano de igualdad y aun de ventaja, con los mejores ejemplos mundiales del género” (12). Tal vez por estas palabras y por las que vierte en Beneficios y maleficios de Jorge Luis Borges, es por lo que Miguel Donoso Pareja puede decir: “son lo más perfecto, conciso, honesto y profundo que he leído de un escritor sobre otro escritor” (13).  En La palabra mágica y en sus entrevistas, en particular, Monterroso asume el papel de crítico de los críticos.
Transgresión, inteligencia y renovación literaria.
Las formas literarias de Monterroso son dinámicas, son vivas, no se encierran en un cartabón preconcebido, no aceptan una fijación estática. Antes bien, van por la senda de la transgresión, de una desviación elegida, del desplazamiento; van hacia la renovación. Y si la expresión literaria es un recurso de la inteligencia y la sensibilidad, Monterroso alcanza los niveles más altos con su prosa breve, graciosa, ingeniosa y satírica. En la crítica a este autor, María Carneiro da Cunha expresa: “brilho de uma inteligencia vivísima” (14) y José Joaquín Blanco dice que “la obra de Monterroso constituye una reivindicación de la inteligencia, la simpatía y especialmente de la prosa atenida solamente a las armas e instrumentos esenciales” (15).
La obra del guatemalteco-mexicano está, en cualquiera de sus libros y de sus textos, y en todo el conjunto de ellos, abierta a una pluralidad de interpretaciones, pero sobre todo, a nuevas posibilidades de lectura, de relectura. Se trata de una prosa breve y sustanciosa que debe tener una, dos, tres, muchas lecturas.
Referencias bibliográficas.
(1)   Revista Texto Crítico (1976) del Centro de Investigaciones Lingüistico-Literarias de la Universidad Veracruzana, Num. 1., Xalapa, Ver., Mex., p. 19, y Augusto Monterroso (2000), Viaje al Centro de la Fábula, Editorial Alfaguara, México, p.43.
(2)   Monterroso, Augusto (2000), p.89.
(3)   Monterroso, Augusto (2000), p.105.
(4)   Torri, Julio, Tres libros (1964), Ediciones del Fondo de Cultura Económica, primera edición en Letras Mexicanas, México. p.159.
(5)   Monterroso, Augusto (1981), Obras Completas (y otros cuentos), Editorial Seix Barral, S.A. Biblioteca Breve, Barcelona, España. p.56.
(6)   Monterroso, Augusto (1990), La Oveja Negra y demás fábulas, Ediciones Era, S.A. de C.V., México. p.97.
(7)   Monterroso, Augusto (1991), Movimiento perpetuo, Ediciones Era, S.A. de C.V., México.p.11.
(8)   Corral, Wilfrido H. (1985), Lector, sociedad y género en Monterroso, Centro de Investigaciones Lingüistico-Literarias, Instituto de Investigaciones Humanísticas de la Universidad Veracruzana, Xalapa, Ver., Mex.p.192.
(9)   Monterroso, Augusto (1991), Lo demás es silencio, Ediciones Era, S.A. de C.V., México.p. 176.
(10)Monterroso, Augusto (1983), La palabra mágica, Ediciones Era, primera edición, México.p.12.
(11) Monterroso, Augusto (1983), p.74.
(12) Monterroso, Augusto (1983), p.111.
(13) Revista Texto Crítico Num. 1 (1976), pp.41-42.
(14) Citada en Corral, Wilfrido H. (1985), p.128.
(15) Citado por Corral, Wilfrido H. (1985), p.15.

Pearl S. Buck: Comprender y vivir la multiculturalidad.


Por: Marcelo Ramírez Ramírez

            Este artículo es un modesto homenaje, con motivo del Día Internacional de la Mujer, a las mujeres que con su ejemplo nos han enseñado en todos los tiempos y lugares de la tierra, el amor a la vida, la solidaridad con los desamparados y el respeto a la dignidad humana.
