miércoles, 23 de febrero de 2022

Frente al discurso política: lectura reflexiva

 


Por Raúl Hernández Viveros

 

No comprendo del desplazamiento de la literatura

 por la cursilería que ni siquiera se toma la molestia de la complejidad

Carlos Monsiváis

 





 

Acuarela: Miguel Angel Morales

 

Hay que comenzar  por revisar las propuestas de algunos historiadores que transformaron la evolución del pensamiento en México. También examinar la situación del análisis sobre el rechazo a la lectura por placer. La mayoría de las personas lo atribuyen  a  las insuficiencias de los niveles anteriores, durante el proceso del aprendizaje en las escuelas. Advertir el casi nulo fomento a la lectura, por lo cual se deja la responsabilidad de la lectura obligatoria a los alumnos. Las soluciones que se proponían eran de carácter institucional: programas de tutoría, talleres de lectura y redacción que acompañan la educación superior.

Ahora el propósito es ubicar obras magistrales, y buscar  posibles soluciones. Los cursos se iniciaban con la introducción del concepto de alfabetización académica. La lectura de bibliografía específica permitía comprender que la alfabetización no es una habilidad básica que se construye de una vez y para siempre, sino un proceso que comienza en la infancia y se prolonga en la vida adulta, un continuo de desafíos presentes cada vez que enfrentamos un tipo de texto con el que no hemos tenido experiencia previa.

En la actualidad, existe una excelente producción científica y académica acerca de la problemática de la cultura del trabajo universitario. Por lo tanto, es conveniente la comunicación, confrontación y discusión respecto de la enseñanza de la lectura, como una forma alternativa de democratización y alfabetización del conocimiento.              

La alfabetización inicial, general, adquirida en la escuela primaria y secundaria no resulta suficiente para enfrentar las exigencias que plantean la introducción en un nuevo campo de conocimiento. Se trata ahora de adquirir una nueva alfabetización, que ha sido  denominada alfabetización académica, la propia y particular de cada ámbito disciplinario y de la que deberán apropiarse los alumnos en su trayecto de formación como lectores.

La educación superior exige modos de leer y de escribir diferentes de los demandados en los  tramos previos de la escolaridad, corresponde a las cátedras enseñar el  conjunto de nociones y estrategias necesarias para participar en la cultura discursiva de las disciplinas así como en las actividades de producción y análisis de textos requeridos para aprender en la universidad.

      Acuarela: Miguel Angel Morales

 

En la enseñanza de la lectura y la escritura en el aula universitaria puede detectarse la preocupación de los docentes por las dificultades de los alumnos para comprender y producir los textos que las cátedras demandan; problema que atribuían mayoritariamente a las insuficiencias de la enseñanza media y a la apatía de los estudiantes. Además de los verdaderos salarios mínimos con los cuales sobrevive la mayoría de los mexicanos.

 Anteriormente se discutía cómo enseñar a leer y escribir en el aula universitaria, se proponía analizar la estructura característica de las secuencias textuales más utilizadas en la educación superior, con el objeto de establecer relaciones entre la  forma de organización del discurso y las modalidades de lectura para que propiciaran su comprensión. Se trataba de orientar la actividad lectora de los alumnos. Al mismo tiempo, identificar la modalidad textual y proponer estrategias de lectura. La comprensión de un texto argumentativo (hipótesis, argumentos, contra argumentos, refutación) exigía estrategias de comprensión  diferentes de las usadas para un texto explicativo-expositivo (presentación, planteo del problema, análisis, solución).

    Se analizaba desde la experiencia personal de los participantes el comportamiento típico del lector voluntario y del lector obligado. Este último, al serlo por imposición externa, carece de propósitos personales que lo orientaba en la selección e interpretación de la información. Se aproximaba al texto para apropiarse de su contenido y reproducirlo y no para hallar respuestas a preguntas auténticas. El acto de leer, ante la ausencia de un por qué y un para qué explícitos y significativos, se vaciaba de sentido, con la consiguiente desmotivación y restricción del esfuerzo que inevitablemente demanda la lectura.

          Se ejemplificaba con las asignaturas correspondientes, incluidas en el plan de estudios de las distintas carreras. La realización de observaciones y prácticas en instituciones o ámbitos comunitarios no sólo estimulaba el interés  por la lectura de los materiales indicados sino que generaba la demanda de otras fuentes de consulta. Además la necesidad objetiva de la comprensión de textos explicaba, ni siquiera causaba interés a los alumnos por la búsqueda de alternativas bibliográficas.

         El comportamiento habitual de los lectores voluntarios era la exploración sobre cada libro. Revisar y mirar las portadas, contraportada, índice, prólogo, cuadros, gráficos, expresiones importantes, citas y notas, permitían entrar en el texto realizando anticipaciones sobre su contenido y sobre los propósitos y el enfoque del autor. La extensión de esta práctica a las situaciones de lectura obligada impedía la comprensión del material, y se recurría a la repetición de párrafos.

          Durante el desarrollo del proceso cognitivo, el análisis de la propia experiencia como lectores enmarcaba la reflexión sobre sus intervenciones en la comprensión o decodificación. Los participantes leían textos expositivos y literarios con el propósito de analizar las estrategias lectoras que utilizaban y permitían su adecuación a las circunstancias, el tipo de texto de que se trate, según que incidían sobre la comprensión. Esta actividad permitía a los docentes vivenciar las dificultades que experimentaban los alumnos en situaciones de lectura obligatoria y advertir la conveniencia de repetirlas en el salón de clase, y por supuesto  no se lograban las condiciones propias de la lectura voluntaria.

            Para posibilitar la transposición de los contenidos del curso al aula, se pedía a los participantes  que eligieran un material de lectura obligatoria que presentara dificultades de comprensión y fuese relevante para el aprendizaje de la materia y lo llevasen como tarea obligatoria acompañada por los reportes, y resúmenes como información escrita.

De esta manera nace la necesidad de impulsar una lectura por gusto que permita la distinción entre lo importante del contenido y lo que no es, y precisamente ampliar la ubicación entre la voluntad libre y la obligación por la lectura. Por lo tanto, hay que reactivar la libertad de la lectura a las obras. Respaldar  o fomentar que se lea por placer.  Abrir los caminos de la imaginación impulsar la memoria, destacar la percepción artística y ampliar el vocabulario, al mismo tiempo que hacer funcionar el interés del sentido por la escritura.

            Al vincular el desarrollo de la metodología sobre  la comprensión de la lectura, con la elaboración de propuestas cognitivas de enseñanza, brota  el aprendizaje de otras palabras. Los lectores informarán acerca de los propósitos y niveles que  guiarán la exploración crítica,  contextualizaran al autor y a la obra, orientaran la selección y organización de la información pertinente, promoverán la activación y ampliación de los saberes previos necesarios para interpretar lo leído (conocimientos acerca de la lengua, del tema específico, del mundo).

