domingo, 4 de mayo de 2025

Humanismo


 Y ANTIHUMANISMOS. PERSPECTIVAS DESDEHUMANISMO LA EDUCACIÓN.

Adriana Menassé

Presentación

La cuestión educativa es y ha sido uno de los temas fundamentales del pensamiento y, en cualquier sociedad, constituye una preocupación radical. La paideia, la discusión en torno qué debemos transmitir a los nuevos miembros de la familia humana es algo tan medular que algunos han llegado a considerar a la filosofía entera como “una teoría general de la educación”, el esfuerzo de reflexión más extenso y general que realiza una sociedad sobre sí misma. La pregunta por la educación nos obliga a decidir qué es lo que consideramos valioso de nuestra cultura, qué actitudes y comportamientos nos parecen provechosos, qué ideales nos resultan irrenunciables; en breve, a qué tipo de sociedad aspiramos y qué tipo de disposición y cualidades queremos inculcar en los jóvenes que nos tomarán el relevo. Educar es humanizar en el sentido estricto de que la cría del homo sapiens solo se convierte en miembro de su especie, en ser humano, por la vía de ser reconocido por sus progenitores y por la sociedad en la que habita como tal. “Humanizar”, convertir en humano, pasa entonces por ese proceso en el cual se introduce al retoño de la tribu o de la sociedad en la gama de prácticas y saberes que lo convertirán en un integrante cabal de su tiempo y de su grupo.  El lenguaje es, ciertamente, la parte sustancial en ese desarrollo, entendiendo por tal no solo lo que corresponde a la comunicación lingüística directa, sino al conjunto de ritos, metáforas y asociaciones que compone nuestro universo simbólico. El tabú del incesto, mandato originario de la cultura, instituye la prohibición que interrumpe la mera procreación para establecer, frente al orden natural, la secuencia de las generaciones: padres, hijos. A esa transmisión de una generación a otra de los sentidos que nos conforman como seres sociales inscritos en un horizonte y abocados a ciertos propósitos, le solemos llamar “educar” en un sentido amplio. 

Los orígenes proto-humanos: Julian Jaynes

Es frecuente suponer que la educación arcaica del homo sapiens se reducía al cuidado que conlleva el afán de preservar la especie y a un principio imitativo que comparten los humanos con otros animales; ese principio estaría en la base de la adquisición de los hábitos elementales, aunado a la ternura que inspira la vulnerabilidad de una criatura pequeña. Las crías imitan las acciones y actitudes de sus referentes adultos y, de manera implícita, las consideran estimables. Parecería no haber en los principios de la evolución humana más elaboración mental que la repetición: la práctica y el gesto iterativo operarían como cuerda de transmisión del grupo. Según los fascinantes estudios del neuro-psicólogo Julian Jaynes, esto bien pudo ser así; salvo que en la criatura humana surgió la posibilidad de la metáfora. Entonces, sugiere el investigador de Princeton y de Yale basándose en el análisis de múltiples vestigios, en los momentos en que se encontraba en una situación de espanto y peligro, una voz, acaso atronadora, irrumpía en el espacio (aun no articulado como espacio interior) para indicar la vía de acción que se debía tomar. La lenta constitución de nuestro lenguaje, de nuestra humanidad propiamente dicha, habría sufrido esos espasmos de alucinaciones auditivas en los que se gestionaba la significación. Voces o visiones atribuidas a poderes sobrenaturales arrollaban el espacio en el momento en que una tensión o perplejidad insuperable paralizaba al grupo. De esa forma se configura una base de conductas y mandatos que habrán de ser acatados obligatoriamente, e incluso, como sabemos por los mitos, las voces podían “revelar” técnicas de construcción o aprovechamiento de la naturaleza que le aportaran comodidad y seguridad al clan. Según el autor, tal era el efecto de la mente bicameral, la estructura general del cerebro humano antes de que existiera una conciencia como la conocemos ahora. No me extiendo sobre este tema y sobre las sorprendentes investigaciones del Profesor Jaynes sino para indicar que la base de humanización que da forma a nuestra especie hubo de atravesar un larguísimo y complejo proceso antes de poder preguntarse por el objeto y finalidad de su conocimiento.


Nuestras interrogantes

Y en efecto, todas las sociedades se han ocupado de preparar a sus jóvenes para ocupar los puestos y realizar las acciones que se esperan de los individuos adultos en esa sociedad. Hay que señalar que a lo largo de la historia y en todas las latitudes, la educación se impartió según criterios diferenciados por estamentos o clases sociales preparando a los jóvenes según el trabajo al que estarían, literalmente, destinados. En la mayoría de los casos, las niñas eran educadas en su casa o en el templo y, a diferencia de los varones, no asistían a la escuela ni se consideraba necesario hacerlas depositarias del saber acumulado de la comunidad. 

Las sociedades transmiten su visión de lo que se espera de sus miembros, sus valores, prohibiciones y mandatos. Pero ¿qué pasa en una época de transición, de crisis civilizatoria, cuando las referencias que le han dado sentido a un largo periodo histórico se desdibujan? Dichas épocas ponen en entredicho muchos de los principios hasta entonces aceptados, mientras no acaban de vislumbrarse los nuevos derroteros. Este parece ser el caso de nuestro presente, época que se tiende entre el inmenso legado de un humanismo cada vez más impracticable, la controversia radical a la que se le somete, y los destellos de un horizonte que cuyos contornos permanecen indefinidos. El humanismo, aquella enorme revolución de la conciencia, dio lugar a la Edad Moderna, esa que todavía constituye el marco de las sociedades occidentales y, en cierto sentido, de la sociedad global. Nuestras universidades, los derechos universales y la idea de una humanidad común que reclama nuestro compromiso son creaciones de la Modernidad. Paralelamente, y por primera vez desde que su espíritu se convirtió en fuente general de derechos y de razones, se nos imponen los límites de sus posibilidades y los efectos negativos que arrastra consigo. Ya no hallamos los ecos de aquel entusiasmo inicial. La rueda del tiempo ha consolidado sus logros, pero también ha dejado ver su cara oscura: la explotación sin límites de los recursos naturales, la instrumentalización del entorno, los límites mismos de nuestro planeta, cierta anomia o pérdida de propósito, entre otros. ¿Cómo educar a los jóvenes entonces? O más generalmente, ¿cómo entender el sentido de nuestros anhelos y voluntades? Muchas cosas han cambiado en la constelación que dio origen a la estructura política, social y moral que conocemos como “Occidente”; fracturada y recompuesta, incluso ajena por momentos, quisiéramos en estas páginas inquirir sus desconciertos. Retomamos la líneas iniciales del libro de Tzvetan Todorov, El espíritu de la ilustración: “Tras la muerte de Dios, tras el desmoronamiento de las utopías ¿sobre qué base intelectual y moral queremos construir nuestra vida en común? Para comportarnos como seres responsables precisamos de un marco conceptual que pueda fundamentar no solo nuestros discursos, sino nuestros actos”. Son estas las interrogantes que apremian nuestras propias reflexiones.


¿Qué es el humanismo?

Como es sabido, el humanismo es el movimiento que florece en los siglos XV y XVI principalmente en Italia y se extiende en toda Europa. Surge, sobre todo, como respuesta crítica a la hegemonía de la escolástica y a los límites impuestos por la dogmática religiosa durante la Edad Media. Una serie de piezas tales como los intercambios abiertos por el comercio marítimo a Oriente Medio y el descubrimiento de las tierras americanas despertaron perplejidades para las cuales las respuestas rutinarias resultaban insuficientes. Si hay tantas sociedades distintas, ¿qué unifica, en realidad al género humano? ¿Podemos señalar con claridad las líneas que separan verdad e idolatría, bien y mal? Brota, entonces, un espíritu de investigación que traza un puente hacia el pensamiento griego y antiguo en general, y que confía en la razón humana como fuente de conocimiento. En ese sentido podemos hablar de un humanismo antiguo de origen griego e incluso de un humanismo medieval, pero cuando nos referimos al humanismo en general, hacemos referencia a la explosión cultural del Renacimiento, a esa conmoción de gran calado y repercusiones duraderas en la cultura de Occidente que encarece la grandeza y dignidad humana por encima de explicaciones sobrenaturales y del conocimiento revelado. 