La pasión de Pearl S. Buck fue escribir y ella encauzó está pasión al objetivo de dar a conocer al mundo la cultura y costumbres de su patria adoptiva: China, conocida en tiempos antiguos como el país del Reino Central, en clara referencia a la ubicación privilegiada que le atribuían sus habitantes. A china llegó Pearl S. Buck muy pequeña con sus padres misioneros. Más tarde se dará cuenta de la paradoja de ir a enseñar a un pueblo de sabiduría milenaria. En cierto sentido muy profundo, continuó la obra de sus progenitores, difundiendo un mensaje universal: la preeminencia de lo humano por encima de las diferencias de raza, cultura, religión u otra cualquiera. Estuvo perfectamente preparada para esa tarea, ya que en sus venas corría la sangre de pueblos diferentes: alemán, francés y holandés, pero sobre todo, por las vivencias de sus años de formación en contacto con una cultura tan distinta de la occidental, de la cual procedía. Su sensibilidad e inteligencia le permitieron comprender las íntimas motivaciones, intereses y valores del pueblo chino. Sus obras reflejan con maestría, a momentos dramática, la vida de sus personajes, tan reales y universales como sólo la literatura puede forjarlos.
Nacida en Virginia, Estados Unidos en 1892 (muere en 1973), Pearl S. Buck tendrá la oportunidad excepcional de participar desde dentro, por así decirlo, en el proceso de modernización del gran país asiático. ¡Con qué fina penetración psicológica, con qué respeto, como quien entra en templo ajeno, nos revela la interioridad de las personas. Sus libros son testimonios llenos de intensidad de vida! Su lectura nos dice cómo era ese mundo lleno de misterios; cómo amaron y cómo odiaron quienes en el vivían; cómo se alegraban y sufrían; sus encuentros y desencuentros. Hechas como la Gran Muralla para defender antiguas concepciones sobre el debido modo de ser y actuar, las tradiciones heredadas generación tras generación, se resistían a dejar su sitio a las fuerzas del cambio. La ruptura con ese orden ancestral, lenta al principio, después más rápida, dio a nuestra escritora la materia prima de sus novelas. 
La Buena Tierra, obra donde se confirma y alcanza madurez deleitosa el estilo narrativo de Pearl, es la radiografía del orden tradicional de la sociedad china, cuyo gran ciclo inicia su ocaso. El lector es introducido a un universo cultural donde las experiencias humanas todavía se reproducen en los moldes de la tradición, si bien se presentan ya signos de rebeldía en aquéllos a quienes llegan los mensajes de las transformaciones que acompañan a la modernidad. China se encuentra a punto de despertar, pero en las áreas rurales ese hecho aún no se percibe. El mundo es como es, ¿cómo podría ser de otra manera?
Pearl recrea las relaciones humanas de esa sociedad que llegó a conocer en sus entresijos más complicados; construye un museo, no de objetos inertes, sino de seres y cosas que nos hablan desde su temporalidad rescatada por la palabra. Pearl despliega su instinto de escritora prestando atención a todo lo distintivo del modo de vida tradicional: el culto a los antepasados, los ritos que acompañan los momentos culminantes de la existencia, la función social de las Casas de Té, donde los hombres se divierten, disfrutan de exquisiteces gastronómicas y adquieren concubinas por un precio tasado de acuerdo a su belleza o aptitud física para los rudos trabajos del hogar. Pero el tema dominante en la novela, como en toda la obra de nuestra escritora es, según ya quedó dicho, la mujer china, relegada a un papel secundario y obligada a esconder sus emociones, porque la mayor virtud femenina es la sumisión, la reserva llevada al hermetismo. En esto radica la dignidad de la mujer china tal como la entendió la tradición.
