martes, 5 de abril de 2011

LINCOLN Y LOS DERECHOS HUMANOS




Apuntes de Alfredo Villa Báez, referencias del Dr. Harvey Wish, profesor de Historia en la Universidad de Western Reserve.


Motivado por las ideas que en estos próximos días habrán de plasmarse en una Reforma al Artículo 1° de nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que diligentemente hizo el Congreso de la Unión y que seguramente se habrá de consolidar con la aprobación mayoritaria de las Cámaras Locales de cada Entidad Federativa, es oportuno retrotraer algunos aspectos que dieron origen a la consideración de los derechos humanos y que aún en nuestros días no se han interpretado de una manera real, lo que se ve un tanto ilusorio alcanzar de manera intencional; sin embargo, las enseñanzas que nos han dejado grandes pensadores que registra la historia, reflejan el estilo de vida al que aspira la humanidad, como es el caso singular de Abraham Lincoln, del que en parte mínima tomamos como modelo por el gran cúmulo de acciones que supo prodigar al pueblo norteamericano y que dejó como herencia para el mundo entero. Las Reformas en ciernes del Artículo antes señalado han sido producto de la iniciativa de mujeres de arrojo intelectual, que merecen el reconocimiento de nuestra sociedad. 

Entre 1808 y 1809, dos familias de los primeros colonos de las regiones apartadas de Kentucky, E.E.U.U., que vivían a unos ciento treinta kilómetros una de otra, celebraron el nacimiento de unos niños destinados a unirse en un sino irónicamente extraño. El primero de ellos fue Jefferson Davis, cuya familia se estableció más tarde en la rica zona negra del Misisipi, adquirió haciendas enormes y se convirtió en acaudalada propietaria de esclavos. Davis se elevó hasta llegar a ser presidente de los Estados Confederados de Norteamérica, consagrados a la esclavitud de los negros. El otro fue Abraham Lincoln, hijo de un modesto agricultor, el cual optó por mudarse de la zona esclavista al sur de Indiana y de Illinois. El destino final del joven Lincoln fue la Casa Blanca, al dirigir las fuerzas de la Unión contra los ejércitos confederados de Davis, hasta que todos los Estados Unidos quedaran limpios por completo de la esclavitud.

Es muy probable que Lincoln, al igual que cualquier campesino, dependiente de tienda o abogado autodidacto de su tiempo en Illinois no haya asistido formalmente más de diez meses a la escuela; sin embargo, se creó un delicado estilo de prosa, notable en la literatura norteamericana, y tuvo una percepción aún mayor de los trastornos sociales y de la lucha universal por los derechos humanos. Es indudable que observó la condición del esclavo al conducir un barco río abajo, por el Misisipí, hasta Nueva Orleáns, y aun en sus primeros años de legislador del estado de Illinois luchó porque se aboliera la esclavitud, clamó por la asistencia del pueblo a las escuelas como baluarte de las instituciones libres, y propuso leyes para proteger al pequeño agricultor de las elevadas tasas de interés.

Lincoln jamás fue un radical inclinado a emplear métodos violentos. Aunque manifestó que el trabajo tenía derechos superiores sobre el capital, siempre agregó que éste también merecía ser protegido, pero que no debía ser dueño de la mano de obra en términos de esclavitud. Por otra parte, creía firmemente en el ideal del colonizador de que debería haber igualdad de oportunidades, y en una sociedad dúctil, en contraposición a una sociedad estratificada. “Entre nosotros no hay una clase permanente de trabajadores asalariados. Hace veinticinco años yo era uno de ellos. El asalariado de ayer trabaja ahora por su propia cuenta y contratará a otros que trabajen mañana para él”. Aún en el siglo XXI, bajo el signo de las grandes industrias, este pequeño ideal sobre el espíritu de empresa sigue influyendo en los norteamericanos, porque la sociedad y la oportunidad continuarán siendo fluidas como en la  época de Lincoln. Aunque contemporáneo (más joven) de Karl Marx, para él y para sus coterráneos era completamente desconocida la noción de una lucha implacable de clases.

La temprana celebridad de Lincoln se debió a su habilidad, sencilla y eficiente, como abogado dotado de la capacidad de llegar a las mentes de los hombres del pueblo, y de hacerse simpático a los campesinos que actuaban como jurados. Sus vecinos fronterizos confiaban en él. En ocasiones, al pronunciar una conferencia, su mensaje era a favor de la justicia social. Denunció los incidentes de la chusma de colonizadores registrados en Misisipí y en las proximidades de Missouri, aseverando que la libertad debía ser “labrada en la sólida cantera de la razón”, combinando el “sentido común, la recta moralidad y una reverencia por la Constitución y por las leyes”. Uno de sus colegas recordó más tarde la atracción que ejercía su programa: “Los ojos grises de Lincoln despedían fuego cuando se refería a la esclavitud o vertía cascadas de esperanza y amor al hablar de la libertad, la justicia y el progreso de la humanidad”.

Cuando la Gran Bretaña y Francia abolieron la esclavitud en sus colonias, su ejemplo produjo un gran efecto en muchos antiesclavistas como Lincoln. Al ser elegido para el periodo del Congreso de 1847-1849, se alió a sus miembros del partido whig, para combatir la propagación de la esclavitud hacia el oeste. Consideró que la guerra con México entrañaba meramente una conspiración fraguada por los amos de esclavos, para crear más estados esclavistas fuera del oeste. Por tanto, votó contra la guerra y votó, como manifestó posteriormente, alrededor de cuarenta veces por el Pacto Wilmot, que prohibía la esclavitud en cualquier territorio de México que se anexara.

Este ataque fundamental contra los derechos humanos, que iba más allá a la defensa de la esclavitud en el Sur, movió a Lincoln a pronunciar su discurso político más famoso, que se conoció como “La Casa Dividida”, y que pronunció en Springfield el 16 de junio de 1858:

“Una casa dividida contra sí misma no puede sostenerse. Creo que este gobierno no perdurará si se mantiene, permanentemente, por mitad, en la esclavitud y en la libertad. Confío en que no se disolverá la Unión –espero que la casa no se caiga- pues tengo fe en que cesará su división. Se implantará en definitiva el uno o el otro sistema. Bien sea que quienes se oponen a la esclavitud contengan la propagación de ésta, y la sitúen en un punto en el que la opinión  pública crea que va rumbo a su extinción definitiva, o que sus defensores la impulsen hasta que se implante, por igual, como una disposición legal en todos los estados antiguos y recientes, del Norte y del Sur”.

