domingo, 13 de octubre de 2019

En vida, hermano, en vida


Ana María Rabatté (1933-2010)

Si quieres hacer feliz,
a alguien que quieres mucho,
díselo hoy, sé muy bueno ...
en vida, hermano, en vida.

Si deseas dar una flor
no esperes a que se mueran,
mándala hoy con amor ...
en vida, hermano, en vida.

Si deseas decir: “Te quiero”
a la gente de tu casa,
al amigo cerca o lejos ...
en vida, hermano, en vida.

Tu serás muy, muy feliz,
si aprendes a hacer felices,
a todos los que conozcas ...
en vida, hermano, en vida.

Nunca visites panteones,
ni llenes de tumbas flores,
llena de amor corazones ...
en vida, hermano, en vida.

viernes, 11 de octubre de 2019

Crónica de entrega



Victor Manuel Vásquez Gåndara
Crisis económica y tránsito generalizado hacia cultura digital desembocó en suspensión de edición impresa, hace aproximadamente un año. Visitas al sitio tlanestli.blogspot.com se incrementaron, sin embargo existe un sector interesado en tener en sus manos ejemplar impreso motivando e impulsando a retomar proyecto original. La tarea implicó repensar y recordando sugerencia del maestro Marcelo Ramírez Ramírez se decidió diseñar formato en ese tamaño. Así nuevamente circula Edición de ejemplar 109 correspondiente a septiembre en formato PDF y edición impresa. "Escoltado incluyendo al uruguayo" visité al maestro Héctor Martínez, Javier Ortiz Aguilar, Guadalupe Ceballos, maestra Celma García y maestro... Nuevamente experiencia de dialogar principalmente sobre práctica docente y proyectos educativos. El maestro Héctor editor tambien, promotor cultural en diversos espacios muy en especial en Coscomatepec, Veracruz a través de Casa de cultura, hojeo ejemplar, atento a contenidos y ofreciendo buscar colaborar nuevamente, posteriormente ayer jueves 10 de octubre 2019 en facultad de psicología visitar al Dr. Pedro Contreras Delgadillo docente en esa institución y amigo de hace varias décadas se entregó ejemplar. Viernes, "también con cola", círculo Tlanestli en Benemérita Escuela Normal Veracruzana: maestro Lucio Gómez, colaborador de este proyecto. Diversos formadores de maestros comentan, sugieren, prometiendo enviar contenidos. Escala en Surge con apoyo de tecnología facilita "seguimiento". Continúa periplo llegando a casa del Antropólogo, escritor, editor de Cultura de VeracruZ . Charla breve, intercambio de ejemplares. Escala en Universidad Metropolitana Xalapa bajo rectoría del Dr. Ramón Segovia Castilla, compañero de generación en la profesión...

jueves, 10 de octubre de 2019

Soy una guerrera

Alicia Colot Villarreal
"... Soy una mujer guerrera, de instantes mágicos, amante de la vida, de los colores del campo, de las aves y las ardillas que juguetean en los árboles que rodean mi pequeña casa, soy la escribana de historias infinitas, quizá sepas que en mis versos se esconde tu nombre, quizá sepas que te extraño, quizá no recuerdes el mío, quizá como te he contado no he sido personaje de tu historia…

Nosotros dejamos… al paso y por la vida, sonrisas de encuentros en direcciones opuestas, caminos que se entrecruzan o se alejan, dejamos que nos acompañen y con el tiempo a esto de los 37, una aprende a soltar…

Tengo la sonrisa de aquella mujer sin dueño ni sitio en el mundo, soy una mujer viajera, escribana solitaria andante, la que no busca sino que comparte, la que no te pide pero te acompaña, la que daría vuelta al mundo para verte sonreír sin dejar sus sueños de lado, la que se entrega a un corazón tibio, único y perfecto, repleta de lealtad, soy aquella mujer que no te hará tropezar… pero tampoco se arrastrará para ti… he dejado heridas sanar, las cicatrices que recorro ya no me asustan, no me impresiona el mar  y ya podemos conversar,  tengo mi mejor café… esperando por que decidamos dejarlo enfriar…

Soy aquella, la que siempre desearas encontrar… Sueña tranquilo en mi regazo, despierta en el camino de mi piel, conversa con tus besos toda mi poesía, llévate destellos de mi alma que iluminen tu mirada cuando me atrape la distancia..."

(Fragmento, "Dejamos")


