domingo, 7 de julio de 2013

La visión académica de Carlo Antonio Castro


 
 

 Raúl Hernández Viveros

 

            Durante varias décadas tuve la oportunidad de disfrutar   muchos instantes con mi amigo Carlo Antonio Castro Guevara. En la última etapa de su vida,  iba a visitarlo hasta el espacio  de su biblioteca, y hacíamos muchos planes sobre diversos proyectos editoriales de nuestras carreras literarias.  Recuerdo que siempre asistía puntual y  nos  acompañaba con sus recomendaciones en  las reuniones del Consejo Editorial de La Palabra y el Hombre revista de la Universidad Veracruzana. La cual  definimos como una parte  de nuestro patrimonio cultural. Al mismo tiempo,    impulsó algunas tareas de la  Dirección Editorial para dejar una herencia de  información bibliográfica a las nuevas  generaciones de universitarios e intelectuales  de Veracruz.

            Años más tarde,   participó  en la fundación de las ediciones y la revista Cultura de Veracruz. En sus páginas  dedicamos    un número a la Constancia, de Carlo Antonio Castro, en julio de 1997. Por otra parte, se dieron a conocer sus libros: Lupe la de Altotonga, 1998, y Recuerdos de Calixta Guiteras Holmes 2000, en ediciones  Cultura de Veracruz.

            Se permitió obsequiarme  un ejemplar de la Revista  evocacão. Panorámica Poética Luso Hispánica, que en 1964 dedicó sus páginas  al poeta salvadoreño Armando López Muñoz, desde Lisboa.  En la portada se encuentra un dibujo de Quilo Guevara, fechado en 1963, con letras manuscritas que avizoran la creación literaria de Carlo Antonio Castro: “Sinceridad / Destierro Poesía - lágrima / sonata Tiempo sobre mis venas Ausente / poema sin desenlace / Rojo nocturno / ciudad desde mi torre / confessio / vida del hombre”.

A partir de aquí,  se ubica el proyecto creativo de Carlo Antonio Castro Guevara, quien construyó el camino y la búsqueda de la poesía. Posteriormente a través de la escritura describió los sufrimientos y angustias  del escritor. Del trabajo incansable por organizar su trabajo literario, y la construcción de sus versos, y al mismo rescatar la iluminación de la conciencia sobre el  hemisferio izquierdo del pensamiento, donde se esconden los recuerdos para saber encontrar y descubrir cada uno de los sentimientos.  Ser y estar poeta significa hacer frente a la incertidumbre de la creatividad.

Vislumbrar los secretos de pasiones ocultas. Mirar hacia atrás, sin remordimientos, los recuerdos que brotan de la lectura y representatividad que traslada  el libro Mago del idioma, Búsqueda Perenne. Hasta los pasajes de iniciación en la vida infantil, el rescate de las imágenes familiares, los amores perdidos, y la crítica política hacia la intervención de las fuerzas militares de Estados Unidos de Norteamérica.

            Todo está consignado mediante la mirada  del escritor, en este breviario con la   claridad que permite el  poder de  reflexionar frente al miedo de que las cosas vividas ya no vuelvan otra vez hasta el presente. Llega a mi pensamiento un poema de Constantino Cavafis, cuyos versos recitábamos en algunas ocasiones: “Esta habitación, qué bien la conozco. / La han alquilado ahora, ésta y la contigua, / como oficinas comerciales. / Toda / la casa han convertido / en oficinas para agentes, comerciantes, compañías. / Esta habitación, qué familiar me es. / Aquí cerca de la puerta, había un sofá, / y, frente a él, una alfombra turca; / al lado, una repisa con dos floreros amarillos/ A la derecha, no: enfrente, un armario de espejo. / En el centro, la mesa donde él solía escribir, / y las tres grandes sillas de mimbre. / Junto a la ventana estaba el lecho / donde nos amamos tantas veces. / Estos pobres sujetos, todavía / estarán en alguna parte. / Junto a la ventana estaba el lecho; /  el sol de la tarde lo cubría. / …una tarde, a las cuatro nos despedimos / pero sólo una semana….Ay de mi, esa semana / duró para siempre.”

            Estas lecturas en voz alta marcaron el inicio de mi gusto por la creación literaria. Carlo Antonio Castro Guevara colaboró en otra de mis revistas Cosmos, con una sátira sobre el tirano Pinochet.   Resulta imprescindible la lectura del diálogo ante la muerte de otro valioso escritor amigo nuestro: César Rodríguez Chicharro, quien en sus versos  ofreció  su despedida: “Las cosas me parecen / hoy tan claras… No camino / ya   por las oscuras calles / de la vida… No pregunto nada. Lo sé todo, Vivo en cada sombra fraterna”.

            Tales  fragmentos forman parte de  una conferencia sobre la herencia literaria de Carlo Antonio Castro Guevara, que se impartió durante la FILU 2013. Además, en el Instituto de Antropología  de la U.V. llevé  a cabo una investigación sobre sus colaboraciones en  La Palabra y el Hombre, y también en la serie de Biblioteca dimos a conocer su libro Enero y febrero, ¡ahijadero!, cuando me desempeñé como Director de la Dirección Editorial de la U.V.

 

Carlo Antonio Castro en Cultura de VeracruZ

 

La lengua es el vehículo sonoro de la cultura, la lengua describe al pueblo que lo habla. Una lengua mal hablada evidencia una mala educación formal e informal.

Carlo Antonio Castro

 

La revista Cultura de VeracruZ le dedicó a Carlo Antonio Castro un homenaje a su constancia, en julio 1997, su número 15. Este reconocimiento fue sustentado en la necesidad de reconocer a un maestro que dedicó más de 40 años a la construcción de la Universidad Veracruzana. También a la necesidad de recuperar el testimonio justo y amistoso de distinguidos colegas que aportaron sus reflexiones durante un acto celebrado en Punto y Aparte. Por otra parte existía la necesidad de atraer la atención de las autoridades universitarias para el reconocimiento de un docente que fue director de 1959 a 1963, de la Facultad de Antropología y fundó la carrera de Lingüística.