Durante toda la Edad Media, la perspectiva teocéntrica dominó la comprensión del mundo físico así como su dimensión espiritual. Los estudios humanistas comenzaron a llamarse así para distinguirlos de los comentarios a la Escritura y de los tratados teológicos. Frente a la metafísica y la teología, la medicina y la matemática, que conformaban el cuerpo canónico de saberes, el curriculum humanista abordaba la retórica y la poesía, la historia y la filosofía moral. Eran estas las disciplinas llamadas “humanistas” porque se referían a saberes desarrollados humanamente. El humanismo se decantó por la capacidad de la razón humana para el discernimiento ético, y por la noción de valía intrínseca y universal de lo que enaltece a la humanidad en su conjunto. Por su lado, la retórica había de servir para participar en los foros públicos y para convencer a otros a partir de un diálogo racional y no de la autoridad política o eclesiástica, mientras la tolerancia constituía la capacidad para convivir en armonía con la diferencia de opiniones y con la pluralidad. “Nada de lo humano me es ajeno”, había dicho Publio Terencio: los modelos griegos y romanos en el arte y la libre exploración del pensamiento fueron retomados y estudiados, pues reflejaban el ideal de perfección a la que aspiraban los renacentistas. Pero el alma de aquel ímpetu consistió en aseverar que la razón humana era una guía confiable y digna de respeto para orientar al hombre en su aventura existencial. Por fin la ciencia, se pensaba, que hacía por entonces descubrimientos asombrosos, iluminaría el camino del progreso material y moral de la humanidad. A su vez, los sentidos, el cuerpo humano y la belleza volvían a ocupar un lugar privilegiado.   

La manera en que se fue extendiendo la fe en el discernimiento y en la razón constituye un suceso de consecuencias incalculables. Una transformación de tal envergadura no ocurrió del día a la mañana: entre la efervescencia que agitara a las sociedades relativamente estables de la Edad Media y la consolidación del humanismo en lo que conocemos como sociedad moderna transcurrió un lapso de cuatro siglos. El humanismo penetró con una fuerza imparable y una confianza irrestricta respecto a las posibilidades liberadoras que era capaz de generar. Hoy la legitimidad de aquel proyecto se ha visto muy disminuida. No es casualidad, por lo tanto, que frente al desmantelamiento de sus radiantes esperanzas, algunos autores intenten una recuperación cautelosa de sus ofrecimientos. No buscan, estos pensadores, acometer una defensa acrítica de dicha tradición, sino ponderar, frente a las consecuencias perniciosas de algunos aspectos de la modernidad, el tejido de libertades, derechos individuales, instituciones y defensas contra la arbitrariedad de poder que, sin ser perfectas ni intachables, le han aportado a la cultura occidental y global, los ejes de una relación cívica imprescindible. Difícilmente podrían las sociedades democráticas renunciar a la protección de los Derechos Humanos, a la libertad de expresión, asociación y movimiento; a la educación universal, al derecho a la equidad de género y respeto a las minorías, a la libertad de pensamiento y religión, así como a muchos otros preceptos y resoluciones que entendemos como patrimonio cultural de nuestra vida social. Remito al excelente repaso que hace el filósofo mexicano Luis Villoro en su libro El pensamiento moderno, filosofía del Renacimiento de las ideas que conformaron este horizonte, esa trama de ideas que emerge en el Renacimiento y se va sedimentando y evolucionando en lo que Villoro llamará una nueva “figura del mundo”.

La más elocuente de estas ideas está referida a lo que podemos llamar “el lugar del hombre en el cosmos”. Si el universo medieval constituía un engranaje bien concertado donde una fuerza soberana garantizaba la precisión con la que se ordena la bóveda celeste y la justicia de su contraparte terrena, el mundo renacentista contemplaba la posibilidad siempre abierta de tal perfección, pero se la confería a la acción humana. Ya no era el mundo un organismo perfecto cuyo núcleo último de sentido quedara en manos de un ser trascendente; el ser humano era ahora encargado de dicha perfectibilidad y el lugar que antes ocupaba entre los animales se desplazó de manera ineludible. Pues a diferencia de los demás seres biológicos, el humano era capaz de modificar y recrear su destino: las condiciones de su nacimiento ya no determinaban enteramente su existencia sino que podía ejercer su razón, su voluntad y albedrío; allí donde los otros habían de atenerse a la necesidad, los humanos podían trazar sus propios fines. Esta condición, nos dice Villoro, constituye el meollo de una nueva dignidad, una dignidad “que ya no consiste solo en ser hijo de Dios, sino creador de sí mismo a imagen de Dios”. La ley moral deja de conformarse a los dictados impuestos por la jerarquía tradicional, para recaer sobre el juicio autónomo del individuo.

El ser humano era ahora el pivote social; la historia (entendida como acción de seres racionales que se proponen metas racionales) toma como motor la emancipación del entendimiento y el progreso de la ciencia, de la vida cívica y de la plenitud personal. El esquema de lo político puede y debe ser transformado con miras a esa meta. De hecho, las revoluciones de los siglos posteriores obedecieron a esa convicción e incluso revueltas menos bulliciosas han sido producto de esa misma confianza. La liga que antes ataba al sujeto a su condición de origen y que constituía el cartabón que necesariamente enmarcaría sus posibilidades de desarrollo (el noble en tanto noble y el artesano como tal), se abre ahora hacia lo que cada quien pueda obtener por su aptitud o mérito. La noción de que la vida individual estaba al servicio de la unidad inconmensurable del cosmos donde en “el gran teatro del mundo” cada quien desempeñaba su papel, cede el paso a otro sentir: ahora los individuos y las sociedades se ven impulsadas a la búsqueda de la realización y de la felicidad personal. Su vida está en sus manos; es su derecho y quizá su deber, transformar las condiciones en las que se inscribe su existencia en algo venturoso. Ningún poder es superior a la libertad y la dignidad; el Estado es el producto de un pacto que los hombres han establecido para alcanzar los acuerdos y objetivos que consideran deseables. Los derechos humanos, derechos individuales frente al poder estatal reclaman una fuerza y una legitimidad que no ha dejado de tener vigencia. Villoro menciona igualmente otras ideas cardinales de esta visión: la relación con el conocimiento y con la capacidad técnica para transformar nuestro entorno, la objetivación matemática del saber y la instrumentalización general de lo que nos rodea. Buscaremos aproximarnos a algunas de ellas más adelante, pero destaco aquí este centro vivo sin el cual no será posible comprender nuestra circunstancia.  

Fue este un tiempo de expansión imperial en el que España y Portugal, y después otros países europeos extendieron su poder y sus fronteras. Hacia adentro, la estructura económica pasó del régimen de siervos atados a la tierra bajo la dominación o protección del señor feudal, a un capitalismo temprano que dio lugar a la formación de las ciudades o burgos. Los siervos quedan “libres” para vender su trabajo o, como ha demostrado Marx, su “fuerza de trabajo”. Como el capitalismo, entonces y ahora, es un sistema que funciona sobre la base de una dinámica de acumulación progresiva, los problemas que provoca son enormes. Tampoco la atomización del individuo creado por la cosmovisión humanista en su afán de liberar al individuo de las ataduras familiares, comunitarias, religiosas y de sometimiento al soberano en turno está libre de inconvenientes: cierta conciencia del aislamiento y de la soledad es de sobra conocido, si bien no parece muy deseable reemplazarla por la sumisión que le debe cada uno de los miembros de la familia al sistema de poder jerárquico de las sociedades tradicionales.  