miércoles, 9 de octubre de 2019

El nacimiento de México o la consumación de la Guerra de independencia



Ángel Rafael Martínez Alarcón
El pasado sábado 28 de septiembre del año en curso, se conmemoraron los 198 años  de la firma del Acta del nacimiento del Estado Mexicano; también se la designó como el día de la consumación de la larga guerra de independencia, por espacio de diez años; iniciada por el sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla 1753-1811. Se querido negar que esa fecha sea el nacimiento de una nueva nación designara como México. Somos la única nación latinoamericana, se celebra el inicio de una guerra que no se sabia cual seria la duración y sobre todo su final. El principio y final tuvo la huella y participación de la elite criolla.
         Antes de 1821, el territorio era la Nueva España, y  el 1519, no sabemos como se reconocían los pueblo originarios, se etiquetado como el mundo azteca, para los especialistas  desde 1943, le llamaron Mesoamérica. En septiembre de 1821, nace nación mexicana.
         El Estado mexicano, sólo se ha limitado en no borrar la fecha del 28 de septiembre; quedando como una efeméride más en el calendario cívico nacional, donde se instruye el izamiento y arriamiento del lábaro patrio, en cada una de las plazas y edificios públicos,  como  el día de la “Consumación de la Independencia”. Es un miedo decir que fue la fecha en se firmó la libertad de “separarnos de España, por que la Corona del nuevo imperio naciente el Mexicano, ofreció su corona al monarca Fernando VII, o alguno de sus descendientes.
         La primera transformación de la Nueva España a México, la joven nación tuvo como testigos en su Acta de Independencia, a los mismos criollos que diez años antes habían iniciado el pleito con sus padre nacidos en el suelo europeo, y ellos su único delito haber nacido en tierras del nuevo mundo, así fueran españoles de todos los lados consanguinos. En el acta del 28 de septiembre de 1821, no fueron invitados los indígenas mexicanos, ni los negros afrodescientes, y muchos menos los pobres. Ese pueblo bueno, que sólo fue utilizado como carne de cañón, para ir al frente en los combates contra el ejército realista.
         Quienes signaron el acta de independencia, que puso fin a una larga guerra de diez años, que nunca ante se había vivido en el virreinato de la Nueva España. Fueron ellos los criollo ilustrados. Los mismo que desde 1808 se organizaron para independizarse de la corona usurpadora de José Bonaparte,  y se confirma en 1810, nunca de pensó liberarse de Madrid. No es hasta José María Morelos y Pavón.
         Agustín de Iturbide, el padre de la primera transformación, al igual que de la 4T, ambos tienen abuelos en el norte de España. Así como también fueron fieles al régimen político de su tiempo, a los sirvieron con toda la pasión. El segundo escribió el himno del Partido Revolucionario Institucional. La ambición les hicieron renunciar  a mi militancia política a la creyeron desde su Juventud. Pactaron por cumplir su delirio de obtener  el poder político. Su círculo cercanos en el ejercicio todo procedían del antigua régimen que afirmaba haber derrotado.
         Quienes firmaron el acta de independencia de 1821: Antonio Joaquín Pérez Martínez, obispo de la Puebla de los Ángeles. Juan O'Donojú, teniente general de los ejércitos españoles, Gran Cruz de las Órdenes de Carlos III y San Hermenegildo. José Mariano de Almanza, consejero de Estado. Manuel de la Bárcena, arcediano de la Santa Iglesia Catedral de Valladolid y gobernador de aquel obispado. Matías Monteagudo, rector de la Universidad Nacional, canónigo de la Santa Iglesia Metropolitana de México y prepósito del Oratorio de San Felipe Neri. José Isidro Yáñez, oidor de la Audiencia de México. Juan Francisco Azcárate y Lezama, abogado de la Audiencia de México y Síndico segundo del Ayuntamiento Constitucional. Juan José Espinosa de los Monteros, abogado de la Audiencia de México y agente fiscal de lo civil. José María Fagoaga, oidor honorario de la Audiencia de México. Miguel Guridi y Alcocer, cura de la Santa Iglesia del Sagrario de México. Francisco Severo Maldonado, quien fue cura de Mascota y a la sazón lo era de Jalostotitlán, en el Obispado de Guadalajara. Miguel de Cervantes y Velasco, Marqués de Salvatierra y Caballero Maestrante de Ronda. Manuel de Heras Soto, Conde de Casa de Heras, teniente coronel retirado. Juan B Lobo, comerciante, regidor antiguo de la ciudad de Veracruz. (En el Puerto sólo le recuerda con una avenida) Francisco Manuel Sánchez de Tagle, regidor del Ayuntamiento y secretario de la Academia de San Carlos. Antonio Gama, abogado de la Audiencia y colegial mayor de Santa María de todos los Santos de México. José Manuel Sartorio, bachiller clérigo presbítero del Arzobispado. Manuel Velázquez de León, secretario que había sido del virreinato, intendente honorario de provincia, tesorero de bulas, nombrado en España director de Hacienda pública en México y consejero de Estado. Manuel Montes Argüelles, hacendado de Orizaba. Manuel  de Sota Riva, (Esposo de la xalapeña Teresa de Medina y Miranda)brigadier de los ejércitos nacionales, coronel del regimiento de infantería de la Corona y caballero de la Orden de San Hermenegildo. José Mariano Sandaneta, Marqués de San Juan de Rayas, Caballero de la Orden Nacional de Carlos III y vocal de la Junta de censura de libertad de imprenta. Ignacio García Illueca, abogado de la Audiencia de México, sargento mayor retirado y suplente de la diputación provincial. José Domingo Rus, oidor de la Audiencia de Guadalajara, natural de Venezuela. José María Bustamante, teniente coronel retirado. José María de Cervantes y Velasco, coronel retirado. Fue Conde de Santiago Calimaya, cuyo título cedió a su hijo don José Juan Cervantes, por ser incompatible con otros mayorazgos. Juan María de Cervantes y Padilla, coronel retirado, tío del anterior.

        

Recordando a la profesora Angélica






Ante su reciente deceso, se recuerda la profesora y a manera de homenaje se publica nuevamente texto del maestro Marcelo

Angélica López Trujillo; escritora de recuerdos perennes.

Marcelo Ramírez Ramírez

Angélica López Trujillo, mendocina avecindada en Xalapa desde principios de los sesentas, expresa en una metáfora: Corriendo tras el viento, la empresa de recuperar sus recuerdos, fijándolos para siempre con el poder de la palabra escrita. Lo consigue y, por cierto, haciendo efectivo el adagio que reza: “bueno y breve, doblemente bueno”. Angélica introduce al lector en su mundo con engañosa sencillez. El arte, ¿no consiste precisamente en eso, en lograr que la obra semeje un ser vivo que se ha desarrollado a partir de principios internos que pasan desapercibidos? La narrativa de Angélica alcanza en estos textos la madurez del fruto sazonado con el cultivo del oficio y la fidelidad a un llamado que la autora escuchó desde la infancia.