Por otra parte, Carlo Antonio Castro participó en el impulso de la labor editorial y  principalmente en las entregas de la revista La Palabra y el Hombre, donde colaboró con poemas originales y otros traducidos de varios idiomas. En Texto Crítico No. 34-35, 1987, ofreció el ensayo “Cultura, Lenguaje y tradición” donde analizó su versión del himno nacional en el idioma Tzeltal de los altos de Chiapas. Sus habilidades de traductor lo llevaron a presentar las versiones de los libros de Calixta Guiteras Holmes, Los peligros del alma, y en particular su excelente versión a Cultura y conquista: la herencia española de América, de George M. Foster. 

La lucidez de Carlo Antonio Castro fue extraordinaria, porque volvió a narrar aquella época brillante del impulso  a la labor editorial de nuestra Máxima Casa de Estudios, y en particular el respaldo a la fundación de la Facultad de Antropología, como parte del empeño hacia la promoción de Instituto de Antropología. Sus más importantes discípulos fueron, por ejemplo Jesús Morales Fernández,  Crescencio García Ramos y Román Güemes, estos últimos dos amantes de las lenguas indígenas.

Conmigo siempre mantuvo una profunda amistad desde los años en que fundé la revista Cosmos. Posteriormente en la década que estuve al frente del Departamento Editorial  de la Universidad Veracruzana, y a cargo de la dirección de la revista La Palabra y el Hombre, me tocó coordinar la edición de Enero y febrero, ahijadero!, en la Colección Biblioteca.

Con motivo del cincuenta aniversario de la serie Ficción, se hizo la tercera edición de su obra principal Los hombres verdaderos. Entonces pude escribir la nota de presentación al lado de otros comentarios de Sergio Galindo y Roberto Williams García. Me parece que la pasión de Carlo Antonio Castro, fue en su entrega y defensa de la literatura. Aunque mantuvo una relación demasiado estrecha con la docencia, durante cuatro décadas.

A partir del 1996, lo invité a formar parte de nuestra revista Cultura de VeracruZ; estuvo cercano a nuestra labor editorial. Al grado que se publicó un número de homenaje a su larga carreta docente y de investigación. Luego se editó la otra versión de Lupe, la de Altotonga, y su valiosa correspondencia  sobre su amistad con Calixta Guiteras Holmes, Ediciones Cultura de VeracruZ.

Como recordatorio quiero mencionar la cita de Los hombres verdaderos: “Por eso hay muerte eterna en el mundo, / ya no regresamos nunca, y jamás resucitamos; / si nuestra Madre no hubiera llorado podríamos revivir”. Líneas desprendidas de la sabiduría de nuestros pueblos indígenas. Desde mi trabajo académico en el Instituto de Antropología de la Universidad Veracruzana, integré como parte de mis investigaciones sobre los fundadores de la Antropología en el Golfo de México, las aportaciones de Carlo Antonio Castro.

Carlo Antonio Castro obtuvo el premio de Chiapas en la Ciencia, 1988, y el Doctorado Honoris Causa por la Universidad Veracruzana, y fue Decano de nuestra Casa de Estudios. Obtuvo el Pergamino de la Superación Ciudadana, Pergamino de Fundador de la Facultad de Antropología y el Pergamino del Gobierno del Estado de Veracruz y del Conaculta.

            Entre sus traducciones destacan los libros Narraciones tzeltales de Chiapas, 1965, Flor de antigua poesía japonesa, 1983. Como ya se comentó  son valiosas sus traducciones de España 1937, Lini M. De Vries, Cultura y conquista, de George M. Foster, Los peligros del alma. Visión del mundo de un Tzotzil de Calixta Guiteras Holmes, (Carlo Antonio Castro, Recuerdo de Calixta Guiteras  Holmes (1905-1988), ediciones Cultura de Veracruz, México, 2000), entre otros. Su obra literaria trascendental se encuentra en Íntima fauna, 1962, y en Los hombres verdaderos, 2007. Al mismo tiempo realizó estudios de crítica literaria en la obra: Agustí Bartra (1908-1982): Poeta Esencial, recreador de mitos, y escribió diversos prólogos, por ejemplo al libro Rabo de mestiza, del poeta veracruzano Guillermo Landa.

            El recientemente desaparecido V. Antonio Tejeda-Moreno realizó profundas investigaciones sobre la obra  poética de Carlo Antonio Castro, en sus libros Rememoración de un instante, 1995, y  La otra exactitud, 2010. Por mi parte en la colección Ficción se hizo la tercera edición de Los hombres verdaderos, con los prólogos de Sergio Galindo,  Roberto Williams García y mis notas introductorias hacia la mencionada obra literaria de carácter indigenista. En  2003, Carlo Antonio Castro dio a conocer la hermosa edición ilustrada por Manuel Aguilar Flores, en donde se reunieron los textos: Libro de nuestro abuelo Tlacuatzin, y Semática del Tlacuache. De su puño y letra escribió lo siguiente: “…y para Raúl/un saludo cordial/y mis sinceros agradecimientos/por las atenciones/que has tenido conmigo/cordialmente/primero de junio de 2004. Carlo A. Castro”.

madame Curie

Manuel Gámez Fernández

FORO SOBRE LA REFORMA EDUCATIVA Y LA REGLAMENTACIÓN SECUNDARIA


 

  J. Delfino Teutli Colorado

1.- El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y la Evaluación:

   1.1. A alumnos,

   1.2. A docentes,

   1.3. A directivos y

   1.4. Al Sistema Educativo Nacional

 

INTRODUCCIÓN

Agradezco la invitación para participar en este importante foro que organiza la Sección 56 del SNTE.

Consciente estoy de lo complejo que resulta el abordaje del tema que hoy nos congrega. Sobre todo, porque, coincidiendo con Tedesco (2011)[i], priva en el ambiente un estado de insatisfacción con la oferta educativa disponible a grado tal que no se han logrado modificar significativamente los resultados de aprendizaje de los alumnos; esta insatisfacción, está directamente relacionada con los cambios intensos que se han producido en todas las dimensiones de la sociedad planteándole nuevos desafíos al sistema educativo, en particular, a la escuela y a sus maestros.

En el mismo sentido, Muñoz Izquierdo (2012)[ii] nos advierte de tres problemas fundamentales del sistema educativo:

  1. El hecho de que el aprovechamiento escolar que en lo general obtienen los estudiantes inscritos en primaria y secundaria, es insuficiente porque el sistema educativo desempeña inadecuadamente las funciones que le corresponden en la sociedad contemporánea.
  2. La distribución inequitativa de las oportunidades de acceso, permanencia y aprendizaje, que es, sin duda, el factor que influye en forma más directa en la deficiente eficacia del sistema escolar.
  3. La utilización ineficiente y opaca de los recursos financieros.