Acuarela: Miguel Angel Morales

 

 

 

           De todos estos aspectos, los docentes seleccionarán los que considerasen más relevantes de acuerdo a los objetivos asignados a la lectura. Las actividades tendientes a favorecer el ingreso y el recorrido del texto deberán responder a su modalidad organizativa y a los propósitos de la lectura. Con ese fin, se analizan y ejercitan distintas estrategias de comprensión: identificación de palabras-clave; graficación del contenido mediante mapas y redes conceptuales, diagramas, cuadros comparativos; análisis de la superestructura; reconocimiento de la macroestructura; clasificación de párrafos según su función en el texto; interpretación de vocabulario en contexto; formulación y/o respuesta a interrogantes. 

             La educación estética comienza desde la fundamentación de la lectura, constituye un recurso para mejorar le selección de obras, que requieren de la concentración para lograr el dominio de la atención. Hay que insistir en la memorización de pequeñas poesías, y pasajes breves de prosa porque con esta interacción se puede fomentar el arte de pensar. Cultivar la expresión oral y escrita. Aumentar el vocabulario. Despertar el gusto literario y crear el hábito de la lectura. 

También generar la reflexión acerca del por qué y el para qué de la lectura. El espacio de las conceptualizaciones, desarraigadas de los fenómenos y procesos que describen y explican, ofrecerá su capacidad transformadora del pensamiento y la acción de los estudiantes, cuyo nivel de comprensión suele detenerse en la dimensión textual (reconocimiento de las proposiciones que constituyen el texto y de algunas de sus relaciones) y no alcanzan la dimensión crítica, convirtiéndose en un sistema de relaciones desde el que es posible analizar la práctica, fundamentarla y transformarla.

Acuarela: Miguel Angel Morales

 

II

Desde hace varios años, tuve el proyecto de escribir una serie de retratos en donde pudiera haber hecho la descripción de algunas personalidades literarias que conocí durante el desarrollo de mi existencia. Desde luego, mi propuesta sólo intentaba dejar constancia y tributo sobre algunos de mis maestros más significativos que acompañaron mis años de aprendizaje. Etapa que todavía prosigue hasta que aparezca el instante de extraviarme en los rincones de la memoria, cuando las palabras se escondan detrás de las montañas de libros y revistas.

            Por lo tanto, en esta ocasión voy a referirme, con bastante brevedad, sobre un destacado amigo y fuente de inspiración; desaparecido físicamente, pero presente con nosotros a través de la lectura de sus trascendentales investigaciones literarias y enseñanzas sobre el inmenso placer de la literatura. Con el respaldo de Luís Mario Schneider, se abrió la oportunidad de consolidar la compañía de un formidable grupo de la Facultad de Letras de la Universidad Veracruzana.

            Para mi resultó todo un acontecimiento conocerlo y admirar su elegante figura, el tono argentino en sus conversaciones, y su profundo amor por la literatura. Recuerdo el entusiasmo que inculcó en las aulas universitarias, y principalmente en las reuniones que se prolongaban horas después en su casa de la capital veracruzana. Por supuesto, quedé asombrado por su conocimiento de las letras de Veracruz. Luís Mario Schneider ya había realizado la búsqueda de las obras completas de nuestro poeta veracruzano Jorge Cuesta, al lado de Miguel Capistrán.

            No obstante, comenzó a mostrarnos la importancia de leer la literatura realizada por los cronistas, quienes dejaron constancia del  descubrimiento,  conquista y choque entre  dos culturas diferentes. Luego encabezó el deslumbramiento hacia los valores de la literatura mexicana del XIX, posteriormente abarcó un examen crítico con el estudio de las principales aportaciones, que hizo la novela de la Revolución mexicana. Creo que fueron los cimientos de una metodología y la construcción de un marco teórico sobre las profundidades en el conocimiento de las letras mexicanas.

Al mismo tiempo, Luís Mario Schneider organizó una serie de actividades culturales para enseñarnos a leer ante el público. Un recital inolvidable fue el que bajo su dirección, estuvo dedicado a la poesía prehispánica y surrealista, lo cual abrió mi pensamiento en dirección a otros rumbos de la fantasía, la estética y la creación literaria. Sin embargo, lo mejor estaba por llegar. Esto lo representó un acontecimiento importante.

Un día en el salón de clases, Luis Mario Schneider comenzó a ofrecernos las posibilidades en el proyecto de estudiar y leer las obras de Rubén Darío. La presencia del creador del Modernismo en tierras veracruzanas, rindió sus frutos con la ubicación de algunas fotografías, como simples recuerdos de su visita a Teocelo y Xalapa. De la capital veracruzana pudieron rescatarse algunos recibos de hoteles y bares, en donde Rubén Darío estampaba su firma que luego iban a cobrarse a la tesorería del Estado.

            Posteriormente, vino a informarnos sobre le existencia del movimiento Estridentista, en la capital veracruzana. Fue el descubrimiento, que advirtió una mina de oro de las letras mexicanas. Por lo tanto organizó al grupo de sus estudiantes para que, en primer lugar, hicieran las fichas correspondientes de los libros y documentos, que entonces conservaba el archivo de la editora de Gobierno del Estado de Veracruz. Espacio cultural que aparte de realizar publicaciones oficiales, también editaba obras literarias, y donde hicieron los libros y revistas estridentistas. A mí me tocó hurgar en algunos números y las paginas de la revista Horizonte. Por primera vez leí fascinado un cuento de Antón Chéjov, traducido especialmente para dicha publicación, que tenía el subtitulo de “Revista de actividad contemporánea”. En verdad, fueron contemporáneos de los movimientos literarios a nivel mundial.

            Manuel Maple Arces reunió en Xalapa a este puñado de precursores de las letras nacionales, continuadores, cultivadores y promotores del futurismo italiano, y al mismo tiempo de la visión literaria de Vladimir  Mayakovsky.  Fueron asombrosos sus proyectos que intentaron mostrar el rostro estético del movimiento intelectual posterior a la Revolución mexicana. Indiscutiblemente, fue increíble para mí en aquella parte lejana de mi juventud, el poder tener en mis manos libros, manifiestos, y hasta partituras musicales de otra de las creaciones del Estridentismo, como fue el jazz-danzón. Además de conocer grabados y pinturas de Leopoldo Méndez, Jean Charlot, Roberto Montenegro, y Ramón Alba de la Canal, entre otros artistas gráficos.

            En aquellos años estudiantiles, yo visitaba constantemente el taller de Ramón Alba de la Canal, uno de los sobrevivientes del Estridentismo. En cierta ocasión, apareció la figura alta y de piel rosada de Germán List Arzubide. Al lado del cuerpo pequeño de Ramón Alba de la Canal, el autor del libro El estridentismo, resultaba como un gigante. Los comparé con David y Goliat, a quienes imaginé que intentaban enfrentarse en un duelo literario, que les permitiera a los dos comenzar a recordar fragmentos de pasajes y actos culturales realizados            en la capital veracruzana.