Para estar a tono con la atmósfera de evocación de estas historias, les contaré la siguiente anécdota: el maestro Emilio Fernández, a quien el vocablo maestro ha de aplicársele como sustantivo y no como adjetivo, impartía con devoción la clase de español en la escuela Esfuerzo Obrero de Ciudad Mendoza. Con él tuvo nuestra generación el privilegio de conocer la noble tradición literaria que nos llegó con la Conquista española. Corría el año de 1956 del siglo pasado; con voz grave y bien modulada, Don Emilio  nos leía fragmentos de los clásicos. En especial, siendo adolescentes, nos impresionaron las historias de Gustavo Adolfo Becquer, impregnadas de misterio y con desenlaces imprevistos. Así entendimos mejor el espíritu del romanticismo, en lugar de aprender su definición conceptual. También nos leía el buen maestro a los poetas mexicanos: Enrique González Martínez, Manuel José Othón, Salvador Díaz Mirón, Manuel Acuña, el desdichado autor de Nocturno a Rosario, entre otros. Un día, Don Emilio nos pidió hacer un ensayo libre sobre algún tema de nuestro interés. La mayoría presentamos trabajos intrascendentes escritos al vapor. Pero el de Angélica mereció la aprobación cálida de Don Emilio. Jovencita de trece años, quizá catorce, nuestra autora hacía una apasionada defensa de México frente a la amenaza del país del norte. Todavía me parece oír su condena de la política de la fuerza impuesta por la gran potencia que, “con sus pringosas garras”, -sentenciaba-, nos había arrebatado la mitad del territorio. Ya entonces, como vemos, está presente su espíritu de rebeldía contra la injusticia. En Corriendo tras el viento, encontramos la condena a la sujeción de la mujer, de parte del hombre o de la sociedad prejuiciosa; contra la santurronería hipócrita; contra la insensibilidad para entender los puros sentimientos del alma; contra los tabúes nacidos de la ignorancia. Pero hay muchas cosas más en la escritora de la madurez. Corriendo tras el viento, engarza un rosario de vivencias intensas y matizadas por la reflexión y la sabiduría de la experiencia. Naturaleza y cultura enmarcan los relatos. La cultura provee los mitos, las creencias, las costumbres, las contradicciones lacerantes de nuestra idiosincrasia. La naturaleza, colores, olores, sonidos, la sutil presencia del misterio infinito. La fina sensibilidad de nuestra escritora le permite penetrar en lo esencial de las situaciones y la psicología de los personajes; gracias a ello, despierta el interés, activa resortes íntimos para reparar en cosas olvidadas en el tráfago de una existencia carente de fuego interior. El único fuego que hoy nos consume es el egoísmo posesivo. Angélica nos muestra otro camino, el único real hacia la felicidad: el de la entrega a las buenas causas, no para ganar simpatías, ni clientelas, ni adeptos, simplemente para realizarnos en el servicio.

         Como hemos dicho, estos relatos son marcadamente autobiográficos. En todos ellos, en algunos más, en otros menos, advertimos la voz comprometida con un credo personal conformado por diversas vertientes. La religiosa, desde luego, dado el hogar cristiano en que la autora forjó sus convicciones que nunca abandonará. Luego, la escolar que culmina con los estudios profesionales. Y, finalmente, las experiencias de la vida que la han enriquecido, acrisolando  su innata tendencia a la solidaridad, no sólo con sus semejantes, sino con la naturaleza entera.

El rico mundo interior de Angélica López Trujillo, es la recreación del mundo exterior enmarcado en la cultura popular, tal como era a mediados del siglo veinte. La modernidad estaba representada por el radio y el teléfono. Apenas asomaba en las ciudades importantes, el rostro cuadrado de la televisión. Todavía se escribían cartas y los enamorados enviaban poemas románticos a las muchachas. En las casas, al anochecer, se contaban historias de brujas, duendes, fantasmas, naguales. Todo esto se refleja en los relatos de Angélica. Leerlos es fácil y grato. A mí me gustaron todos; algunos me encantaron, quizá porque me abrieron el mirador a mis propias experiencias de la niñez y juventud. Tal es el caso de El árbol de oroma. Al leerlo, volvieron a mí los olores de la resina del ocote, del incienso; el eco de los villancicos y la imagen del Niño Jesús tendido en la cuna de pascle, acompañado de ovejas, burros, toros y de los Tres Reyes Magos con sus regalos. En el relato Las Transformaciones, me pareció escuchar la voz de la vecina de al lado, contándole a mi madre la historia de una hermosa mujer que seducía a los incautos y, cuando la seguían a lugares apartados, se les mostraba como un ser repugnante y diabólico. También La señora de la curva, me llevó a identificar parte del espacio común de nuestra generación y de las que nos precedieron. Esta señora se dedicaba a curar de espanto, a expulsar malos espíritus, a quitar el “mal de ojo” y otros extraños padecimientos causados por la maldad humana. Según parece, muchos visitamos esa casa ubicada justo en la curva de la carretera de la villa de Nogales.