Ya en su primera novela, cuyo simbólico título es Viento del Este, Viento del Oeste, Pearl S. Buck encara el fenómeno de la interculturalidad con sus ricas y contradictorias implicaciones. Su obra fue una ventana al mundo que nacía y que aún sigue en la fragua, donde habrán de extinguirse, -no sabemos todavía cuándo, ni siquiera si ello es verdaderamente posible-, las tendencias negativas de nuestra naturaleza. En la novela de Pearl, una joven norteamericana se casa con un joven chino descendiente de una casa señorial. Espera ser aceptada por los progenitores de su esposo, de lo cual depende que éste reciba la herencia que le corresponde en su calidad de primogénito. Sin embargo, la tradición pesa demasiado. La Primera Dama será inflexible en su determinación de tener un nieto, engendrado por la mujer a quien se había elegido, conforme a la costumbre de comprometer a los hijos desde la infancia. En este caso, la prometida era la segunda hija de los Li, una importante familia de la ciudad. Lo último que desea la matrona es ver truncado el hilo de la tradición y con un silencio obstinado e intransigente, rechaza a la extranjera. Contrasta con la abierta oposición de la Primera Dama, la actitud socarrona del jefe de familia; hombre de mundo, consumidor de placeres obtenidos de mujeres siempre disponibles, juzga la situación con cinismo superficial. Con doblez propia del individuo frívolo, aparenta benevolencia hacia la extranjera; la trata con despreocupada y calculada ligereza, faltándole el respeto con palabras y actitudes que ella no comprende, pero haciendo concebir en aquélla la esperanza de que finalmente la aceptará. Lo cual, desde luego, no sucede; fiel a su idea del valor de las mujeres como objetos de placer sensual, aconseja al hijo abandonar a la extranjera, después de lo que considera un juego suficientemente prolongado, enviándole mil monedas de plata para despedirla a su país.
Con este hecho, se consuma la ruptura definitiva del primogénito con sus padres. El joven chino renuncia a la herencia y decide iniciar una nueva vida con su esposa y el hijo de ambos. Tras el drama individual del relato, late el drama de las generaciones, una que no acaba de irse y otra que apenas irrumpe, el conflicto resulta de maneras opuestas de ver el mundo y el sentido de la vida.
En la novela de Pearl S. Buck, el relato de la historia lo hace la hermana del primogénito. El gran acierto de la autora es esta elección del personaje que va narrando los hechos, porque nos va revelando, conforme avanza la novela, sutiles cambios de percepción, que finalmente la llevan a modificar su perspectiva de la realidad. Del rechazo casi instintivo hacia la esposa de su hermano, provocado por el color de la piel, de los cabellos; por los ojos que miran con descaro a los hombres; por la estatura, elevada para los estándares chinos; por el tamaño de los pies, demasiado toscos para ser femeninos, pasará al descubrimiento de las cualidades morales de la extranjera: independencia de carácter, autoestima expresada en su porte digno, su devoción sin sumisión al esposo. Todas estas cualidades de la extranjera, le ganaran su afecto y admiración. Por este camino llega a entender los sentimientos de su hermano, cambiando el rechazo inicial en solidaridad profundamente femenina. La elevación a este plano de humanidad, de comprensión por encima de prejuicios ancestrales, se da a través de un proceso difícil en que la dividen sentimientos opuestos. Su mayor contradicción interna es amar a la madre anciana y no poder apoyarla. La Primera Dama morirá apegada a sus convicciones, en un rechazo doloroso al amor del hijo y del nieto, en el cual pudo haberse refugiado y ser feliz.
Casi al final de la novela, la autora expresa lo que puede interpretarse como su esperanza más grande con relación al futuro. Lo hace con las simples palabras de una mujer que, señalando al hijo de otra mujer, dice: “¿Ves tu obra hermana? ¡Con ese nudito ataste dos mundos!”