No es posible, insiste este autor, mejorar en forma generalizada la calidad de la educación (…) mientras las oportunidades educativas se sigan distribuyendo tan inequitativamente.

De allí que coincidamos en que es urgente reinventar el sistema educativo. Por supuesto que hace falta un cambio a profundidad. Hace falta reformar, para transformar y mejorar, pero desde una visión sistémica que vincule educación con equidad social, articulando las políticas educativas con la dimensión social de las estrategias de desarrollo y crecimiento económico. Un cambio, no es tal, si se reduce a modificaciones y prescripciones normativas.  Una reforma tiene que ser integral porque implica un cambio de mirada, de cultura, de creencias y de prácticas en la administración, en el profesorado y en la sociedad en general.

Por eso, y mucho más, ha sido injusto el embate a que se ha sometido al magisterio, no solo por los poderes fácticos, sino por la propia autoridad, señalándolo como único culpable de las fallas del sistema, a grado tal que se hizo acreedor y destinatario distinguido de una reforma.

Una reforma, que desde nuestro profesional entender, desde un principio le vimos su carácter administrativo, legal, laboral y político, no obstante que desde el discurso apologético de la misma  y del de sus creadores, se le ha querido  identificar como reforma “educativa”.

Ya la propia presidente de la Junta de Gobierno del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), Sylvia Schmelkes[iii], tuvo que salir al paso y poner las cosas en su lugar al expresar que la llamada “Reforma Educativa es simplemente Laboral y Administrativa”.

En efecto, esta reforma que va de prisa, no plantea ninguna modificación al modelo educativo, ni a los planes y programas de estudio, que incida de manera trascendente en la mejora de los procesos educativos en nuestro país. No apunta rumbo ni filosofía que defina con claridad el tipo de ciudadano y de sociedad a que se aspira, en el marco de un supuesto nuevo régimen de gobierno.

Más que reformar; más que imprimir a la educación nacional otro sentido en lo pedagógico, más que presentar un proyecto claro para el sistema educativo mexicano, se planteó, en formas nada adecuadas para un régimen que se asume como democrático, el arreglo y los cambios al marco jurídico para establecer otros mecanismos y otras condiciones y relaciones de carácter laboral entre la SEP y los maestros, con base en uno de los componentes de la administración educativa: la evaluación.

El 26 de febrero se publicó el Decreto por el que se reformaron los Artículos Tercero y 73 Constitucionales, quedando pendiente la elaboración de las leyes secundarias que orientarán la forma en que se concreten los cambios. Ya se precisó que en el periodo extraordinario de sesiones de agosto, habrá de aprobarse la ley correspondiente al Instituto Nacional de para la Evaluación de la Educación.

Una lectura a las leyes secundarias, deja ver la imbricación y el ensamble que hay entre ellos, puesto que el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) tendrá la facultad de evaluar a los maestros y la creación del Servicio profesional docente implicará concursos de oposición que habrá de implementar el propio INEE. Todo esto, se incorpora a la Ley General de Educación, que ya será otra.

Este planteamiento y el intento de imponer mecanismos de control, de supervisión y vigilancia, mediante lo que se interpreta como una evaluación formalista, vertical y persecutoria de maestros, que no provino precisamente de un equipo de expertos en educación, avivó el debate, la discusión, la reflexión, la rebelión y la crítica; así como expresiones de enojo, descontento, temor, preocupación y una sensación de desvalorización de la profesión docente.

 

Mucho se ha escrito al respecto.

 

Hoy asistimos a este Foro para expresar nuestras preocupaciones, nuestras exigencias, nuestras inconformidades y nuestras propuestas; para reflexionar en torno a los alcances y los efectos, perversos o no, que traerá consigo la mal llamada reforma educativa.

Debiéramos, como sindicato nacional, exigir la abrogación de la reforma que cancela las conquistas y los derechos laborales del magisterio… Pero siendo realistas, y a sabiendas de los interjuegos políticos y de que con el Pacto por México no existe una oposición verdadera en el congreso, la abrogación de la reforma de Peña Nieto es casi imposible. Por eso quizás, la elite política presume que la reforma es irreversible, signo de que ha ganado la batalla.

Una batalla que por cierto, no es pedagógica, sino ideológica, porque detrás de los cambios constitucionales en cuestión, están los poderes fácticos, los organismos empresariales (Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), y Mexicanos Primero; y los organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que presionan  como grupos rectores que de facto determinan el sentido de la enseñanza en México orientadas al servicio de las necesidades del capitalismo.

Detrás de esta reforma, que es de hecho un problema político, hay una confrontación de paradigmas: la educación pública y la apertura del mercado educativo; la educación humanista y la instrucción para la productividad; el educador y el instructor.

 La lucha de clases está en el plano educativo.

Desde mi perspectiva de académico, pero también de sindicalista, pienso que con los cambios que se avecinan no sólo está de por medio el embate a la educación pública y a los maestros, sino la agresión al propio sindicalismo magisterial.

¿Por qué no se quiere ver así? Cuando las cuestiones de ingreso, promoción, reconocimiento y permanencia de los maestros estén controladas desde una perspectiva unilateral empresarial, ¿cuál será la función del sindicato en términos de lucha de clases; de defensa de los derechos de los trabajadores?

Y así, la reforma va. Se impuso sin consulta alguna.

Quizás ante un escenario nada fácil para dar el puntillazo final, se abrieron espacios, ahora sí, para escuchar a los actores sociales de la educación. A diferencia de la unilateralidad impostora con que se aprobó la reforma a los artículos 3 y 73, ahora se abrieron cauces para consultarnos –se dice- en torno a las leyes secundarias.

MESA 1, EL INSTITUTO NACIONAL PARA LA EVALUACIÓN DE LA EDUCACIÓN (INEE) Y LA EVALUACIÓN

   1. 1 A alumnos,

   1.2. A docentes,

   1.3. A directivos y

   1.4. Al Sistema Educativo Nacional

En este espacio, se analizará y reflexionará en torno al documento correspondiente a la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación.