         Sadot es una historia triste con acentos de elegía. Sadot era una joven agraciada y sensible; compartió un tramo de su juventud con Angélica y, después, cada una siguió su camino. El de Sadot fue triste y desdichado. Aunque contaba con atributos para ser feliz, no pudo serlo; la desgracia la despojó de la oportunidad de realizar el sueño de las mujeres de aquélla época: casarse, tener hijos y después nietos; contar con el apoyo amoroso del esposo, para terminar los días en la placidez del hogar. Una sombra oscureció su vida desde pequeña, pues no contó con el cariño de sus padres; el tío con el cual vivía fue un mal sustituto de aquéllos y, cuando Sadot llegó a la plenitud de la juventud, la pérdida de su hijo le nubló la razón. ¿El karma, el destino, la fatalidad? Como quiera se le llame, ese poder nos obliga a preguntarnos por qué algunos seres vienen al mundo a padecer sin justificación aparente. En el relato La madre de San Antonio, me cautivó la manera de abordar el asunto; me parece un logro literario con el que Angélica trasmite al lector una enseñanza sobre la condición humana, roída por el egoísmo. La madre de San Antonio habitaba el Purgatorio, terrible foso donde las almas gimen y se contorsionan abrasadas por el fuego, en castigo por cometer pecados veniales. El santo rogó a Dios por su perdón y Dios mandó un ángel que le arrojó una cinta para sacarla. Según nos informa la autora, el ángel no podía hacerlo de otra manera. “la voy a ir jalando suavemente y tú no vas a hacer movimientos bruscos para que la cinta no ser rompa”, dijo el ángel a la señora. Entretanto, una almita se aferró a un pie de la madre de San Antonio, más ésta,  olvidando la promesa de corregirse, “se sacudió con fuerza a la almita rompiendo la cinta y precipitándose nuevamente al Purgatorio”. Dramática lección que la abuela de Angélica le recordaba y ella, a sus lectores. Como en este hermoso relato, nuestra escritora utiliza, cuando el tema lo requiere, recursos dramáticos para enfatizar el daño causado por la ambición, la vanidad, el egoísmo o la “sequedad del alma”. Por cierto, con esta última expresión caracteriza  Angélica el moralismo farisaico, el cual queda ejemplificado en la figura de la “abuela inconmovible, con su blusa cerrada hasta el cuello y su rosario de grandes cuentas negras resbalando por su pecho enjuto”. Más, si la autora tiene ojos para ver el mal, señalándolo sin contemplaciones, no por ello es pesimista, ni se erige en juez para condenar. Ella creé en la caridad, la compresión y el perdón como antídotos que sanan el alma. Me referiré, por último al relato intitulado Mi primer amor, verdadera radiografía de los sentimientos de una niña –Angélica sin duda alguna-, a quien su madre compró un muñeco de yeso. Ese muñeco fue el receptáculo del amor total de la pequeña y adquirió la forma de vida que tienen las cosas amadas. ¡Privilegio del amor de darle vida incluso a lo inerte! Un día trágico para la niña, el primo Enrique arrojó el muñeco dejado momentáneamente a su cuidado y el juguete quedó roto en mil pedazos. Angélica intentó rehacerlo sabiendo lo inútil del esfuerzo. En ese momento, nos explica, descubrí que tenía un alma. Es cierto, los sentimientos más hondos nos revelan el alma. Particularmente el sentimiento del dolor ante una gran pérdida. ¿Acaso no decimos: “me dolió hasta el alma”?

         Los invito a cruzar el umbral de este libro y disfrutar en la compañía de un alma que vibra en la dimensión del más puro sentimiento.             
   

viernes, 4 de octubre de 2019

Memorial de Tlatelolco




Rosario Castellanos.



La oscuridad engendra violencia
Y la violencia pide oscuridad
Para cuajar el crimen.
Por eso el dos de octubre aguardó hasta la
noche para que nadie viera la mano que empuñaba
el arma, sino solo su efecto de relámpago.

¿Y esa luz, breve y lívida, quién? ¿Quién es el
que mata?
¿Quiénes son los que agonizan, losd que mueran
¿Los que huyen sin zapatos?
¿Los que van a caer al pozo de una cárcel?
¿Los que se pudren en el hospital?
¿Los que se quedan mudos para siempre, de
espanto?

¿Quién? ¿Quiénes? Nadie. Al día siguiente,
nadie.
La plaza amaneció barrida; los periódicos
Dieron como noticia principal
El estado del tiempo.
Y en la televisión, en el radio, en el cine
no hubo cambio de programa,
ningún anuncio intercalado ni un
minuto de silencio en el banquete.
(Pues prosiguió el banquete)

No busques lo que no hay: huellas, cadáveres
Que todo se le ha  dado como ofrenda a una
Diosa,
a la devoradora de Excrementos.
No hurgues en los archivos pues nada consta en
Actas.
Más he aquí que toso una llaga: es mi memoria.
Duele, luego es verdad. Sangre con sangre
y si la llamo mía traiciono a todos.

Recuerdo, recordamos.
Esta es nuestra manera de ayudar a que amanezca
sobre tantas conciencias mancilladas,
sobre un texto iracundo sobre una reja abierta,
sobre el rostro amparado tras la máscara.
Recuerdo, recordemos
hasta que la justicia se siente entre nosotros


A golpes de Risa y sangre



Rubén Bonifaz Nuño


A golpes de risa y sangre, aumenta
El gozo atlético del día,
y la ciudad se vuelve humana
y de humana muerde y asesina.
La carne combustible crece
De empequeñecerse, y se consume.

De calle en calle, los antiguos
ojos de la cólera y el miedo
dan la señal. De tumbo en tumbo
y tumba en tumba ensangrentadas
ruedan las banderas; a ceniza
la carne va, desde la lumbre.

Por mucho que me aflija, y mucho
Que me alegre, ¿no he de consolarme?
Ciegos en medio del combate
Están de pie los hombres, vivos
Por breve tiempo, mis hermanos.
Sólo por la mu7erte nos queremos

México: Olimpiada de 1968



                                  A Dore Y Adja Yunkers

Octavio Paz


La limpidez
         (Quizá valga la pena
Escribirlo  sobre la limpieza
De esta hoja)
         No es límpida:
Es una rabia
         (Amarilla y negra
Acumulación de bilis en español)
Extendida sobre la página.
¿Por qué?
La vergüenza es ira
Vuelta contra sí mismo:

                   Si
Una naci´+on entera se avergüenza
Es león que se agazapa para saltar.
         (Los empleados
Municipales lavan la sangre
En la plaza de los sacrificios.)
Mira ahora
         Manchada.
Antes de haber dicho algo
Que valga la pena.
                   La limpidez.

jueves, 3 de octubre de 2019

Dichoso yo, que escribo versos



By Héctor Brauer
Me lo encontré al poeta Lunagómez tras su escritorio. En medio de una montaña de papel y tinta. Periódicos antiguos algunos y recién impresos muchos, libros y discos. El mismísimo Gerardo Lunagómez en su cueva del Patio Muñoz en la calle de Pino Suárez, lidiando en su cabeza con versiones escritas de la vida y viviendo a su manera el oficio de escritor.

… hoy la tarde / se humedece / y pienso... / hace tanto que no asalto / el desván amarillo / del recuerdo hace tanto / que no creo / en el  futuro / que no te lloro / que no camino / en silencio / que no te extraño.