El cáncer, fantasma que estremece al mundo

Por: Benito Carmona Grajales

Preámbulo. Tan sólo al oír la palabra cáncer se estremece el pensamiento, como si no hubiera otros enemigos más peligrosos que acechan al ser humano, como el alcoholismo, la depresión, la desesperanza, la abulia y la desilusión que, entre otros peligros, matan la actitud de lucha y laceran el alma. Decía Job que “la vida del hombre es un combate”; pero, cuántos hay que ya están derrotados mucho antes de iniciar la batalla, y más, cuando se tienen prejuicios frente a los peligros.
         Decir que el cáncer es incurable, es una verdad parecida a aquella que decían los científicos de siglos pretéritos de que la tierra era plana en el centro del universo.
         El doctor David Servan, en su libro “Anticáncer” Dice: “Hay un cáncer latente en cada uno de nosotros. Al igual que todo organismo vivo, nuestro cuerpo genera células defectuosas constantemente. Así nacen los tumores”. Según  este autor, el cáncer está en todos nosotros; pero también, todos tenemos un cuerpo equipado para hacerle frente a la amenaza de la enfermedad. Si la vida del hombre es un combate, como decía Job, la biología de cada cuerpo también lo es. ¿Por qué estando ahí el cáncer, latente y real, sólo se desarrolla en un mínimo número de personas? simplemente porque el estilo de vida es diferente en cada individuo.
         El cuerpo se encuentra en constante lucha para librarse del ataque de intrusos que amenazan la salud. Ahí está el enfrentamiento clásico entre el bien y el mal, la oscuridad y la luz; sin embargo, quien quiera que sólo exista una condición, la más favorable, es un necio: lo mismo que se da el día y la noche; así, lo bueno y lo malo siempre estarán en aparente contraste. La verdadera luz no es la que niega a la noche, sino la que hace con ésta una constante armonía. Tanto matan los excesos como las carencias. No podríamos vivir sin la energía de las grasas y los azúcares, como tampoco con sus excesos. 
         El cuerpo, en esencia, es perfecto; pero, si por descuido, sufre de carencias, debemos ayudarlo con ejercicio, con sol y alimentos y, si es necesario, con suplementos alimenticios o medicamentos que busquen restablecer el equilibrio cuando éste pudiera alterarse.  
         El cáncer, como todos los males, es prevenible y curable; no hay que cerrar los ojos a esas posibilidades. Entre el médico, el curandero y el   naturópata debe haber una línea de respeto. En algún momento cada quién esgrimirá verdades útiles que surtirán mejores resultados si no se cierran a prejuicios; pues así como no hay verdades absolutas, también hay principios universales que van más allá de los credos y de la misma ciencia.

b.- Definición.  Al cáncer se le describe como un tumor o proliferación de células malignas. La calidad de maligno la da la probabilidad de metástasis; esto es, que adquiere un carácter invasivo hacia otros órganos o tejidos. Esta enfermedad no respeta ni sexo ni edades, pero es más frecuente en los adultos.

c.- Causas.  Las causas más comunes son el tabaquismo, el alcoholismo y los contaminantes. En la actualidad es muy difícil encontrar un ambiente sano. Los alimentos que consumimos contienen pesticidas, fungicidas y partículas pesadas que van en el agua, en los fertilizantes o que están en el aire, como el polvo de asbesto y el humo. Afortunadamente, comienza a estar de moda la agricultura orgánica.
         Las investigaciones de los últimos años han comprobado que entre estas causas están: el consumo de azúcar refinada, aceites vegetales fritos, grasas hidrogenadas y los excesos de carbohidratos; además, la exposición constante a las radiaciones de algunos aparatos como computadoras, televisores y la cercanía de antenas de telecomunicaciones, por lo que se recomienda el uso moderado de aparatos y, por otra parte, la ingestión de alimentos sanos.

d.- Síntomas y signos. Los signos y síntomas se presentan de acuerdo a los órganos afectados por la enfermedad. Se le llama síntoma, al conjunto de manifestaciones internas de una enfermedad; mientras que los signos son las manifestaciones externas.
