jueves, 16 de marzo de 2017

Lo-li-ta


Lucio Gómez Pazos
A más de seis décadas de haberse publicado Lolita, “la novela norteamericana de esa época escrita por un ruso”, como en su momento se dijo, de Vladimir Nabokov, su lectura no deja de ser deslumbrante desde donde se la quiera ver.
Como toda obra clásica, suscitó, y continuará suscitando, una serie de desavenencias debido a la temática que en ella se aborda: Un hombre entrado en los cuarenta años-Humbert Humbert-embelesado por una púber de doce (Lolita), con quien comparte furtivamente, por espacio de dos años una intensa relación, después de que el propio Humbert Humbert ha quedado viudo de un matrimonio brevísimo y de trámite de la madre de Lolita, convirtiéndose con ello en el padrastro/amante de esta última.
A primera vista puede pensarse que estamos ante una novela depravada, pornográfica e insulsa; sin embargo, lo que no deja lugar a dudas para el lector avezado es que se topa con una verdadera obra de arte. Es aquí donde estriba la relevancia de la novela. Lo que está en juego es la cortedad moral con que se la quiera ver o el calibre de la belleza estética que irradia. Nabokov sabe perfectamente bien lo que esto significa y pone en boca de su protagonista las siguientes palabras: “El sentido moral de los mortales es el precio que debemos pagar por nuestro sentido mortal de la belleza”.
¿Qué se puede decir de Lolita? La de carne y hueso por llamarle de alguna manera. Todo lo ha dicho ya Humbert Humbert. Lolita es un Universo. “Era un amor a primera vista, a última vista, a cualquier vista”. Lolita es una pubescente, en efecto, pero que sabe mover las piezas del tablero tanto o mejor que su abatido amante. Lo, caminó siempre por las márgenes del amor que H. H. le prodigó sin reticencias. No tuvo empacho en abandonar a este cuando lo creyó oportuno. Sabía, sin que por ello haya escuchado a Picasso que “lo importante de algo es el inicio, porque después del inicio comienza el final”. Dura sentencia para Humbert, el final, la hora de la verdad: “Crearé un nuevo Dios, y se lo agradeceré con gritos desgarradores, si me das una esperanza aunque sea microscópica”. Un no rotundo fue la respuesta de Lo. “¡Adióoooos! cantó mi dulce, inmortal y difunto amor norteamericano”, recordará más tarde H. H.
Qué le queda a Humbert luego de saberse derrotado por el desamor de su nínfula. Uno, la venganza, que planea minuciosamente a fin de llevarla a cabo hasta sus últimas consecuencias y dos, eternizar el indestructible amor que siente por Lolita. Lo primero lo logra mediante el crimen que asesta al amante de Lolita, lo segundo lo obtiene a través del arte, como se puede confirmar enfáticamente al final de la novela (de sus memorias). “Pienso en bisontes y ángeles, en el secreto de los pigmentos perdurables, en los sonetos proféticos, en el refugio del arte. Y esta es la única inmortalidad que tú y yo podemos compartir, Lolita mía”. De nuevo aquí Nabokov tiene plena conciencia de esto y en el epílogo de la novela sostiene: “Para mí, una obra de ficción sólo existe en la medida en que me proporciona lo que llamaré lisa y llanamente, placer estético, es decir, la sensación de que es algo, en algún lugar, relacionado con otros estados de ánimo en que el arte (curiosidad, ternura, bondad, éxtasis) es la norma”. O, volviendo al caso Humbert Humbert, podemos decir siguiendo a Nietzsche: “Poseemos el arte por miedo a que la verdad nos destruya”.

Nabokov (2006). Lolita. Barcelona: Anagrama (392, pp.).


                                                                                                                  

Así Suena Veracruz

Héliott García

Hola estimados lectores de Tlanestli  reciban un cordial saludo de todo el staff de Así SuenaVeracruz programa creado con el único fin de promocionar a todos los grupos musicales; de cualquier géneroen Xalapa Veracruz, en el estado y el resto de sus municipios, de igual modo; agradecer a nuestros patrocinadores en especial a Víctor Manuel Vásquez Gándara por la atención prestada hacia toda la producción, de este programa.
Y éstas son las circunstancias que nos rodean éste mes de febrero: Se firma el tratado de Guadalupe Hidalgo que puso fin a la intervención Norteamericana en México con lo cual, perdimos más de la mitad de nuestro territorio (2/02/1848) Se inaugura el primer siglo escolar de escuela nacional preparatoria (3/02/1868) Se crean los estados de Colima, Tlaxcala y Aguascalientes (5/02/ 1857) Aniversario de las constituciones de 1857 y 1917 (5/02/ )Se reconoce a nivel mundial, el derecho de las mujeres a votar y ser votadas (12/02/1947) Se crea la comisión nacional de texto gratuitos (12/02/1959)Inauguración de la oficina central de correos en México DF (17/02/1907) Nace el ingeniero Guillermo Gonzáles Camarena, inventor de la televisión a color (17/02/1917 ) Fundación de la Cruz Roja Mexicana (21/02/1910) Día de la Bandera Nacional de México (24/02) El presidente Adolfo López Mateos recibe simbólicamente el territorio de Chamizal que estuvo en litigio con Estados Unidos de América desde 1866 (25/02/1964) Benito Juárez emite el último decreto de las leyes de reforma, por la cual se extingue las comunidades religiosas (26/02/1863)
Muchas son las fechas a conmemorar pero en Así Suena Veracruz También hubo música y es de ello de lo que a continuación les voy a platicar…
Centenarios del Norte
Originarios de Barranquillas Municipio de Acajete Veracruz Martín Alarcón Vásquez Líder del grupo Centenarios del Norte nos comentó; que iniciaron su carrera musical hace 7 años a lado de su tío mismo con el que se siente agradecido, por mostrarle el camino para continuar así por su propia cuenta y así fundar esta agrupación musical.
Este grupo lo integra Antonio Alarcón en el acordeón, Andrés Alarcón en el bajo sexto, Vicente Alarcón en la batería y Martín en la voz y bajo Bass juntos; tienen como base la música y la familia, destacando el hecho que son padre e hijos quienes ejecutan el género tropical norteño siempre aceptado por todo el público veracruzano.
A la fecha cuentan con grabación discográfica en la cual incluyeron un tema de su propia inspiración, Martín, se  adentra en la música primero con el mundo del audio, tomando en cuenta, que sus familiares eran músicos, con ejemplo de su padre con 35 años de estar en el medio, tocando violín y contrajo, nació su inquietud de comprar un bajo bass, mismo con el cual, actualmente se identifica y ejecuta, fue de ese modo que decidió por integrar este cuarteto musical y dar continuidad al trabajo de padre.
Para Martín la música es un trabajo, una forma de vida, la cual le enseña a vivir bien y a veces hasta sufrir, de igual modo también es una educación y algo que debe gustarle.
Y con ese mismo gusto en Así Suena Veracruz ejecutaron las melodías; Si te vas de mi camino, Para pensar en ti, El celular y Maldito Corazón, con el Sentimiento que caracteriza a esta agrupación.

Christian Vásquez y su grupo Sensación
Christian Arturo López Vásquez mejor conocido como Christian Vásquez y su grupo Sensación, inicia con el gusto por la música desde sus 3 años de edad, le llamaba la atención el ambiente musical en las fiestas a las que iba había grupos musicales, subía a tocar el güiro y la mayoría de sus regalos eran instrumentos musicales, así que por ende… este arte lo absorbió completamente.
Tuvo la oportunidad de participar con otros grupos musicales, pero jamás se agrupo al cien por ciento, ya que su objetivo primordial era lanzarse como solista y tener su propio grupo, inicio como tecladista hace 6 años, hoy que al fin alcanzo su meta, desde ya hace 3 años, está echándole ganas para colocarse en el gusto del público veracruzano, se siente bien y piensa continuar con su proyecto.
A la fecha tiene dos grabaciones discográficas, una llamada el “memeluco” y la otra  “baila mi veracruzano” misma que en este momento sigue en edición lista para salir en este año.
El grupo de Christian Vásquez lo integra Giovanni Mendoza en los teclados, Irving Gonzáles en saxofón, Pedro Hernández en las congas y él ejecutando las percusiones, juntos crean ese ritmo bailable, tan distintivo en nuestro estado.
Para Christian la música es algo que nace del corazón, que se trae en la sangre… una forma en que se da a conocer los sentimientos, tu expresión y muchas cosas más, y con esa forma en Así SuenaVeracruz nos deleitó con 4 temas muy bailables.

El piano de Roger
Rogelio Ortiz Landa,  mejor conocido como; el piano de Roger anteriormente trabaja otra agrupación pero de hace un año a la fecha, está trabajando este proyecto, el cual, la respuesta del público ha sido muy positiva, tiene 25 años de trayectoria musical, Chavales de la Sierra fue su anterior agrupación, misma que le dejo gratos recuerdos, pero busco renovarse y hoy con su nuevo estilo está marcando una nueva historia musical, junto con sus hermanos Andrés, Jonathan, María y Rosy.
Anteriormente su género musical era duranguense y cumbia norteña ahora están trabajando un género tropical y bailable para toda la gente de Veracruz tomando en cuenta que es el ritmo que la gente está bailando actualmente.
A la fecha cuenta con siete producciones musicales, cinco con Chavales de la sierra y dos con el piano de Roger, hasta hoy, con ambas agrupaciones ha tenido la oportunidad de recorrer todo el estado de Veracruz, ya que el público ha aceptado muy bien su estilo musical de la agrupación.
Con respecto a sus melodías, han incluido temas originales y covers a los cuales les dan un estilo más personal y diferente, para crear así un estilo distinto entre los demás grupos musicales, destacando el hecho que también incluyen canciones de años atrás que ya no se escuchan, de esa forma vuelven a darle vida al estilo de Roger y su piano.
Para Roger la música… es importante por los valores que tiene y por cada sentimiento que de ella emana, y con esa emanación es Así Suena Veracruz nos presentó; La negra Esther, Qué poca, Charanga y regálame una rosa, al estilo propio de Roger y su piano.