El texto, tal cual, es revelador de que se parte del supuesto de que la evaluación, por sí misma, traerá la solución a los problemas y deficiencias de que adolece el sistema educativo nacional y de que los propósitos educativos se subordinan a la evaluación. No obstante el palabrerío que adorna parte del discurso de los documentos curriculares de educación básica 2011, en sentido contrario vemos que la evaluación sigue cargando el estigma de su génesis de corte administrativo y laboral que la vincula con el control de resultados y con un enfoque eminentemente cuantitativo, cuya misión central es la detección de errores o defectos que impactan en la producción. La evaluación, sigue identificándose como algo mecánico, intelectual y exclusivamente racional; como un  instrumento de poder, de control y de sanción; se le ha reducido a un asunto técnico que se resuelve con la selección y aplicación de instrumentos estandarizados tal y como Santos Guerra[iv] clasifica como patologías de la evaluación. Una evaluación entendida como medición de conocimientos de alumnos y maestros, mediante exámenes universales de opción múltiple. Se piensa que presentar un examen es igual a evaluar, pero no es así.

Según los promotores de la reforma, la herramienta central para lograr la calidad de la enseñanza es la evaluación de los docentes; sin embargo, para evaluar a los profesores antes debe definirse qué tipo de maestros requiere el sistema educativo, y para ello se necesita establecer previamente un proyecto pedagógico nacional; revisarse a fondo los planes y programas de estudio en educación básica para, así, definir el perfil de los egresados. Asimismo, definir el perfil de docente ideal para orientar los procesos de formación inicial y la formación permanente en el servicio.

Es correcto que la evaluación es un proceso necesario de diálogo, comprensión y mejora. Pero es de advertirse, que la evaluación docente es un proceso que requiere tacto y condiciones específicas. Se trata de una evaluación con monitoreo constante por la naturaleza de su imprevisibilidad; de una evaluación con riesgo porque en ella se juega el prestigio de las personas y de las instituciones. La práctica docente tiene un carácter social, complejo, dialéctico e historicista, cuya valoración no puede reducirse a criterios objetivistas y cuantitativos. En la evaluación de los docentes, no caben las superficialidades.

Nos ubicamos frente a un documento que adolece de errores en su redacción; de una inadecuada formulación de los objetivos, de imprecisiones y de la falta de definición de lo que se entenderá por Sistema Nacional de Evaluación Educativa.

A pesar de que se apunta que el INEE evaluará la calidad, el desempeño y resultados del Sistema Educativo Nacional, así como sus componentes y procesos, mediante mediciones, la centralidad de su enfoque va hacia la evaluación obligatoria para el ingreso, la promoción, el reconocimiento y la permanencia del personal que se desempeñe en funciones de docencia, de dirección y de supervisión.

No queda claro si sólo va a evaluar o también se hará cargo de la profesionalización de los docentes y de quienes ejerzan funciones de dirección y de supervisión.

Si bien se anuncia que el INEE “es un organismo público autónomo”, al analizar la ley se da uno cuenta de que es una muy relativa autonomía, pues muchas de sus atribuciones y funciones para llevar a cabo las evaluaciones dependen de lo que determine la SEP.

Estas ambigüedades e imprecisiones se agudizan cuando la propia presidente de la Junta de Gobierno del  INEE expresa: “no debemos ser nosotros quienes califican y definen las relaciones laborales con el personal docente, pues sólo se harán recomendaciones y observaciones para mejorar la calidad de la educación”. (Mesa de análisis sobre la Reforma Educativa entre el INEE y los diputados de la Comisión de Educación, 26 de mayo, 2013).

Son muchas las preguntas que flotan en el aire.

"¿Qué esperar de la evaluación docente? ¿Quiénes van a evaluar? ¿Con qué criterios? ¿Cómo? ¿Con qué medios e instrumentos?

Cómo se evaluarán a los alumnos si el propio Secretario Emilio Chuayffet, comentó que la aplicación de la prueba ENLACE podría desaparecer si así lo determina el Instituto Nacional de la Evaluación de la Educación (INEE), (10 de junio 2013).

A su vez, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación informó en un comunicado que su junta de gobierno decidió integrar un comité de especialistas para revisar la calidad técnica de Enlace y de los exámenes de la calidad y el logro educativo.

Lo cierto es que la evaluación, como se venía instrumentando ya está en cuestión.

Nadie puede soslayar a la evaluación como proceso inherente a la función educativa y necesaria para mejorar procesos y resultados. Los maestros, nunca han dicho que no se les evalúe. Lo que no parece justo es que un proceso inherente al aprendizaje como es la evaluación, se convierta en un instrumento de amenaza, de exclusión laboral y de castigo, a priori.

Por formación y experiencia, los maestros sabemos que nuestra misión tiene además del carácter disciplinario y profesional, un componente ético que nos obliga, por una parte, a ser celosos de nuestros derechos laborales, pero también a ser garantes y consecuentes con el derecho constitucional que tiene los niños y los adolescentes a  recibir una buena educación. Un derecho que rara vez se exige. En ese sentido tenemos que afrontar autocríticamente los desafíos inherentes a la profesión asumiendo otra actitud ante los procesos de actualización y superación, así como un ejercicio constante de una revisión y reflexión exhaustiva de nuestra práctica docente para hacer mejor las cosas en el aula y en la escuela.

Por eso estoy convencido, con criterio académico, de que la actual tensión se está dando en ese cruce de derechos: los laborales de los maestros y el derecho a una buena educación de parte de nuestros educandos. Hacia el equilibrio de éstos, es hacia donde deben apuntar los consensos, pues a riesgo de no gustar, mi convicción es que los derechos de los maestros deben valer tanto como los derechos de todos los niños, jóvenes y adultos a ser bien educados y a aprender bien en la escuela.

Producto de las variadas formas en que se han manifestado los maestros, hoy vemos otros escenarios. Inspira cierta confianza la postura de los propios integrantes de la Junta de Gobierno del INEE en el sentido de “no permitir que la evaluación opere como una fuerza homogeneizadora”; “que la principal función de la evaluación docente es el mejoramiento”; que “la evaluación docente tomará en cuenta el contexto y las condiciones de trabajo en que se desempeñen los profesores” y de que “la evaluación por sí misma no mejora la calidad de la educación”.