La crisis de la modernidad

Culturalmente, sin embargo, el mundo entraba en una etapa luminosa, o quizá podría decir que el ser humano nacía a un mundo dispuesto a su creatividad y a su acción. Nada más expresivo que aquel parlamento de Hamlet, la más célebre de las tragedias shakesperianas, cuando, en medio de su confusión y tristeza, se refiere a la imagen indisputada de la grandeza humana: “¡Qué obra tan extraordinaria es el hombre! ¡Cuán noble en su razón! ¡Cuán infinito en facultades! En su forma y movimientos, ¡cuán expresivo y admirable! En sus acciones ¡qué parecido a un ángel! ¡En su inteligencia, qué semejante a un dios! ¡La belleza del mundo! ¡El parangón de los seres!” El parlamento termina diciendo: “Y sin embargo, ¿qué es para mí esta quintaesencia del polvo?”  Aunque en la obra estas palabras tienen un tono casi irónico, es claro que refleja el sentir general durante el auge renacentista. Ningún autor contemporáneo se atrevería a exclamar algo semejante. Nuestra idea del hombre es sombría: estamos dispuestos a creer y a lamentar las peores vilezas de nuestra especie y tendemos a recelar de sus gestos de bondad. El humor de nuestra época está marcado por el desaliento y tiene aires apocalípticos. Poco queda, sin duda, del entusiasmo con el que los siglos XVII y XVIII se representaban el futuro de la humanidad. 

Y seguramente no es para menos: la conciencia de dos terribles guerras mundiales, de la destrucción inenarrable que produjo la Primera Guerra y la crueldad despiadada y genocida de la Segunda, deja poco espacio para sostener que la razón es apta como guía y orientación de la historia humana. A su vez, la idea de que el conocimiento y la cultura son garantes de un progreso moral y espiritual mostró ser, en gran medida, ilusorio: algunos de los más altos mandos de los campos de concentración y de las políticas de exterminio eran médicos y abogados, pero también teólogos y filósofos. Nada podrá consolarnos de ese desengaño.  Finalmente, el gran proyecto revolucionario, la utopía socialista que inspiró los movimientos emancipatorios de los siglos XIX y XX terminó, como sabemos, en un régimen totalitario y brutal, atado a las más temibles prácticas de control y represión. En esta atmósfera se gesta lo que ha dado en conocerse como post-modernidad. 

La post-modernidad concentra una parte importante de las críticas al espíritu confiado de los siglos anteriores. Si bien los límites de su espectro permanecen poco definidos, se caracteriza por disputar con insistencia las certezas modernas. La confianza en un progreso moral continuo se ve resquebrajada por los trágicos acontecimientos y por el despliegue de la irracionalidad asesina que no ha dejado de hacerse presente en otras guerras de alcance más limitado. A pesar de algunos avances en el acomodo internacional, la posguerra tampoco fue un periodo de paz idílica: los reacomodos políticos entre el bloque soviético y el capitalismo liberal a raíz de la Guerra Fría crearon una estabilidad tensa que se prolongó durante más de cuarenta años. Las grandes narrativas de emancipación y progreso continuo de la humanidad se habían agotado. 

Igualmente la idea marxista de la historia según la cual la dialéctica económica (el choque entre el desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas y la manera en que se organizaba la producción) daría paso a una nueva etapa en la historia de la humanidad, mostró ser falsa o, en todo caso, menos evidente de lo que había pronosticado. La clase social llamada a traer libertad y abundancia para todos en el contexto de una economía planificada, el proletariado, se fue diluyendo e integrando a las nuevas posibilidades que le ofrecía el capital. Ninguna de las predicciones del marxismo clásico se cumplió. Con todo, la atmósfera cultural de los años 50´s, 60´s y 70’s del siglo pasado, imbuida de ecos socialistas e impactada por el triunfo de la Revolución Cubana favoreció una serie de reformas que otorgaban protección y mejores condiciones de vida a los trabajadores, así como estructuras sindicales, derechos e instituciones que garantizaban su defensa. La revolución socialista, que sí tuvo lugar, como sabemos, fue la que ocurrió en Rusia en 1917 conformándose la Unión de Repúblicas Soviético Socialistas (URSS) que se expandió sobre otros territorios después de la Segunda Guerra. En lugar del socialismo industrial que imaginaba Marx, la revolución realmente existente ocurrió en una sociedad campesina, al igual que la llamada revolución china que tuvo lugar algunos años después. Estos experimentos terminaron en un capitalismo de Estado autoritario donde la disidencia era interpretada como traición a los verdaderos intereses del pueblo y por lo tanto, destruida. Al lado, entonces, de la pérdida de fe en la capacidad racional del ser humano, asomaba en las utopías sociales aquella ominosa sentencia de Goya: “Los sueños de la razón producen monstruos”. 

Al final no solo estas perspectivas teleológicas entraron en descrédito; la capacidad de la razón para aprehender la verdad también fue puesta en entredicho: ¿Podía haber alguna certeza realmente? ¿Dónde encontrarla? ¿No era todo, al fin de cuentas, cuestión de interpretaciones, un mero juego de lenguaje, una narración que entra en conflicto o en diálogo con otras narraciones? Ninguna certeza, ni referencia fija; plurivalencia de discursos, imposibilidad de un punto de mira objetivo: el estremecimiento escéptico, el escepticismo que ha acompañado a la filosofía desde sus orígenes en los Sofistas, volvía a hacerse dueño del campo. 


Nuevos paradigmas

En los años más recientes advertimos cómo una vaga constelación de motivos va apropiándose del discurso y reclamando una autoridad que deja atrás aquellos aires dubitativos. Ya no hay grandes visiones integrales, pero en los temas que emergen hay un timbre imperioso: ninguna sofistiquería cancela el cambio climático, la pérdida de diversidad natural y la amenaza que acecha la vida en la Tierra. Por otro lado el combate al patriarcado permea las proclamas públicas, los medios, las instituciones y las relaciones personales; el antiguo feminismo de la equidad se articula ahora a la batalla por el orgullo homosexual, llegando a cuestionar de raíz los roles de género e incluso el propio género. Por su lado, el multiculturalismo se estructura sobre líneas y alegatos muy disímbolos, reclamando el reconocimiento de particularidades étnicas y formas de vida tradicional, mientras exige la extensión de los derechos humanos. Así, las luchas prolongan el motivo emancipatorio, mientras se oponen a él con mayor o menor determinación. 

Vale la pena mencionar, por último, la vertiente posthumanista o transhumanista que se agrega a estos nuevos paradigmas. El transhumanismo sugiere que la condición humana será superada más pronto que tarde por su fusión con la tecnología, y que el homo sapiens, como tal, cederá su lugar a otra entidad. Ignoramos cuál sea el alcance de estas aseveraciones, pero no es imposible que la Inteligencia Artificial se convierta en el reto más grande que deba enfrentar la civilización que hoy conocemos. 

Son estos los motivos que se perfilan como nuevos referentes frente al colapso del humanismo tradicional. Sería largo entrar en estas distintas líneas temáticas, cada una con sus propias contradicciones internas, como corresponde a los movimientos vivos. Baste decir que constituyen un conjunto de “causas” de carácter inaplazable aunque su formulación no siempre resulte consistente. ¿Adónde vamos desde aquí? No lo sabemos. ¿Cuáles de estos caminos para la acción prevalecerán y cuáles habrán de transformarse o disgregarse resulta difícil de prever. Las causas comunes generan corrientes poderosas de adhesión y de sentido, pero si no son advertidas en su complejidad y mixtura, la misma dinámica las arrastra a peligrosas simplificaciones e intolerancias necias. Hacemos, pues, una pausa, una suspensión del juicio frente a las que hoy avasallan el espacio social, para dirigir la mirada, no a los arcanos ocultos en el tiempo, sino al desabrigo, a la fractura, a los llamados que sostienen el sentido.


Atisbos desde el porvenir.

La filosofía como educación.