Posteriormente, al responder a quienes lo acusaban de difundir un documento incendiario, hizo patente que su pensamiento estaba muy lejos de provocar la violencia y la guerra inevitable contra la esclavitud.

El discurso de Lincoln sobre la Casa Dividida indicaba su fe en una democracia en la que predominara la opinión pública, una “idea central” única, como lo expuso, que al correr del tiempo triunfara con el concurso de las ideas. Este pensamiento central en nuestro gobierno había sido siempre el de la igualdad de los hombres. “Y aunque (la opinión pública) siempre ha estado sometida con paciencia a toda desigualdad al parecer necesaria, su labor constante ha significado un sólido progreso hacia la igualdad práctica de todos los hombres.”

Cuando todo el mundo se conmovió al destruir las tropas de la Rusia zarista la libertad de Hungría, Lincoln obtuvo una vehemente protesta pública que condenaba la actitud rusa y alentaba la resistencia. Lincoln se percató del entusiasmo de la opinión pública hacia Louis Kossuth y la lucha húngara, cuando este patriota visitó a los Estados Unidos y fue aclamado por las multitudes que le expresaban su simpatía en las grandes ciudades norteamericanas.

Como presidente, Lincoln se enfrentó a la tremenda realidad de la guerra, a la cual siempre había condenado como incitadora de las peores características de la humanidad: la decepción, la sospecha y la brutalidad. Pero no consideró más alternativa que la resistencia armada a los estados esclavistas y, a pesar de la naturaleza de la guerra civil, cuando el enemigo se encontró con frecuencia puertas adentro, maniobró para conservar, en gran medida, las libertades civiles del tiempo de paz.

Nunca experimentó odio hacia el sur, sólo contra la esclavitud. Su colega de bufete manifestó posteriormente: “En realidad, era muy débil en sus odios. Jamás juzgó a los hombres por la simpatía o la aversión que le producían… Si alguien lo calumniaba o era culpable de un mal trato personal, y resultaba ser la persona idónea para un puesto, se lo otorgaba con la celeridad con que lo hubiese dado a un amigo.”  En la época de guerra, como lo demuestran muchas anécdotas, sentía igual simpatía por el sufrido muchacho confederado, que por cualquier herido de su propia Unión. Una vez, en el curso de una de sus numerosas visitas a los hospitales militares, un soldado agonizante de la Confederación pidió verlo y, contrario a lo que muchos seguramente pensaban, Lincoln se detuvo en su inspección escuchó pacientemente al herido, le preguntó por sus padres y hermanos y permaneció con él hasta su muerte. Desde luego, el confederado fue conquistado por este ser humanitario.

Los críticos se quejaban de que el Presidente era demasiado generoso en sus prácticas de libertar a los prisioneros que estaban dispuestos a jurar lealtad (siempre y cuando sus casos demostraran que podía confiarse en ellos). Intervino para proteger a las tropas negras de la Unión, a quienes sus antiguos amos rehusaban tratar como prisioneros de guerra cuando se encontraban en tal situación. “Vender o esclavizar a cualquier persona, por razón del color de su piel, y no por  cometer violación alguna contra las leyes de la guerra, es una recaída en la barbarie y un crimen contra la civilización de la época”, manifestó. El Sur condescendió en este punto.

Tan pronto como se lograron los objetivos de la guerra, Lincoln estuvo dispuesto a ofrecer una paz magnánima, permitiendo a los confederados regresar en seguida a sus hogares y desalentando casi todos los intentos de castigar a sus líderes. “Veríamos con agrado que Jefferson Davis se escapara del país”, comunicó a un amigo. Su benevolencia se refleja en este discurso memorable:

“Sin mala intención para nadie; con caridad para todos; firme en el derecho que Dios nos permite ver, procuremos concluir la labor en la que estamos empeñados; restañar las heridas de la nación; cuidar a todo aquel que haya intervenido en los combates, así como a su viuda y su prole; hacer todo aquello con lo que pueda lograrse una paz justa y duradera entre nosotros y con todas las naciones.”

La significación de la lucha por la libertad humana, que se libra en todas partes, fue tan bien entendida en Europa como en los propios Estados Unidos.

Este mismo alcance mundial de las ideas de Lincoln se patentiza en el famoso discurso que pronunció en Gettysburg, al exponer que “nuestros padres engendraron en este continente una nación nueva, concebida en la libertad y consagrada al enunciado de que todos los hombres son creados iguales”.  También expresó entonces que la guerra probaría “si esa nación, o cualquiera otra, concebida en esa forma y dedicada a ese fin, puede perdurar”. Exhortó a sus oyentes, quienes lloraban a los muertos caídos en ese lugar, a consagrarse a la inacabada tarea de lograr la libertad “a que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, no desaparezca de la tierra”. Los términos de este mensaje resultan tan oportunos en 2011, como en 1863.

Instituyó normas conciliatorias con países tan lejanos como china y el Japón, los cuales sólo hacía poco tiempo que participaban en el concurso de las naciones modernas.

La política de Lincoln, como adalid de los derechos humanos, había dado la vuelta al mundo.



Carta a mi Hijo



Por Rafael Mario Islas Ojeda


Muy querido Hijo:

Hoy que llegas a tus 14 años puedo decirte que dejas atrás una etapa de tu vida como es la niñez y la pubertad y entras en la adolescencia que te llevará a una de las mejores etapas de tu vida como es la juventud. Creo que por delante tienes unos breves años que deberán servir para que te prepares a enfrentar la aventura de la vida. En esta hay muchas lecciones que aprender para poder disfrutar en plenitud ese don maravilloso que es la propia vida. Sin embargo vivir es un arte, un camino que se recorre minuto a minuto, día a día y que requiere de óptima preparación física y mental.