Alienta un poco la apertura y posicionamiento de la Comisión de Educación Pública y Servicios Educativos, de la Cámara de Diputados que preside Jorge Federico de la Vega Membrillo, en virtud a que en sus diversas participaciones en foros y mesas de trabajo ha expresado que sólo habrá reformas a las leyes secundarias y nuevas leyes e iniciativas si descansan en un claro y transparente consenso; que se legislará sobre el ingreso, promoción, reconocimiento y permanencia, con pleno respeto a los derechos de los trabajadores de la educación, es decir, se respetará el apartado B del artículo 123 de la Constitución, así como la Ley de los Trabajadores al Servicio del Estado; que la evaluación, no debe ser estandarizada, sino considerar aspectos cuantitativos y cualitativos, además de las condiciones socioeconómicas tan diversas del país, los aspectos funcionales y logísticos, el entorno del docente, la escuela, los alumnos, el equipamiento, los materiales y la comunidad, entre otros”; que hay garantía de la salvaguarda del carácter gratuito, laico y obligatorio de la educación y de que existe la necesidad de que se debata sobre el propio modelo  educativo vigente.

Aguardo mis reservas porque sólo es la posición de la Comisión. ¿Cuáles serán las posturas y las reacciones cuando esto pase a la plenaria del Congreso de la Unión?

Y por supuesto, vuelve la certidumbre en tanto que la dirigencia nacional del SNTE tanto en la cámara de diputados como en otros escenarios, ha dejado claro que los derechos laborales del magisterio serán defendidos a cabalidad y que el magisterio se compromete a seguir sirviendo con lealtad a la educación.

De allí que en coincidencia pensemos:

Ø  Que los procesos de valoración de la profesión docente no deben erigirse como un mecanismo punitivo que determine la permanencia en el empleo.

Ø  Que las evaluaciones no deben tener fines laborales o administrativos.

Ø  Que la evaluación debe tomar en cuenta las condiciones particulares de las diversas regiones de los estados.

Ø  Que se necesita una evaluación, honesta, juiciosa, razonable, veraz, objetiva, cualitativa, integral, formativa…

Ø  Que se conciba la evaluación como un proceso perfectible.

Ø  Que el SNTE replantee un posicionamiento jurídico a partir de la correlación de los planteamientos de las leyes secundarias y la Ley Federal del Trabajo y la legislación correspondiente a las condiciones de trabajo.

Ø  Que se rechace la concepción de que la escuela debe copiar la estructura y clima laboral de una empresa. 

Ø  Que la ley contemple acciones efectivas para la capacitación, actualización, superación y desarrollo profesional de los maestros.

Ø  Que se detenga la difamación y criminalización de las protestas e inconformidades del magisterio.

Ø  Que se promueva una cultura de la evaluación democrática, justa, participativa y formativa.

Ø  Que se humanicen, como sostiene el Dr. Gilberto Guevara Niebla, los procesos de evaluación.

Ø  Que se instituya una evaluación dinámica, formativa, procesual y contextualizada.

Ø  Que se diversifiquen los mecanismos, criterios e instrumentos de evaluación.

 Como corolario, debe dejarse establecido, que aunque la reforma en cuestión inició al revés, queda como asignatura pendiente, el debate sobre el modelo educativo basado en el enfoque por competencias que permea la RIEB 2011, por tratarse de un paradigma cuestionado y porque se advirtió, a tiempo, que se trató de una reforma improvisada y regresiva. La globalización y las urgencias de los neoliberales, no representa argumento válido para trastocar la pedagogía mexicana que pugna por una educación humanista y apegada a nuestros valores nacionales. Se demanda una reforma educativa profunda e integral.

 

 

24 de junio de 2013

 



[i] Tedesco, Juan Carlos. (2001). Los desafíos de la educación básica en el Siglo XXI, en Revista Iberoamericana de Educación, 55, pp.31-47.
[ii] Muñoz Izquierdo, Carlos. (2012). Tres problemas fundamentales del sistema educativo, en Perfiles Educativos, Número Especial, pp. 154-159.
[iii] Enrique Legorreta/@enriquelego3_0 Nota en http://revoluciontrespuntocero.com/reforma-educativa-es-laboral-y-administrativa-inee/
[iv] Santos Guerra, Miguel A. (2012). Entrevista,tomada de U. N. Periódico, marzo de 2003.
 

Cuestionando la Actitud Gremial del SNTE 2013


 
Raúl Romero Ramírez

 

El 11 de diciembre de 2012, se dio a conocer la iniciativa de reforma educativa presentada por Enrique Peña Nieto respaldada por consenso de las fuerzas políticas que firmaron el Pacto por México. El proyecto de Reforma denominado Educación de Calidad y con Equidad, apoyado por el Secretario de Educación  Emilio Chuayffet pretende recuperar, según sus palabras “una cruda, permanente pérdida del Estado”, en la rectoría de la gestión, ignorando al sector sindical del gremio magisterial, entonces encabezado por Elba Esther Gordillo.

 

La propuesta de Peña Nieto plantea crear un Sistema Profesional de Docentes, que promueva la evaluación continua de profesores y alumnos con el fin de mejorar el rendimiento. Propone declarar nulos los ingresos y las promociones en el magisterio que no se realicen conforme a la ley. También propone dotar de autonomía constitucional al Instituto Nacional de Evaluación para la Educación (INEE).

 

El dictamen modifica varios artículos constitucionales. El Artículo 3, a fin de incluir la palabra “calidad” en la redacción: El Estado garantizará la “calidad en la educación obligatoria, de manera que los materiales y métodos educativos, la organización escolar, la infraestructura educativa y la idoneidad de los docentes y los directivos garanticen el máximo logro de aprendizaje de los educandos”. La fracción III de dicha norma señala que el Presidente considere la opinión de los maestros y padres de familia en la determinación de los planes y programas de estudio de nivel preescolar, primaria, secundaria y normal. Asimismo, cambia el Artículo 73, que precisa que el ingreso al servicio docente y la promoción de cargos con funciones de dirección o de supervisión de la educación básica y media superior que imparta el Estado “se llevarán a cabo mediante concursos de oposición, que garanticen la idoneidad de los conocimientos y capacidades que correspondan”. Desde lo laboral, fija los criterios, términos y condiciones de la evaluación obligatoria para el ingreso, promoción, reconocimiento y permanencia en el servicio profesional, con “pleno respeto a los derechos constitucionales de los trabajadores de la educación. Serán nulos todos los ingresos y promociones que no sean otorgados conforme a la ley”.