Relámpago Norteño
Rene Daniel Canseco Citalán mejor conocido como Rene Canseco “el hijo de la chunchaca”  originario del estado de Chiapas pero radicado desde hace muchos años en esta ciudad, su inquietud por la música nace desde la primaria, eventualmente se encontró con amigos que lo fueron adentrando más en el mundo musical inicia tocando las congas, siendo percusionista, hasta ser lo que ahora es como músico.
Sus primeros diez años fueron tocando chunchaca que es el estilo que más disfruta, después entra al mundo de rock y reggae, alternativo, salsa  hasta llegar actualmente al estilo bohemio que hoy está trabajando.
Ha participado con agrupaciones como; Macuiles, Vantu, Los caracoles, Son residentes, marimbas y grupos versátiles pero se siente bien como solista y ya tiene su primera producción discográfica. Para Rene la música es… sacrificio y también su vida y con esas ganas de vivirla, en Así Suena Veracruz nos cantó, Mujer, Luchando por mis sueños, Bestial y Entre miel y algodón al estilo romántico de Rene Canseco.
Bien estimados lectores por el momento  es todo, no sin antes mencionar y hacer extensa la invitación para todos los músicos en general y se den la oportunidad de participar en nuestro programa, recordándoles de igual modo; que también nos encuentran en Facebook, SUSCRIBANSE AL CANAL EN YOU TUBE Y DENLE LIKE. Escriban sus comentarios o marquen a los siguientes números:
asisuenaveracruztv@gmail.com y a los números 2281092014 y 2288463722.







José Martí


164 Aniversario de su Natalicio

Romeo Cuervo Téllez
¡En la tierra más hermosa que ojos humanos vieron!, al decir del gran almirante Cristóbal Colón, hace 164 años nace uno de los hombres más grandes de la historia de la humanidad: José Julián Martí y Pérez, el poeta, el orador, el periodista el cítrico de arte, el maestro, el educador, el político, el filósofo, el jurista, el humanista, en suma, una poliédrica personalidad de inteligencia y corazón, cuya vida y obra generaron la libertad política de Cuba y la proyección libertaria de nuestra América.
Hoy conmemoramos aquí, ante el monumento erigido a su memoria, el hecho natural de su natalicio y el valor inmarcesible de su vida y obra.
Dice el maestro revolucionario mexicano Francisco Cuervo: “Era Martí de mediana estatura, cabellera negra y abundante que rodeaba una frente amplia y sombreada, ojos negros, de mirada dulce y penetrante, tez blanca pálida, bigote negro y crespo, y un ovalo perfecto rodeaba su fisonomía armoniosa y vivaz. En su delgado cuerpo predominaba el temperamento nervioso, que hacia rápidos todos sus movimientos, y sus manos, finas y alargadas, revelaban al hombre culto consagrado a las tareas intelectuales… su fisionomía moral se caracterizaba por la más absoluta honestidad en todos los actos de su vida y por el mayor desprendimiento de sus propios intereses a favor del ideal a que había consagrado su existencia: la libertad de Cuba”.
“Era un espíritu melancólico, una alma triste. Desde la niñez, parecía destinado a vagar por el mundo sin calma ni alegría, como si las heridas de su patria, jamás cicatrizadas, hubieran abierto en sus entrañas ulceras incurables y encendido en su mente la sublime idea de redención, cual llama inextinguible que habría de consumirlo en holocausto propietario ofrendado a la verdad y a la justicia”.
“Antes que nadie, Martí hizo admitir el secreto de las fuentes luminosas. Nunca la lengua nuestra tuvo mejores tintas, caprichos y bizarría”.
“Su imaginación de poeta era torrencial e inagotable. Martí era un poeta adorable; poeta el ideal que era generoso; poeta por la voz, que era un canto, poeta por la mirada, que era triste;  poeta por el corazón que era grande”.
“Escritor de raza, manejó como pocos la sonora lengua castellana”
“Como orador, es Martí uno de los más brillantes con que ha contado la América. Era un pensador que hablaba. ¡Y con que dominio de la frase!”. Fue sin hipérbole un verdadero maestro de la palabra. El artista, siempre presente, se exteriorizaba en sus discursos, con la pompa magnífica del verbo Ciceroniano.
“Su vehemencia era el alma de su oratoria”. “Su poder en la tribuna era omnipotente”. “Reunía en su persona todas las prendas físicas y morales del verdadero orador; a través de su cutis fino, blanco y sedoso como el de una dama se veían ir y venir, rapadas, las corrientes nerviosas, ya del corazón a la cabeza, ya de la cabeza al corazón, escapándose al pasar por los labios en raudales de música, de elocuencia y de poesía”.
“Como periodista, lo fue en la más alto sentido de la palabra”. “Su labor periodística es enorme”. Sostuvo durante años una colaboración permanente en varias publicaciones americanas, algunas de ellas de tanta importancia como “La Nación”, de Buenos Aires, donde aún se encuentra parte de su mejor producción.
Otra faz interesante de la vida de Martí fue la de educador y maestro “No basta saber, ser erudito, adquirir un gran caudal de conocimientos para conquistar el título de maestro. Es necesario, además, poseer el arte de transmitir lo que se sabe, y para ello se requieren condiciones excepcionales de inteligencia y carácter. Martí fue un maestro, un verdadero maestro de juventudes. Puso al servicio de sus contemporáneos dentro y fuera de la isla de sus amores, el caudal de sabiduría atesorado en sus pocos pero fecundos años de estudio y de asimilación”.
La ternura inmensa atesorada en su alma, le impulso a escribir para los niños. Esta literatura de índole muy difícil, ha tenido escasos cultivadores en América.
Altos poetas como los Mexicanos Manuel Gutiérrez Nájera y Juan de Dios Peza, el Colombiano José Asunción Silva y el Nicaragüense Rubén Darío, han sido los que con más seguridad y fortuna se acercaron al género.
“Hablar, comunicarse con el alma infantil; despertar en la mente del niño el deseo sano del conocimiento de las cosas; impresionarles noblemente, sin acudir a la literatura truculenta, al burdo episodio detectivesco y policiaco; llegar hasta su sensibilidad sin salir de terreno artístico, es también obra de poetas y de selectos. Así se revela Martí en su edad de oro, el mejor libro para niños que se ha escrito en América”.
La edad de Oro tiene mucho que hacer en nuestras escuelas todavía. En la América nuestra faltan maestros, en la grande y verdadera acepción de la palabra. Con razón la escritora y poetisa Uruguaya Juana de Ibarbourou reputaba a Martí “formidable pedagogo instintivo”. Lo era, ¡y en qué grado! Toda su vida y toda su obra, no son sino una severa función de magisterio.
Señoras y señores, estimados amigos, quiero destacar en esta oportunidad, de manera muy significativa, la faceta de Martí jurista, jurista integral. En la obra del eminente jurista italiano contemporáneo Vittorio Di Cagno, respecto a lo jurídico en Martí se lee lo siguiente:
Ante todo, es preciso situar a Martí en el marco de la Nación Cubana, como jurista.
La historia de Cuba está presidida por una continua trayectoria jurídica desde sus orígenes como nación.
Eminente constitucionalista fue el presbítero Félix Varela, aquel que “nos enseñó a pensar; eran abogados Carlos Manuel de Céspedes e Ignacio Agramonte, quienes sentaron en la “Guerra” las bases republicanas. Fue el jurista José Martí quien trazara la gesta del 95, para sentenciar “La revolución no es la que vamos a iniciar en la Manigua, sino la que vamos a desarrollar en la República”. Y como Martí Cayó en la Manigua, en la republica otro abogado, Fidel Castro Ruz, la llevó a cabo, para resumir el Humanismo de Varela, los valores de los patricios del 68 y los del Maestro, Apóstol y Héroe nacional, José Martí.
La Revolución Cubana constituye un precioso zumo de ese legado histórico.
Escribió el Apóstol en su libro de oro: “un hombre que se conforma con obedecer leyes injustas y permite que le pisen el país en el que nació los hombres que se lo maltratan, no es un hombre honrado… En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen si el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que le roban a los pueblos su libertad, que es robarle a los hombres su decoro. En estos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana…”