Cuando nacemos tenemos todo el potencial para hacer de nuestra propia vida una experiencia maravillosa, pero somos materia prima sin procesar, piedra preciosa sin tallar y los dones que recibimos pueden perderse en el proceso de crecimiento si las circunstancias que nos rodean son adversas. Por el contrario, si esas circunstancias son favorables  lograremos aventajar en nuestra formación integral. Es necesario pulirse para alcanzar la perfección.

Esas circunstancias favorables serían las de contar con padres responsables y amorosos que te auxilien en el camino y estimulen tu crecimiento, al mismo tiempo que preparen tus alas para que puedas volar en libertad y responsabilidad cuando llegue su tiempo; también serían aquellas circunstancias en las cuales puedas recibir una educación adecuada. Una buena escuela y profesores que te guíen en el aprendizaje, desde las primeras letras hasta los conocimientos más variados y complejos de una profesión o carrera, que responda a tu vocación y aptitudes, tanto como a tu inclinación, gusto y preferencias. Pero también hay que pensar que el autoaprendizaje es igual de importante y sobre esto volveremos más adelante.

Es decir, la educación a la que se tiene acceso es en gran medida determinante en nuestra vida. "Infancia es destino" y la manera en que ha transcurrido tu infancia será determinante en las actitudes con las que transcurras por la vida. Si en esta primera etapa logras construir y ejercitar tus valores, es decir tus virtudes o fortalezas, en las demás etapas de tu vida: juventud, madurez y vejez, serás una mejor  persona y podrás aprovechar mejor las oportunidades que te de la propia vida, luchar contra las circunstancias adversas y salir triunfante.

 Es curioso que si se piensa en virtudes, la raíz de esta palabra sea "vir""viri" en latín que quiere decir hombre, es decir que las virtudes son las que nos hacen verdaderos hombres: seres de razón e intelecto. Así pues practicar las virtudes es practicar nuestra capacidad de producir efectos benéficos, tanto a nosotros mismos como a los demás. Practicar virtudes es vencer nuestros defectos, luchar contra lo que nos hace débiles y aumentar nuestras fortalezas.

En el lenguaje religioso cristiano las virtudes cardinales[1] es decir axiológicas o fundamentales son cuatro: Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza. Mientras que las virtudes teologales son tres. Fe, Esperanza y Caridad. Comenzando por la Fortaleza, analicemos juntos las primeras virtudes. Tratando de contestar a las siguientes preguntas: ¿Qué es la Fortaleza? ¿Para que sirve la fortaleza? y ¿Cómo se consigue la fortaleza?

¿Qué es la Fortaleza?
La Fortaleza es la firmeza de ánimo en el obrar y la principal energía del carácter, por ello es la principal virtud. Un carácter fuerte y templado será tu principal arma y mejor amigo en las luchas de la vida.

¿Para que sirve la fortaleza?
La fortaleza robustece la voluntad para no renunciar en la lucha por conseguir el bien que se busca y llegar a las metas que se proponen. Sirve para no permitir que las dificultades ni las pasiones sean un obstáculo para que viva la vida con plenitud y satisfacción de espíritu.

¿Cómo se consigue la fortaleza?
La suma de los esfuerzos de cada día es la mejor manera de alcanzar la Fortaleza. Pequeños actos de voluntad son actos de Fortaleza. No se requiere de esfuerzos sobrehumanos sino de actos que lleven paso a paso a convertir la voluntad en un hábito. Así como el deportista entrena día a día para fortalecer sus músculos y ejecutar con técnica y habilidad su paso, golpe, carrera, salto, etc. El día de su competencia logra ejecutar con el mejor rendimiento su habilidad.

Como puedes ver la Fortaleza se conquista mediante diversas formas de las que lo más importante son dos medios: Prevención y Resistencia. Prevenir el obstáculo o la pasión que nos debilita, P. Ej. La flojera, el desánimo, el cansancio, la inconstancia, la ociosidad, etc. Resistir con: Constancia, Perseverancia, Voluntad, Ilusión. Ánimo, etc. Recuerda siempre que la constancia es diaria; y la perseverancia es por toda la vida.

Prevenir es defender una meta, eliminando obstáculos. Resistir es contar con la firmeza necesaria para no retroceder en el camino hacia la meta. Prevenir  es tomar la iniciativa contra el enemigo: flojera, desanimo, inconstancia, etc. Encontrar lo que me da ventaja sobre ese enemigo, porque ya lo conozco y se que puede llegar a atacarme. Esto evita que me tome por sorpresa.

Resistir es soportar el ataque del enemigo cuando nos sorprende, lo cual es difícil y heroico, resistir antes que abandonar el bien, constituye el acto principal de la virtud de la fortaleza. Hay en el camino de la virtud gran número de obstáculos y de dificultades que es preciso superar con valentía si queremos llegar hasta las cumbres. Para ello es menester  mucha decisión en emprender el camino de la perfección cueste lo que cueste, mucho valor para no asustarse ante la presencia del enemigo, (obstáculos) mucho coraje para atacarle y vencerle y mucha constancia y aguante para llevar el esfuerzo hasta el fin sin abandonar la lucha, toda esta firmeza y energía tiene que proporcionarla la virtud de la fortaleza.

La Fortaleza se apoya en la PERSEVERANCIA[2] a lo largo de la vida y en la CONSTANCIA día a día.

La Fortaleza  se conquista por medio de PREVENCIÓN Y RESISTENCIA y ¿Cómo resistir? Teniendo un Plan de Vida con objetivos a corto, mediano y largo plazo y con tener identificado el defecto dominante, que es el que pone obstáculos a nuestra fortaleza, generalmente la INCONSTANCIA. Y  ¿cómo prevenir?  Con un Plan de actividades diarias que me lleven al objetivo.

Los vicios opuestos a la Fortaleza, generalmente son la INCONSTANCIA, el TEMOR o  COBARDÍA, la INDIFERENCIA  y el DESALIENTO

La PRUDENCIA
La prudencia enseña al hombre a discernir lo que es bueno o malo, para seguirlo o rechazarlo. Según la definición original de Aristóteles prudencia significaba “conciencia” o sea comprender la diferencia entre el bien y el mal pues viene del griego “phronesis” que significa comprender. Otra versión dice que viene del latin “pro videntia” o “providencia,” “ver por adelantado.”