            También en aquellos años de efervescencia literaria, planeaban construir una estatua de Manuel Maples Arce, en pleno centro de Xalapa. Años más tarde, luego de la desaparición física de los últimos sobrevivientes estridentistas, se cumplió el proyecto.  En pleno centro de la ciudad, inauguraron un torso de bronce con el rostro del poeta de Papantla. Pero casi de inmediato, el busto de  Manuel Maples Arce, fue robado, y hasta la fecha en su lugar permanece una enorme caja metálica, en donde se esconde un transformador de la Comisión Federal de Electricidad,  como verdadera expresión y ejemplo de la propuesta estridentista.                  

Con nuestras aportaciones realizadas en fichas bibliográficas y resúmenes de lectura,  Luis Mario Schneider publicó años más tarde los libros El estridentismo o una literatura de la estrategia,[1] Instituto nacional de Bellas Artes, 1970, y El estridentismo, México 1921-1927, UNAM 1985.   En sus páginas estudió y recopiló una fundamental antología de las voces esenciales del movimiento literario más valioso fuera de la   capital mexicana en aquellos años. Desde los números de Actual, con los manifiestos  hasta la ubicación de textos narrativos, poéticos y de ensayo.

            Hay que señalar que el compatriota de Luís Mario Schneider, Jorge Luís Borges, en 1925, hizo una lectura crítica del libro Andamios interiores, el cual Manuel Maples Arce dio a conocer en 1922. Sin duda alguna, este fragmento de Inquisiciones[2] demostró la inteligencia del autor de  El Aleph.  Vale la pena volver a revisarlo para darse cuenta del impacto que tuvo el Estridentismo, en aquel periodo,  de la vida literaria de América Latina y de España.

En primer lugar, Jorge Luis Borges reconoció cierta, o más bien alguna admiración por Manuel Maples Arce. Por lo tanto, dicho esto consideró indispensable llevar a cabo una crítica sobre el libro Andamios interiores. Entre las acotaciones señaló la variedad de sensaciones logradas, por ejemplo: “En el piano automático / Se va haciendo la noche… Un incendio de aplausos consume las / lunetas… Yo soy un punto muerto en medio de la / hora / equidistante al grito náufrago de una / estrella”. Jorge Luis Borges entonces recordó la rejuvenecida metáfora de Quevedo que dijo a las estrellas: “Vosotras de la sombra voz ardiente”.

Sin embargo, en nuestros días todavía, el Estridentismo no ha provocado le erupción del Popocatépetl, tampoco desbandar a los totoles académicos, y menos urbanizar los gallineros literarios, o construir nuestros propios andamios interiores. Fue un movimiento artístico interdisciplinario que se inició el 31 de diciembre de 1921 en la ciudad de México, tras el lanzamiento del manifiesto Actual Nº1 por Manuel Maples Arce. Participaron Arqueles Vela, Germán List Arzubide, Salvador Gallardo, Germán Cueto, Ramón Alva de la Canal y Leopoldo Méndez, quienes constituirían el grupo estridentista.

En 1925, se establecieron en Xalapa, donde realizaron una gran labor editorial, cultural y educativa bajo los auspicios del gobernador de Veracruz Heriberto Jara, hasta que éste fue depuesto y el grupo se disolvió, en 1927. Como ya se advirtió el Estridentismo enlazaba algunas propuestas del futurismo de Marinetti, con la irreverencia Dadá, y la rebeldía de Mayakovsky. Entre sus revistas, destacaron Ser (1922), Irradiador (1923), Semáforo (1924) y Horizonte (1926-1927).

La presencia vital del grupo Estridentista en la capital veracruzana, representó el impulso creativo de inventar la Atenas, ciudad a donde llevaron el escenario del Café de nadie, las tertulias literarias, y el amor  por las ediciones de libros y revistas. La glorificación dramática de inventar otra estética, después del movimiento armado de 1910. Demostrar la sátira y  el humor de los lemas extraordinarios desprendidos de sus manifiestos.

“¡Viva el mole de Guajolote! ¡Chopin a la silla eléctrica!, o ¡Muera el cura Hidalgo!”. El proyecto de glorificar el espectáculo de la Revolución mexicana, llevar lo cotidiano hacia el espacio de la creación literaria,  y ensayar alternativas en las artes plásticas, literatura, o música, en las cuales irradiaron algunas tendencias artísticas fuera de los localismos y fronteras del horizonte hispanoamericano.  Mi agradecimiento al artista Miguel Ángel Morales por sus acuarelas sobre los protagonistas del Estridentismo.

Acuarela: Miguel Angel Morales

 

 



[1] Schneider, Luis Mario. El estridentismo o una literatura de la estrategia, México, Conaculta, 1997.

[2] Editorial Seix Barral, Biblioteca Breve, México, 1994

EL AMOR EN LA DRAMATURGIA DE ALEJANDRO CASONA. (II)

 


“Nuestra Natacha.”

Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez.

En el año 1931 a Alejandro Casona le encomendaron la dirección del Teatro Ambulante y Teatro del Pueblo, este proyecto lo llevó acabo de manera magistral recorriendo pueblo tras pueblo en la España de la preguerra civil, el propio dramaturgo sobre esta bella experiencia declaró: “Recorrimos los artistas, muchachos estudiantes y yo –declaró entonces Casona –, en días de fiestas, domingos y vacaciones, pueblos y aldeas próximos a la capital y a varias otras provincias. Era un teatro como el que pasa en la carreta del Quijote: sencillo, montado casi siempre en la plaza pública, con un escenario levantado con madera toscas por los propios muchachos artistas. Los trajes eran muy sencillos, realizados con un gasto mínimo de unas pesetas, y el carácter general de este teatro era la belleza, predominantemente lirica,  aliándose con las antiguas canciones populares corales y los romances tradicionales… Si alguna obra bella puedo enorgullecerme de haber hecho en mi vida, fue aquella; si algo serio he aprendido sobre pueblo y teatro, fue allí donde lo aprendí. Trescientas actuaciones al frente de un cuadro estudiantil y ante públicos de sabiduría, emoción y lenguaje primitivos, son una tentadora experiencia.”

La guerra civil española puso fin a este bello proyecto cultural, no obstante, en esos años de Teatro Ambulante se escribieron obras, se presentaron clásicos de la dramatúrgica universal, y en el caso particular del Alejandro Casona, escribió una obra de teatro que se estrenó en Madrid en1936 titulada: “Nuestra Natacha”, donde parte de la historia narra románticamente la experiencia del Teatro Ambulante, incluyendo temas como el amor, la solidaridad de los estudiantes, se realiza una fuerte crítica contra el autoritarismo, contra ese sociedad rígida, insensible, algunos personajes representan a las nuevas generaciones con ideas modernas, progresistas, y por otra parte están los personajes que encarnan a una España que seguía anquilosada en el pasado y no quería salir de él, de hecho, el resultado de la guerra nos enseñó que por varios años más triunfó el pasado sobre el futuro, la dictadura sobre la democracia, el autoritarismo sobre la libertad, sin embargo, aunque los dogmatismos en momentos se impongan, aunque los populismos, el fascismo, la intolerancia, triunfen; también es verdad que el mal nunca reinará de manera permanente y más porque la esencia del hombre es luchar por la libertad, aspirar a la igualdad, los hechos nos demuestran que siempre ha sido así, y seguimos siendo así, hoy a nosotros nos toca bregar contra la opresión, la uniformidad, el fanatismo, la terquedad, y una manera de hacerlo es acercándonos a este tipo de teatro liberador, critico, humanista, romántico, un teatro que podría parecer quijotesco, empero, ¿Acaso no es la ilusión de una mejor vida la que día a día nos inyecta de energía para ser mejores en lo individual y social? Sí, creo firmemente que esa es la esencia del hombre por materializado que parezca.   Por lo tanto, se abre el telón y conozcamos la historia de “Nuestra Natacha”.