En su ensayo “La crisis de la educación”, Hannah Arendt apunta razones medulares respecto a los retos de la educación, sobre todo considerados a la luz de la dialéctica entre el principio de conservación y el de transformación que atraviesa a todas las sociedades al menos desde el Renacimiento;  desde el Renacimiento, dice, porque, a diferencia del crédito que la sociedad medieval le otorgó a la autoridad del pasado con la fe en que todo acontecer ocurriría conforme a cierto dictado preestablecido, el humanismo renacentista va sembrando la noción de la responsabilidad humana para alcanzar una sociedad equitativa. Hay siempre una dialéctica entre estas tendencias dice, la que busca conservar y transmitir saberes y valores tenidos por deseables, y la que rompe con lo conocido para que irrumpan otras vías de acceso a la justicia. Hacia el final de su ensayo, Arendt compendia su idea y la frase que utiliza repica en nuestro oído con la fuerza de una interrogación. Dice: “En la práctica, la primera consecuencia de esto sería comprender claramente que la función de la escuela es enseñar a los muchachos cómo es el mundo, no instruirlos en el arte de vivir”. 

La sentencia de Arendt reverbera contra la costumbre que se ha impuesto en las instituciones educativas donde se identifica la tarea de educar no tanto con enseñar cómo es el mundo, sino con compartir—y a veces imponer por la fuerza de la autoridad—las ideas del profesor. La diferencia entre educar y adoctrinar se desdibuja, y no faltan ejemplos de ello. En su papel de maestro, la tarea educativa no puede consistir en entregar respuestas; la tarea del maestro no es la de fungir como activista; su tarea es la de abrir para el estudiante un campo de libertad, de ayudar a recrear los entornos, a mirar las discordancias en lugar de esquematizar la rica y confusa madeja del mundo. Convertir a los educandos en seguidores constituye, en realidad, una forma de entrenar en la obediencia, comenta. 

Sabemos que el concepto de natalidad es decisiva en la obra de Hannah Arendt. Por la natalidad, por la llegada de nuevas generaciones se renueva y se sostiene la vida. Reciben la herencia de un mundo que fue creado siempre antes que ellos, y serán esas nuevas generaciones las que lo vivifiquen restituyéndolo en su frescura. Por otro lado, y siguiendo el argumento de la misma Arendt, podemos decir que el profesor tiene derecho a presentar su posición política o teórica en el ágora de la discusión pública; de presentarla oralmente o por escrito en el foro que lo expone a la crítica. Esta distinción entre el rol del maestro y la tarea del adulto en diálogo con sus pares es crucial para entender la delicada cuestión que se tiene delante, tanto como para ubicar el campo de sus zonas opacas: pues también un maestro educa por su actitud, por sus compromisos y lealtades. Un profesor puede y debe exponer sus posiciones, y al mismo tiempo estimular en sus estudiantes una independencia de pensamiento y rigor intelectual, eludiendo los esquemas pre-establecidos. En todo caso, tal vez la prudencia y el más honesto cuidado formen parte fundamental de esa delicada misión que es educar. 

Porque educar no es solamente capacitar a alguien en una disciplina determinada. Sin duda eso es importante, pero como sabemos, nunca la capacitación será equivalente al vínculo que se establece con un maestro que abre el universo a nuestro asombro, que estimula la curiosidad y enciende esa avidez de infinito que es el conocimiento. Y que más que ofrecer soluciones, acostumbra nuestra atención al esmero y nuestra comprensión a la riqueza. El mundo lo recibimos de los otros; será muy difícil, me parece, sustituir esta relación primordial que es la relación con un maestro. 


Autonomía/heteronomía: hacia un pensamiento dialógico  

Si el pensamiento ilustrado apostó por la autonomía de la razón frente a la uniformidad del discurso dogmático que dominó la reflexión durante varios siglos, trajo consigo, como decíamos, otras dificultades. He señalado dos de las principales: una falta de determinaciones respecto a la razón misma, y una instrumentalización irrestricta del mundo. El laicismo, por su lado, reconocido como una política de Estado en todas las sociedades democráticas, ha suscitado cierto grado de anomia o pérdida de sentido vital, y ha permitido que resurjan integrismos religiosos, muchos de ellos violentos y abusivos de la dignidad de la persona humana. En el otro lado del espectro, pero en el registro de esa misma carencia, se han multiplicado los intentos naturalistas de fundar la conciencia moral sobre el afán de supervivencia de la especie, o en la visión unitaria que sostiene la biología: la moral sería tan solo el producto de la necesidad de sobrevivir y cualquier otra explicación constituiría un engaño. Todo está conectado con todo para la supervivencia del conjunto, se dice. Este enfoque, sin embargo, resulta insuficiente; insuficiente para dar cuenta de aquellos actos que enaltecen nuestra vida y al mismo tiempo atentan contra lo que la prolonga: Antígona, dispuesta a morir para evitar que su hermano quedara sin sepultura, sería un caso paradigmático, pero hay innumerables casos en la vida y en la literatura que confirman este ejemplo. Porque el Todo, dice Franz Rosenzweig, olvida o niega la dignidad de lo particular, de lo mortal: “Solo lo aislado puede morir, y todo lo mortal está solo”. Apostar por el Todo es negar la estricta mortalidad el individuo, la fidelidad de sus riesgos y de sus desgarraduras vitales. 

Así, en medio de la turbulencia simbólica que envuelve nuestras sociedades, se hace urgente repensar ese orden de significados que nos permita orientar nuestras certezas. Ya no se trata, quizás, de la autonomía de la razón como guía de nuestras acciones; ya no nos convence el pensamiento escéptico que claudica en su deseo de acercarse a la verdad y renuncia a cualquier referente sólido. Tal vez habrá que repensar otras maneras de fincar nuestra humanidad en aquello que, sin saber cómo, reconocemos como elevado y bueno: la sensibilidad, la respuesta al desvalimiento, la responsabilidad por los otros, la generosidad y la altura ética de nuestros compromisos.  

La formulación de Emmanuel Levinas

El concepto de “heteronomía ha vuelto a ponerse en circulación gracias al trabajo de Emmanuel Levinas quien propone una nueva manera de comprender los ejes que definen la vida humana. A diferencia de Kant, para Levinas la razón no sería la fuente última de la dignidad y del sentido, sino que ésta provendría de la capacidad para responder con actos a la vulnerabilidad radical de mi prójimo. Esa capacidad es la que lo “eleva” a una existencia ética. La vida social no estaría dominada por el afán de la preservación natural, como las demás especies; lo que define el tipo de vida que conocemos como vida humana consiste en imbuir la existencia de valor, en sostener una vida que juzgamos valiosa. La ética deja de ser una lista de hábitos u obligaciones prácticas ancladas en cierta noción predeterminada de la esencia humana; brotaría, más bien, de la necesidad de actuar con justicia frente a la íntima desprotección del otro. Eso quiere decir que no es la conceptualización de la esencia lo que determina lo que sabemos del ser y, en este caso, del ser humano, sino que el mundo se articula como tal mundo a partir de la relación ética, a partir de nuestra capacidad genérica para interrumpir el encierro ego-céntrico de la necesidad y preguntarle al otro: “¿qué necesitas, qué puedo hacer por ti?”. 

La heteronomía en su versión dialógica, es la respuesta a ese otro que es mi prójimo; es también la respuesta a partir de la cual nuestra presencia amiga restituye la confianza fundamental y la certeza del mundo. En ella se ratifica la vida vivida humanamente; de ella recibe su alegría y su justificación. Tal vez sea la ética la tarea más alta para el ser humano: convalidar con nuestra presencia y nuestras acciones los lazos que sostienen la confianza, la que alimenta nuestra adhesión al mundo, nuestra apuesta por su dignidad y su alegría. No quiere decir esto, naturalmente, que no reconozcamos los fracasos continuos de la moralidad, sino que nos empeñamos en lo que hay de noble y justo, en la vocación de fraternidad y armonía, vocación irrenunciable. 