 

En otro punto, la iniciativa establece la creación de hasta 40 mil escuelas de tiempo completo en el sexenio, con jornadas de seis a ocho horas diarias para aprovechar mejor el tiempo. En dichos planteles se suministrarían alimentos, que  serían facilitados por micro empresas locales.

Por su parte, el 6 de febrero de 2013 la Cámara de Diputados declaró constitucional la reforma, mientras que el Senado de la República lo hizo al día siguiente y el 16 de enero se firma del decreto que busca transformar el sistema educativo, en función de la reforma constitucional.

 

Ante esta situación, el 13 de febrero de 2013, la lideresa sindical, Elba Esther Gordillo, ante sus agremiados expresa que la Reforma educativa, “privatizará las escuelas públicas y despedirá maestros con evaluaciones injustas”, es el mensaje que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) envío a la Cámara de Diputados. Como si no lo hubiera sabido desde que asumió gracias a Salinas de Gortari su puesto. Y en el documento “Jornada Nacional por la Escuela Pública y sus Maestros ¿Por qué luchamos hoy?” el sindicato señala que “los exámenes estandarizados que se proponen realizar con la denominada Reforma Educativa, excluyen la valoración de los avances en las áreas de humanidades, arte y cultura, por ejemplo, con la afectación a una formación que promueva valores para la convivencia armónica”. Además explica que en nuestro país, de acuerdo al gremio magisterial “se ha impulsado desde la OCDE una serie de recomendaciones, que diversas organizaciones han utilizado de manera sesgada como bandera, y que han logrado incidir en la llamada ‘Reforma Educativa’ con el propósito de hacer de la educación pública un gran negocio. Como lo dice Carlos Slim: ‘Vienen, pontifican y se van’”. Y por fin declara que diversos organismos internacionales, de corte marcadamente economicista, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), Organización Mundial de Comercio (OMC), así como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), entre otros, “han venido acrecentando su capacidad de incidir en la definición de la Agenda Educativa Global”, y menciona que con la Reforma Educativa, el Estado delega a los padres de familia “su responsabilidad de sostenimiento de las escuelas, afectando los principios de gratuidad, laicidad y obligatoriedad de la educación pública; del mismo modo, se da “respaldo constitucional para el desarrollo de empresas privadas al interior de la escuela”, aseguró en este documento en sindicato de maestros; todo esto acotó el SNTE, como verdad que ya sabía desde hacía años y no se exponía a la luz por los funcionarios y supervisores debido a sus intereses gremiales en contra de todo derecho de los trabajadores.

 

Finalmente, el 25 de febrero de 2013, ocurre la promulgación de ley de la reforma educativa, como acto más que deja ver con claridad la intención del Estado de corte neoliberal de mantener en sus manos la dirección de la educación pública, avalado por representantes del Congreso de la Unión, líderes partidistas y representantes de instituciones como la UNAM y el IPN, en ausencia del SNTE iniciando el proceso de creación de: 1.- El Sistema Nacional de Evaluación Educativa; 2.- El Servicio Profesional Docente; 3.- El Sistema de Información y Gestión Educativa; 4.- Autonomía de gestión escolar; y 5.- Escuelas de tiempo completo.

 

Un día después Elba Esther Gordillo es detenida por la policía federal y acusada del desvío de fondos del sindicato a través de numerosas operaciones bancarias irregulares entre los años 2008 y 2011. Para el 28 de febrero de 2013, el nuevo presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Juan Díaz de la Torre, acusó que se ha emprendido una campaña de desprestigio y denigración en contra de los maestros. Lo anterior, dijo, porque «a muchos no les ha gustado que el sindicato proponga mejoras al sistema educativo nacional». Sin embargo, sabemos bien cómo el sindicato ha utilizado su poder político y económico para mantener los privilegios en contra de los derechos laborales constitucionales.

 

Por ello, es un hecho real que al interior del SNTE, en cada sección del país, los ascensos para Director de Escuela, Supervisor Escolar, Jefe de Sector, incremento de horas, cambios de Zona y otros derechos laborales, únicamente se otorgan a los familiares, amigos e incondicionales de los líderes sindicales, acusando y recriminando a los profesores que no asisten a los “actos conmemorativos del sindicato”, como son las reuniones sindicales para celebrar los cumpleaños o los “besamanos” de sus líderes, a los cuales la asistencia representa una buena cantidad de puntos para lograr se les proporcionen sus derechos. 

 

Por otra parte, se sabe bien que el SNTE también se coaligó con  el partido PANAL, lo que significó “manejo de votos” y desvío de recursos humanos, materiales y financieros para su sostenimiento, fortalecimiento y permanencia política.

 

Por esto, al maestro, ahora más que nunca, le es necesario estar informado para tomar decisiones inteligentes y que generen acciones que beneficien y desarrollen la capacidad teórica y práctica que propicie un crecimiento intelectual, moral del profesor en su praxis profesional.

PARKINSON. Un cerebro que piensa en un cuerpo que no responde.



Benito Carmona Grajales

 

            En la enfermedad de Parkinson se da un proceso neurológico, crónico, degenerativo y progresivo. Es neurológico porque se refiere al sistema nervioso; degenerativo porque va disminuyendo la calidad funcional de las neuronas y de los movimientos del cuerpo; crónico porque trasciende el tiempo presente y se prolonga por todo el resto de la vida y, por último, es progresivo porque avanza de manera continua.

            Para la ciencia médica es un padecimiento que nunca se cura y que se empeora de manera gradual. El nombre de la enfermedad se debe al médico inglés James Párkinson quien la describió por primera vez en 1817 en su “Ensayo sobre la parálisis agitante”.

            Afortunadamente su progreso es lento, ya que pueden pasar de cinco a diez años para que sus efectos  hagan perder capacidades motrices al enfermo. Las células afectadas, las neuronas, se lesionan lenta, pero progresivamente, hasta alcanzar su muerte. Cuando esto va ocurriendo, los síntomas del mal van apareciendo y también progresando, tales como el temblor involuntario, la rigidez muscular y la pérdida de capacidad para realizar movimientos espontáneos y rápidos. El enfermo comienza a caminar con el cuerpo doblado y con dificultades en el equilibrio. Esto le ocasiona una postura inestable.