Antes fui a pasear por el parque de Los Berros con el afán de saludar a los Poetas. Saludar al enormísimo Salvador Díaz Mirón, puesto ahí con enormísimo bigote de bronce. Saludar a Rafael delgado y a Josefa Murillo, puestos ahí sobre pedestales. Ausentes... Los pedestales aun están pero los poetas han desaparecido. Sus nombres están expuestos al olvido porque ya no tienen cabezas que sostener. Otro pedestal vacío está frente a la Quinta Santa Rosa, frente a la casa que habitó Díaz Mirón.

… la ciudad reverdece / después de / la lluvia / los faros de los / carros / entristecen / el olor de / café / recién tostado te imagino súbitamente / volando adioses / y escojo una frase / para hablarte / –estoy viejo–

Estos pedestales han sido por generaciones, sitios de reunión de los corazones que se han nutrido con la sangre de la poesía. Por aquí pasea uno a los visitantes cuando quiere presumirles Xalapa. Este es el Parque de los Berros, se dice, y uno extiende la mano izquierda y esta es la casa donde vivió el que fue poeta y  maestro de los veracruzanos, Don Salvador. Aquí –miren– estuvo antes el  busto del vate y hasta aquí venían poetas de toda la republica a decir sus propios versos o a repetir los del maestro. Salú, decían y tras orinar alguno de tantos arbolones se iban cantando a la nocturna Xalapa.

… las calles saturadas / de nostalgia / como un paréntesis / donde trato de buscarte / para tenerte / a ratos para siempre / a ratos en silencio / a ratos en la lucha / sorda y clandestina / de teorizar el amor / a ciegas / porque así / inventamos claves caricias / miradas / golondrinas / volando tras nosotros / sin nostalgias / para descubrirnos / apasionados, silenciosos.

… amantes que trascienden / la teoría del amor / la praxis / la ideología revolucionaria / del romance / la dialéctica barroca / del sexo / el materialismo histórico / de tu (mi) nuestra / historia compartida / y sin esquemas / encontrarnos / redescubrirnos / cambiando frente al fuego / las estructuras económicas / del idilio.

Haciendo un poco de Historia uno podría contar cómo es que primero los poetas (sus bustos) fueron puestos por aquí y por allá, quizá equidistantes. Ya luego fue que se les juntó, se les formó en lugar privilegiado, al fondo en la parte más alta y coronados con bambúes. Ahora han desaparecido.

… porque me dueles / diariamente / a todas horas / con tu historia conocida / con tus ratos ausentes / y tus horas llenas / de ti que me regalas / con todas las mentiras / y todas las verdades / quiero decirte / que no solo te quiero / a solas /sino en la calle / cuando muero a ratos / en la comida / cuando me quemo / la lengua / con la sopa caliente / que no me habla de ti / cuando me duelen los pulmones / y escribo con violencia / palabras y palabras / íntimamente / ligadas con tu ausencia.

En su cueva el poeta ha ido hilvanando palabras al través del tiempo. La palabra dicha es mucha pues son décadas de conversar con el mundo entero, que todo el mundo por esa su cueva pasa. Ese su famoso bigote se mueve como águila despeinada en tanto habla y cuenta la historia de esta la ciudad de los poetas. Cuenta de los estridentistas y de la suya propia estridencia al publicar diez mil ejemplares de su primer libro de poesía. Le pregunto si desaparecieron los poetas en Xalapa y él pensando también en los poetas de bronce comenta la también desaparecida imagen de Manuel Maples Arce que dejó de estar a un costado de la Biblioteca de la Ciudad.

En los tiempos de la cacala los poetas de todas gradaciones asistíamos a la plazuela que esta entre las calles de Carrillo Puerto, de  Jesús García  y de González Ortega  para cantarle desde ahí a la vida.

… quisiera preguntar / si alguien sabe / qué está pasando en el mundo / se que hay gente / que estudia / los problemas del dinero / los motivos de la guerra / que sabe por qué / el tercer mundo / es tercer mundo / y por qué el presidente / dijo qué cosa... hay alguien / de los que arreglan / el mundo en la mesa / de algunas cafeterías / por ejemplo / que pudiera decirme / por qué las noticias / son crueles / mentiras / o puras verdades? / por qué / –es otro ejemplo– / nadie comprende / los estudios sobre / la pobreza... / habrá alguien por ahí / que pudiera / explicarme / muchas cosas?

Cuestiono a este artífice de la palabra sobre los monumentos a la poesía en esta ciudad de poetas y por lo que éste dice, le duele más la ausencia de poetas vivos. Que ya no están en las calles, mucho menos en las banquetas; que brillan por su ausencia en los parques y entre multitudes; que se han jorobado y sus almas retorcidas alcayatas visten telas finas; que solo para las estrellas escriben porque aquí en la tierra nadie los entiende; que han instalado sus torres de marfil frente a una pantalla y un teclado; que han hecho de su silla un trono y de su escritorio un mundo. Y dice así porque este Gerardo Lunagómez que nació en Xalapa el año de 1951 desde siempre ha cuestionado el quehacer poético en su entorno. Asume que la literatura es un cotidiano quehacer que en momentos de altivez produce esa extraña flor del intelecto que es la poesía. El flamboyán, por ejemplo, hacerse raíz y tronco, ramas, frondas y hojas, antes de hacerse por primera vez flor.