La sociedad capitalista ha fomentado, junto a la gran libertad individual, una ética que busca la felicidad sobre todas las cosas y que, acaso en forma deliberada, confunde la felicidad con el consumo. Una ética heterónoma de la responsabilidad, es decir, una ética que se relaciona con el otro desde la sensibilidad pero también desde un espíritu objetivo, surge como promesa en el corazón de un tiempo que lo ha deconstruido todo. La vida en sociedad es una vida ética, una vida en relación; vida forjada en la responsabilidad e implicada en resguardar la confianza y el agradecimiento. Esa confianza y esa responsabilidad habrán de permitir que el mundo siga siendo, mientras dure, el espacio extraordinario en el que acontece el diálogo. 


En síntesis:

--Educar es abrir el mundo a la curiosidad y al asombro; es invitar a mirarlo en su multiplicidad y riqueza; compartir la duda, la contradicción, las respuestas tentativas. Para Hannah Arendt, el papel de la escuela es mostrar cómo llegamos a nuestro presente, y hacerlo con imaginación y rigor. Como insiste igualmente Fernando Savater, Arendt nos conmina a resistir la tentación que ronda a todo maestro de convertirse en guía o en avanzada de sus estudiantes. Un alto y delicado quehacer es, pues, el que comporta la tarea educativa en cuanto que está llamado a estimular el gozo, el ardor de conocimiento, al tiempo que abona la confianza en los propios recursos del alumno. Más que un conjunto de contenidos, o de la mano de ellos, la educación ha de estimular la búsqueda y la disposición creativa al lado de la paciencia y el orden con el que avanza el pensamiento. 

--Desde el lugar en el que nos encontramos actualmente, de la mano de pensadores como los que mencionaba y otros muchos, diría que el humanismo renacentista es una pieza clave de la tradición que nos conforma, y que difícilmente podríamos dejar de aquilatar: un envite que recupera el valor de la persona humana frente a la estructura religiosa y jerárquica a la que se opuso, pero sobre todo, que guarda al individuo de la pretensión totalizante que lo acecha en todo momento: el sometimiento a la razón de Estado es sin duda es la más obvia, pero no la única.

Ponderamos y honramos el legado del humanismo ético, aunque al mismo tiempo hemos ampliado su herencia con la conciencia de sus dificultades y de sus límites, pues como ese mismo humanismo no ha dejado de señalar, los seres humanos somos capaces de volver sobre nuestros pasos, somos capaces de rectificar. Y a rectificar muchos de los excesos hemos de empeñarnos con decisión, voluntad e inteligencia en el entendido de que los complejísimos sistemas económicos y políticos de un mundo global no son fácilmente maleables. 

--Ciertamente no sabemos a qué retos habremos de enfrentar ni qué desafíos nos esperan. Con todo, sabemos que la tarea más alta de nuestro tiempo, como de todos los tiempos, está dada por la obligación de preservar, en la presencia concreta del otro, la cercanía que le da valor y sentido a la vida que compartimos con los demás. “Somos para el otro”, ha dicho Levinas; nuestra vida surge y se cumple en la relación ética primaria, esa en la que se configura y atempera nuestra especie. No es, por lo tanto, un deber-ser ni una exhortación, sino el presentimiento de justicia que ofrecemos como aval de la certeza y majestad del mundo. A eso estamos abocados; quizás sea eso, lo primero, lo más básico, lo que cumple la tarea de sostener y enaltecer la gratitud que alimenta desde siempre nuestro tránsito.   


Referencias:


Arendt Hannah, “La crisis de la educación”, trad. José Manuel Romero, Universidad Complutense de Madrid, www.ucm.es/data.


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Chavarría Gabriela, “El posthumanismo y los cambios en la identidad humana”, Reflexiones, vol. 94, n°1, San Pedro de Montes de Oca, enero-junio 2015.


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Estudio de caso

 

ESTUDIO DE CASO: EXCLUSIÓN, DISCRIMINACIÓN Y VIOLENCIA EN UN ESTUDIANTE UNIVERSITARIO INTEGRANTE DE LA COMUNIDAD LGTBI.


Mareza Hernández Sandoval, Víctor Manuel Gándara 2 



Resumen 

Para identificar relaciones discriminatorias en la Universidad Veracruzana, se aplicó cuestionario de 8 reactivos a Millo y Luigi. Se indagó la discriminación en espacios de aprendizaje, roles, testigos y sus razones en 20 estudiantes. Los resultados indicaron que no existe discriminación generalizada en espacios de interacción, pero si en espacios controlado donde más sucede. Se señaló haber sido testigo de discriminación alumno-alumno % profesor-alumno y % sufrió discriminación por su forma de pensar. Se refirieron casos de discriminación profesor-alumno, alumno-alumno y autoridades-alumnos. En este estudio, los fundamentos de la discriminación se basan, principalmente, en la psicología social, la sociología y antropología. Los resultados, aunque obtenidos en una universidad concreta, muestran la discriminación en los espacios de autoridad.


Palabras clave: Exclusión, discriminación, violencia, LGTBI, Derechos Humanos.


ABSTRAC



Keywords


Introducción 

La historia 

John Eastburn Boswell en su libro cristianismo, tolerancia social y homosexualidad (198) sostiene que las personas activas/pasivas gozaban de cierta aceptación positiva y que no siempre existió una actitud de desprecio, da cuenta de ello registros, manuscritos en rollo e imágenes. Con el transcurso del tiempo y el nuevo testamento cambiaron de la aceptación al rechazo, condenando sus prácticas desviadas. 

Antiguamente para referirse a los actos sexuales entre personas del mismo sexo bastaba la descripción por lo que Boswell -como todos los investigadores- incorpora el constructo gay1 en la terminología de su investigación referido hacia el interés erótico predominantemente hacia personas de su mismo sexo, es decir, lo que hoy identificamos como "homosexual" o "heterosexual".

América

Para 1960 algunas de las organizaciones de personas lesbianas y bisexuales, crean la sigla «LGB» para el reconocimiento de los derechos civiles, en este proceso se suman las personas transexuales y en 1990 dan origen a la sigla «LGBT». Posteriormente la diversidad de identidades de género y de orientaciones sexuales se suman al termino LGBTIQ+ la utilización del signo más a continuación de la sigla incluye nuevas comunidades y disidencias.




El término «gai» significa 'alegre' o 'pícaro' 


En los 1970 se presentaron en México los primeros movimientos y marchas de lo del Orgullo LGBT+, por el despido de un empleado por su orientación sexual. (2021)

Durante los años 90´ comienza el respeto e igualdad convirtiéndose el término LGBT es un símbolo positivo de la voluntad inclusiva.  

En la actualidad, discriminación por la exclusión, discriminación y violencia, actúan como barreras a la participación plena de las personas en varios aspectos de la vida, en el acceso a oportunidades educativas, al mercado laboral o atención a la salud, religión, entre otras.

En el marco del Primer Congreso Internacional de Inclusión abordaremos brevemente el estudio de la exclusión, violencia, discriminación de género que se presenta en estudiantes del nivel superior de la Universidad Veracruzana. Con este análisis se pudo identificar la incidencia de homofobia en este nivel educativo, y se hizo mediante localización de investigaciones del tema y entrevistas que se llevaron a cabo el 19 de febrero de 2000 y septiembre de 2024. Los resultados dieron cuenta del nivel de exclusión, violencia, discriminación que persiste en algunas autoridades hacia estudiantes universitarios (En este estudio de caso: homosexuales), lo cual desmitifican el imaginario social de que la violencia es un fenómeno exclusivo de los niveles sociales no escolares. Las evidencias encontradas nos muestran no solo su existencia, sino los matices específicos que esta realidad adquiere en el ámbito de la educación superior.

Durante mucho tiempo -y tal vez deliberadamente- la historia relativa a orientación sexual o identidad de género (Lesbianas, homosexuales, bisexuales y transexuales) ocultadas, minimizadas y algunas ridiculizadas han trastocado - su cultura, sus costumbres, sus creencias, su religión, su raza y y formas de vida desde épocas anteriores hasta nuestros días.

 La exclusión, discriminación, violencia de las personas LGBTI ha sido parte de la historia de generación en generación en forma significativa, actuando como barreras a la participación plena como personas en varios aspectos de la vida, ya sea acceso al mercado laboral, social, atención a la salud y; oportunidades educativas. 