“El derecho es “esencial” para Martí”. Es como una necesidad  imprescindible en la lucha que el hombre libra para vivir. Por ello es que afirma “luchan los hombres por el pan y por el derecho que es otro género de pan”, y es por ello que también considera que “cuando los hombres obtienen a uno y a  otro ya no luchan”.
“Pero también, el derecho ha de ser justo”, lo contrario sería arbitrariedad, abuso, opresión y dejaría de ser derecho. Y de su justedad proviene precisamente su fuerza, porque “un principio justo desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército.
Pero, ¿Cuándo la ley se puede considerar justa?
La respuesta de Martí es clara y precisa y todavía una vez más impresionante por su actualidad y coincidencia con la doctrina prevalente.
“Existe en el hombre la fuerza de lo justo, y este es el primer estado del derecho. Al conceptuarse en el pensamiento, lo justo se desenvuelve en formulas: he aquí el derecho natural”.
 “La justicia de la Naturaleza, donde resalta en el amor victorioso y el apetito turbulento, la identidad universal del hombre”.
“Dice Cicerón, jurista de la ley natural romana: “Hemos nacido para la justicia… y la ley no se funda en la opinión, sino en la naturaleza misma del hombre”; “somos servidores de la ley, a fin de poder ser libres”.
Di Cagno se pregunta: “¿Cuál fue la última finalidad de toda la obra martiniana y de su misma vida heroicamente concluida?” y se responde: la paz. Martí decía que “la paz es condición normal del hombre” y clamaba “¡bienvenida la tierra donde se libran las batallas de la paz!”. Más vivimos en este mundo demoniaco e imperial rodeados de vasallos de cuello blanco. Si algo urge es conceptualizar la paz, en este mundo de graves incertidumbres y ominosas situaciones, en que los valores y las ideas como las del apóstol, están suplantados por otros que comprometen el presente y aún más el futuro.
Analiza Di Cagno la presencia de Martí en la conferencia de Washington de 1891 en la que Martí se sitúa en el libre cambio y el proteccionismo de su tiempo, para expresar que tiene “la ansiosa curiosidad de saber que uso habría hecho, dicho o escrito hoy José Martí en la confrontación del así llamado neoliberalismo”
El autor analiza “la crisis del derecho y la insuficiencia de la justicia legal en Estados Unidos”, alejado “de aquellos valores fundamentales y perennes que Martí enseñaba… en que la búsqueda de la justicia se hace imposible”. Había dicho Martí refiriéndose al derecho en el Norte “creen en la necesidad, en el derecho bárbaro como único derecho: esto será nuestro porque lo necesitamos”.
El autor recoge un pensamiento martiano de vigencia impresionante en nuestros días: “las estrellas no están más altas que la ambición y la locura humana”. Estos de ahora son tiempos como aquellos en que el maestro advirtiera que no son de siestas sino de alertas, con el arma debajo de la almohada.
Di Cagno ve en Martí el jurista actual; “la actualidad del pensamiento jurídico martiano que “fundado sobre ideas iluminadas y sobre principios de justicia absoluta sigue constantemente el curso de la historia y la evolución de la humanidad” y se refiere a “la visión martiana del mundo y especialmente por los sectores de la política, la economía y el derecho internacional”; procura demostrar “la actualidad de la enseñanza martiana” en “la coincidencia impresionante con la actual filosofía del derecho europeo” para aseverar que lo que hoy se habla en Europa sobre Filosofía del derecho le lleva a decir que se ha consolidado en él “sin saberlo y mejor que presencia he indeclinable actualidad”. Y exclama “cuantas ideas, cuantos principios, cuantos principios y cuantas enseñanzas parecen dictadas por José Martí al código civil italiano de 1942 que consigna como valor, no la propiedad como el código Napoleónico sino el trabajo” y reflexiona sobre la constitución italiana de 1948. Es como una invitación para su análisis.
Es preciso situar a Martí en el marco histórico de la nación Cubana como jurista; Carlos Manuel De Céspedes, el jurista padre de la patria; Ignacio Agramonte el bayardo jurista y junto a ellos el jurista José Martí.
Señoras y Señores:
Para concluir mi intervención voy a citar al más mexicano de los dominicanos, al gran ateneísta Pedro Enríquez Ureña, quien en sus páginas escogidas “expresa”; “Vidas hay que reclaman de los hombres capaces de entenderlas, el esfuerzo que las redima de la obscuridad de su escenario para levantarlas a ejemplo de toda la humanidad”. Nuestra América, teatro enorme y obscuro, deja perder en la sombra sus mejores vidas, solo Bolívar hace germinar en abundancia plutarcos deificados. Pero, ¡Cuántas vidas para contar bien, en altura, no según la moda de cercenarles a los grandes hombres la sobra de estatura universal que los hacia como torres entre el vulgo! Que se nos muestre a San Martín, todo severidad y estudio, en duro contraste con su alrededor. Y a Sarmiento toda intervención y arrojo difusor de alfabeto y generador de población, o a Martí todo sacrificio, pero todo creación; porque toda creación que sacrifico, se incorporó en creación nueva.
Martí sacrificó al escritor que había en él – no lo hay con mayor don natural en toda la historia de nuestro idioma – al amor y al deber. Amó tanto, que de 9 años le escribe a su madre que la quiere “con delirio”; de 15 años dice a su maestro Mendive, maestro para el deber y para el decoro: “a cada, instante daría por usted mi vida, que es de usted”. Y pues amor suscita pasiones delicadas y profundas, como en “la niña de Guatemala, la que se murió de amor” de silencioso amor por él. A los 40 años, ya entregado todo a la misión de morir por cuba, todavía creaba amistades eternas, como el amor a México y a su amigo Manuel Mercado. ¡Cuánto amo a España, el, obligado a  combatirla! Recordamos aquí a nuestros héroes Morelos que decía: “¡Viva España, pero España hermana, no dominadora de América! Con cálida simpatía comentaba siempre los esfuerzos de España por civilizar al hombre.
El baile español lo hacía cantar de gozo y dijo en su verso:
Para Aragón en España,
Tengo yo en mi corazón
Un lugar todo Aragón
Franco, fierro, fiel y sin saña.
Si quiere un tonto saber,
Por qué lo tengo, le digo
Que ahí tuve un buen amigo,
Que ahí quise a una mujer.
Pudo, como Rubén Darío, sacrificarlo todo al solo ideal de ser poeta; pero antes quiso acatar normas de honrado; y el deber y el amor se le agrandaron: se completaron en la devoción de su tierra. Si la vida no se le corta cuando empezaba a fructificar, habría lanzado sus energías hacia dos empeños superiores, que le atrajeron siempre: uno, de afecto, hacia nuestra América, que él sentía y conocía en su vida cabal, desde sus cimientos indígenas hasta sus veletas ansiosas de todos los vientos; otro, de razón, la urgencia de dar a la sociedad humana organización nueva, más cómoda y más justa que la que ahora padecemos.
Pero el escritor, que se encogía para ceder el paso al hombre de amor y deber, reaparecía, aumentado, transfigurado por el amor y por el deber: la vibración amorosa hace temblar cada línea suya; el calor del deber le da transparencia. Y cuando está entregado, devorado, en su devoción suprema -Cuba-, escribe ya como si se transfundiese en la pura energía: su carta desde Montecristi, dos meses antes de caer en Dos Ríos, es como arquitectura de luz.
“Nadie vivió  tan entrañablemente consagrado a la patria como José Martí”
En su momento dijo Enríquez Ureña que la vida de Martí estaba por hacerse y su obra en gran parte por recogerse, Pero hoy podemos decir que la revolución Cubana salvó la exigencia, por eso con sobrada razón pudo decir Fidel:
Parecía que el Apóstol iba a morir en el año de su centenario, que su memoria se extinguiría para siempre, ¡Tanta era la afrenta! Pero vive, no ha muerto, su pueblo es rebelde, su pueblo es digno, su pueblo es fiel a su recuerdo; hay cubanos que han caído defendiendo sus doctrinas, hay jóvenes que en magnifico desagravio vinieron a morir junto a su tumba, a darle su sangre y su vida para que el siga viviendo en el alma de la patria. ¡Cuba, que sería de ti, si hubieras dejado morir a tu apóstol!
Hermanos Cubanos, amigos todos, inspirados en el espíritu Martiano, podemos gritar en esta Nueva Era que comienza, ¡vivan las almas libres de todas las naciones que sufren, que luchan y que vencerán, ¡Viva Martí!, ¡Viva Cuba!, ¡Viva nuestra América!.