         El cáncer de cuello uterino tiene pocos síntomas al principio; pero, a medida que avanza la enfermedad, hay una secreción vaginal anormal. Cuando se trata de cáncer de piel se distinguen protuberancias pequeñas, endurecimiento, una especie de escamas y costras. En el cáncer de testículos también aparecen protuberancias en el escroto y un aumento de tamaño. En el caso del útero puede haber una hemorragia fuera de lo normal, secreción acuosa y mucosidad.
         El cáncer de laringe comienza con una ronquera persistente, garganta irritada, dolor y dificultad para tragar; hay una sensación de obstrucción y sensibilidad en las glándulas del cuello por agrandamiento; mientras que el cáncer de pulmón se manifiesta con una tos permanente y con esputo salpicado de sangre, respiración asmática, dolor en el pecho, cansancio anormal y pérdida inexplicable de peso.
         Cuando este mal afecta el pecho comienza con abultamientos, nódulos en la axila y cambios en la apariencia normal, además de arrugas en la región del pezón y cierta incomodidad. Si el mal está en el páncreas, hay dolor abdominal que llega a la espalda y que se reduce al agacharse hacia delante. También se pierde peso, hay retención de líquidos, ictericia y dolor abdominal.
         Cuando el esófago presenta este mal hay dificultades para pasar los alimentos, se pierde peso y aumenta la debilidad, hay hinchazón en las glándulas linfáticas del cuello y se presenta cansancio aún con un mínimo esfuerzo.
         El cáncer de próstata no presenta síntomas en las  primeras etapas; posteriormente se presentan dificultades para orinar; cuando aparece metástasis hay dolor en los huesos. También se presenta sangre y glóbulos blancos en la orina., dolor al orinar, eyaculación dolorosa y pérdida de apetito y de peso.
         Las señales y síntomas aquí expuestos son sólo avisos, porque el verdadero diagnóstico lo da el médico especialista con ayuda de pruebas de laboratorio. Es recomendable que cuando el paciente experimente una mínima señal de alarma, acuda inmediatamente al médico para ordenar estudios de laboratorio. Debemos conocer nuestro cuerpo para darnos cuenta de cuando algo anda mal. Cualquiera señal de las aquí expuestas nos pondrán al tanto de que algo puede ocurrir si no nos atendemos. No hay que esperar que el daño sea irreversible para atendernos. Claro, tampoco debemos dejar que cunda el pánico. Todo mal tiene remedio; pero hagamos algo.
         También recomendamos no dejar todo al médico. La medicación puede ser  sólo la tercera parte de la curación. La recuperación se obtiene si adoptamos una postura holística; esto es, que debemos recurrir a un nuevo estilo de vida de ejercicio,  de alimentación y el suministro de suplementos alimenticios y otras terapias alternativas como la meditación, los masajes, ejercicios de respiración, entre otras, pero  que sean guiadas por profesionales con reconocimiento, para no caer en manos de charlatanes.
         Dada la delicadeza de la enfermedad, se recomienda que si se recurre a otras terapias, más allá de la alopatía, o medicina oficial, se mantenga bien informado al médico; pero, también es importante que sepamos hasta donde se puede confiar de la profesionalización de nuestro médico, porque puede ocurrir que no esté al tanto de los últimos descubrimientos de los que ya se hablan en estos artículos. Cabe aclarar que lo que aquí exponemos es fruto de una profunda investigación. Los médicos e investigadores aquí consultados han dedicado su vida a encontrar las causas, desarrollo y la forma de detener o eliminar los padecimientos que cubren de dolor y llanto al mundo. Algunos de estos conocimientos aún no llegan a las aulas de las universidades.

e.- Enfoque de la ciencia. Un organismo con cáncer representa un campo de batalla; por un lado,  las células cancerosas que están fuera de la ley; por el otro, los defensores que hacen perder virulencia a esas células. Para poder dar la batalla se requiere una triple estrategia: I.- El sistema inmunológico se moviliza para la defensa. II.- El organismo rechaza la inflamación, que es la condición que la enfermedad requiere para la invasión. III.- Los vasos sanguíneos se niegan a la reproducción para evitar el crecimiento y el suministro de sangre.