            Las neuronas que se ven afectadas en esta enfermedad son, principalmente, las del área del cerebro llamada sustancia negra. Cuando estas neuronas degeneran, el cerebro comienza a perder su capacidad para generar movimientos corporales, lo que se traduce en los síntomas de la enfermedad: temblor, rigidez, ausencia de algunos movimientos o la pérdida total, lentitud y problemas de marcha y de postura. Estos síntomas, como decíamos, van apareciendo progresivamente a través de los años.

            Los investigadores sitúan la sustancia negra en la parte central del cerebro. Si imaginas una línea recta que parta de la curva de la nariz ubicada entre las cejas y los ojos hacia el lado opuesto, al pasar por el centro de tu cabeza, ahí se puede localizar esa sustancia, cuyas neuronas, al deteriorarse, propician el mal de Parkinson.

            Uno de los problemas graves de esa enfermedad consiste en que los síntomas aparecen cuando la sustancia negra lleva entre un 70 y un 80% de deterioro o muerte celular. Aquí el lector puede preguntarse por qué los síntomas esperan tanto tiempo para aparecer. La respuesta está en que el cerebro es tan perfecto que contiene células preparadas, que toman la labor de las células muertas y mantienen el funcionamiento de los órganos afectados por algún tiempo; algo así como cuando un ojo pierde la visión mientras que el otro aumenta su potencial. La sustancia negra es muy pequeña, comparada con el resto del cerebro. Apenas alcanza unos cuantos milímetros; pero es suficiente para facilitar el control del movimiento de todo el cuerpo.

            Es bueno reafirmar que el avance de la enfermedad es progresivo y lento, para no confundirlo con otros padecimientos producidos, por ejemplo, con las consecuencias de un ataque cerebro vascular que también origina temblores, problemas de marcha y de equilibrio; éstos, a diferencia del Párkinson, aparecen a raíz del problema isquémico. Los accidentes, el consumo de drogas y de medicaciones también pueden producir manifestaciones parecidas a las del Párkinson.

            La medicina alópata aún desconoce la causa de la muerte celular en la sustancia negra. El porqué de la enfermedad de Párkinson todavía pertenece a las interrogaciones de la ciencia. Algunos datos nos dan una pequeña pista, pero no hay certeza de su origen. En Los Estados Unidos, con una población mayormente blanca, la incidencia del mal se da, aproximadamente, de un caso por cada trescientos habitantes; en el estado de Veracruz, por ejemplo, cuya población es mayormente morena, la incidencia de la enfermedad es mucho menor; pues tenemos comunidades entre dos mil y tres mil habitantes, donde esta enfermedad pasa inadvertida. Lo que es indudable, es que esta enfermedad cada día aumenta en el mundo. Esto sí es preocupante. Lo más seguro es que tenemos que cambiar nuestro estilo de vida, como una medida preventiva.

            Además de los síntomas que caracterizan a la enfermedad como tal, existen otros signos y síntomas que pueden anunciar la posible presencia de este padecimiento. Éstos pueden ser: sensación de temblor en alguna extremidad o en el tronco y que aumenta de intensidad con cualquier excitación emocional; dolor alrededor del cuello, en el hombro, brazos y piernas o en la región lumbar; entumecimiento, hormigueo, comezón y frialdad en algunas partes del cuerpo; calambres en los dedos de los pies,  disminución del parpadeo, cambios en la voz y dificultades en la expresión; disminución de las destrezas manuales, falta de movimiento rítmico de los brazos al caminar y falta de fluidez en las piernas; lentitud de movimiento y dificultad para realizarlos, como levantarse y pretender caminar o girar; falta de estabilidad al estar de pie o caminar y, por último, experimentar estados depresivos, de ansiedad y apatía.

            Estas manifestaciones indican la posibilidad de la enfermedad. Cuando esto ocurre se debe buscar orientación y ayuda médica. La mayoría de pacientes inician con temblores involuntarios en las manos; por lo regular cuando se está en reposo. Si se ponen en movimiento las manos, intencionalmente, el temblor desaparece.

            Las manifestaciones que nos indican que la enfermedad ha avanzado peligrosamente son las siguientes: temblor que se extiende a brazos y piernas; agarrotamiento y dolor en los músculos; espasmos que provocan posturas incómodas; incapacidad de movimientos; dificultades en el habla; escritura difícil e ilegible; problemas de deglución junto con babeo; tendencia a caerse estando de pie; encorvar el cuerpo; estreñimiento y disfunción sexual; dificultades al orinar, sudoración excesiva, insomnio y dermatitis seborreica. Si estas manifestaciones continúan, el paciente terminará con más dificultades en el parpadeo y pérdida de la sonrisa espontánea, de la expresión facial y de su independencia. Los síntomas se intensifican hasta llegar a un estado carente de esperanza y felicidad.

            La medicación logra disminuir los síntomas, que no son totalmente los mismos en todos los pacientes. Por lo regular, la mayoría responde bien a la medicación desde un principio; pero, en algunos casos, hay reacciones que resultan más insoportables que la misma enfermedad. Algunos síntomas inducidos por la medicación pueden ser: problemas gástricos, fatiga, mareos, náuseas, alucinaciones y delirios, entre otros. El principal problema del Párkinson radica en que la enfermedad es progresiva; esto da lugar al incremento de las dosis, lo que puede ocasionar mayores riesgos de efectos secundarios.

            Al atacar los síntomas propios de la enfermedad se usan medicamentos que están diseñados para afectar la química neuronal. Por eso los sueños vividos, las pesadillas, las alucinaciones visuales, los delirios, la paranoia y la desorientación pueden aparecer como consecuencias de esa medicación. Es más, estos mismos síntomas a veces son atacados con otras medicaciones que complican la situación.

            A pesar de todo esto, la ciencia ha avanzado en sus descubrimientos. Los efectos secundarios de la medicación eran más agresivos en el pasado. La investigación sigue su marcha. Investigadores cubanos y norteamericanos están encontrando métodos diversos, como la implantación de células madre y otros procedimientos quirúrgicos que abren la esperanza para los enfermos de Párkinson.