Sin embargo, la cultura, el tratamiento jurídico y el reconocimiento de derechos civiles, como la propia normatividad de las instituciones públicas ha sido muy dispar a través del tiempo, las cuales deberían tratar de proteger a cualquier grupo, sobre todo a las minorías. 


Planteamiento del problema. La homosexualidad como ¿¿¿¿¿?????

Al plantear esta investigación nos proponemos fundamentar que, tanto la naturaleza como los seres humanos son la riqueza del mundo, y estos a su vez conforman el contexto cultural como elementos valiosos. Es por lo anterior que lo ideal y lo indudable sería un mundo en donde todos y cada uno de los seres humanos viviésemos una vida digna.

La sociedad actual plantea retos y problemáticas que los jóvenes deben saber enfrentar para evitar actitudes y creencias erróneas acerca de temas tan polémicos como la homosexualidad. Al respecto, desde 1973 la American Psiquiatric Association retiró el concepto de homosexualidad de las categorías de psicopatología [León, 2003; Moral de la Rubia, 2009]. Pese a ello, se encuentra lejana su aceptación social en él. De hecho, se siguen perpetrando una serie de agresiones a personas homosexuales que van desde la violencia verbal hasta el asesinato.

A raíz de estas consecuencias _ y aunque son pocos_ se han revisado diferentes resultados sobre prejuicios y actitudes que tiene la comunidad estudiantil con respecto a la homosexualidad y los resultados al respecto indican, Libreros, Fuertes y Pérez [2008], León [2003], Ramírez, Moliner y Vicent [s.f], Sulmont [2005], al igual que Toro y Varas [2004], que los jóvenes hombres presentan una actitud más desfavorable que las mujeres hacia la homosexualidad y menor presencia de prejuicios en el caso de la población estudiada con escolaridad superior.

 Lo anterior dio origen a la presente propuesta de un estudio de caso…

La exclusión, discriminación y violencia en el ámbito educativo

Durante mucho tiempo -y tal vez deliberadamente- la historia relativa a orientación sexual o identidad de género (Lesbianas, homosexuales, bisexuales y transexuales) ocultadas, minimizadas y algunas ridiculizadas han trastocado - su cultura, sus costumbres, sus creencias y formas de vida desde épocas anteriores hasta nuestros días.

 La exclusión, discriminación, violencia de las personas LGBTI ha sido parte de la historia de generación en generación en forma significativa, actuando como barreras a la participación plena como personas en varios aspectos de la vida, ya sea acceso al mercado laboral, social, atención a la salud y; oportunidades educativas. 


Sin embargo, las organizaciones civiles como Red Lac Trans en Buenos Aires, Argentina. Letra S en Ciudad de México. Letra S, Sida, Cultura y Vida Cotidiana, AC como el reconocimiento de derechos civiles, así como a la defensa de los derechos humanos de las personas LGBTI y de quienes viven con VIH y hoy por hoy la propia normatividad de las instituciones públicas, aunque muy dispar a través del tiempo, tratan de proteger a cualquier grupo, sobre todo a los más vulnerables.

Durante el tiempo transcurrido hemos sido testigos de estos cambios sociales, políticos, jurídicos y educativos que han fortalecido garantías para todos aquellos no heterosexuales. Estos cambios se han extendido por el mundo contribuyendo a crear una sociedad respetuosa de las diversas identidades sexuales y de género desde el aspecto legal, así como de los derechos sexuales y reproductivos. Con ello a más de las veces no como una expresión directa, sino etéreo, tenue aparentemente, con cierto trecho hacia la persona con preferencia distinta en todos los estratos sociales, entre ellos los jóvenes universitarios otorgando mayor apertura y desenvolvimiento en una Universidad democrática, inclusiva, donde una de las propuestas de estas entidades académicas es en […los derechos y libertades de los seres humanos, sin distinción alguna, sean quienes sean, vengan de donde vengan…]. 

Estudio de caso de discriminación en la Universidad Veracruzana

Esta investigación ha sido fundamentada en el estudio de caso, ya que esta metodología permite una investigación que conserva lo holístico y el sentido característico de los eventos de la vida real tales como ciclos de vida individual, organizacional y procesos administrativos que son de real importancia para este trabajo (Yin, 1989).

Lo descrito a continuación es el resultado de la investigación realizada en dos facultades de la Universidad Veracruzana (UV) para conocer a través de la voz de actores y espectadores las formas de exclusión, discriminación y violencia como miembros del espacio universitario. Se menciona también la dificultad para llevar a cabo la indagación, debido a que pocos profesores y administrativos se enteraron o se acordaban de este hecho, dado el tiempo 2012 y ocultación del suceso. Así que las entrevistas lograron pocos recuerdos por dos razones. Una, los profesores no quisieron ofrecer su propia opinión para no comprometerse a pesar de los cambios sociales y políticos que ofrecen apertura en las leyes. Y la segunda fue el cambio de lugar de las secretarias y la jubilación y deceso de profesores de antaño. Así mismo, los estudiantes _hoy profesionistas_ reaccionaron de diferente manera, dispuestos a participar, y a recordar los años como comunidad universitaria. Al final de las entrevistas expresaron su emoción por realizar este tipo de trabajos que les permiten desde emitir un juicio (argumentado) e insatisfacción por no alzar su voz hasta plantear sus inconformidades. El segundo caso, reciente, 2023, con la misma desventaja como estudiante ante autoridades sutiles, pero con el mismo mensaje de poder. De esta manera la riqueza del trabajo de campo consistió en abrir un recuerdo enlazado con el presente de posibles ejes de análisis que dieron como resultado la exposición de problemáticas reales que enfrenta nuestra universidad.

Los autores hacemos referencia a la violencia interna: relaciones alumnos-directores y alumnos-funcionarios. Las percepciones principalmente de estos actores sobre el tema hicieron referencia a agresiones verbales y amenazas y discriminación. Entonces, es difícil pensar que exista algún espacio, público o privado, que quede exento de vivir alguna forma de violencia; tal es el caso de dos carreras de la UV. 

Abramovay y Das Graças Rua (2006) exponen que la violencia simbólica es más difícil de percibir que la violencia física, sobre todo cuando es ejercida por los directores o ejecutivos, esto se ejerce cuando se rehúsan -por desconocimiento o estatus- a dar explicaciones suficientes y argumentadas cuando los estudiantes padecen una exclusión o discriminación, abandonándolos a su propia suerte o devaluándolos, si se defendieran, con palabras y actitudes indignas y tal vez impere la procedencia, género, edad y hasta condición social.

 Un aporte interesante de estos últimos es respecto a la violencia en su contra es que muchos de esos ataques se dan como respuesta al exigir que se respeten sus derechos (victima quien es potencialmente agresor cuando los papeles se invierten). El argumento de Isabel Valadez y Socorro Marín del Campo (2008) refiere que el problema de violencia entre alumnos-autoridades es afectado por la mala comunicación entre el demás personal de la escuela y su falta de capacidad para manejar los conflictos e igualmente por estatus. En los resultados llama también la atención que las violencias ejercidas a los estudiantes también son psicológicas: llamar a los compañeros por apodos, acusarlos de cosas que no han dicho o hecho, negarle su participación en cualquier espacio (excluirlos), ignorarlos, no dejarlos hablar, contar mentiras acerca de ellos, hacer gestos de desprecio hacia ellos, odiarlos sin razón, reírse de ellos cuando se equivocan, cambiar el significado de lo que dicen, ponerlos en ridículo frente a los demás, insultarlos, burlarse por su apariencia física, criticarlos por todo lo que hacen, meterse con ellos por ser diferentes, gritarles, etcétera. (Muñoz Abúndez, 2008). Lo preocupante del ejercicio de la violencia psicológica es que cada vez se vuelve más sutil, lo que impide que se detecte y, por tanto, disminuya.