         En esta labor, las células NK trabajan como agentes especializados del sistema inmunológico que recorren el organismo en busca de enemigos como bacterias, virus o nuevas células cancerosas; al encontrarlas, las rodean, se adhieren a sus membranas, apuntan sus baterías con vesículas venenosas que, al contacto con el enemigo, la perforina y las granzimas penetran  las membranas y provocan el suicidio (apoptosis) de la célula cancerosa. Los restos son devorados por los macrófagos. De esta manera, las células NK tienen la capacidad de exterminar las células del cáncer de mama, de próstata, de pulmón y de colon, entre otros.
         Con experimentos se ha comprobado que el fortalecimiento de estas células contrarresta el crecimiento de tumores y el avance de la metástasis; pero, para que esto ocurra hay que alimentar al sistema, combatir el estrés y adoptar una actitud cultural que modifique nuestra forma de vivir para estar más cerca de la naturaleza; por ejemplo, alejar de la cocina los artificios del sabor que nos dan las frituras, los edulcorantes y los excesos de sales, azúcares, grasas y carbohidratos refinados. Hasta la forma de pensar debe ser diferente: No debemos enojarnos con cualquier pretexto, pensando que las cosas no se dan como lo exigimos.
         El doctor Albert Baldwin, profesor de la Universidad de Carolina del Norte, descubrió que el cuerpo se cura solo, pero que hay que ayudarlo. Se dice que hay un factor pro inflamatorio, secretado por las células del tumor y que provoca la expansión de éste. Se le conoce como NF-Kappa B (Núcleo Factor Kappa B). Sin embargo, también contamos con la molécula Low-Tech que se encuentra en las catequinas del té verde y en el resveratrol del vino tinto o en el jugo de la uva. Estas sustancias inhiben al factor de crecimiento de las células tumorosas y bloquean su acción inflamatoria y de expansión.
         El doctor Folkman, profesor de la facultad de medicina de Harvard y jefe del departamento de cirugía del hospital infantil, después de 20 años de experimentos y de sufrir desconocimientos y burlas, forjó una de las teorías que más han revolucionado el mundo de la medicina, respecto al cáncer: El crecimiento y expansión de tumores necesita vasos sanguíneos nuevos. Esos capilares son la línea de suministro de nutrientes y oxígeno que viajan en la sangre. Entre más crezca un tumor, más necesita de la formación de vasos nuevos. A la formación de esos vasos ahora se le llama angiogénesis. Su teoría se sintetiza de la siguiente manera:
         I.-  Sin una nueva red de vasos sanguíneos, los micro tumores no encierran el peligro de convertirse en cáncer.
         II.- La angiogenina es una sustancia producida por los micro tumores que obliga a los vasos a acercarse y formar nuevas ramificaciones.
         III.- La metástasis y sus células de expansión son un peligro sólo cuando atraen nuevos vasos sanguíneos.
         IV.- Los mismos tumores, cuando han invadido un amplio territorio y la metástasis se puede salir de su control, producen la sustancia angiostatina, que paraliza el crecimiento de nuevos vasos.
         Este descubrimiento nos da una nueva luz respecto a la malignidad de un tumor; por un lado, de nada sirve extirparlo, si la metástasis está sembrada más allá de un determinado límite. Por otro lado, no importa que un tumor no se extirpe, si logramos cortar los canales de suministro, para evitar que crezca y se expanda.
         Los experimentos comprobaron que la angiostatina ataca los vasos sanguíneos de rápido crecimiento del cáncer; sin embargo, no afecta a los ya existentes ni a las células sanas de reproducción y crecimiento normal.
         Las sustancias que actúan de forma similar a la angiostatina las producen el ácido eicosapentaenoico y el ácido decosahexaenoico del aceite de pescado, el té verde, el  jugo de uva o el vino tinto, entre otros productos que enriquecen nuestra alimentación diaria.