Ser prudente es pues ser observador, es descubrir, advertir, y comprender, es no dejarse llevar por el primer impulso, sino pensar antes de actuar. Es fácil entender que un hombre prudente huye del peligro si se ve amenazado de muerte y no por ello debe vérsele como cobarde. El tener valor y prudencia no están reñidos. Vivir es saber elegir y eso aplica para todo en nuestra vida.

En estos tiempos la competencia que experimentamos a diario en la vida y en el trabajo nos enfrentan a menudo en un entorno agresivo al que no hay más remedio que combatir, y el que si conseguimos conquistar podemos utilizarlo en nuestro provecho. Poseer una sabiduría práctica nos puede proporcionar la prudencia y cautela necesarias para resolver con éxito cada uno de los retos que se nos presentan, de ahí que la Prudencia no sólo es una virtud sino un arte que hay que cultivar.

Por ejemplo ser prudente en el hablar, no hablar con exageraciones ni superlativos, para no faltar a la verdad y para no deslucir la propia cordura. Las exageraciones  no son buenas  y dan indicio de falta de conocimiento y hasta de mal gusto. La finalidad principal de la prudencia, decía el sabio Baltasar Gracián, “es no perder nunca el verdadero sentido de las cosas ni la compostura, se debe ser tan dueño de sí mismo que ni en la mayor prosperidad ni en la mayor adversidad nadie pueda criticarle a uno por haber perdido la compostura y el lugar que se debe tener.


La Templanza es una virtud que conduce a evitar toda clase de excesos, el abuso de la comida, del alcohol, del tabaco y de las medicinas. Por ejemplo si una persona en estado de embriaguez, o por afición inmoderada de velocidad, pone en peligro la seguridad de los demás y la suya propia en las carreteras,  su grave falta se debe a la falta de templanza. Pero también se requiere la templanza para evitar dominar apetitos o vicios que nos echan a perder. Cultivar la templaza es un fruto del espíritu y el que lo hace aprende a dominarse a si mismo, lo que te ayudará en muchas circunstancias de la vida.

Fíjate Marco que en la familia y en la escuela se transmiten Valores, los hay de diferentes tipos, como los que te acabo de describir como virtudes, pero hay muchos más algunos un tanto abstractos, como por ejemplo, el amor a la patria o patriotismo, el civismo que es el cultivo de virtudes cívicas o de ser un buen ciudadano y otros muy prácticos y objetivos como la constancia, el orden, el aseo, la autodisciplina u otros que nos brotan naturalmente como el amor a la familia, la amistad, etc. Hay que ir escogiendo aquellos que debes cultivar y hacer propios. Hoy sólo te escribiré de algunos de ellos tan distintos como son: el respeto, el trabajo, la honestidad y la buena salud.

El Respeto. Este debe ser a ti mismo y a los demás. Si te respetas a ti mismo, si te valoras, puedes respetar mejor a los demás. Respetar lo que otros creen, lo que les gusta y pedir que nos correspondan de igual modo.

El Trabajo. Trabajar siempre con ganas y de buen humor, saber que al final hay una recompensa que va desde la satisfacción de cumplir con un deber, hasta la satisfacción de alcanzar una meta, aprobar un examen, u obtener un beneficio real y una recompensa. Además, el trabajo salva a muchos del fracaso, eleva y satisface al propio espíritu. Sólo se triunfa en la vida a través del esfuerzo propio, nadie hará por ti lo que tú no hagas por ti mismo.

La Honestidad. Esta comienza también por si mismo, no engañarse creyendo que engañar un poco, mentir un poco, robar un poquito no hace daño, pues si engañas en lo poco, mañana lo harás en lo mucho; si dices mentiritas después no te costará trabajo decir grandes mentiras; o si robas un peso o un juguetito no puedas hacerlo después en mayor cuantía, hoy en día hay muchos malos ejemplos y los que no son honrados se enriquecen pero tarde o temprano su deshonestidad es vista por otros y su descrédito es mayor.

El Ejercicio físico. Este sirve para mantener el cuerpo sano y la mente despejada y en pleno funcionamiento. No sólo es recomendable sino necesario hacer ejercicio todos los días, o al menos tres veces a la semana sobre todo ahora que entras en una etapa de desarrollo y crecimiento. Si adquieres ahora ese hábito te servirá para toda la vida, un deporte es bueno, pero al menos se debe correr o caminar, te puede divertir mucho si haces algo que te guste
A tu edad es bueno hacer deporte con compañeros de tu misma edad, los juegos de conjunto como el básquetbol y el fútbol te ayudan a integrarte a un mundo de compañerismo y camaradería, donde algunas amistades pueden durar para toda la vida. Sobre todo es muy importante para descansar de las tareas o de los juegos del video, la computadora etc. No dejes nunca que la pereza te impida disfrutar de los beneficios de ejercitar tu cuerpo y mantener tu salud, que es uno de los bienes más preciados de que puedes disfrutar en la vida.

También quiero dejarte para que reflexiones algunos refranes como son los siguientes: Mente sana en cuerpo sano. Mas vale prevenir que tener que lamentar. El que persevera alcanza y  La ociosidad es la madre de todos los vicios.

Recuerda por último que “No se nace hecho hombre, más que en lo biológico.” Cada día uno se va perfeccionando en lo personal, hasta llegar al punto más alto, a la plenitud de cualidades. Algunos nunca llegan a ser hombres cabales, siempre les falta algo; otros tardan en hacerse como diría Baltasar Gracián un hombre sabio.

Para despedirme sólo espero te pueda ver cuando arribes a los 19 años, y estés ingresando a la Universidad, en la carrera profesional que cumpla más las expectativas de lo que quieres hacer en la vida. Entonces volveremos a reflexionar por el camino que hayas recorrido hasta ese momento. Recibe un fuerte abrazo y la bendición de tu padre.






[1] Cardinal viene de la palabra latina “Cardis” que significa eje, gozne, o bisagra.
[2] Un buen ejemplo de perseverancia son los descubrimientos científicos y los inventos, bueno ¡hasta los juegos!.

La educación infantil ¿es un derecho o una necesidad?