Discurso pronunciado por el autor ante el monumento Erigido a JSE MARTÍ, con motivo del 164 aniversario de su Natalicio, con presencia del honorable Cónsul de la República de Cuba en Veracruz México, el 28 de Enero de 2017 en la ciudad de Xalapa Veracruz.

Contra la Corriente


A la memoria del Dr. Oseas Camarillo (mi hermano)

Tito Domínguez Lara
Sábado 31 de diciembre de 2016
Este 27 de diciembre  en la mañana, falleció Oseas Camarillo  López. Se fue tranquilo, leyendo se quedó dormido para siempre. Colaborador de este Diario que formaba parte de la corriente (minoritaria), crítica  e intransigente al  gobierno y al sistema. Nacimos políticamente bajo la influencia de la Revolución Cubana, también con el Dr. Alfredo Zárate Mota; éste asesinado en 1974 junto con otros cinco compañeros en Nepantla, Estado de México, por la Dirección Federal de Seguridad (la policía política del gobierno de Luis Echeverría y  comandada por Miguel Nazar Haro). Alfredo y su movimiento son los precursores del Movimiento Zapatista (EZLN). Por Oseas tuvimos la oportunidad  de acercarnos más a la literatura, los discursos de Fidel Castro y conocer a través del consulado cubano lo que pasaba en la isla. Defendimos  modestamente  la Revolución Cubana, acosada e invadida por mercenarios apoyados por Estados Unidos en abril de 1961 en Playa Girón. Cuando el general Lázaro Cárdenas se aprestaba para partir a la isla en su defensa; no fue necesario, en tres días de combate la liquidación de los invasores fue fulminante y total
Con Alfredo ya cultivábamos una amistad desde la preparatoria aquí en Xalapa, conocimos a Oseas  en una asamblea de estudiantes donde se trataban problemas internos de la escuela, nos gustó su discurso directo y combativo, por lo que hicimos contacto con él, un año después ocuparíamos la mesa directiva de estudiantes. En congresos estudiantiles universitarios, Oseas destacó siempre por su combatividad y claridad en su discurso. Por él y a través del Dr. Librado Trujillo, tuvimos la oportunidad de conocer y dialogar con el general Heriberto Jara, y en una ocasión  fuimos invitados a una reunión amistosa con el general Cárdenas, ahí mismo en la casa del general Jara.
Oseas hizo el internado en el  hospital “Colonia”, entonces de los Ferrocarriles Nacionales.  En el año de 1963 a Alfredo y un servidor, nos tocó enfrentar medidas que afectaban a los estudiantes de medicina, tales como maestros faltistas, falta de material  para la impartición de clases, aumento de cuotas de inscripción y otros dos o tres puntos más. La dirección que ocupaba el Dr. Horacio Díaz Correa, no cedió a nuestras  peticiones y la asamblea resolvió por mayoría, hacer la huelga y que los que estuvieran de acuerdo firmaran los cinco puntos petitorios, así firmamos 512  y solo ellos podía entrar al edificio de la escuela. Debo aclarar que nunca pedimos la renuncia del director, ni éste se presentó al diálogo, el Dr. Horacio Díaz renunció a su puesto. Hubo diálogo respetuoso con el gobernador Fernando López Arias, el rector Fernando Salmerón y con el diputado local Beto Ávila. Y quien  sufrió la represión, acusado de director intelectual del movimiento fue Oseas, que lo hicieron preso en la Ciudad de México.
Gracias a  Oseas que por su excelente papel como interno, hicimos nuestro internado en ese mismo hospital “Colonia”.  Al final del año de 1964, Oseas como residente y Alfredo y yo como médicos internos, nos tocó el principio del Movimiento Médico, cuyo fin, inicialmente, fue la solidaridad con los residentes del Hospital “20 de Noviembre”, que les negaban su aguinaldo por lo que se declararon en asamblea permanente y en un arranque de torpeza y autoritarismo, el director del ISSSTE, un doctor De la Cueva cesó a más de 200 residentes y ahí prendió el Movimiento de los Médicos de 1964–65 que hizo historia, porque revolucionó y dio orden a la formación de especialistas y hubo mejoras salariales, sobre todo para los médicos de base del IMSS. A Oseas como dirigente destacado, le costó su salida del hospital y ser fichado para que no ingresara a ningún otro hospital, razón por la cual  se fue a hacer la especialidad de cardiología a Cuba que ejerció hasta su muerte en la ciudad de Huatusco.
Seguidor de la idea del Dr. Ignacio Chávez: “El que solo sabe de medicina, ni medicina sabe”.  Practicó la docencia por más de 30 años a 40 generaciones, en la escuela preparatoria de Huatusco, impartiendo materias de química y física, destacando la importancia del valor revolucionario que tiene el estudio, no para obtener una calificación, sino para adquirir una ideología crítica ligada a la sociedad. Con esa filosofía ejerció la docencia. El día del sepelio los estudiantes, maestros y algunos ya profesionistas le rindieron un homenaje.
Los lectores del Diario saben de su ideología y posición crítica al gobierno y al sistema, no es un desconocido. Siempre defendió con franqueza y abiertamente sus ideas. Por eso siempre polémico y consecuente en un medio donde la apatía y la despolitización a veces desespera.  Alguna vez se preguntó y me preguntó: ¿“Vale la pena seguir escribiendo como mula de noria sobre lo mismo, repetir al infinito los desmanes de los gobiernos sin que llegue la respuesta contundente  del pueblo que más los sufre? Le decía que ya hay respuestas que el camino es largo y que aunque  todavía insuficientes y desarticuladas las luchas y protestas son permanentes y que en algo podemos ir armando nuestras convergencias y en él estaba haciendo su parte su parte y así lo hizo hasta su muerte. Su actividad política no lo separó de sus hijos, formó a sus diez hijos como  buenos profesionistas y ciudadanos críticos.

Indudablemente que nos hará falta, que sentimos su partida con pesar y con tristeza, pero nos queda su ejemplo.

Permanencia conceptual


                                                                                                           José Vitelio García
Actualidad de Carlos A. Carrillo y Manuel García Morente
Muchos conceptos de los postulados universales que integran el corpus de las ciencias siguen vigentes aún en el devenir del tiempo. Tal es el caso de las ideas de Don Carlos A. Carrillo, pedagogo mexicano, y de Don Manuel García Morente, filósofo español. A pesar de su existencia en siglos pasados XIX y XX, sus conceptos en pedagogía y en filosofía, respectivamente, siguen siendo infrangibles y deberían ser considerados por quienes ejercen la docencia en la actualidad.
A menudo encontramos compañeros profesores que con expresión desdeñosa se refieren a principios y teorías que ellos consideran pasadas de moda. ¡Eso era antes! ¡Ya no sirve! ¡Lo actual es distinto!
Sin embargo, olvidan que las ciencias en general, entre ellas la pedagogía, conservan postulados universales que son valederos en la actualidad, independientemente de la época en que fueron formulados por conspicuos investigadores y teóricos de la educación.
Por eso nos atrevemos ahora a rememorar algunos pensamientos sueltos que sobre la moral expusiese en su tiempo el eminente maestro Don Carlos A. Carrillo.{1}
«Enseñanza moral. Educación moral. He aquí dos cosas muy distintas. Un hombre puede saber muy bien todas las reglas de la moral y ser un redomado bribón.
A la sociedad poco le interesa que yo conozca a las mil maravillas todos mis deberes, si nunca los cumplo.
La sociedad tiene, pues, derecho de exigir a la escuela que haga de los niños hombres honrados y virtuosos, aunque no sean pozos de ciencia moral.
Enseñar la moral es bueno, es necesario sin duda; pero no es bastante: la escuela no llena su misión, sino educando moralmente al niño.»
Si a estas consideraciones básicas, hechas por un pedagogo, quien distingue entre enseñar y educar, agregamos algunas reflexiones filosóficas del profesor universitario Don Manuel García Morente{2}, veremos porque Carlos A. Carrillo tenía razón.
Para García Morente los valores se descubren al igual que las verdades científicas. Pudiese acontecer que en cierto tiempo el valor no fuese reconocido como tal, hasta que alguien o algunos hombres tuviesen la posibilidad de intuirlo y entonces lo descubren en el sentido pleno de la palabra. El valor no se manifiesta como algo que antes no era y ahora si lo es, sino como algo que antes no era intuido y ahora es intuido.
Los valores no son cosas, tampoco son impresiones puramente subjetivas. Los valores no tienen la categoría de los objetos reales, ni de los objetos ideales. Las cosas son, las impresiones también, pero «los valores no son, sino que valen». Cuando decimos que algo vale, no decimos nada de su ser, decimos que no es indiferente. La no indiferencia constituye así una variedad ontológica que contrapone el valor al ser.
El valor es no ser indiferente, pero debemos precisar que la cosa que vale no es por eso ni mayor ni menor que la que no vale. Poseer valor no es tener una realidad entitativa más ni menos, sino simplemente no ser indiferente, tener ese valor.
El valor no es un ente, sino siempre algo que se adhiere a un objeto y por consiguiente es una cualidad.
Los valores no se pueden demostrar, lo único que puede hacerse es mostrarlos. Advertimos así que por su estructura ontológica los valores son valentes y no son entes, son cualidades extrañas a la cantidad, al tiempo y al espacio, por esto último, son absolutos.
García Morente, acerca de los valores, nos dice además que todo valor tiene su contravalor, esto quiere decir que en la entraña misma del valer está contenido el que los valores tengan polaridad; un polo positivo y un polo negativo.
Finalmente, como los valores son modos del valer y las cosas son modos del ser, es lógico que exista una multitud de ellos. Al ser modalidades de la no indiferencia, se conforma una trama de sus relaciones mutuas. Unos con respecto a otros se pueden ordenar estableciéndose así una jerarquía entre ellos.
En la práctica podemos encontrar: valores útiles (adecuado, inadecuado; conveniente, inconveniente), valores vitales (fuerte, débil), valores lógicos (verdad, falsedad), valores estéticos (bello, feo; sublime, ridículo), valores éticos (justo, injusto; misericordioso, despiadado), valores religiosos (santo, profano), etc.
Y por qué toda esta digresión, si empezamos hablando de las ideas pedagógicas de Carlos A. Carrillo acerca de los valores morales y proseguimos con las disquisiciones filosóficas de Manuel García Morente.
Pues, porque nuestra meta es llegar a concatenar la parte aquella en que el pedagogo asienta que la moral no es cuestión de enseñanza, sino de educación, lo que el filósofo expresa de otra manera, los valores morales no se pueden demostrar, lo único que puede hacerse es mostrarlos para que alguien los haga propios. Y en el caso del quehacer docente, el maestro no puede quedar satisfecho con sólo informar sobre los valores morales, políticos, etc., sino que debe formar, educar, inducir a sus alumnos a la vivencia dentro de un entorno, en un ambiente de práctica de los valores. En la clase, dentro del grupo, en el trato con sus compañeros, con otros grupos dentro de la escuela, se debería inducir y proyectar una conducta permeada con los valores que trasciendan hasta su ámbito familiar y comunitario.
La escuela debe educar a las generaciones en formación, moldeando su voluntad para que motu proprio se conduzcan positivamente en la esfera de los valores (hodegética).
Hasta aquí conjuntamos el pensamiento de dos grandes pensadores, uno mexicano, otro español, sus ideas, sus conclusiones, sus teorías, siguen siendo válidas, aún en nuestros tiempos.
Nota
{1} Carlos A. Carrillo. Eminente maestro veracruzano. Nació en Córdoba, Ver. el 27 de julio de 1855 y murió en la ciudad de México el 3 de mayo de 1903.
{2} Manuel García Morente. Filósofo español (1886-1949), nació en Arjonilla (Jaén), España. Decano de la Facultad de Filosofía en Madrid hasta la Guerra Civil. Transterrado hasta Argentina fue catedrático en la Universidad de Tucumán. Murió en Madrid.