            Para entender la función de los fármacos hablamos nuevamente de la sustancia negra, que es la parte cerebral donde se origina la enfermedad de Párkinson. Ahí es precisamente donde se produce la dopamina que es el neurotransmisor responsable de que los mensajes viajen hacia los centros motores. Esta función se realiza gracias a importantes conexiones electroquímicas que comunican entre sí a las neuronas. Por eso, si las células dopaminérgicas degeneran, decrece la producción de dopamina. Sin esta sustancia neuroquímica, los mensajes llegan con dificultad a los demás centros motores afectando la capacidad de movimiento del paciente. Pero esto no es todo; las alteraciones neuroquímicas pueden afectar la producción de otros neurotransmisores como la noradrenalina y la serotonina, degenerando otras funciones.

            La medicación que comúnmente se prescribe a los enfermos de Párkinson se clasifica en anticolinérgicos y dopaminérgicos. Los primeros ejercen sus efectos sobre las células que actúan con el neurotransmisor llamado acetilcolina, pretendiendo equilibrar los efectos con el sistema neurotransmisor de la dopamina. De esta manera se reduce el temblor, que es el principal signo de la enfermedad. En esta medicación se incluyen triexifenidilo, benzatropina, prociclidina y etopropacina. Los efectos secundarios pueden ser: confusión, pérdida de memoria, alucinaciones y delirios, por lo que los médicos deben revisar la medicación y las dosis que prescriban.

            Los segundos, los fármacos para el sistema dopaminérgico son la carbidopa/levodopa, sinemet y selegilina. Sus efectos secundarios pueden ser alucinaciones, paranoia o delirios. El que más recomiendan los médicos es la levodopa que la química cerebral convierte en dopamina. Desgraciadamente, una gran cantidad de levodopa se convierte en dopamina antes de traspasar la barrera hematoencefálica y no llega al cerebro. Esta situación la resolvieron los investigadores suministrando junto a la levodopa, la carbidopa que impide que la primera se convierta en dopamina antes de penetrar al sistema nervioso central. Aunque esta medicación sí cura la mayoría de los síntomas, la enfermedad no se detiene y el enfermo tiene que soportar los efectos secundarios de la medicación que aumentan conforme aumentan las dosis.

            La investigación científica atiende dos vertientes: Por un lado tenemos a las compañías farmacéuticas que invierten una fortuna en el descubrimiento de nuevos fármacos. Estos medicamentos tienen como meta atacar las causas más próximas a los síntomas. Por otro lado, están los científicos independientes que, bajo premisas universales, estudian todas las causas posibles que dan lugar a los padecimientos. Estudian los efectos de dichas causas y cómo se manifiestan tanto en animales como en el ser humano; lo hacen de acuerdo a las leyes de la naturaleza. Penetran a lo más profundo posible de la química corporal y de las sustancias en los recursos de la naturaleza. Tienen como norma la frase de Hipócrates, el padre de la medicina moderna: “Que tu alimento sea tu medicina; que tu medicina sea tu alimento”.

            Esta última corriente opina sobre la enfermedad de Párkinson de la siguiente manera: Mientras que la medicina alópata  pretende sustituir el neurotransmisor dopamina, la   corriente naturista trata de reponer la vitalidad a las células deterioradas que no han muerto y fortalecer  a las células que aún funcionan con normalidad. Así, según los últimos estudios, la mayoría de enfermedades tienen como principal factor de desarrollo a la inflamación. Las células cerebrales, como todas las demás, necesitan un buen suministro de energía para poder realizar sus funciones. La energía cerebral se produce en unas centrales energéticas llamadas mitocondrias. El oxígeno permite a éstas bombear trifosfato de adenosina, cuyos niveles adecuados de esta última sustancia, hacen que el cerebro recupere su energía.

            Conforme envejecemos disminuye el flujo sanguíneo porque las mitocondrias celulares no producen el suficiente trifosfato de adenosina sin el cual el flujo sanguíneo es insuficiente. Las neuronas, al carecer de la suficiente oxigenación tienden a degenerar y a morir. Para revertir en parte esa degeneración se necesita favorecer la circulación de la sangre propiciando la vasodilatación de las arterias Como la constricción del sistema arterial se ve aumentada con la inflamación del endotelio, necesitamos disminuir la ingestión de los alimentos que propician esa inflamación.

            Si el enfermo de Párkinson quiere detener el avance de su padecimiento necesita adoptar un régimen de alimentación que disminuya el proceso inflamatorio. Debe comenzar por eliminar en su consumo los carbohidratos refinados tales como galletas, pan, sopas, pasteles y todo lo que lleve azúcar. Los carbohidratos refinados, junto con otros excesos como el consumo de fritos, margarinas, carnes rojas, aceites vegetales de semillas, tortillas de harinas no integrales como maseca y otras harinas como la de soya, cuyo germen le fue extraído, producen ácido araquidónico, que es muy inflamatorio. Todo ser humano debe decir no a esos productos y cambiarlos por frutas, verduras, cereales, gramíneas y leguminosas pero sin refinar. Las grasas que se recomiendan son la del aguacate, la del aceite de oliva y la del pescado que es rica en omega 3, que contiene ácido eicosapentaenoico y equilibra la inflamación. Además, el omega 3 contiene ácido decosahexaenoico que fortalece las funciones neuronales.

            Las causas de toda enfermedad están en las deficiencias alimentarias. Los últimos avances de la ciencia nos dicen que en el endotelio es donde las arterias producen el óxido nítrico, encargado de la vasodilatación y de la mejor circulación de la sangre. Por eso recomiendan alimentos ricos en arginina ya que es la sustancia que más favorece la producción del mencionado óxido nítrico. Como en la dieta diaria es difícil el consumo suficiente de arginina, se recomienda consumirla en suplemento, de tres a seis gramos diariamente, para quien ya padece una enfermedad relacionada con la circulación.       

            Otros estudios han comprobado que el enfermo de Párkinson carece de Vitamina B6, tirosina, metionina y fosfatidil serina, por lo que, al consumirlas en suplementos, mejoran la calidad de vida del paciente. Por último, amigo lector, lo importante es hacer algo. Todos los problemas tienen solución. Siempre hay un camino y si no lo hay, lo hacemos, para eso es la investigación. La ignorancia tiene efectos fatales; el conocimiento hace brillar la verdad y nos indica qué camino debemos tomar aún en las peores tempestades de la vida.