Para el caso que nos ocupa en este artículo, el proyecto de inclusión desarrollado mediante el método de casos se focalizó en la situación de la violencia en homosexuales en la educación superior. Este fenómeno se ha venido dando desde la antigüedad hasta la actualidad, así como su consideración social a lo largo del tiempo, además de los movimientos sociales y acontecimientos históricos protagonizados por ellos. Durante este tiempo esta historia ha sido ignorada, cuando no ocultada deliberadamente,2 y solamente a partir de los años setenta empezó a salir a la luz y ser abordada en profundidad por la marcada violencia que se vive en el país. 

En esta línea, estudios sobre la exclusión, discriminación y violencia en los universitarios han demostrado que el grupo LGBTTT, en comparación con otras personas o grupos vulnerables. Si bien el volumen de datos fidedignos respecto al tamaño de la población LGBTI es escaso, un estudio de 2008 halló que el 19,3% de la población masculina en México se identificaba a sí misma como gay o bisexual, y el 9,3% de la población femenina se identificaba a sí misma como lésbica o bisexual. En el caso de individuos transgénero, se calcula que el tamaño de la población alcanza el 0,7%, mientras que entre el 0,05% y 1,7% de la población nace con rasgos intersexuales. También es una realidad que muchos gays prefieren seguir con el anonimato.

La institución escolar no es ajena a la evidente diversidad que vivimos como país; en el aula, la diversidad trae consigo problemáticas complejas, entre ellas, la exclusión o el trato discriminatorio de los estudiantes, a pesar de que la política educativa actual se orienta a una supuesta inclusión social y educativa. Es en este contexto que se diseñó y validó El caso de Millo y Luigi, que presentamos da cuenta de la problemática que viven dos de tantos estudiantes universitarios: "Millo" y “Luigi”, dos jóvenes estudiantes, que en la Ciudad de Xalapa, Veracruz asisten a la Universidad Veracruzana donde sufren exclusión y discriminación por parte de los docentes y coordinadores de la comunidad educativa ante la presencia del/a director/a, que no tiene elementos fidedignos y actitudes para afrontar dicha situación. A continuación, se expondrán los aspectos más relevantes de la problemática, los resultados y la(s) propuesta(s) de docenes y estudiantes implicados en este estudio.

En lo tocante a los actores, se trató de no caer en estereotipos y en mostrar actitudes y acciones congruentes con su personalidad y con lo que representan. En este sentido, fue muy relevante la recuperación de las notas de campo y las entrevistas realizadas en la etapa etnográfica de estudio del contexto.

Es decir; en Derechos Humanos, la Declaración Universal en su artículo 2, señala “Toda persona tiene todos los derechos y libertades sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición…”.

La definición de violencia, la exclusión, discriminación, conceptos relacionados directa o indirecta entre sí, que indican a los elementos sustanciales que dan cuenta de la esencia que las caracteriza. Es decir, la exclusión puede ser constituida como equilibrio de la inclusión; se está excluido de algo y ese algo puede significar una diversidad de “situaciones o posesiones materiales y no materiales” (Perona, 2007), como: la identidad, la pertenencia social, cultural, política, de salud, recreación educación, etc. La exclusión implica una marcada concentración de desventajas que conlleva a altos niveles de vulnerabilidad, es decir, “como un proceso de alejamiento progresivo de una situación de integración social en el que pueden distinguirse diversos estadios en función de la intensidad: desde la precariedad o vulnerabilidad más leve hasta las situaciones de exclusión más graves” (Laparra, 2008).

Se concibe a la exclusión también cuando el Estado aísla a ciertos grupos sociales mediante el descuido intencional o negligente de sus derechos humanos, que los sitúa en desventaja social, debido al acceso limitado a los beneficios que concede la política social de los diferentes programas y servicios destinados a la población.

Estos obstáculos, carencias mayormente la padecen ciertos segmentos de población en desventaja como los más pobres, mujeres, jóvenes, ancianos, niños, enfermos, discapacitados, inmigrantes, minorías étnicas, etc., aumentando desconsideradamente el deterioro de las condiciones de vida hasta para satisfacer sus necesidades básicas malogrando su desarrollo y bienestar, condición inherente del ser humano para su inclusión en la vida en sociedad.

Otro concepto significativo es la discriminación, que además de la exclusión, presupone las acciones ejercidas tanto por las instituciones educativas como por la sociedad misma. Estas acciones de discriminación son una serie de actitudes de comportamientos como el desprecio, odio, rechazo, ofensas, agresión, trato despectivo hacia la persona o grupo social determinado.

 En este marco de referencia se formula la pregunta ¿Es la Universidad educativa altamente discriminatoria con la comunidad estudiantil? ejemplo de ello: las minorías étnicas, las personas con VIH/sida, personas con preferencias sexuales diferentes, discapacitados, entre otras. 

A pesar de contar con la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación (2003), donde se destaca el artículo 4 donde se lee “toda distinción, exclusión o restricción que, basada en el origen étnico o nacional, sexo, edad, discapacidad, condición social o económica, condiciones de salud, embarazo, lengua, religión, opiniones, preferencias sexuales, estado civil o cualquier otra, tenga por efecto impedir o anular el reconocimiento o el ejercicio de los derechos y la igualdad real de oportunidades” (Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, 2007), la realidad es otra, ya que cotidianamente se ejercen en la contra los estudiantes. Y aun cuando la exclusión la discriminación socialmente tienen un rol diferente en su relación que implícitamente guardan, pueden generar un nuevo escenario; definido este como las diversas formas de expresión de la violencia.

Si bien, existe una gran diversidad de definiciones sobre violencia, para efectos del presente trabajo retomamos la planteada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que la define como: “El uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones” (Organización Panamericana de la Salud, 2002).

Históricamente las acciones de violencia es el resultado de los problemas de orden social, político, económico, cultural, religioso, educativo entre otros; sus causas son complejas, ya que, mayormente se identifican con factores asociados a la persona y al contexto social en el que se desarrolla, afectando fundamentalmente a los grupos más vulnerables de la población.

Acercarnos al término de violencia 

Perspectivas de Humanismo y Educación

 Prólogo

Contingencias inoportunas, esas que a menudo impiden o posponen nuestros proyectos, fueron la causa de que el ensayo del Dr. Juan Fernando Romero Cervantes Fuentes sobre el humanismo no quedara consignado en la introducción general de esta obra colectiva. Para corregir la omisión el Rector del Centro Regional de Educación Superior Paulo Freire me invitó a escribir el prólogo al enjundioso texto del Dr. Romero, tomando en cuenta mi amistad de muchos años con el autor, que me ha permitido seguir de cerca su producción intelectual, invariablemente orientada al análisis riguroso de los problemas de nuestro país y el mundo globalizado.

Esta característica lo autoriza a disertar sobre el humanismo aportando reflexiones del mayor interés, según podrá constatar el lector al sumergirse en las sugestivas ideas del ensayo “de redes neuronales a sociales: Romero Cervantes Fuentes”.

El doctor Juan Fernando Romero Cervantes Fuentes es docente en la Facultad de Economía, Colegio de Veracruz, servidor público y egresado del Doctorado en Educación del CRES "Paulo Freire".

El autor de esta ponencia ha editado diversos libros, publicado en diferentes medios prestigiados de comunicación: La Jornada, Tlanestli y colaborado en la Universidad Veracruzana en el Centro de estudios China-Veracruz, plasmando esa experiencia, convicción e influencia en la presente aportación, comentada no como crítica literaria, menos aun resumiendo, sino destacando tópicos interesantes para lectores y demás corresponsables en atención del problema implícito.

Inicia el ensayo, metodológicamente, introduciendo el tema, esbozando un marco conceptual con palabras clave, también incluye un marco histórico. Expresa el propósito de su investigación y concluye regresando a lo planteado respecto a "¿si es posible aprender el humanismo?". Romero Cervantes Fuentes subraya algunas premisas, constituyendo el punto de partida de su exposición: "...un sentido académico; el humanismo es una condición filosófica; temática inacabada, inacabable..."