En esta visita el poeta me ha obsequiado uno de los ejemplares de su libro, «Atrás del escritorio» que fue publicado en 1981 por la editorial Amate. Sí, su primer tiraje fue de diez mil ejemplares. En la última página, la treinta y uno, dice: Dichoso yo / que escribo versos / en el momento exacto…

miércoles, 2 de octubre de 2019

Las eternas incógnitas del hombre


Gilberto Nieto Aguilar
El hombre siempre ha buscado con afán y denuedo cuál es la verdad de su origen y se ha planteado de mil formas la razón de su existencia. La religión y los mitos le dieron las primeras respuestas. Esas formas antiguas de pensamiento resolvieron los problemas existenciales durante siglos, y sólo grupos selectos de individuos, en distintas épocas, tuvieron la flexibilidad de pensamiento y la osadía suficiente para dejarse llevar por sus inquietudes y cuestionar la filosofía del momento que les tocó vivir.
Gracias a ellos, el hombre ha vislumbrado panoramas de grandeza. Gracias a esa eterna curiosidad de unos cuantos, se han escrito páginas esplendorosas a lo largo de la historia y, también, el resto de la humanidad ha logrado avanzar. Pero es obvio que no ha sido suficiente. Basten los siguientes ejemplos:
A mediados del milenio pasado, dentro del desarrollo de la cultura occidental, los avances de la ciencia comenzaron por arrebatar al hombre las cómodas fantasías de los mitos y las creencias más arraigadas de la religión, de tal manera que primero resultó herido su ego al comprobar que no era el centro del universo (Copérnico y Galileo); después quedó en entredicho su origen divino cuando un científico aseguró que descendía del mono, en un proceso de selección natural y evolución (Darwin). Más tarde, otro científico aventuró que ni siquiera era dueño de sus actos y reacciones, porque estaba influenciado por la herencia genética, la crianza y las creencias inculcadas por sus ancestros (Freud).
La convivencia con sus iguales siempre ha sido difícil y complicada, más que nada por el afán de poder, el egoísmo, la ignorancia, la falta de sentido común y la esclavitud que desde las formas más simples a las más sofisticadas ha sido ejercida en el hombre por el hombre. La imagen de un estado perfecto e ideal sólo ha sido una utopía, pues para que exista la sociedad perfecta, se necesita que la integren seres humanos perfectos.
Babel no desapareció y sigue presente, mucho más allá de las formas lingüísticas, bajo nuevas expresiones y nuevos conceptos, pues a pesar de los avances y la comprensión sincera sobre la superioridad de la especie humana en relación con los demás seres vivos, el hombre ha seguido siendo el lobo del hombre (Hobbes). Ha sido lamentable la dispersión y vaguedad de los razonamientos, la banalidad, los contrastes, la intolerancia, la resistencia a preocuparse por los demás, la facilidad para engendrar formas negativas de ser y hacer, la falta de constancia, de veracidad y congruencia en la gran masa humana.
A pesar de que las estamos destruyendo, las formas de organización animal han superado a las humanas, quizá porque sus programaciones genéticas no dan margen al error, en tanto que el humano se proyecta ambiguo, indeterminado, indefinido. Perfectible a base de perseverancia, imaginación y creatividad, que en su momento no le sirven de nada si le faltan constancia y fe en sí mismo.
El hombre creó la historia de sus ideas para solazarse en secreto o en grupos pequeños, dentro de cuatro paredes y en ambientes ficticios, donde todo es esencia volátil y regocijo intelectual de unos cuantos y pocas veces acción que ejerce cambios en la realidad. También hizo exhaustivos inventarios de sus avances culturales pero olvidó que todavía no conoce su origen ni cuál es su misión en este mundo, por lo que sólo logró alterar su ecosistema y puso en riesgo no sólo su existencia, sino todas la formas de vida del planeta, su casa común en eterna disputa, vagabunda en un cosmos infinito que no alcanza a comprender todavía.
Después de miles de años de avances inseguros pero insistentes, encuentra la manera de manipular a la naturaleza, imitar sus reacciones y romper sus leyes. Muchos grupos centenarios, cuasi secretos, poseedores de conocimientos capaces de hacer del hombre un ser superior, fueron perdiendo adeptos al límite de la extinción, dejando para siempre la duda sobre sus bondades. Además, el propio hombre se sintió un ser supremo, más grande que los dioses que había creado, pero se volvió dependiente de la ciencia y no fue capaz de percibir el hueco entre sus carnes ni la terrible orfandad espiritual en que quedaba.
El hombre moderno perdió la capacidad de asombro. Dejó de ser niño, en la acepción más pura del término. Tampoco conserva la rebeldía que todo lo cuestiona, que problematiza con el limpio afán de resolver, de esclarecer y determinar su postura ante la vida, sentado ahora en un mullido sofá frente al televisor o en una computadora consultando Internet o con su celular en la mano cultivando relaciones ficticias mientras olvida aquellas inmediatas que le rodean.
 Por eso es más común conocer de quienes escapan por las puertas falsas, a los que dejan que las circunstancias de la vida los lleven y los traigan, o a los que buscan en el barullo ensordecedor, el espacio para evitar un encuentro molesto con sus propias conciencias. No importan las teorías ni valen las doctrinas si no tienen como centro el desarrollo y bienestar de la raza humana.
Hemos sustituido con leds y la computadora la luz de la vieja bujía, la pluma y el tintero. El mundo se ha hecho pequeño. Pero a pesar de tantos milenios de evolución natural, material, cultural, científica e intelectual, no hemos sido capaces de construir formas civilizadas y armónicas de convivencia; organizaciones sociales donde se respete la dignidad de la persona y se busque el bien común; donde se cultiven los valores como forma de vida y se desarrollen las funciones superiores del cerebro para desterrar de una vez y para siempre los vicios que corrompen, que destruyen la esencia preeminente del ser humano. Todavía hay muchos que prefieren arrastrarse a desplegar las alas de su imaginación y creatividad para emprender el vuelo hacia regiones diáfanas, de amplios panoramas, mejores tanto en calidad de vida, producciones, expresiones, dominio de la ciencia, relaciones y desarrollo del pensamiento humanista y constructivo…
El hombre como especie está hecho para eso y mucho más. Para ser grande en la sencillez, siempre ilimitado y abierto al conocimiento que transforma, que modifica esencias negativas, porque sus carencias, dudas y defectos, sólo son el pretexto para su superación.
gilnieto2012@gmail.com

México pierde un defensor Miguel León Portilla


jueves, 26 de septiembre de 2019

Centenario del natalicio la Mtra. Blanca Lucia Nadal Castillo 1919-2014


 


 

Angel Rafael Martínez Alarcón.