.Jorge Luis Borges :   ¿Autor de <<las palmeras salvajes>>?  (*) Francisco Humberto SoteloN o recuerdo cómo cayó en mis manos la novela Las Palmeras Salvajes (editada en 1940 por la Editorial Sudamericana. El original, The Wild Palms, se publicó un año antes, por la editorial Random House). Lo que sí recuerdo con precisión fue la leyenda impresa en la portada: traducción de Jorge Luis Borges. Lejos de pensar que se trataba de una cuestión de “marketing” ––como observaron algunos críticos–– tal leyenda se convirtió en un acicate para su lectura. ¡Vaya! –exclamé–– ¡aparte del gozo de leer otra novela de Faulkner (unos años antes había leído Santuario, Sonido y Furia, Absalón, Absalón y Luz de Agosto) tendré el gusto de hacerlo a través de la pluma de Borges! En ese momento no se me ocurrió  ––ni remotamente–– la pregunta que me hice poco después (y que aún no he logrado despejar): ¿cómo es posible que el autor de Ficciones haya decidido traducir a un escritor tan distante de sus favoritos (Swinburne, Coleridge, Stevenson, etc.), que no guarda vínculo alguno con sus obsesiones por la eternidad, los laberintos, las paradojas, la literatura fantástica, etc.? Al igual que la mayoría de los lectores “ingenuos y sentimentales “, estaba convencido de que la mejor traducción es aquella que proviene de un brillante escritor. En el caso que nos ocupa, simplemente pensé : “Borges traduce bien porque es Borges”.   Tal supuesto, desde luego, tiene su fundamento. Tal como escribe María Elena Bravo :  “Esto que puede causar gracia ocurre con mayor frecuencia de la que se cree: ¿qué traductor, por abnegado y sabio que fuera, podría superar a un artista en comunión con otro?”  1   Más adelante volveremos sobre esto.   *  *  * Una vez que me adentré en la lectura de Las Palmeras Salvajes, lo primero que me llamó la atención fue que en ella no aparecen dueños de plantaciones, granjeros, gambusinos, contrabandistas, cazadores, y otros personajes característicos del condado de Yoknapatawpha (la región mítica de Faulkner). En su lugar nos encontramos con protagonistas urbanos, que merodean en ciudades como Chicago, New Orleans, San Antonio, Texas,  y en escenarios como Utah y el delta del Río Mississippi.    En la novela se intercalan dos relatos, uno, que lleva el título del libro, y otro que intitulado “El Viejo” (alusión al río Mississippi, donde transcurre la acción).    En el relato The Wild Palms aparece una pareja de amantes (Harry Wilbourne y Charlotte Rittenmeyer) en pugna con el mundo y consigo mismos, en una relación que llega a extremos delirantes de destrucción. Ella, madre dos niñas, abandona al marido –por cierto, con la complacencia de éste–, una vez que conoce a Harry, un oscuro pasante de medicina que trabaja como interno en un hospital de New Orleans. Mientras que ella se distingue por su temperamento violento, casi salvaje y, sobre todo, por su obsesiva y frenética ansiedad de amor, él es un individuo inseguro, débil de voluntad, incapaz de corresponder a los reclamos y exigencias de su pareja. Charlotte busca, desesperadamente, escapar de la soledad, creyendo que esto sólo es posible a través del amor, aunque sea el amor ilícito. Harry, en uno de sus monólogos, piensa: “Hay algo en ella que no quiere a nadie ni a nada…Ella está sola. No solitaria, sola”. En cierta ocasión él le dice:  ––Entonces no crees en mí; en quien confías es en el amor. A lo que ella responde: –Sí, es el amor. Dicen que el amor muere entre dos personas. Eso no es cierto. No muere. Lo deja a uno, se va si uno no lo merece bastante. No muere: uno es el que muere. Es como el océano: si uno no sirve, si uno empieza a apestar en él, lo escupe en alguna parte para que se muera”. Aunque Harry está consciente de que la aventura con Charlotte no presagia otra cosa que un desastre, se deja arrastrar por ésta.  El relato comienza justamente cuando ella está a punto de morir desangrada, por un intento de aborto, en el que se involucra Harry en un principio, arrepintiéndose a última hora. En la otra historia, El Viejo, se describen las peripecias de un convicto que obtiene fugazmente su libertad a condición de que rescate a una mujer que yace en un promontorio para escapar a la inundación del Río Mississippi (hecho real que se suscitó en mayo de 1927). Aquél estaba condenado a quince años de prisión por conato de robo en un tren.  Es una especie de Quijote engolfado por la lectura de folletines por entrega (con héroes como los Diamond Dick y Jesse James). Un buen día decide actuar como los héroes de sus lecturas, proponiéndose asaltar un tren, con tan mala suerte que es arrestado en cuanto sube al coche del expreso, donde se encontraba la caja fuerte. Lejos de sentirse molesto o indignado contra sus captores y el fiscal que lo condena, dirige las aristas de su ira contra los autores de los folletines, por no haber tenido la honestidad de brindarles a sus lectores algo así como una patente de corso que les asegurara salir indemnes de los intentos de imitar las acciones de los protagonistas. Pero sus desventuras no terminan ahí :  a pocas semanas de su reclusión se desborda el Río Mississippi, provocando un vendaval que amenaza con engullir a los convictos y a las autoridades de la prisión.   Nuestro hombre (al que conocemos con el nombre del “penado alto”, para diferenciarlo de los otros convictos) se ve de repente remando en un esquife junto con uno de sus compañeros de prisión, quien desaparece de golpe, devorado por el furor de las aguas. La vertiginosidad en que transcurre el relato propicia no pocas veces que el lector no esté en condiciones de discernir si está escuchando las desventuras del convicto en primera persona (hablando con sus compañeros de prisión, una vez que termina el desastre) o si más bien está siguiendo paso a paso las maniobras que despliega el protagonista con tal de librar los cientos de obstáculos que encuentra en su periplo. Cuando menos espera, el convicto se tropieza con la mujer a la que se le pide rescatar, sin advertir la “deforme hinchazón de su vientre”. Pese a que ella se convierte en una carga, él cumple al pie de la letra su propósito de salvarla. En ningún momento se establece algún tipo de vínculo emocional entre ambos : él se limita a seguir esquivando las aguas enfurecidas, cual si ella fuese sólo una sombra o un bulto. No sabemos cuántos días y noches transcurren hasta que logran arribar a tierra : es entonces cuando él escuchar el  primer vagido del niño. Una vez a salvo, el convicto y la mujer pasan unos días trabajando en un aserradero. Creyendo las autoridades del penal que aquel ha decidido fugarse lo detienen, agregando otros diez años a su condena.  *      *     * Ahora bien :  ¿hay algún vínculo entre ambos relatos? La respuesta es muy difícil. No faltó algún crítico que aventuró la hipótesis de que el relato “El Viejo” lo escribió Faulkner sólo con el propósito de que The Wild Palms no pareciera una novela corta, cuestión que en ese tiempo no era muy bien vista en el mundo literario:  se pensaba que toda novela digna de este nombre tenía que distinguirse por un robusto número de páginas. Michael Millgate ––uno de los críticos más lúcidos de Faulkner–– considera que sí hay vínculos. Escribe al respecto: “Sea cual fuera la historia de la novela, ésta debe ser discutida e interpretada tal como se encuentra publicada, y es evidente que el método estructural de Faulkner nos obliga a reconocer ciertos pa ralelos y ciertas inversiones de tipo temático y narrativo entre una y otra parte de la obra. Wilbourne y el Reo Alto parten de situaciones similares :  ambos se encuentran seguros y contentos, aunque no exactamente felices, en las sencillas, espartanas, ordenadas, casi monacales y controladas vidas del hospital, por un lado, y de la cárcel, por el otro…Tienen aproximadamente la misma edad ––Wilbourne tiene veintisiete, y el reo unos veinticinco–, y al comienzo de sus historias ambos han abjurado del sexo, el reo por necesidad, y Wilbourne por lo que quiere considerar necesidad; sin embargo, circunstancias insólitas… conducen a ambos al rompimiento con la vida acostumbrada y el inicio, en compañía de una mujer extraña, de una aventura extraordinariamente variada y violenta”  2    Todo indica que sí existen paralelismos o, si se quiere, cierto contrapunto. En ambos relatos tenemos a dos individuos arrostrados por el torbellino del destino, teniendo a su lado a sendas mujeres, embarazadas, por cierto. Charlotte decide abortar debido a su visión trágica, desgarrada, de la vida. La otra –cuyo nombre nunca sabemos–– es una mujer llena de energía y de fuerza, que decide parir pese a todas las adversidades que se le presentan (comenzando por la inundación). Los protagonistas masculinos ––pese a sus diferencias––  son seres desarraigados, sin un ancla que les permita sostenerse frente al vendaval del destino. Por momentos parecen creer (sobre todo Wilbourne) que las mujeres que los acompañan les permitirán superar sus debilidades, sus infatuaciones pero, lejos de ello, se percatan que son incapaces de comprenderlas 3 . El título original que intentó darle Faulkner a la novela fue “Si te olvidara, Jerusalén…” (frase tomada del Salmo 137, 5), pero al parecer no fue del agrado de los editores, quienes prefirieron el de The Wild Palms, decisión afortunada si tomamos en cuenta que las decenas de alusiones a las palmeras distan mucho de ser simples referencias del paisaje, sino más bien se antojan testigos mudos del drama que envuelve a los protagonistas. Véanse, por ejemplo, frases como estas :  “Pudo oír ahora el chocar de las palmeras invisibles, el salvaje ruido seco que hacían”, “pudo oír las palme
ras susurrando y silbando otra vez como estuviera tiñéndolas un soplador de arena…”, “pero después de todo la memoria podía vivir en las viejas entrañas jadeantes: y ahora la tenía a mano, irrefutable y clara y serena, mientras la palmera golpeaba y murmuraba, seca y salvaje”.  *     *    * Al despertar de la lectura de Las Palmeras Salvajes ––y digo esto porque la novela me dejó quasi hipnotizado– me asaltó de nuevo la interrogante:  ¿Cómo es que Borges decidió traducir una obra tan alejada de su mundo, resplandeciente de orden y perfección? (Aun no me acuciaba la duda: ¿tendría algo que ver su versión con la belleza de la prosa que rezuma la novela? Sobre esto volveremos más adelante). Tal interrogante no era casual: la novela es realmente terrible, tan terrible o más que Absalón, Absalón y Réquiem por una Monja,  obras en las que Faulkner llega a extremos inauditos en lo referente al descenso a las profundidades oceánicas de las degradación, sin que percibamos, desde luego, el menor atisbo de desprecio a la condición humana : por el contrario, pareciera que a medida que nos acerca al infierno más nos aproxima a la redención, sobre de las criaturas más débiles y exánimes. Así, al final de Sonido y Furia, al hacer referencia a los personajes, escribe Faulkner :  “Estos otros Compson eran negros :  T.I. (Beale Street), Froney, Luster, Dilsey … Ellos perduraron”.      En lo que sería una apoteosis de la redención, en  el último párrafo de Las Palmeras Salvajes, Wilbourne exclama: “Entre el dolor y la nada, prefiero el dolor” (Borges traduce pena en lugar de dolor). En términos parecidos, uno de los personajes de la novela Una Fábula (1950), piensa: “… si ellos sufrían no era por la humillación sino simplemente a causa del dolor, cuya única alternativa era la nada y, entre el dolor y la nada, sólo los cobardes eligen la nada”. ¿Podemos imaginar a Borges inmerso en esa obra, máxime tomando en consideración el rechazo que experimentaba hacia la novela como género literario? 4 . “En la época en que tradujo Las Palmeras