La pieza teatral se compone de tres actos, aquí nos encontraremos con varios personajes sobresalientes, claro está que todos giran en torno a Natalia Valdés, “Natacha”. Los estudiantes viven en la residencia de estudiantes de Madrid, Natacha es la primera mujer de España en doctorarse en Ciencias Educativas, todos sus compañeros están felices por ella, Santiago que es Rector de la Universidad y amigos de los Estudiantes es los personajes que se siente más orgulloso por el logro de Natacha, el motivo de esta enorme felicidad son los orígenes de la bella y singular Natacha, lo platico.

Natalia quedó huérfana de niña y sus tutores decidieron enviarla al reformatorio de las Damas Azules, aquí la aún niña fue tratada inhumanamente, cuenta Natacha que el reformatorio se asemeja más una cárcel que a un lugar donde puedan educarse a los jóvenes con amor y buenos principios. Natacha recuerda su infancia y primera juventud con terror, tristeza, y siente un enorme agradecimiento por el tío Santiago, ya que el Rector fue quien la liberó de ese monstruoso centro de supuesta educación y formación de jóvenes. Uno de los estudiantes llamado Lalo se está encargando de organizar el proyecto del Teatro Ambulante, Lalo es un joven pudiente, se percibe como buena persona pero inestable, eso sí, muy activo y solidario con sus compañeros estudiantes, Lalo y otros compañeros le dicen a Natacha que el Teatro Ambulante se presentará en al reformatorio de las Damas Azules, esta noticia puso helada a Natacha, sus recuerdos son muy dolorosos y lo que menos quisiera es regresar a ese lugar, de pronto, en la historia aparece un personaje llamado Sandoval, este busca a Natacha y le dice que el patronato del reformatorio de las Damas Azules la han elegido para que sea la nueva directora del reformatorio, Natacha al inicio duda, pero como le aceptaron las condiciones que ella pedía para dirigir el reformatorio, al final aceptó el proyecto de la dirección.

Antes que Natacha emprenda el viaje para dirigir el reformatorio Lalo le expresa su amor, ella lo rechaza y le hace ver que ese amor que él dice tenerle no es más que vanidad: “¿Por qué no le busca un cauce social a esa alegría, a esa fe en la vida que le desborda siempre?”Lalo decide no darse por vencido e intentará demostrar a Natacha que sus sentimientos son sinceros, en el segundo acto Natacha llega al reformatorio y empieza a llevar a cabo una serie de reformas que causaron muchas incomodidades al personal administrativo, maestros, y toda persona que trabajaba en el reformatorio, pero a las educandas las reformas las tenían felices, se eliminaron los castigos severos, se trataban a las educandas con respeto, se les preguntaban sus inconformidades, deseos, propuestas, por supuesto que en una sociedad cerrada este tipo de reformas incomodaron mucho, los jóvenes estudiantes encabezados por Lalo llegaron al reformatorio y presentaron una obra de teatro titulada: “Balada de Atta Troll”, obra inspirada en el poema satírico de Heinrich Heine.

Todo lo anterior sucede en el segundo acto, ya para el tercero Natacha empezará a tener fuertes problemas por las profundas reformas efectuadas en el reformatorio y la despedirán del cargo, aquí aparecerá nuevamente la figura de Lalo, quien con sus hechos le demostrará a Natacha que si bien es un joven alegre, en momentos no serio y  poco responsable, tiene muy claro no sólo que la ama, sino que las buenas obras que están realizando como generación deben seguir adelante, tanta es la nobleza, buena disposición y actitud de Lalo, que logra hacer que Natacha se enamore de él:

“Don Santiago. –Ese muchacho te quiere de verdad. Natacha. –Lo sé; y esa es mi angustia. Porque yo también lo amo, tío Santiago. Aquí le he conocido bien: un alma siempre abierta; el primero en la alegría, el primero en el trabajo. Un hombre. Lalo no tenía más que el gran pecado de nuestra generación: pensar que el corazón no es elegante, y tratar de esconderle siempre. ¡Y cuanta fecundidad posible, cuanta nobleza humana se nos ha ahogado a todos ahí debajo! Santiago. –Y queriéndole así, ¿le vas a dejar marchar? ”

El Teatro Ambulante dirigido por Alejandro Casona terminó en el año 1936, las estúpidas y estériles guerras siempre acaban con muchas cosas de valor, aun así, Natacha y Lalo se siguen amando y el Teatro del dramaturgo Alejandro Casona sigue triunfando y cabalgando…he aquí.

 

Correo electrónico: miguel_naranjo@hotmail.com

Twitter@MiguelNaranjo80

Facebook: Jose Miguel Naranjo Ramirez.

 

 

 

 

 

 

 

EL AMOR EN LA DRAMATURGIA DE ALEJANDRO CASONA. (I)

 


“Otra vez el diablo.”

Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez.

Cuando nos acercamos a la literatura española y escuchamos el nombre: “Generación del 27”, inmediatamente pensamos en Federico García Lorca, Rafael Alberti, María Zambrano, Jorge Guillen, Miguel Hernández, y conforme seguimos investigando la lista de integrantes se antoja interminable y más porque esta se divide en artistas de diversos campos; pintura, escultura, cine, poesía, y dentro de esta amplia lista de nombres insignes se encuentra el de Alejandro Casona, quien fue uno de los grandes dramaturgos de esa famosa generación, un personaje que vivió exiliado en México, Argentina, regresando en la etapa final de su vida a España y dejando una valiosa obra dramatúrgica que en su momento fue muy representada, e incluso en la actualidad su teatro se sigue leyendo por el valor literario y por la forma tan cautivante en que aborda temas como el amor, el bien, el mal, la resistencia ante la tiranía, la voluntad del hombre, créanme que sus piezas teatrales son pequeñas pero absolutamente atrapantes y en este mes abordaremos el tema del amor e iniciamos con la obra titulada: “Otra vez el diablo.”

La pieza se compone de tres jornadas y un amanecer, a simple lectura y comentario podría pensar y afirmar que el tema medular es el amor, y sí, lo es, pero tal como en la vida misma el amor no llega sólo acompañado por bellos momentos, el amor real no es como un cuento de hadas, el amor real está acompañado de difíciles instantes, dudas, resistencia, valor, y no sé si al final alcancemos ese concepto de amor que siempre buscamos y anhelamos, pero renunciar a esa ilusión seria como renunciar a vivir, y más si recordamos que nacemos con la vida temporalizada.