         Los investigadores Yihai Cao y Renai Cao de Estocolmo, son los que mostraron por primera vez que el té verde bloquea la angiogénesis y Richard Baliveau agregó en su lista, tomates, cúrcuma, ajos, coles, soya,                                                           arándanos y chocolate.
         El doctor Max Gerson, desde la primera mitad del siglo veinte, ya recomendaba y aplicaba los enemas de café para la desintoxicación del cuerpo y curar el cáncer.
         Es muy popular el consumo del Noni entre algunos enfermos de cáncer, diabetes y otros padecimientos, quienes aseguran que la enfermedad cede, amainando los efectos de los síntomas.
         El biólogo alemán, Otto Henrich Warburg, ganó el premio Nóbel de medicina al descubrir que el metabolismo de los tumores cancerosos depende del consumo de azúcar. Según las estadísticas de muertes en el mundo por cáncer, indican que éstas han aumentado en razón directa al aumento en el consumo de azúcar, sobre todo, la refinada.
         Según estudios recientes indican que al producirse la insulina para favorecer la incorporación de la glucosa a los tejidos u órganos, también hay la secreción de una molécula llamada “factor de crecimiento” similar a la insulina que estimula, precisamente, el crecimiento celular. Con esto, se potencian los factores de inflamación que es campo de acción donde comienzan a proliferar las células cancerosas  y su temible poder invasivo.
         Quizá, entre los autores, quien más nos sorprende sea Andreas Motitz, en su libro: “El cáncer no es una enfermedad“, donde manifiesta que el cáncer  es el último intento del cuerpo en su lucha para prolongar la vida; que es la mutación de las células aeróbicas en anaeróbicas por carecer de oxígeno del que deberían alimentarse; así, comienzan a vivir de otras sustancias de desecho. De esta manera, evitan la muerte del órgano afectado y prolongan un poco más su vida. Esto se entiende cómo darle otra oportunidad al individuo y que tenga tiempo de buscar otra alternativa de salud.

f.- Alternativa anticáncer. A manera de conclusión queremos remarcar lo siguiente: En primer lugar, no se nos olvide que debemos de adoptar una cultura alimentaria con ciertas disciplinas. No es posible tener las dos glorias, por ejemplo, de estar sobrios y, al mismo tiempo, gozar de la euforia del alcohol. Así, no podemos darnos el lujo de cumplirnos todos los gustos del paladar y, al mismo tiempo, querer estar sanos. Sin embargo, si de veras cambiamos moldes culturales en materia de salud, no necesitaremos  ni esfuerzos ni sacrificios. La misma lucha por cambiar nos traerá grandes satisfacciones.
Lo que importa  es que termine por gustarnos lo nuevo que tengamos que hacer; por ejemplo, sustituir lo frito por lo hervido, los medicamentos, por suplementos y, de ser posible, mantener nuestra salud sólo con un revolucionario estilo de vida. ¿Quién no sería feliz sin estrés, ejercitándose en actividades como bailar, caminar, nadar o salir de día de campo? Salir de pesca, leer, visitar amigos, platicar, hacer el amor, saborear una taza de café, otra de té, y si no eres adicto al alcohol, una o dos copas de vino tinto.  Hay tantas actividades que nos pueden entretener y darnos salud, pero la vida moderna nos ha atrapado y nos hace esclavos de nosotros mismos; además, esclavos enfermos. Alguien nos debe recordar que tenemos derecho a vivir. Y a vivir bien. Debemos rescatar nuestro derecho de tener una vida digna y saludable.
Por último, como dice el poeta: “Hay que sembrar por los que no siembran” y nosotros decimos: hay que leer por los que no lo hacen y tenemos que investigar por los que no investigan. Pero tú, amigo lector, por ocupado que estés, regálale unos cuantos minutos a tu salud. Tu cuerpo te lo agradecerá. 
                        
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