Por: Carlos A. Vásquez Gándara y  Lourdes C. Moreno Salazar

Actualmente la educación de los niños es una necesidad y un derecho: primero debemos decir que es una necesidad porque en esta nueva era de la tecnología  está surgiendo una sociedad diferente y de la misma manera el sistema capitalista trae consigo la transformación en la economía, lo que a su vez afecta a la población menos favorecida, ya que las madres de familia ante la situación económica difícil que se vive en este momento se ven obligadas a trabajar, por- que el sustento familiar que aporta el padre de familia  no es suficiente, así es como surge la necesidad de ver quien cuidará a los hijos; segundo, en otras circunstancias hay padres que dejan a sus hijos encargados a familiares,  pero en ocasiones estos no prestan la atención adecuada a los menores, es por esto que el menor tiene derecho a que le den el cuidado debido y la atención que necesita para su desarrollo pleno y normal, ya que algunas personas tienen desconocimiento de los cuidados que requiere un niño en edad lactante y maternal, como ejemplo tenemos al niño que necesita que lo lleven al baño, al que necesita que le den de comer, etc., pueden ser muchos los factores que intervengan en estas situaciones que se dan en la vida diaria de las familias, donde hay niños que dependen del cuidado de otros.

Así es que por razones diversas en la sociedad, la primera infancia necesita ser atendida mientras los padres trabajan.

Es por ello que la educación infantil temprana tiene gran importancia, ya que su extensión es para las niñas y niños más pequeños, pero esta educación tiene un carácter asistencial, de tal manera que a través del cuidado o del juego, se hagan explícitas las intenciones educativas que promuevan las diferentes capacidades del ser humano.
Es un derecho de los niños, sobre todo de los niños de familias desfavorecidas que necesitan acceder a oportunidades que vayan más allá del juego, las vacunas y el vaso de leche; es decir, oportunidades para descubrir y desatar sus mejores posibilidades sin límites predecibles, libres de toda pretensión homogeneizadora, ciertamente bien intencionada pero restrictiva e injusta.

Ahora, replanteando la tarea del educador, ésta se hace más compleja. De los procedimientos lineales planificados y esquematizados, así como de las rutinas que son factibles en su aplicación, deberán dejarse a un lado las metodologías que han sido elaboradas de manera generalizada; por lo que deberá darse apertura a las ideas innovadoras en la implantación del aprendizaje creativo, a las actividades diversificadas ricas en repertorio, enfocadas a la estimulación temprana del niño en los procesos de aprendizaje que adquirirá en el futuro. Puesto que los niños tienen diferentes formas de aprender, su evolución de maduración varía entre unos y otros, así como también las metas de cada niño pueden variar y no necesariamente todos lograrán en la misma medida ni de la misma manera los objetivos planteados para el curso. Por lo que corresponde al rol del educador, el cual debe tener conocimiento de la diversidad de los niños, con distintas capacidades para el aprendizaje, éste deberá planificar su trabajo de acuerdo al ritmo de desarrollo de cada uno de los menores, hacia el estímulo de sus potencialidades y capacidades, para lograr el desarrollo de sus habilidades, físicas, intelectuales, afectivas, sociales y morales.
 
Si todos los niños tienen un potencial, con independencia de su condición étnica o social, necesitaremos identificarlo y, al mismo tiempo, darle oportunidades para que se desarrolle sin restricciones y se oriente a potenciar nuevos y distintos aprendizajes (Gardner, 1998).
También debemos tener en cuenta que los niños independientemente del contexto en que se encuentren, son capaces de desarrollar habilidades propias a sus necesidades; sin embargo, es un derecho que tengan acceso a una enseñanza formal de desarrollo infantil, en entornos diferentes al familiar, para garantizar el desarrollo de manera armónica y acorde con las propias necesidades infantiles. 

La educación infantil como un apoyo social a las prácticas educativas familiares.

 Hablar de educación infantil implica involucrar a los padres de familia y a la escuela, distinguiendo que el aprendizaje escolar es formal porque  permite desarrollos específicos, sobre todo en el aspecto simbólico. Los estudios sobre la lectura conjunta de libros,  como dice Bruner (1986, Vila, Cortés y Zanón, 1987), y el aprendizaje que se da en el contexto familiar son informales. Sirven para desarrollar el lenguaje, la narración y el diálogo, pero con ciertas limitantes, dependiendo del contexto social-familiar. De lo que resulta que ahora los padres tengan interés y preocupación por el desarrollo de capacidades y habilidades de sus hijos, ya que en muchas ocasiones muestran inseguridad en el cuidado que dan a sus hijos  y por esta razón creen importante la incorporación a edad temprana de los niños a la educación formal.