Lo anterior lo podremos meditar mejor adentrándonos a la historia. Nos encontraremos con tres personajes claves: un Estudiante, la Infanta, y el Diablo. El Estudiante (graduado en Salamanca) en la primera jornada es asaltado por una banda que interesantemente está integrada por ladrones y gente intelectual, o por lo menos estos asaltantes son personas cultas que leen novelas, saben de gramática, poesía, permanentemente critican a la autoridad que los gobiernan, son ladrones que buscan la justicia y están cansados de la miseria en la que vive el pueblo y, sobre todo, de la abulia, de ese conformismo, de esa falta de voluntad por cambiar su realidad: “Capitán de los bandidos. –Los caminos están bien claros: aquí los que quieren defender la justicia y el derecho; los otros, que vuelvan a fundirse en la masa anónima.”

Una vez despojado de sus pocas pertenencias el Estudiante se encontrará con el Diablo, platicarán tranquilamente, el Estudiante le dice al Diablo que ni piense que lo engañará, que lo ha estudiado y sabe todas sus artimañas, además, en España el Diablo es un personaje muy temido, conocido, y se encuentra en todas las casas, de hecho, es más nombrado que cualquier otro personaje real o imaginario, de pronto, el Diablo se despidió del Estudiante y éste se encontró con la Infanta, ambos quedaron enamorados a primer vista, la bella joven regresó a su castillo al lado de su padre el Rey de España y ella enfermó, algunos decían que era de amor, otros por brujería, mientras ella padecía en su palacio, el Diablo volvió a encontrarse con el Estudiante:

“Estudiante. –Es la Infanta, amigo Diablo; está demasiado alta. Diablo. –Cobarde. Cuando se es joven y pobre no hay cosas altas. Sube.  Estudiante. –Imposible. Ella está enamorada. Y enamorada de un hombre que ni siquiera conoce; de un capitán de bandoleros. Diablo. –También tu puedes ser capitán de bandoleros. Estudiante. –¡Yo! Diablo. –Tú. Si ella te soñó con ese traje, que importa. Póntelo y adelante. Estudiante. –Imposible…No veo el camino. Diablo. –Yo te empujaré, Yo seré para ti la bruja de las ambiciones; la que grita a los hambrientos: “¡Macbeth, tú serás rey, tú serás rey! Estudiante. –Imposible…No veo el camino. Diablo. –El camino ya lo tienes hecho; te lo dejó ella misma y te dejó en él su pañuelo para que no te perdieras.”

El Diablo se hará pasar por Dr. En teología llamándose Mefistófeles y será consejero del Rey, por cierto, el Rey está preocupado por la salud de su hija y por la estabilidad de su reino, le comenta a su nuevo y brillante consejero le diga qué hay que hacer para calmar los rumores de una posible revolución debido a que el pueblo tiene hambre y está sufriendo la terrible pandemia de la peste, Mefistófeles le dice que ni se preocupe, que ese pueblo hambriento e ignorante no se rebelará, que son como niños y en caso de ser necesario provoque una guerra para que el pueblo tengan en que entretenerse, el Diablo afirma que el pueblo piensa en esas revoluciones porque viven en el ocio, pero si les inventamos guerras o cualquier otro distractor, pensarán en todo menos en destronar a su rey…

El Diablo convertido en teólogo y en brillante consejero del Rey fue acrecentando su poder en la corte y tenía influencia en la Infanta, él le dijo que su enfermedad era una enfermedad literaria, es decir, amor, y que era normal que sintiera esas sensaciones, le habló del primer beso y claramente se nota que el Diablo le fue preparando el escenario al Estudiante para que llegara, enamorara a la infanta y dirigiera el reino, en todo el pueblo se rumoreaba que el futuro del reino estaría en las manos de un joven valiente, un brillante Estudiante que será todo un héroe.

Un día el Estudiante ingresó a la casa del Rey y se encontró con la Infanta, él le pidió un beso y ella accedió, al poco tiempo nos encontraremos con el Estudiante y el Diablo en una hostería dialogando amenamente, no tengo la menor duda que el Estudiante ama profundamente a la Infanta, el Diablo le ofrece ayudarlo para que consiga su gran amor, mientras tanto, el Rey expide un edicto donde se compromete ofrecer la mano de su hija al gran héroe que logre matar al Diablo, ya que este es el culpable de todos los males que le suceden a España, el Estudiante sabe que al Diablo no se le puede matar con acero, la única arma que podría tener contra él sería su voluntad, es decir, actuar con honor, con lealtad a sus principios y valores. ¿Qué sucederá? ¿Cómo obtendrá el Estudiante el amor? ¿Triunfará el bien o el mal? ¡Siempre el Diablo!, la culpa de todas nuestras desdichas la tiene el pobre Diablo, de poco sirve nuestra voluntad, otra vez el Diablo… El telón queda abierto, el final es maravilloso.

Correo electrónico: miguel_naranjo@hotmail.com

Twitter@MiguelNaranjo80

Facebook: Jose Miguel Naranjo Ramirez.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Javier Ortiz, el hombre sabio de Altotonga

 


Por Fernando Hernández Flores / Tepetototl*

 

Iba caminando por la calle Juárez y posteriormente subí por Clavijero. A unos cuantos metros de distancia logré ver a mi amigo. Aceleré los pasos.

-       ¡Maestro Javier! ¡Javier! (Le hablé un poco fuerte pero con respeto).

 

Él se detuvo y nos fuimos a tomar un café cerca de su casa. Fue de las pocas veces que degustaríamos un café veracruzano distanciados del pleno centro histórico de la ciudad. Sostenía con su brazo derecho, dos libros. Quizás los acababa de comprar o lo más seguro es que lo estaba leyendo. De esos libros que no son fáciles de localizar en las librerías de Xalapa, Javier siempre muy culto y muy humano. En sus ensayos académicos siempre había citas de los escritores con los que convivía y debatía a través de las letras. A Ortiz Aguilar lo podías leer en la Revista Cultural Tlanestli o en el espacio periodístico de la Academia Mexicana de Educación Sección Veracruz, de la cual fue presidente y miembro distinguido.

 

Javier me permitió aprender de él. No me dio clases en la Universidad Pedagógica Nacional, pero se llevaba con la mayoría de los que fueron mis asesores. En ciertos momentos, me comentó sobre Altotonga y Lupe, aquel magnificó ensayo que escribió su amigo cercano Carlo Antonio Castro. Entre su amplio conocimiento, su ingenio, su sarcasmo y las bromas que no podían faltar, pasábamos las horas charlando con el buen Javier Ortiz Aguilar. Desde la Coordinación de Unidades de la UPN coordinó proyectos académicos que le encomendaban los directores de esta honorable institución formadora de maestros como fueron: Miguel León Díaz del Guante, Ventura Peña Bello, Javier Novelo Gamboa, entre otros.

 

Después de alejarme del aula como alumno, Javier me invitó a escribir en el espacio de la Academia y de la UPN. Hasta nos poníamos de acuerdo, quien participaría una semana y quien en la próxima. Yo sabía en determinados momentos si desde alguna unidad de la UPN habían enviado un artículo para su análisis y su publicación. Estar cerca de Javier era tener que acelerar la mente y prender todas las  antenas posibles.