Salvajes –observa Leah Leone–– Borges había comenzado a publicar sus famosas Ficciones, como Pierre Menard, autor del Quijote, en 1939, y Tlön, Uqbar, Orbis y Tertius, y las Ruinas Circulares, en 1940; con estos cuentos inicia una estética que privilegia la trama por encima de todo, empleando a sus personajes como funciones narrativas, objetos necesarios para llevar a cabo la acción, no sujetos con los que un lector pueda identificarse”  5 . Esa observación –interesantísima, por lo demás– incrementa nuestra curiosidad acerca de los motivos que llevaron a Borges a traducir The Wild Palms, obra que, a diez años de su publicación, se contaba entre las nueve novelas acusadas de obscenidad por el Estado de Pennsylvania en 1948.  Y, como todo mundo sabe,  el escritor argentino no se caracterizaba, precisamente, por su ausencia de pudor, rasgo que heredó de su madre, cuyo puritanismo victoriano era proverbial. Algunos críticos (entre ellos la citada Leah Leone) comentan que Borges tradujo el libro simplemente por motivos económicos, ya que en esos años sustentaba su sueldo traduciendo ––para la editorial Sudamericana––  novelas inglesas y francesas (de autores como Herman Melville, Henri Michaux, André Gide y Virginia Wolf. Tal versión me parece poco creíble: hasta donde llega nuestra información, el autor de Ficciones no era precisamente un individuo al que afligiesen las penurias económicas dado que provenía de una familia acomodada  6 . Aún en el supuesto de que sí enfrentase ese tipo de problemas, ¿acaso no tuvo la posibilidad de traducir otras obras de Faulkner más accesibles y, sobre todo, menos controvertidas? Si tomamos en consideración, asimismo,  las complejidades técnicas de The Wild Palms – mismas que dificultan enormemente su lectura––  más aumenta nuestra curiosidad acerca del por qué Borges decidió traducirla. Él mismo, en una reseña publicada en la revista El Hogar (1939), se quejó de sus “incómodas y exasperantes novedades técnicas”, por lo cual calificó a esa novela “como la menos apta para conocer a Faulkner”  7 .
Entonces, de nuevo nos preguntamos, ¿por qué la tradujo? La respuesta que dan algunos críticos a ese ––por el momento no encontramos otro vocablo más adecuado–- enigma es “edípica” :  ¿por qué decimos esto? ¡porque le atribuyen a la madre de Borges haber sido la verdadera responsable de la traducción!,  cuestión que desliza éste en su Ensayo Autobiográfico 8 . A nuestro parecer el gran error en que incurren dichos críticos es tomar en serio lo que dice Borges, perdiendo de vista que  éste solía divertirse –de manera ingeniosa, desde luego– a costa de todo mundo y de sí mismo.  Georg Steiner, tal vez el crítico más inteligente de nuestro tiempo, señala que la fabulosa erudición de Borges lo llevan a un “desdén por lo establecido” :  “Sea cierto o no que esté «puesto ahí simplemente como una especie de broma privada», el tejido de alusiones bibliográficas, etiquetas filosóficas, citas literarias, referencias cabalísticas, acrósticos matemáticos y filológicos que pueblan los relatos y poemas de Borges es evidentemente crucial para su manera de experimentar la realidad” 9 . El relato Pierre Menard, autor de El Quijote –sobre el que volveremos más adelante–-  es un ejemplo de esa “broma privada”. Y, a veces, no pocas de sus afirmaciones  rozan el chiste, como leemos en su Ensayo Autobiográfico : (p. 239): “Cuando más tarde leí Don Quijote (en castellano) me pareció una mala traducción”  10 .  Una forma de constatar lo que dice Steiner es revisando los escritos de Borges en los que, no propiamente hablando se desdice de determinados juicios o afirmaciones sino, más bien, los torna más problemáticos o complejos. Así, por ejemplo, no deja de asombrarnos los comentarios que escribe sobre Faulkner en su libro Introducción a la Literatura Norteamericana, mismos que contrastan con  las opiniones que expresó acerca de The Wild Palms en la revista citada. En dicho libro describe a Faulkner como “un hombre de genio, si bien de genio deliberado y casi perversamente caótico”. Y agrega una observación desconcertante : “El ímpetu alucinatorio de Faulkner suele no ser indigno de Shakespeare. Un reproche fundamental cabe hacerle. Diríase que Faulkner considera que a este laberíntico mundo corresponde una técnica literaria no menos laberíntica” 11 . Nos preguntamos en voz alta: ¿constituye el comentario anterior una crítica o un homenaje a Faulkner?... Más allá del reproche acerca de su “técnica literaria laberíntica”, ¿no erige un pedestal al escritor norteamericano al decir que “su ímpetu alucinatorio no es indigno de Shakespeare?” …El simple hecho de compararlo con éste, ¿no implica un reconocimiento inequívoco a su talento? No era, por cierto, la primera vez que Borges exaltaba la figura de Faulkner, en medio de aparentes cuestionamientos. Así, comentando la novela ¡Absalom, Absalom!, en el misma revista El Hogar (22 de enero de 1937) escribió : “Sé de dos tipos de escritor: el hombre cuya central ansiedad son los procedimientos verbales; el hombre cuya central ansiedad son las pasiones y trabajos del hombre. Al primero lo suelen denigrar con el mote de «bizantino» y exaltar con el nombre de «artista puro». El otro, más feliz, conoce los epítetos laudatorios «profundo», «humano», «profundamente humano» y el halagüeño vituperio de «bárbaro». El primero es Swinburne o Mallarmé; el segundo, Céline o Theodore Dreiser. Otros, excepcionales, ejercen las virtudes y los goces de ambas categorías. Victor Hugo anota que Shakespeare contiene a Góngora; podemos observar que también contiene a Dostoievski... Entre los grandes novelistas, Joseph Conrad fue acaso el último a quien le interesaron por igual los procedimientos de la novela, y el destino y el carácter de las personas. El último, hasta la aparición tremenda de Faulkner (…) Faulkner gusta de exponer la novela a través de los  personajes. El método no es absolutamente original –-El  anillo y el libro de Robert Browning (1868) detalla el mismo crimen diez veces, a través de diez bocas y de diez almas-–,  pero Faulkner le infunde una intensidad que es casi  intolerable. Una infinita descomposición, una infinita y  negra carnalidad hay en este libro de Faulkner. El teatro es  el estado de Mississippi: los héroes, hombres  desintegrados por la envidia, por el alcohol, por la soledad,  por las erosiones del odio (…)¡Absalón, Absalón! es equiparable a El sonido y la furia.  No sé de un elogio mayor”  12 . ¿Se observa el reconocimiento al  talento de Faulkner, pese al aparente desdén? Estamos lejos de insinuar que en ese tipo de ambigüedades o contradicciones subyace la clave que orilló a Borges a traducir The Wild Palms, empero, pensamos que nos proporcionan elementos valiosísimos para pensar, al
menos,  que estaba muy lejos de ser sincero en sus afirmaciones respecto a las “exasperantes e incómodas novedades técnicas”’ de esa novela, y en general respecto a la obra de Faulkner.   *  *  * Pero bien, volviendo a la traducción borgeana de The Wild Palms, ya es del conocimiento público que la misma fue muy aplaudida en Latinoamérica, sobre todo por parte de autores como Juan Carlos Onetti, Gabriel García Márquez, José María Arguedas y Guillermo Cabrera Infante. Nadie cuestionó la traducción, dándose por hecho que era impensable la posibilidad de que existiera otra mejor, del mismo modo –– guardando las distancias–– que nadie, hasta el momento, ha osado cuestionar la traducción de Julio Cortázar de las Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar. No fue sino hasta 1978 que Emir Rodríguez Monegal, en su biografía de Jorge Luis Borges 13 , lanzó la “provocación” de sostener que Las Palmeras Salvajes era mejor que The Wild Palms. Desde luego, tratándose de un crítico tan inteligente, no somos tan ingenuos como para pensar que lo dijo en serio: obviamente lanzó un “guiño” destinado al mismo tiempo   a aplaudir y cuestionar la traducción. Curiosamente tal “provocación” fue tomada en serio por algunos críticos, entre ellos María Elena Bravo y Frances Aparicio, quienes en sendos escritos –aparecidos, respectivamente, en 1985 y 1991– afirmaron que  en efecto Borges había mejorado el estilo del original, corrigiendo “las torpezas de la prosa de Faulkner de las que tantos críticos se habían quejado”  14 . Estamos convencidos de que Borges habría prorrumpido una sonora carcajada de haber escuchado tal comentario. Ciertamente –todo parece indicar-- decidió crear su propia versión de The Wild Palms (realizando una operación muy parecida a la que despliega en su celebérrimo relato Pierre Menard, autor del Quijote 15  con la diferencia, desde luego, de que no se limitó a “reescribir” –palabra por palabra– una novela idéntica a aquella, sino una que fuese más afín a sus inclinaciones artísticas, empero, sin pretender ––y en esto discrepamos de Rodríguez Monegal (más allá de su “provocación”)— elaborar una obra “superior” a  aquélla.  En ese sentido, fue totalmente fiel a su idea de que toda traducción implica una re-creación, idea que desarrolló en algunos de sus escritos más polémicos. Así, en su ensayo “las versiones homéricas” escribe: “Ningún problema
tan consustancial con las letras y con su modesto misterio como el que propone una traducción. Un olvido animado por la vanidad, el temor de confesar procesos mentales que adivinamos peligrosamente comunes, el conato de mantener intacta y central una reserva incalculable de sombra, velan las tales escrituras directas. La traducción, en cambio, parece destinada a ilustrar la discusión estética” 16 .   De ahí que no nos sorprenda que en no pocas ocasiones altere el original, sobre todo cuando considera necesario “corregir” el exceso de fuerza y “virilidad” de Charlotte, y el exceso de pasividad y de falta de carácter y energía de Wilbourne, dado que ello alteraba los papeles tradicionales del hombre y de la mujer 17 . También decidió suprimir palabras  que quizás ––pensó— resultaban inapropiados o demasiado vulgares. Lo primero que advirtieron los críticos fue la supresión del vocablo  “shit” en la última línea del relato El Viejo, misma que equivale en castellano a “carajo”, o “demonios”.  Se trata del párrafo donde el convicto exclama: “Women…shit!”  (¡Mujeres….carajo!). Borges se limita a traducir:  “¡Mujeres!...Hay varias interpretaciones al respecto. Algunos sostienen que Borges suprimió tal palabra por razones de puritanismo. Otros piensan que se debió más bien al hecho de no haberse basado en el original, editado por Random House, sino en la edición inglesa realizada por la editorial Chatto & Windus, en la que se eliminaron  diversos vocablos (como shit) considerados como “malsonantes”. En no pocas ocasiones corrige olímpicamente párrafos enteros. Así, en un pasaje de The Wild Palms, un personaje (Mc Cord) dice: “Si me toca la desgracia de tener un hijo, yo mismo lo voy a llevar a una limpia y bonita casa de putas cuando cumpla 10 años” (If I am ever unlucky enough to have a son, I’m going to take him to a nice clean –whore-house myself on his tenth birthday).  Borges traduce : “Si me toca la desgracia de tener un hijo….” ( Como puede observarse, ¡se devora varias líneas!). Los ejemplos mencionados, aunque sean los que más resaltan a simple vista, no son sin embargo los que más desnaturalizan el texto original. Las alteraciones más notables (que por lo general se pasan por alto) las encontramos en los pasajes en los que Faulkner irrumpe o se entromete en el pensamiento de los personajes. Véase, por ejemplo, el pasaje (casi al final de la novela) en el que el doctor que atiende a Charlotte –– cuando está a punto de desangrarse–– le recrimina a Wilbourne su parti