          La maestra Blanca Lucía Nadal Castillo, nace en la ciudad de Oaxaca, un veraniego 31 de agosto de 1919, en plena presidencia de la República de Venustiano Carranza, el país todavía vivía en los últimos años de la Revolución Mexicana, y los siete años su señor padre vuelve a la Xalapa, a invitación expresa del Gobernador de Veracruz, el coronel Adalberto Tejeda Olivares, el ingeniero militar Clemente Nadal ya a finales del siglo XIX había llegado a Xalapa por vez primera para incorporarse a la Comisión Geográfica Exploradora, que tenía su sede en las hoy calles de Rafael Lucio y Manlio Fabio Altamirano. Blanquita afirma que su primer maestro sobre la ciudad de nuestra ciudad Xalapa, fue su padre; pues siendo niña, él le narraba las peculiaridades de la ciudad de Xalapa durante la dictadura del General Porfirio Díaz, de esas extraordinarias narraciones que la pequeña Blanquita escuchaba en boca de su señor padre, se ganaron en su corazón, hasta el último día, que aconteció en su amada ciudad de Xalapa.

La maestra Nadal Castillo, quien por espacio de más 30 años, ejercicio dignamente su situación de jubilada, supo conjugar su situación laboral con el amor a la cultura y las más diversas actividades que le fortalecen su gran vocación de servir a los demás. cursó los diversos estudios en esta nueva etapa de su vida. siempre hubo un gran espíritu de aprender, y la humildad de transmitirlo; la jubilación para Blanquita Nadal fue un pretexto por seguir más activa y dinámica en la vida social y cultural de su  querida Xalapa. Es muy  grande la actividad realizada en lo social por Blanquita. En lo religioso, en la parroquia de los Corazones, su iglesia de toda la vida, fue integrante del Consejo Parroquial, así como también en la fraternidad franciscana, seguramente el gran secreto de Blanquita, fue su gran fe en lo divino.

La última actividad realizada por Blanquita fue incorporarse al grupo de Xalapa Antiguo, creada desde las páginas del Facebook, gracias a una iniciativa de Jorge Díaz, en organizar un foro para discutir el pasado de nuestra ciudad desde las imágenes fotográficas que se custodian celosamente en cada uno de nuestros hogares, aquí y allende de nuestras fronteras. Blanquita guardaba celosamente toda una colección de fotografías de Xalapa que se fue, tomadas por su hermano Clemente (1906-1950). Cada consulta sobre las imágenes de Xalapa antigua, Blanquita daba catedral sobre  las familias, y las calles, los ambientes que le tocó primer en el transcurso del siglo XX, que intensamente vivió, y fue protagonista de muchas cosas relevante para la ciudad de Xalapa.

El 30 de noviembre del 2013, tomó protesta como integrante del Consejo de la Crónica, que restauró la alcaldesa de Xalapa, Elizabeth Morales García, convocando a un nutrido grupo de personas de las diversas profesiones, pero con profundo amor y conocimiento de nuestro terruño, ahí tuve la oportunidad de ser compañero de la famoso maestra Blanquita Nadal,cfr: http://xalapa.gob.mx/wp-content/uploads/2013/12/Acuerdos-Sesion-Ordinaria-29-de-Noviembre-de-2013.pdf para el 23 de abril, en la  presidencia municipal de  Américo Zúñiga Martínez, tomó protesta al Consejo de Crónica, para el periodo 2014-2017, ratificando a los integrantes del anterior consejo.

Ella recordaba con una exactitud su ambiente estudiantil en el Colegio Preparatorio Juárez, de donde egresó en 1943, a sus profesores, compañeros, y el tradicional baile de la Prepa "Juárez" de gran tradición en la pequeña ciudad de Xalapa; solía afirmar que fue la primer vocera del Diario de Xalapa, en septiembre de 1943, el marco del VI Congreso. Nacional de Historia, y vio nacer al vocero de la provincia, la señorita Nadal Castillo, le tocó repartir los primeros Diarios de Xalapa, a los participantes de dicho congreso.

Una de las narraciones que siempre impactó, como de niña a señorita Blanquita tuvo la gran oportunidad de conocer al quinto obispo de Veracruz, el michoacano Rafael Guizar y Valencia, quien desde 1950, se rumoraba su olor a santidad, proceso que inició sus sucesor y finalmente llegó a los altares.

En sus últimos años de vida, Blanquita Nadal, nunca desaprovechó la oportunidad para darnos cátedra de sus años vividos en esta ciudad capital, y haciendo hincapié de la necesidad de recuperar el prestigio de ciudad de las flores, como lo había bautizado el barón de Humboldt en 1804; también  cantaba su entrañaba nació-himno de "noche de luna en Xalapa"  hoy con su partida físicamente deja una honda huella para sus amigos y familiares, gracias al foro de Xalapa antigua se conservan una serie de vídeos en YouTube en la que podemos encontrarnos con nuestra querida Blanquita,  siempre amando a Xalapa.

El  diez de diciembre del presente 2014, falleció en esta ciudad de Xalapa la maestra Blanca Lucia Nadal Castilla, a la edad de 95. Con ella mueren 89 años de la vida de nuestra ciudad. Fueron los años en  que doña  Blanquita vivió en nuestra ciudad. Luego de una rápida agonía, nuestra querida Blanquita retorna a la eternidad, muere en una tarde otoñal de diciembre, en su domicilio de la calle de Benito Juárez #57, en una casa típica del centro histórico de nuestra ciudad. Conversar con la maestra Nadal era todo un placer, por  su extraordinaria memoria, con lujo de detalle, cada una de las narraciones que nos contaba, sobre todo cuando se trataba de hablar del Xalapa del ayer, de la vio crecer, y con ella también la ciudad de las flores, su desarrollo propio del ser humano, pasar de niña a señorita, como también en transformarse en una mujer; era integrante de una familia numerosa. Blanquita tuvo la gran oportunidad de estudiar, elegir una carrera, y sobre todo de ejercer, en el magisterio por muchos años en la Universidad Veracruzana y la Dirección de Enseñanza Media, se llegó el tiempo de jubilarse dignamente. Por espacio de tres décadas Blanquita vivió como jubilada, lo que significó una entrega a muchas actividades amadas por ella, el cultivo de las plantas, la lectura, y participar activamente en la vida cultural de la ciudad de Xalapa. @Hec_Castellanos