A esto debemos agregar que también hay padres que lo ven más como una necesidad de ayuda debido a que trabajan y porque no tienen el tiempo para cuidar y atender a sus hijos, ya que el trabajo que realizan les absorbe muchas horas. Así pues, son muy diversas las razones que tienen dichas familias favorecidas y desfavorecidas, para enviar a sus hijos a recibir educación infantil.
Es evidente que los problemas de las diferencias sociales afectan enormemente a las familias menos favorecidas, por eso es de gran importancia que estos niños asistan a recibir educación formal para el desarrollo de habilidades, para que en el momento en que pasen a un siguiente nivel de educación, no se vean con limitaciones en su aprendizaje que les provoquen problemas de personalidad, es decir, que los haga vulnerables al fracaso escolar, a la exclusión social y a la marginación.
Entonces, es por esta razón que la educación debe darse de verdad en un contexto de desarrollo que sea continuación del familiar, como bien lo dice Bronfenbrenner (1987), quien lo denomina mesosistema, y como también lo expresa Ignasi Vila (2000). En este sentido se hará evidente que el educador tendrá que involucrar a los padres en las actividades escolares de los menores para mantener una relación estrecha entre escuela y familia, como complementariedad de las actividades escolares y la casa, así el niño sabrá que los aprendizajes adquiridos en la escuela no deberán ser aislados sino para aplicarlos en su beneficio.
Hablemos ahora de esa complementariedad del contexto familiar y la escuela, puesto que en la familia se adquieren costumbres y hábitos que provienen de su pasado, es decir, se tienen prácticas que aplican en su vida diaria aunque no programadas, pero que están presentes y arraigadas. Obviamente al mandar a sus hijos a los centros educativos infantiles, éstos ya tienen  programas establecidos con fines específicos para el beneficio de los menores, que deberían ser acordes a los que la familia espera para sus hijos, pero en muchas ocasiones los padres lo que menos quieren es verse involucrados en la interacción del niño con la escuela, porque creen que son actividades complejas y sienten apatía por desagrado o falta de interés, que en realidad se consideraría por falta de conocimiento del proceso.
Es posible que los usuarios encuentren un centro educativo adecuado a sus necesidades, pero siempre tendrán que participar en la enseñanza de los niños, ya que uno de los objetivos planteados en todos los centros de educación infantil es  hacer partícipes a los padres en la formación de los niños.
Es importante hacer referencia a las prácticas de vida que la familia realiza diariamente como las costumbres que tiene sobre la alimentación, lo cual influye en los niños, ya que así los enseñan a comer sea o no correctamente, los hábitos de higiene que tienen con su persona como es el baño diario, el aseo de los dientes, vestirse, etc., asimismo los hábitos de limpieza en su hogar y entorno, todos estos aspectos que se refieren a la salud y a la formación del menor son un factor importante que se relacionará con los demás aspectos de la vida, así como en la formación integral, lo cual reflejará el niño y el joven en el futuro.
Finalmente, la familia es fundamental para la formación de los hijos, ya que es la parte que más influye en el crecimiento y el comportamiento de éstos, por lo tanto, la escuela se debería de encargar de influir en las prácticas inadecuadas que usan los niños, para que su crecimiento y desenvolvimiento pudiera mejorar su propia vida.
Bibliografía
Gardner, Howard, 1998, “Inteligencias múltiples. La teoría en la práctica”. 1ª edición. Barcelona. Paidos Iberica.
Ignasi Vila, 2000, “Aproximación a la educación Infantil: características e implicaciones educativas”, Organización de los Estados Iberoamericanos, Revista Iberoamericana de educación, número 22, Abril, Río de Janeiro.

El Conquistador penitenciado*




Marcelo Ramírez Ramírez

        Al gran hombre lo cercaba cada vez más estrechamente la ambición y envidia de quienes deseaban alejarlo para ocupar su lugar. Pero no hablaremos de ello para no alargar más estos comentarios, ni del fin triste que tuvo en España, cuando quiso hacer valer sus méritos ante el rey Carlos V y, después de un breve período de buenas relaciones con éste, terminó siendo relegado y despreciado, no sólo por el poderoso monarca, sino por los miembros de su corte, empeñados en verlo como un simple aventurero. El soberano español, según Cortés, había olvidado muy pronto haber recibido más territorios del Conquistador de México que la herencia junta de todos sus antepasados. Recordemos, en cambio, una anécdota realmente graciosa sobre algo que le aconteció al Conquistador y que nos enseña a lo que están expuestos aquellos que se pasan de vivos.

        Esto sucedió cuando recién  había  terminado  la  conquista de
México. Don Artemio describe el triste espectáculo de una civilización en agonía y de otra que empezaba: “las almas de los indios estaban trémulas. La ciudad era una ruina informe. No habían quedado templos, ni palacios, ni fortalezas, ni casas, ni jardines. No había ya piedra sobre piedra”.17  Era necesario reconstruir la ciudad, ahora bajo  el  criterio  y  requerimientos  de  los  españoles  y había que

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17.- DEL VALLE-Arizpe, Artemio.  Andanzas de Hernán Cortés.  México; Editorial Diana, 1979.  p.  221.
devolver a los habitantes el gusto por la vida, organizarlos bajo los principios morales de la “verdadera religión”. Esto último era aun más difícil pues el hilo de las tradiciones a que los indios estaban tan apegados se había roto abruptamente y éstos no alcanzaban a salir de su estupor, no les cabía en la cabeza que su mundo ya no existiera. En su desesperación se iban a los montes, se refugiaban en las selvas, buscaban mantener en secreto sus prácticas para no ser castigados. De parte de los conquistadores, la brutalidad de los hombres de espada se mitigó en parte con la bondad de los hombres de la cruz; los frailes se dieron a la tarea de enseñar el evangelio y debe reconocerse que lo hicieron muy bien, aunque no sin cometer atropellos como la quema de códices y destrucción de ídolos y templos. A veces, en su celo por servir a Dios, desesperados ante la resistencia pasiva de los indios, también aplicaban castigos. El combate a la ignorancia y a la idolatría alcanzó el rigorismo que creen justificado los que están absolutamente convencidos de su verdad. Los betlemitas, por ejemplo, se especializaron en la educación de los nuevos súbditos, aplicando aquella infalible receta de “la letra con sangre entra”. El saldo final, con todo, favorece a las Órdenes dominio de los amos. 

        A Cortés le gustaba aparecer ante todo mundo como un verdadero devoto; le convenía por razones políticas y por lo demás, quizá efectivamente lo era a su manera. Hombre de su siglo, tenía firmemente arraigada la convicción del castigo eterno para quienes hacían mal en este mundo y procuraba evadir o paliar la justicia divina con misas, donativos a los templos, limosnas para los pobres y asistiendo puntualmente a los oficios religiosos. Como estaba previsto por consejo suyo el castigo de azotes públicos a quienes no cumplieran con esta obligación, Cortés ideó, poniéndose de acuerdo con ciertos frailes, cometer a propósito la falta para ser penitenciado. Sería una gran lección; así podrían constatar todos que nadie escapaba a la ley por encumbrado que fuera, ni el gran Conquistador. Y como fue acordado, se hizo; cierto día Cortés llegó tarde a misa ante la expectación de los asistentes. Lo que pasó después lo cuenta don Artemio con el tono gracioso y un tanto irónico que el asunto merece:

        “Al terminar la misa salió un fraile con largas disciplinas de canelones al enflorado presbiterio, y llamó con tono seco a don Hernando, quien con los brazos cruzados y la cabeza baja se le fue acercando lento y humilde y se arrodilló luego a sus pies, besándole la cuerda del hábito que ponía una interrupción blanca en el pardo sayal… españoles e indios estaban azorados; no cabían en sí de asombro. Se quedaron inmóviles, viendo con ojos trémulos y ardientes cómo el fraile comenzó a descargar recios disciplinazos en la espalda de Cortés, cargando tanto la mano de santo furor como en la de los indios, y hasta parecía que con él andaba más pesada en los azotes.