cipación en el aborto (aunque a última hora  decida echarse atrás). Éste reconoce su culpa, lo que cual propicia que el aquél exclame: –––¿Qué? ––(dice el doctor) . ¿Usted, usted mismo? Pero yo creí que usted era el…. Eso traduce Borges. En el texto original Faulkner escribe:  –– What? He said. You? You did it? ¿Yourself? But I thought you where the…. Enseguida el autor se entromete, sustituyendo el pensamiento del doctor:  I thought you where the lover was what he meant (Yo creí que usted era el amante eso fue lo que pensó).  Y prosigue el doctor :  I thought you were the one who  -aquí lo interrumpe el autor-- : because what he was thinking was This is too much!  There are rulest! Limits To fornication, adultery, to abortion, crime and what he meants (esto lo dice el autor como si lo pensara el doctor) was to that of love and passion and tragedy which is allowed to anyone to anyone last he because as God has suffered likewise all that Satan can haven known. Borges, en lugar de permitir que el autor se entrometa en la conciencia de los personajes, traduce como si todo el tiempo fuesen ellos quienes estuviesen pensando. Como puede verse, Borges no se limita a traducir literalmente, sino interviene cual si fuese el autor. ¡Y vaya que lo logra! De este modo, en síntesis, Borges escribió una novela intitulada Las Palmeras Salvajes, muy parecida –pero a la vez distinta–– a The Wild Palms, de William Faulkner.  ¿Por qué decimos que “distinta”? Porque las “complejidades técnicas” que desdeña Borges no son –perdón por la redundancia— simples cuestiones “técnicas”, sino una expresión inequívoca de las exasperantes angustias o vivencias de los personajes, o una expresión –como escribió Albert  Camus, refiriéndose al estilo de Faulkner- del “jadeo del sufrimiento” ( 18 ).  Escribe al respecto :  “El estilo de Faulkner, con el aliento entrecortado, las frases interrumpidas, retomadas y prolongadas repetidamente; las incidencias, los paréntesis y las cascadas de oraciones subordinadas, nos proporciona un equivalente moderno, y en absoluto artificial, del parlamento trágico. Es un estilo que jadea, con el jadeo mismo del sufrimiento. Una espiral, interminablemente devanada, de palabras y frases, transporta a quien habla a los abismos de los sufrimientos amortajados en el pasado” 18.  En cierta ocasión Jean Paul Sartre escribió :  “Toda técnica encierra una concepción” 19 .    Esto es válido para Faulkner :  sus “complejidades técnicas” encierran una visión trágica, desgarrada. En ese sentido, su prosa “caótica” o “exasperante” –al decir de Borges- no es casual : tiene que ver con el interior de sus personajes. En ese sentido, pues, es absurdo sostener que Las Palmeras Salvajes es “superior” a The Wild Palms. Cierto : si nos limitamos a la belleza de la prosa, o, si se quiere, a  la  ausencia de las “exasperantes complejidades técnicas” que predominan en la segunda, tal vez no pocos lectores  (sobre todo de nuestro hemisferio) prefieran la primera. Empero, pienso que está muy lejos de la profundidad y del sentido trágico del original. Con ello estoy muy lejos de sugerir que Borges traicionó a Faulkner : no, de ningún modo…Simple y sencillamente pienso que decidió escribir, reitero,  una novela más acorde con su visión acerca de la novela y de la traducción. NOTAS (*)  Este trabajo forma parte del segundo tomo del libro Faulkner entre Nosotros, en preparación. (1)  Bravo, María Elena, “Nadie traduce como Borges”,  En  “Borges, traductor :  el caso de The Wild Palms, de William Faulkner”, en Insula 40 (462), págs.11, 12. 2 Millgate,  Michel, Prólogo a Las Palmeras Salvajes, en William Faulkner, Obras Completas, Editorial Aguilar, España, 2004, Tomo IV, pág. 281. 3 Faulkner fue muy renuente respecto a la relación entre ambas historias.  La única vez que habló al respecto ––hasta donde llega nuestra información—escribió : “Aquello era una historia: la historia de Charlotte Rittenmeyer y Harry Wilbourne, que lo sacrificaron todo por el amor y después perdieron eso. Yo no sabía que iban a ser dos historias separadas sino después de haber empezado el libro. Cuando llegué al final de lo que ahora es la primera sección de Las Palmeras Salvajes, comprendí súbitamente que faltaba algo, que la historia necesitaba énfasis, algo que la levantara como el contrapunto en la música. Así que me puse a escribir ‘El Viejo’ hasta que Las “Palmeras Salvajes volvió a ganar intensidad. Entonces interrumpí ‘El Viejo’  en lo que ahora es su primera parte y reanudé la composición de Las “Palmeras Salvajes hasta que empezó a decaer nuevamente. Entonces volví a darle intensidad con otra parte de su antítesis, que es la historia de
un hombre que conquistó su amor y pasó el resto del libro huyendo de él, hasta el grado de volver voluntariamente a la cárcel en que estaría a salvo. Son dos historias sólo por casualidad, tal vez por necesidad. La historia es la de Charlotte y Wilbourne….” . Citado por Silvia Graciela Domínguez en “Faulkner, Las Palmeras Salvajes”, en Tantalia, La Palabra en el umbral, 11/04/2016. 4  Según Herbert E. Craig, “la oposición de Jorge Luis Borges a la novela como género fue explícita, además de implícita”. Y cita, al respecto, una confesión de éste en su  Ensayo autobiográfico : “En el decurso de una vida dedicada principalmente a los libros he leído pocas novelas, y en muchos casos sólo un sentido del deber me ha permitido llegar a la última página. A la vez, siempre he sido un lector y un relector de cuentos”. Vid. Herbert E. Craig,  La novela de Proust / Ts’ui Pên, según Borges, https://www.borges.pitt.edu/sites/ default/files/Craig.pdf. 5  Leah Leone, “Faulkner, Borges, and the translation of The Wild Palms: the evolution of Borges’s theory concerning the role of the reader in the game of literatura”. En  The free library, http://www.thefreelibrary.com/Faulkner,+Borges,+and+the+translation+of+The+Wild+Palms%3A+the...-a0212034109 6 Vid. Rolando Costa Picazo, Jorge Luis Borges, Breves datos biográficos.  http://www. palermo.edu/ACI/trabajos/Rolando-Costa-Picazo.pdf. 7 Cita tomada de Charles Hatfield, “El silencio es elocuente”, en Bar, Buenos Aires Review, http://www.buenosairesreview.org/ es/2015/07/el-silencio-es-elocuente/.   La frase completa es la siguiente: “En las obras capitales de Faulkner –en Luz de agosto, en El sonido y la Furia, en Santuario– las novedades técnicas parecen necesarias, inevitables. En The Wild Palms son menos atractivas que incómodas, menos justificables que exasperantes”. El  Hogar,  mayo 5,  1939, 8 Es el caso, por ejemplo, de  Douglas Day, en “Borges, Faulkner, and the Wild Palms”,  VQR, A National Journal of Literature & Discussion, Volume 92/3, summer, 2016.     En su “Autobiographical Essay” (dictado  en inglés a su colaborador y traductor Norman Thomas di Giovanni durante los primeros meses de 1970, y publicado por The New Yorker en septiembre de ese mismo año), Borges escribió, refiriéndose a su madre : “Desde que aprendió el inglés a través de mi padre, casi todas sus lecturas han sido en esa lengua. Después de la muerte de mi padre, como era incapaz de fijar la atención
en la página impresa, tradujo La comedia humana de William Saroyan para lograr concentrarse. La traducción encontró editor, y por ese trabajo recibió un homenaje de una sociedad armenia de Buenos Aires. Más tarde tradujo algunos cuentos de Hawthorne y uno de los libros sobre arte de Herbert Read. Hizo también algunas de las traducciones de Melville, Virginia Woolf y Faulkner que se me atribuyen”. http://www.ignaciodarnaude.com/textos_diversos/Borges,Autobiografia(1899-1970).pdf 9  Georg Steiner, “Tigres en el Espejo”, incluida en Extraterritorial, trad. de Edgardo Russo. Madrid, Siruela, 2002. http://borgestodoelanio.blogspot.mx/2015/09/george-steiner-tigres-en-el-espejo-1970.html 10 Borges, Jorge Luis, Ensayo Autobiográfico, Op. Cit., Pág. 239 11  Jorge Luis Borges, Introducción a la Literatura Norteamericana, Emecé, Argentina, 1997, págs.. 80, 81. La primera edición de este libro fue en 1967 (las cursivas son nuestras). 12 Vid., http://jorgeluisborges.gipuzkoakultura.net/jorge_luis_borges_faulkner_eu.php (las cursivas son nuestras). 13  Emir Rodríguez Monegal, Borges: una biografía literaria. Fondo de Cultura Económica, México, 1987, Colección Tierra Firme. 14  Cita tomada de Leah Elizabeth Leone, en Op. Cit. 15  Escribe Beatriz Sarlo que en Pierre Menard,  “Borges destruye, por un lado, la idea de identidad fija de un texto; por el otro, la idea de autor; finalmente, la de escritura original”. Vid.Borges, un escritor en las orillas, Seix Barral,  Argentina, 2003, pág. 71.   Ana Gargatagli y Juan Gabriel López comentan :   “Contradiciendo todas las convenciones, Borges se niega a otorgar primacía alguna al original y lo relega, al igual que en la confusión de identidades entre autor y personajes, a ser un elemento más en la ronda de posibilidades a lo largo del tiempo y el espacio. Hablando del Vathek de Bedford, dirá: “El original es infiel a la traducción”. Vid. “Ficciones y teorías en la traducción: Jorge Luis Borges”, en Guix Livivs N°1, 1992, pp.57-67.    Leah Leone observa: The most salient aspect of “Pierre Menard, Author of the Quixote” is precisely this: that reading is more central to a text’s intellectual “life” than its writing and that, consequently, a reader is more important to a text than its writer.
16 Jorge Luis Borges, Discusión, Alianza-Emecé, España, 1986, pág. 89. 17  Al respecto, Leah Leone escribe  que en Las palmeras salvajes Borges intervino sobre todo en el dibujo de los personajes, cuyas personalidades, tan radicalmente fuera de la norma sexual, le habrían parecido demasiado increíbles o demasiado inapropiadas. Los protagonistas, Harry y Charlotte, mostraban características estereotípicamente atribuidas al otro sexo, pues él es pasivo y dependiente y ella brusca y voluntariosa. Esta inversión de los roles tradicionales fue eliminada en la traducción; la técnica más notable para reafirmar la heteronormatividad de los personajes es el intercambio en el diálogo de los personajes de modo que Harry dice las cosas más directas y Charlotte las más pasivas. A través de este intercambio, Borges logró normalizar las subversivas representaciones de género de Faulkner y todas las repercusiones psicológicas que implicaban, a la vez que desplazó el texto de una historia de amor trágico a un cuento detectivesco. Con Harry ocupando su rol tradicional de hombre, Borges se sintió libre de agregar elementos de violencia y suspense que le eran vedados con una mujer como la persona dominante de la pareja.  Op. Cit. 18  Nos basamos en la edición de The New American Library, New York and Toronto, USA, 1968.  Se supone que la misma reproduce fielmente la edición original de 1939, de Random House, 1939. 18 Camus, Albert, Camus, Albert, Théâtre, récits, nouvelles, La Pléiade. Hay una versión al español de dicho ensayo, publicado por la Gazeta de la Universidad Veracruzana, abril 2002, Nueva época, No. 52. Camus escribió esta reflexión a propósito de su adaptación teatral de la novela de Faulkner Réquiem por una monja. 19  Sartre escribió : “Salta a la vista que la metafísica de Faulkner es una metafísica del tiempo (…) El pasado nunca está perdido —por desgracia—, está siempre presente, es una obsesión. No se evade del mundo temporal sino por medio de los éxtasis místicos (….) Para Faulkner, hay que olvidar el tiempo (…) Me temo que lo absurdo que encuentra Faulkner en la vida humana lo haya puesto él en ella de antemano. No es que sea absurda, pero tiene otra absurdidad (…) La desesperación de Faulkner me parece anterior a su metafísica; para él, como para todos nosotros, el porvenir está cerrado”. Vid. Sartre, Jean Paul, “A propósito de El Sonido y la Furia, la temporalidad en Faulkner