 

En otros momentos, me citaba en Humanidades para tomarnos un café o desayunar juntos, y platicar incansablemente. Así fui frecuentando a la Universidad Veracruzana, de la cual he tomado cursos, talleres y distintos diplomados. Hasta me siento parte de esta gran institución.

 

De Javier Ortiz, Javier Novelo, Reynaldo Ceballos, Víctor Vázquez y Alberto Ruíz Quiroz fui su aprendiz en la Academia Mexicana de la Educación y en la UPN, de la cual no soy miembro pero si fui un asiduo asistente de sus actividades académicas que realizaban constantemente, en aquellos ayeres que no se olvidan. Pasaron los años y Javier se jubiló de las Universidades a las cuales les entregó parte de su vida. Fue un filósofo de la historia, fue un apasionado de las letras. Tenía conocimiento de distintos temas, hablaba de todo y estaba bien informado.

 

Javier emprendió el vuelo de las águilas, regresó a su origen pero esparció una semilla especial que seguirá dando frutos más allá de las fronteras. Cuando el amigo Javier por cuestiones de salud decidió dejar el cigarro, lo hizo; cuando Javier decidió dejar el vino, lo hizo. Javier fue un gran escritor que vivió su vida de manera tal, que en ningún instante perdió su esencia, su raíz, porque eso lo hizo ser un hombre verdadero.

 

Ese día del café, platicamos sobre el libro “Andanzas Interculturales de Tepetototl” de mi autoría, que había presentado junto con Víctor Vázquez y Lizardo Enríquez, en aquel febrero del año 2020 en las instalaciones del Colegio Preparatorio, gracias al apoyo del cronista de la ciudad, Vicente Espino-Jara y del Colectivo Café Literario que dirige el poeta Luis G. Mendoza.

-       En unas próximas ediciones, voy a realizarle algunas modificaciones al libro (le comenté).

-       Veo que has crecido, vas madurando (mencionó).

Javier nos deja sus enseñanzas extra escolares. Javier Ortíz, es el hombre sabio de Altotonga. La ciudad de Xalapa lo recibió con sus brazos y desde esta histórica ciudad se le despide, a quien ha dado un paso más, hacia la trascendencia y la inmortalidad. Descanse en paz, Javier Ortiz Aguilar.

 

(*) Escritor veracruzano de un rincón del Totonacapan.

Correo: venandiz@hotmail.com Twitter: @tepetototl

El pensamiento pedagógico en la antigüedad

 


Gilberto Nieto Aguilar

El hombre (como especie) aprendió a expresar sus ideas a través de símbolos y jeroglíficos y, más tarde, de alfabetos y palabras escritas. Pudo, entonces, transmitir sus múltiples legados culturales, porque el género humano no es homogéneo. Es, más bien, diverso. Bastante desigual. Heterogéneo, a pesar de las semejanzas que su propia naturaleza humana le impone. Así que el origen de la educación se mezcla con el principio de la historia.

Esos legados culturales, transmitidos de alguna forma por interés social para conservarlos, corregirlos y renovarlos, debían ser aprendidos. Y esa educación es “un fenómeno que puede asumir las formas y las modalidades más diversas, según sean los diversos grupos humanos” (Abbagnano y Visalberghi, Historia de la Pedagogía, FCE. México, p. 11).

Desde la Antigüedad Clásica, ambas tareas (conservar y renovar) fueron asumidas de manera racional y consciente por la filosofía. Pero pueblos como los egipcios, fenicios, babilonios, persas, hindúes, chinos y otros más, también habían elaborado complejas formas de educar a los niños y jóvenes, incluso antes que los griegos.

Al mundo occidental le fascinan las ideas que llegan de Sócrates, Platón y Aristóteles, pues en torno a ellos se tejen los principios formales de la filosofía y el pensamiento pedagógico. Pero incluso Platón y varios escritores griegos manifestaban su admiración por la antigua sabiduría egipcia atribuyéndoles los números, el cálculo, la geometría, la astronomía y las letras del alfabeto (Mario Alighiero M., Historia de la educación, Siglo XXI, México, p. 16).

Los griegos eran educados por medio de los textos homéricos “que enseñaban las virtudes guerreras, la caballerosidad, el amor a la gloria, al honor, la fuerza, destreza y valentía” (Moacir Gadotti, Historia de las ideas pedagógicas, Siglo XXI, México, p. 17). La gimnasia, la música, la oratoria, el cálculo, el alfabeto, así como la reflexión filosófica en la lógica, cosmología, metafísica, ética, política y teodicea, eran parte de las enseñanzas, en donde destaca el pensamiento pedagógico de Sócrates y el método de la mayéutica o el arte de interrogar, el diálogo metódico con el que el maestro, mediante preguntas, va haciendo que el discípulo descubra las verdades y nociones por sí mismo.

Además de todo el entramado pedagógico griego, Sócrates preguntaba si era posible enseñar la virtud si las ideas eran innatas; Platón planteaba la educación contra la alienación en la alegoría de la caverna y Aristóteles consideraba que la virtud podía encontrarse en el término medio. Platón y Aristóteles (sobre todo éste último) fueron el inicio de lo que habría de darse por toda Europa a lo largo de la Edad Media.

En Gracia comenzaron a meditar sobre la educación. La palabra pedagogía surgió allí, en medio de tantos preclaros pensadores. La educación era rígida y fuerte (Esparta) impartida por los padres hasta los siete años: Luego eran entrenados en el internado para convertirse en parte de la milicia. Decían que la música educaba el alma y el alma educaba al cuerpo. En cambio en Roma, se estudiaba latín, literatura clásica, ingeniería, derecho, administración y organización del gobierno, bajo el rigor de una educación militarista no exenta de valores éticos y patrióticos como privilegio para las élites de aquellos tiempos.

gnietoa@hotmail.com

726.-Breve relación de los obispos y arzobispos de Xalapa, 1864-2022

 


Ángel Rafael Martínez Alarcón.

 El Papa  Francisco,  el  8 de diciembre del 2021, designó como V arzobispo de Xalapa a monseñor Jorge Carlos Patrón Wong,  a los 63 años; era miembro de la congresación del Clero, en 2009, había sido designado por el papa Benedicto XVI, como obispo de Papantla, en el 2009. El próximo martes 8 de febrero del presente asumirá las responsabilidades  pastorales del arzobispado de Xalapa.

Monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, sea usted bienvenido a esta arquidiócesis de Xalapa, que tiene caminado 157 años, y que estas tierras fueron testigas de la llegada de la Buena Nueva, hace 503 años, cuando Hernán Cortes,  pasó por estas tierras en el verano de 1519.(Aguilar Sánchez, 2011) Como afirma el evangelio: Bendito él que viene en nombre del señor. Sean también son bienvenidos don : Wílberth Patrón Montes ( 1936-2014) , la señora  Carmen Wong Mayin. Wílberth de Jesús, Julio Enrique, Martha Leticia, Javier Antonio,hermanos del pastor de Xalapa. Así como la memoria de los abuelos: Pablo Patrón Penich, Consuelo  Montes Escoffíe.  Y los abuelos maternos, don Julio Wong, migrante chino

Para la historia del obispado de Xalapa, tenemos dos fechas importantes, la primera data de 1844, cuando el papa Gregorio XVI, emitió la bula:  Quod olimp Propheta para la fundación del obispado de Veracruz, con sede la ciudad de Xalapa, y 20 años más tarde en noviembre de 1864, hace 158 años, por fin llega su primer obispo, Francisco de Paula Suárez y Bezares, (1823-1870).http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080016705/1080016705_01.pdf Quién consagró la parroquia de la Inmaculada Concepción para convertirla en Iglesia Catedral, sede del obispo. Así también se fundó el seminario. Debemos recordar que el territorio del actual estado de Veracruz, mayoritariamente pertenecía al obispo de Puebla- Tlaxcala, unos de los primeros fundados en el virreinato de la Nueva España. Otra parte del territorio en la zona sur perteneció al obispado de Antequera ( Oaxaca)

            En 158 años, hemos tenido diez obispos, y de los cuales cinco desde 1951, han sido arzobispos, ya que el obispado más antiguo de Veracruz, tenía su sede en Xalapa.

            El primer obispo de Veracruz, con sede en la ciudad de Xalapa, Francisco de Paula Suárez y Bezares, (1823-1870) su madre era originaria de Orizaba. Fue designado como primer obispo de Veracruz,  a la edad de 39 años; por SS. Pío IX (1792-1878). Las circunstancias que se vivían en esos años  del segundo imperio encabezado por Maximiliano de Habsburgo, (1832-1867). Entre los años de 1864-1867, el país vivió el imperio y la intervención francesa. (Stroebel, 2021). El primer obispo pastoreo en dicho obispado por espacio de seis años.Muere en Roma, en los trabajos del Concilio Vaticano I.

            El segundo obispo, fue el xalapeño, José María Mora y Daza, (1820-1887) también fue designado por SS. Pio IX,  a la edad de 49 años; en 1870, eran los tiempos que Benito Juárez García, (1806-1872), ya era presidente constitucional.

            Durante el periodo conocido como el porfiriato, entre los años de 1876 a 1911, sólo fueron designado dos obispos. Fueron gobernadores del régimen, Juan de la Luz Enríquez Lara, (1836-1892) y  Teodoro  A. Dehesa Méndez (1848-1936). (Pasquel,1982)  Siendo  papa León XIII ( 1810-1903). Designó como tercer obispo de Veracruz,  a la edad de 53 años, en 1887,José Ignacio Suárez Peredo y Bezares,( 1854-1894). En Xalapa se inauguró la Escuela Normal Veracruzana. El cuarto obispo, fue don Joaquín Arcadio Pagaza y Ordoñez, (1839-1918), quien llegó a Xalapa a los 56 años. El obispo poeta; fue el obispo de la transición entre el porfiriato y el México revolucionario.

            El primero agosto de 1919, SS. Benedicto XV (1854-1922), designó como quinto obispo de Veracruz,  a los 41 años a Rafael Guizar y Valencia, (1878-1938), cuando se encontraba en la Isla de Cuba (Báez, 2006). Su llegada  Veracruz, en enero de 1920, un día antes de pisar suelo veracruzano, el centro del estado sufrió un terremoto de los más grandes de la historia de Veracruz. También sufrió la persecución religiosa instruida primero por el presidente Plutarco Elías Calles,  y más tarde por el gobernador Adalberto Tejeda Olivares (1883-1961). SS. Benedicto XVI,  lo canonizó en el 2006. El 24 de noviembre de 1922, se erigió el obispado de Papantla.       

            El nuevo papa en 1939, Pio XII ( 1876-1958), en los primeros días de la Segunda Guerra Mundial, designa al VI obispo de Veracruz,  a los 48 años de edad a Manuel Pio López Estrada ( 1891-1971), eran últimos meses del gobernador Miguel Alemán Valdés (1900-1983) En 1951, se convierte el primer arzobispo de Xalapa. Es participante del Concilio Vaticano II.  Durante su gestión se erigieron los obispados de San Andrés Tuxtla,(1959) Tuxpan (1962) y puerto de Veracruz, (1962). Fue el primer arzobispo en presentar su renuncia a la edad de 75 años.

            Su santidad Paulo VI (1891-1978), en abril de 1968, designó como segundo arzobispo al cordobés,  Emilio Abascal y Salmerón, a la edad de 63 años. (1904-1979), regresaba a Xalapa, donde tuvo importante trabajo pastoral. Eran los años de la rebeldía juvenil de 1968, también llegaba como gobernador su amigo de la juventud, don Rafael Murillo Vidal, (1986) quien fue gobernador de Veracruz, entre los años de 1968 a 1974.  

            12 de marzo de 1979, el cardenal Sergio Obeso Rivera,(1931-2019), como obispo con derecho a sucesión, a la muerte de don. Emilio Abascal y Salmerón. Se convirtió en el tercer arzobispo, a los 47 años de edad. Eran los años de la presidencia de José López  Portillo y Pacheco,(1922-2006) y gobernador del Estado, Rafael Hernández Ochoa, (1915-1990). Tres veces presidente de la conferencia del episcopado mexicano, primer cardenal veracruzano. En el año de 1984, erige el obispo de Coatzacoalcos, para el año de 2000, crea los obispados de Córdoba y Orizaba. (Naveda,2013) Le toco recibir a San Juan Pablo II, en mayo de 1990, en el puerto de Veracruz. Logran la beatifiacaión y canonización de San Rafael Guizar y Valencia.

            Su Santidad Benedicto XVI,  en abril de 2007, designa al primer obispo de Orizaba, Hipólito Reyes Larios (1946-2021) como IV arzobispo de Xalapa, con 60 años de edad;  eran los años de la presidencia de Felipe Calderón,  y Veracruz, Fidel Herrera Beltrán, gobernaba. Años muy complejos por la crisis y la descomposición de la sociedad mexicana, entre el narcotráfico y la desaparición de  seres humanos.(Aguilar,2010) Reyes Larios,  murió inesperadamente faltando 5 días para presentar su renuncia.  Su toma de posesión se realizó en el verano de 2007, en el Seminario Mayor de Xalapa.

            Sin olvidar que monseñor Rafael Palma Capetillo, el 26 de abril del 2016, SS.Francisco,  lo designo como obispo auxiliar de Xalapa. También nacido en la ciudad de Mérida, Yucatán; quien realizado un trabajo muy discreto. En estos últimos seis meses, don José Trinidad Zapata Ortiz,ex obispo de San Andres Tuxtla, y actual obispo de Papantlan, fue designado  como Adminstrador Apostolica, ppr sede vacante en la arquidiocesis de Xalapa, el pasado 13 de agosto del 2021.