 

 

lunes, 23 de septiembre de 2019

Juanote, personaje ilustre




Juanote, personaje ilustre de la región de Xalapa
Por Fernando Hernández Flores

Para las nuevas generaciones (sobre todo aquellas que nacieron a partir de la década de los noventa, del siglo pasado), es un personaje desconocido. Quizás no es un gran hombre de letras, ni un científico, ni un destacado médico, por ejemplo. Pero si es un hombre que dejó una huella profunda entre los xalapeños y en la sociedad que ha vivido en los alrededores de la ciudad capital del estado de Veracruz. Por lo que, en ésta ocasión, comentaremos brevemente sobre el libro “Juanote 1919-2019. Crónica de un personaje de la cultura popular xalapeña en el centenario de su natalicio”, de Vicente Espino-Jara, Cronista de Xalapa e ilustrado magistralmente por Bruno Ferreira.

Bien lo expresa Elissa Rashkin, “… Vicente Espino-Jara, ofrece una visión más amplia de la vida de Juan Herrera Vázquez como reflejo de la cambiante sociedad xalapeña durante gran parte del siglo XX, una sociedad más compacta que la actual, con distintas posibilidades culturales y de sociabilidad. Empezando con un recorrido que ubica el oficio de cargador como una antigua tradición mexicana, Espino-Jara, cronista oficial de la ciudad, traza su evolución como centro administrativo y comercial regional, en el cual el transporte de mercancías tenía su papel fundamental”.

Es el año de 1932, justo cuando cumplía sus primeros trece años de edad, cuando su padre, don Rogelio Herrera Rendón solicitó el permiso y fianza para que a su hijo se le concediera la “licencia como cargador de número, tal vez por aquello que el oficio de cargador era hereditario”. (2019:38). Es así que recibió el número 13. Juanote fue haciendo historia en las distintas calles, en las colonias, en las casas de clase alta, media y baja. Su humildad, sencillez y honestidad hacían que se ganara la confianza de distintas personas de la ciudad. Se volvió apasionado de la música, es cierto, no de cualquier música, sino la de la orquesta sinfónica. Con un oído desarrollado apreciaba cuando algún músico con un instrumento desafinaba en el concierto o en su caso, cuando todo salía a la perfección.

Ahora, habrá personas mayores lo recuerdan y exclaman: “Yo conocí a Juanote”, “Yo lo vi que se ponía por donde está ahora la lotería”, “a nuestra familia nos apoyó para cambiarnos de casa”. En sí, Juanote es un ícono de Xalapa. De él hay un buen documental, se han ofrecido conciertos en su honor, hay pinturas y murales, así como un breve trabajo sobre relieve por la calle de Enríquez.

¡Ojalá retomen la historia de Juanote en las instituciones educativas de la ciudad de las flores! ¡Ojalá y se le realizara una estatua dónde las nuevas generaciones convivan con el buen Juanote, ilustre personaje de Xalapa, que vivió para quedarse en el corazón, en el pensamiento y en la buena manera de ser, de un mexicano con valores y principios. Por cierto, el día 26 de septiembre a las once de la mañana, en el vestíbulo del edificio de la Liga de Comunidades Agrarias, el cronista de la Ciudad, Vicente Espino-Jara impartirá la conferencia sobre la vida de Juanote. No se lo pierda, es jueves de mercado en San José.

Paxkatkatsini (Gracias)
venandiz@hotmail.com
Twitter @tepetototl

MC La encuesta

Carlos  Bernal Romero
Para Alexis
Que es simpatiquísima

Le creo más a mi suegra que a una encuesta
Oído en Iztapalapa

         Desde siempre hacer o tratar de realizar una encuesta no es una tarea fácil para los encuestadores; porque sin importar de lo que  se traten la gente es desconfiada o apática cuando se les quiere aplicar una.
         Así cuando el hombre o mujer le pregunta a otra persona;  por lo general recibe como respuesta un:
         “No tengo tiempo”
o una mirada de indiferencia con un “No” seco y rotundo
         Son las menos las que se detienen y responden:
         “Con mucho gusto”
         En la unidad de “McDonald´s San Juan de Aragón” el gerente le preguntó a dos de sus compañeras:
         “¿Quién de ustedes se anima a realizar 15 encuestas diarias a los clientes?”
         Wendy González parafraseó a Silvia Pinal en “El inocente” y respondió:
         “Yo no porque es dificilísimo”
pero la simpatiquísima y despistada Alexis indicó:
         “Yo sí me apunto”
         La encuesta consistía en que mediante sus teléfonos celulares; los clientes ingresaran a una página de internet de “McDonald´s” los clientes respondieran como veían el servicio de ese restaurante. Después con esa encuesta y en la compra de un alimento o bebida de 15 pesos; les regalarían una hamburguesa.
         Así a pesar que en diferentes momentos el local se encontraba lleno; no resultaría una tarea nada fácil y todo quedaría  en el “Don de gentes” de Alexis para convencer a las personas.
         La tarea la empezó a las dos de la tarde y tres después gracias a su perseverancia, y simpatía había logrado que hicieran 13. Aunque ya estaba cansada se propuso llegar a la meta.
         Se acercó a un señor que estaba con un niño que extrañamente estaba sentado, callado y muy tranquilo y no pedía ir a la sección de niños donde estaban los juegos.
         Le explicó al hombre de que se trataba la encuesta y lo convenció de hacerla. Como sólo le faltaba una:
         La simpatiquísima y despistada Alexis le preguntó:
         -¿Puedo hacerle otra a su hijo?
         Sonrió desconcertado porque pensó que se trataba de una broma y no respondió:
         Era ventrílocuo.

Comedor de la Casa de Dacne
22:00 -23:00 p.m.
21/IX/2019