Fidel murió cuando él i la naturaleza quisieron i no cuando los gringos deseaban


Oseas Camarillo López
| Ex Nihilo Nihil Sábado 3 de diciembre de 2016

Si nosotros hubiésemos vivido en la época de la independencia de México, o sea, en 1810, hubiéramos vivido los aconteceres actuales i opiniones encontradas sobre la muerte del licenciado Fidel Castro Ruz. ¿Qué pensaba el virrey de aquella época con respecto de los líderes de la independencia de México, o sea, Hidalgo, Aldama, Abasolo, la corregidora Morelos, etcétera? Pues esos gobernantes de la denominada Nueva España vertían sus palabras, frases i oraciones en contra de los que encabezaron dicho movimiento. Lo mismo sucede cuando los jefes emancipadores que ha habido en diferentes pueblos, como en Sudamérica en la misma época de Hidalgo, como: Bolívar, Sucre, San José de San Martín, O`Higgins, José Martí, etcétera. Los gobernantes poderosos vertieron expresiones negativas contra todos los libertadores de nuestras naciones; o sea, que los poderosos que tienen en un momento el poder económico lanzan vituperios i escarnios contra los hombres que encabezan movimientos revolucionarios en pro de las clases desprotegidas; lo mismo puede decirse de los detractores de Jorge Washington, padre de la independencia de los EEUU. O sea, el Imperio inglés también lanzó diatribas contra dicho independentista. Por lo anterior vemos que extrapolando las épocas, ahora con el fallecimiento del señor Fidel Castro encontramos las mismas contradicciones entre los que hemos admirado al combatiente de la Sierra Maestra i los poderes económicos i de comunicación que existen en los EEUU en los países desarrollados i en nuestro país. Los ricos i los menos informados despotrican contra el jefe de la Revolución Cubana, Televisa es un medio de comunicación que encabeza sus críticas negativas en contra del comandante, o sea, como siempre “ven la paja en el ojo ajeno sin ver tremendo tronco en los suyos”; los noticiarios i programas como “la hora de opinar” se llena la lengua o mejor dicho la boca para despotricar contra el sistema social cubano, como siempre, hablan de la falta de la libertad de expresión en la isla i de lo cuidadoso que es el sistema de inmigración cubano. Pero les decimos; comparen con datos estadísticos la situación socio económica política de Cuba con México; según la UNICEF, Cuba es el único país del mundo subdesarrollado donde ningún niño muere por hambre; el nivel de estudios por grado escolar es mejor en Cuba que en nuestro pobre país. Hay más médicos por habitante en la Isla Roja del Caribe que en México; la medicina preventiva es más exitosa en Cuba que en nuestro pobre México. En la isla caribeña no existe el plagio de seres humanos, en México somos campeones en esto. En México tenemos libertad por tener miedo a salir a deshoras a carreteras i no así en Cubita la bella. Hay más fosas clandestinas en México que en otras partes del mundo. El robo, la extorsión son ya delitos que se han radicado en nuestro país. Allá no existen en gran cantidad los niños pidiendo caridad i sin escuela. Los limosneros en Cuba casi no existen, aquí abundan. Aquí en México fallece gran cantidad de habitantes por falta de atención. Allá no se ve este problema. En síntesis, viendo la pirámide de Maslow, Cuba tiene mejor desarrollo social que nuestro pobre México. Aquí el gobierno que han encabezado priistas i panistas son lacayos del gobierno de los EEUU. Si Trump nos insulta, el gobierno mexicano en tono blandengue contesta. Allá mientras el señor Fidel estuvo sano i ahora con el señor Raúl Castro han demostrado que es un país soberano, independiente, contestatario a cualquier ofensa que hicieron los 10 presidentes de EEUU en contra de Cuba. Sin embargo, la demostración máxima de lo que es una simbiosis entre pueblo i gobierno en el sentido de solidaridad, fue el llamado “Periodo Especial” cuando el pueblo cubano pasó una terrible crisis alimentaria, pero salieron de ella. Esto que mencionamos es prueba fehaciente del estoicismo de un pueblo que cree en su gobierno i que un gobierno cree en su pueblo. Fidel Castro murió cuando él i la naturaleza quisieron i no cuando a los EEUU se le dio la gana.