          


 

Javier Ortiz Aguilar, ( 1941-2022) La República de Vulgaria de luto

 


Ángel Rafael Martínez Alarcón

La tarde del tres de febrero del 2022, dejaron de latir los corazones de dos extraordinarios mexicanos, uno el empresario más importante del país, don Alberto Bailléres González, (1931-2022) y el maestro universitario y luchador social,Javier Ortiz Aguilar, (1941-2022). Seguramente nunca se conocieron físicamente; pero eso sí ambos tuvieron un profundo amor por el país que los vio nacer. Seguramente la edad y las enfermedades propias de la tercera edad fueron los motivos de los decesos. 

            Javier Ortiz Aguilar, lo conozco desde siempre. Por varios motivos  hago dicha afirmación, la primera fue que siempre fuimos vecinos, el viviendo en la calle de Clavijero, muy cerca de la antigua entrada de la central camionera del AU, y un servidor en la avenida Revolución, casi esquina 20 de noviembre. Otro motivo de nacimiento es la ciudad de Altotonga, cuna de mi madre Felicitas Bello Alvarado, (1907-1982). Uno de los sobrinos de Javier,  fue esposa de la prima Carmen Bello Salazar.  

            El maestro Javier Ortiz Aguilar, nació en la ciudad de Altotonga, Veracruz, el 18 de abril de 1941, eran los primeros años de la Segunda Guerra Mundial, (1939 -1945). Como también eran los primeros meses del segundo sexenio presidencial al frente del General Manuel Ávila Camacho, (1897-1955), hijo de la altotonguense Efrosina Camacho Bello de Ávila.  Fueron sus padres: Braulio Ortiz Candanedo  y la señora Angelina Aguilar Vázquez.  Sus primeros años de educación los realizó en su pueblo natal. En 1959, se trasladó a Xalapa, para cursar el bachillerato, el Colegio Preparatorio de Xalapa. Siempre recordaba a su maestro Librado Basilio Juárez, (1918-1994). Luego estudió la carrera de Historia en la Universidad Veracruzana, su título con una tesis sobre la actividad de los Flores Magón.

            Realizó estudios de postgrado en el Colegio de México. Regresa a Xalapa iniciar su carrera como docente de historia y filosofía, primero en la escuela de Bachilleres Artículo Tercero, recién fundada en la ciudad de Xalapa. Más tarde como catedrático de la carrera de historia, donde se jubiló. Fue maestro fundador de la Universidad Pedagógica Nacional 301, con sede en esta ciudad capital. Realizó los estudios de maestría en la Universidad Veracruzana. ttps://cdigital.uv.mx/bitstream/handle/123456789/41082/ortizaguilar.pdf?sequence=2&isAllowed=y

            Con la profesora de preescolar Matilde Sandoval Pérez,   recientemente fallecida, se unió en matrimonio, en 1975, nace su único hijo Javier Van-troi Ortiz Sandoval.

            Su vida militante la inicia en las juventudes del clandestino Partido Comunista de México, siempre un crítico muy agudo de la realidad social del país, con una mirada marxistas. Participante protagonista del movimiento estudiantil de 1968. Crf. Valenzuela Lulio, 2009. EL 68 en Xalapa y el liderazgo estudiantil en la Universidad Veracruzana, 82-89 pp. Dejando su testimonio.

            En 1994, asumió la presidencia de la Academia Mexicana de la Educación, capítulo Veracruz, siempre le hacía burla que reunió  más público el día de su toma de posesión, que la visita ese día del candidato presidencial de Acción, Diego Fernández de Cevallos.

En el otoño de 1982,  me incorporo a las actividades de la biblioteca del Instituto de Intercambio Cultural México-URSS “José Mancisidor”  fundado en mayo de dicho año, encabezado por Carlo Antonio Castro Guevara (1926-2010), Raymundo Aguas Franco, Miguel Andrade Huerta,  así como un número importante de universitarios, activistas miembros fundadores. Ahí se consolida la amistad con el vecino, y maestro, y siempre hacia la rectificación: maestro Jesucristo y Lombardo Toledano. Participante activo de las actividades del instituto, ya fuera para la conmemoración del natalicio del fundador del Estado Soviético, Vladimir I. Lenin,(1870-1924), o la victoria del ejército rojo, en mayo de 1945, contra el nazismo; y también los actos para conmemorar la revolución de octubre de 1917. Siempre acompañado por su colega y casi hermano: Octavio García Mundo (1943-2017). Un fiel adicto a tomar café e iniciar las largas conversaciones de los más diversos temas de la realidad; como también para conversar sobre su biografía; el recuerdo de la invernal Altotonga; y de su admirado José Revueltas (1914-1976)

Al ingresar a la carrera de historia en la Universidad Veracruzana, varios de mis futuros docentes ya le conocía. En esos 4  años de estudios se consolidó la amistad con mis maestros vecinos:  Francisco Rubén Córdoba Olivares  (1938-2006) y Javier Ortiz Aguilar ( 1941-2022). Quien impartía las materias de filosofía de la historia,  siendo un docente fuera de serie, su manera de plantear los problemas filosóficos  siempre apegado a la realidad, un discurso para entender a las diferentes realidades del complejo mundo. Las excelentes cátedras fueron extramuros, con una cerveza o tazas de café. En aquellos años todavía fumaba. Discutiendo las lecturas de las clases o las novedades editoriales del momento. Me hace reflexionar  de la importancia del pensamiento filosofico del catolico de  Jacquec Maritain,(1882-1973).  Como recuerdo su afirmación que que la vida le habia dado el privilegio de cobrar por el placer de la lectura. Mi primer intento de tesis para obtener el grado de licenciado, seria una balance de la prensa mexicana sobre la desintegración de la URSS, fuero horas de discusión con Ortiz Aguilar, logré hace el proyecto. Un golpe de suerte, fui invtado para ser becario en el CIESAS-Golfo, con el Dr.Gonzalo Aguirre Beltrán,(1908-1996), el tema de tesis fueron los afromestizos de Tlacoltapan en la segunda mitad del siglo XVIII.

Recuerdo que le realizamos una protesta al rector Rafael Hernandez Villalpando, por una tala en humanidades, el rector asistia como invitado al examen profesional de Celina Marquez. Tambien salimos apoyar al Ejercito Zapatista de Liberación Nacional en 1994.

Nos tocó vivir el fraude de 1988, o la caída del muro de Berlín,  la desintegración de la URSS, fueron horas y horas analizando dichos acontecimientos desde la filosofía de la historia. También recuerdo como redactaba sus artículos periodísticos. Siempre exhortando de la necesidad de escribir artículos, en la prensa local. Son miles de recuerdos con Javier Ortiz Aguilar. Quien recibió con los brazos abiertos en las primeras clases en la Facultad de Historia, y también en el interinato en la UPN 301. Así también como miembro de la Academia Mexicana de la Educación-sección de Veracruz.

Con su fallecimiento, el tres de febrero del 2022, nos queda construir su biografía. En noviembre del 2005, participa en un homenaje en el auditorio Jesús Morales de Humanidades, en el 2016, se publica el libro : los amigos en turno. Cientos artículos, ponencias, serán testimonio de su pensamiento social y educativo.