        …Los golpes levantaban anchos cardenales y le matizaban la carne de sangre. Buen jubón de azotes le estuvo tejiendo el bendito fraile; era más tupido de lo que se convino. Algún resentimiento oculto contra Cortés enardecía el entusiasmo de aquel seráfico siervo de Dios. Cortés ya no podía más con esa furibunda azotaina. Por lo bajo le dijo:

        “-No apriete tanto la mano, padre, que esto no va de veras.

        -Tan de veras va -le respondió con igual tono-, que por angas o por mangas llegó tarde vuesa merced a misa. Quien tal hizo que tal pague. Eso es lo mandado”.18

        Muchas otras anécdotas se cuentan de Cortés en la obra de don Artemio del Valle Arispe, de la cual sería muy positivo que la SEP hiciera un tiraje de miles de ejemplares para provecho de nuestra juventud. Sería una manera de mantener vivo el sueño de Vasconcelos de crear lectores de buenos libros, pues en la letra anidan los sueños del espíritu; ahí permanecen esperando que alguien les de vida. Conviene preservar el pasado en su riqueza, no para quedarnos en él, porque el ser humano debe cumplir su cita con el futuro, más para hacerlo también necesita saber quién es y de donde viene.

*La personalidad polifacética de Hernán Cortés. Cuarta y última parte.




18.- DEL VALLE-Arizpe, Artemio.  Andanzas de Hernán Cortés.  México; Editorial Diana, 1979.  pp.  231,232.

SIUATSINTLI, TLALI IIXIK MUJER, OMBLIGO DE LA TIERRA






Juan Hernández Ramírez*



I

Siuatsintli,
ti kauitl tlen to tlachialis
ipampa ti xiktli
tlen ika tlaljtipaktli tech saloua.

Tlen tech tlatskiljtia ti kuetlaxkolxiktli
iuan ika yolistli tech iljpia.

Chikauak tlamantli iuan tlen pitsaktsij yolistli.

Ti tlajtolnanakatl iuan ayoliamitl
tlen techchiua ipan tonemilis titemikij
ipan tlalxolonkaj iuan tlaljpotektli.

Siuatsintli,
ti tiokuatitlamitl. Tlasaloli
ika Totiotsitsij. Tenepantlaj kamanali
tlen tlitl iuan ejekatl.

Siuatl, tepetl, totiotsij.

Tlen tech kalakilia tlatiochiual ostotl,
tech chichitia, tech piki, tech tlakentia,
tech kualanka ita,
tech yoljneki,
tech tlasojtla.

Tlakamej,
san tipiuimej
tlen Xochitiotsin tlatiochiuali.

Siuatsintli,
tlaj ax ta nikanij
ax kipiaskia atoyal atemitl
payankasochimej chokoxtik eliskia intlapal
nochipa seseskapaj eliskia tonatij itlauil.

Siuatsintli,
tlaj axkanaj tiitstoskia,
ax eljtoskia yoljnekili
iuan tlanekili.

                                 Totiotsij axkanaj itstoskia,
niun ketsaljtik temej,
noso tiokuitlatl tepostli.
Nojia axonkaskia
kualantli, niun xochimej,
atemitl, kuatitlamitl,
tonatij, niun ejekatl…

niun maseualjmej.

Axkanaj tlatiochiuali eliskia
tlapialjmej ayoliamitl,
niun atlajtli kipajpakaskia
tlen to ixtiol sokiotl.

Axkanaj eliskia tonana tlali
iuan axkipiaskia chichiualatl
tlen nochipa tlatolonkaj ichiij.

Axonkaskia yolistli
niun yayauik chichimej tlen tepaleuiskiaj
tech apanoltisej mikilisatenoj.

Axkanaj monekiskia
mitl ompa tijmajauilis
yolojtli.

Tlaj axkanaj itstoskia siuatl,
tlali iixik,
axonkaskia niun se tlasaloli
tlen ipan tlajtipaktli iuan tlatiochiuali,
tlen ipan yolistli iuan mikilistli,
in xochitl iuan kuikatl.










                                  II

Siuatsintli,
nochi notlakayo mits temoua;
axkanaj kiasi tlauili no ixtiol
tlaj axkanaj tijpia ekauili
tlen momako mestli.

No ixtiol kitemoua mo siuatlachijchiuali
mo chiichiual tlakilotl
iuan yejyektsij motsintamal.

Uiuipika no tenxipal ipampa majmaui
auatl ikuayo tlejos
tlen chokolatl momets.

Mits temoua nomaj,
mits assij
iuan kitektiyouij tlajkayotl
tlen mokamako,
mochiij istayoj tamaxokotl
iuan tlaijlamikili ueyatl
tlen mo kuatitlanyo.

Nikileuia ni mo uauatatsas
ipan mo kuaxanko tepejpechtli
iuan ipan no kuetlaxo nijmachilis
tlen nekaualistli chachatik tlakuapili.

Tlen moojui kineki kimatis no nakas
iuan kemaj mits melaua
ipan kamaktli uiuinakaj okichnekmej
kitemouaj ipan motlakayo
eksitok alaxox tlen mimiyauatl
tlen mo tenxipal kipia.

Mopankamati no nakas
nech ijlia tlen tlauelchiua tlakualchiualoyan;
tlen tsaktok siuamasatl moijyokuili;
tlen mo tsinpeste
itsintlaj tepetl xitlani
kemaj tijtemoua pepeskayotl
ipan yeuali.



                                 Mits pantia no tlaijnekuili
ipampa se matsojtli eksitok tijuika
ipan mokuej tlatentli,
iuan tlen motsonkaltipaj xochitl,
san nech nextiliaj
ojtli
tlen kikajtejtok mo pepestik ikxi
petlatl itempaj.


                                 III

Mits temoua nochi no tlakayo
iuan san kampa ueli mits melaua,

ikon axkanaj tieliskia ta

tlaj san atl tieliskia,
tlali, ejekatl noso tlitl;

ikon tiachiok;

ti yeuali  iuan tlanestli
ojtli iuan nekaualistli
mekatepostli iuan tlakaxoxojkayotl
kokolisyotl iuan nekilisyotl
yoljnekili iuan xochitlajtoli.

                            
                                 IV

Siuatl ikonej,
kuatinij tlatskintli
tlen ipan yoljtok tlali tlakajtokej.

Tech notstokej ikon ti tlachijchiuasej
tech ijlisej tiyoljtokej
ipan  ni xopantlaj tlali
iuan uaktok sesejkauitl.

Ti konemej yaljua ti eljtoyaj
iuan tech pijki kiauitl
ipan abril mestli
ika se achi tlaxkali.

Kiaseselij tlaauetstli
neka tepexijko iuan tetlaj
iuan ojtipaj tij melajkej
moskaljtijtok sinmili.

Selik ayojtli eksitoya
iuan tiokuatitlan papalomej
ipan uaktok tlali kueponkej.

Mochijtok ueueyakojtli
iuan kemantika kototsij,
ikon kamanaloua ika ejekatl
no uampoyouaj nikin asik tlen yajeya
iuan no uampoyouaj tlen nouaya nojaj itstokej.

Ti mo kamauijtokeya
tlen tojuantij toxayak
iuan tlen sekinok.

Ika ti motiochjijtokej totiotsij
Chikome xochitl
tlen kipia chikome itlakayo sintli.

Ti kijtojtokej
tlen tojuantij tlajtoli
inik axkanaj tijtekiuiyaj,
iuan ni ki ixpatlatij
tlen nanatiketl-siuatl
to tlaljnantsij.


MUJER, OMBLIGO DE LA TIERRA
                      
                                  Mujer,
eres el instante de nuestra mirada
porque eres el ombligo
que nos une al mundo.

Eres el cordón umbilical que nos funde
y nos amarra a la vida.

Forma dura y sutil de la existencia.

Eres la palabra hongo y manantial
que nos hace soñar a cada paso
en el polvo y en la humedad de la tierra.

Mujer,
eres el monte sagrado. La unión
con los dioses. Diálogo entre
el viento y el fuego.

Mujer, montaña, deidad.

Cueva ritual que nos penetra,
nos cubre, nos cobija, nos amamanta,
nos repudia,
nos adora,
nos ama.

Los hombres
solamente somos el complemento
del ritual del Dios de las Flores.

Mujer,
sin tu presencia
el río no tendría remansos;
sepia sería el color de las rosas;
la luz del sol sería invierno eterno.

Mujer,
sin ti,
no existiría el amor
y el deseo.

                                 No existiría dios,
las piedras preciosas,
ni el metal amarillo.
Tampoco existiría
el odio, las flores,
los ríos, las montañas,
el sol, el viento…

ni la humanidad.

No sería sagrado
el manantial de las bestias,
ni el arroyo lavaría
la suciedad de nuestros ojos.

La tierra no sería nuestra madre
ni tendrían leche
sus senos de montículo eterno.

No habría vida
ni perros negros que ayuden
a cruzar el río de la muerte.

No sería necesario
disparar la flecha dos veces
al corazón.

Sin la mujer,
ombligo de la tierra,
no habría ninguna conexión
entre lo sagrado y mundano,
entre la vida y la muerte,
la flor y el canto.

                                  II

Mujer,
todo mi cuerpo te busca;
mis ojos no encuentran la luz
si no tienes la sombra
de la luna en tus manos.

Mis ojos buscan tu forma de mujer,
tus frutales pechos
y la hermosura de tus nalgas.

Mis labios tiemblan de miedo
al subir el tronco de la encina
de tus piernas de chocolate.

Mis manos te buscan,
te encuentran
y van cortando la fruta
de tu boca,
la ciruela salobre de tus pechos,
y la marina nostalgia
de tus montes.

Me gusta arrastrarme
en el liquen de tu regazo
y sentir en mi piel,
el áspero retorno del silencio.

Mis oídos quieren saber de tus caminos
y cuando te encuentran,
zumban abejorros en la enramada
buscando en tu cuerpo
el panal de naranja madura
que tienen tus labios.

Mis oídos hablan de ti,
me dicen del tráfago de la cocina,
de tu respirar de cierva atrapada,
de tu ropa íntima
que se desliza montaña abajo
cuando buscas la desnudes
de la noche.

                                 Mi olfato te encuentra
porque llevas una piña madura
en el filo de tu falda,
y las flores en tu pelo,
no hacen mas que señalarme
el camino
que han dejado tus pies descalzos
en la orilla de la estera.

                                 III

Todo mi cuerpo te busca
y te encuentra en cada lugar,

pero no serías tú

si sólo fueras agua,
tierra, viento o fuego;

pero, eres más que eso;

eres noche y amanecer
camino y silencio
cadena y libertad
dolor y ternura
amor y poema.

                                 IV

Hijo de mujer,
racimo de árboles
nacidos de la tierra viva.

Hemos sido llamados para construir,
para decir que vivimos
en esta tierra de primaveras
y de inviernos secos.

Ayer fuimos niños
y la lluvia nos arropó
en el mes de abril
con un pedazo de tortilla.

El chubasco calmó su sed
por barrancas y pedregales
y en el camino encontramos
la milpa de maíz crecida.

La calabaza tierna había madurado
y las mariposas del Cedral
brotaron de la tierra seca.

El camino ha sido largo
y corto en trechos,
pero en pláticas con el viento
encontré amigos que ya se fueron
y amigos que aún están conmigo.

Hemos platicado
del rostro que es nuestro
y del que es ajeno.

Hemos orado con nuestra deidad
Siete Flor
del maíz que tiene siete cuerpos.

Hemos dicho
que la palabra es de nosotros
pero que no la practicamos,
y esto va cambiando el rostro
de la mujer-madre
la tierra nuestra.

* Juan Hernández Ramírez va sobre el camino produciendo más poesía. Está preparando un nuevo libro de poemas en versión bilingüe náhuatl-español llamado Tlalxiktli, Ombligo de la tierra, del cual ofrecemos a nuestros lectores como primicia este poema, que es el primero de los que integran el citado libro.