La introducción del ensayo es relevante porque motiva a profundizar en temas complejos. Una de las premisas: "intención académica", relevante debido a la influencia en el pensar y actuar en posibles lectores interesados de la comunidad académica del Centro Regional y su participación social como docentes en diversos lugares alejados de la capital veracruzana, centro neurálgico político de dónde emana la política y filosofía educativa.

Tierra Blanca, Santiago Tuxtla, Cempoala, Fortín, Coscomatepec, Misantla, Martínez de la Torre, Platón Sánchez, Huayacocotla, ofrecen la oportunidad de compartir esta corriente de pensamiento encaminada a repensar, también aprender de aquellos entornos, el humanismo en estos albores del tercer milenio.

Los siguientes apartados del ensayo esbozan otras tantas ideas invitando a reflexionar, acerca del impacto del humanismo "humano" sobre otros seres vivos, conduciendo por supuesto a concientizar responsabilidad compartida sobre: cambio climático, extinción de especies animales, agua, contaminación. Más adelante continua con un enlace a dirimir en lectura del ensayo al expresar que: "...la naturaleza del hombre es crear artificios". El mundo artificial, virtual, paralelo a la realidad, complementario, análogo al arte, transitando en esa línea invisible divisoria entre realidad y ficción.

Al leer otro subtítulo, "Preguntas y reflexiones" (III), se pensaría en el final del texto, sin embargo, constituye tal vez un hondo respiro, como el del atleta de maratón, al tomar aire, renovando impulso para lograr cerrar su visión personal y satisfacer expectativas externas.

Entre esos cuestionamientos expresados por Juan Fernando respecto a "...si existen dos humanismos el ideal o filosófico y el histórico", refiere, diferenciar entre cultura y civilización.

La complejidad del tema humanismo Juan Fernando la aborda incorporando diferentes ideas y conceptos que invitan a reflexionar, tal como titula uno de sus apartados y cuando llega al cuestionamiento acerca de "si humanismo es objeto de aprendizaje", parece llegar al aspecto, tal vez más sobresaliente. Delors en uno de sus cuatro pilares de la educación, menciona, aprender a convivir. Ovidio y Erick Fromm titulan sus respectivos libros "El arte de amar" proponiendo que el amar constituye un aprendizaje, similar a cualquier otro arte. Dante Alighieri, citado por el autor, implícitamente se entiende el precepto: necesidad y obligación de un respeto hacia los demás. 

Este tema tratado es precisamente el objetivo del ensayo mencionado como académico. El humanismo, evidentemente no ha sido olvidado, menos aún desconocido, sino más bien acorde a los tiempos actuales debe ser objeto de reflexión, reaprender y analizar. En esta era cibernética donde la inteligencia artificial parece suplantar al individuo en diferentes actividades, se experimenta su impacto en las diversas generaciones de convivencia: niños, jóvenes, adultos quienes no encuentran un sentido de vida sin uso y relación con la tecnología.

Los dos últimos temas son de amplitud insospechada y tratados someramente: cibermundo actual; cultura milenaria china y sureste mexicano. 

Juan Fernando conoce a profundidad la cultura china, incluso ha viajado hacia el continente asiático presenciando y testificando actualidad de costumbres, desarrollo económico, tecnológico y todo lo que conocemos a través de medios de comunicación y comercialización. Potencia imparable inunda mercados adaptándose al mundo occidental. En redes sociales se encuentran exponentes chinos en las diferentes artes como es la musical, interpretando melodías de la década de los 60s, 70s y música de nuestro presente. Todo eso forma parte del humanismo practicado por la cultura oriental en especial de China con raíces milenarias. El ensayo muestra la punta del iceberg invitando a profundizar condiciones humanas en educación, producción y contraste con el desarrollo científico, tecnológico, por ejemplo, condiciones de trabajo en empresas de alta producción para comercializar competitivamente en extranjero. En Chiapas, Oaxaca, y península poseen gran arraigo a su cultura, en consecuencia, de relaciones humanas en todos sus aspectos. En conclusión, coincidimos totalmente con la precisión expuesta al final: "...sólo escribimos ideas generales sobre ciertos puntos, elementos y factores...".

Presentar un texto implica, presentar al autor, son inseparables y en este sentido el autor es una persona quien domina el arte en relaciones públicas y humanas, ello le ha valido posicionarse en sus actividades laborales y amistosas. Lo conocí a través de Jesús Jiménez Castillo, uno de los pilares, sostén de la Academia Mexicana de la Educación, A. C., estableciendo amistad con diferentes Miembros de Numero desde hace una década, cultivadas y fortalecidas en el CRES.

Agradezco a la institución de educación superior, participar en este ejercicio de reflexión y diálogo literario con el propósito de despertar y motivar en la comunidad educativa, augurando éxito a este proyecto educativo, literario y editorial.


Víctor Manuel Vásquez Gándara

Primavera de 2025. Xalapa, Veracruz. 


jueves, 1 de mayo de 2025

Recordando una utopía en la relectura de Escucha yanqui.

 

Javier Ortiz Aguilar.



Llego a Jalapa en el año de 1958 con la intención de cursar la preparatoria.  S

Ingresé al Colegio Preparatorio de esta ciudad capital, dirigido en ese entonces, por el Lic. Librado Basilio. En esta institución, a través de maestros y compañeros de estudio, transforman mi visión del mundo. No obstante, dos acontecimientos externos coadyuvan al cambio de mi conducta y mi proyecto personal. El primero es la represión a los ferrocarrileros de la terminal de Jalapa en 1958. La brutal represión a la última expresión significativa de la clase obrera. Ese aconteci0miento lleva a pensar a un sector importante de mi generación, en el agotamiento del sistema creado por la Revolución Mexicana. El segundo, un año después, el 1 de enero, es la entrada triunfante del ejército rebelde, encabezado por los comandantes Fidel Castro y Camilo Cienfuegos a la ciudad de la  Habana. Este acontecimiento, inteligentemente difundido en la prensa mundial, es interpretado, por algunos como un peligro; y para otros, como una evidencia de la posibilidad real de la construcción de lo imposible. Eliminando de golpe la creencia en la imposibilidad de la revolución en Latinoamérica. La atmósfera creada por los dos acontecimientos, provoca la certidumbre de un cambio radical en corto tiempo. Se llega a decir., incluso, que “la revolución estaba a la vuelta de la esquina”.

La sociedad jalapeña muestra desde la llegada de los exiliados cubanos por el asalto al cuartel Moncada en 1953, una simpatía poco común. Los futuros guerrilleros se reúnen en un restaurante exclusivo para las familias distinguidas de la ciudad. La Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Veracruzana, desde sus orígenes, también participa en la solidaridad de los jalapeños. Frecuentemente recibía propaganda y se distribuía en todos sectores de la sociedad, había conferencias sobre los acontecimientos de la isla, en todos los espacios de la vida escolar funcionaba también en difusión y análisis crítico de los sucesos y sus proyectos de realizar la utopía, en otras palabras “Tomar el cielo por asalto”. Fue así como el aula, el café y las reuniones informales adquieren un nuevo significado. Recuerdo que, en el carnaval en esta ciudad capital, a una comparsa, cantando, lanzando consignas, vivas a los héroes de la revolución. La clásica canción cantada en Veracruz que hasta la fecha identifica los desfiles de la fiesta popular en el puerto, dice así:


“Mírala que linda viene, mírala que linda va, 

la comparsa de la Huaca, que alegra el carnaval”


Los jóvenes hicieron una parodia d esa expresión del carnaval::


“Mírala que linda viene, mírala que linda va, 

la Revolución Cubana que no da un paso atrás”


Sergio Galindo registra en su novela La comparsa esta  expresión juvenil, que anunciaba ya una nueva percepción del mundo.  Así se construía un mito fundacional que alcanzaba a la juventud veracruzana, y generaba una esperanza no solo en el futuro, sino también la necesidad de transformar las prácticas juveniles. Por eso no fue raro presenciar una manifestación de protesta por la invasión de los cubanos refugiados en Miami, por su oposición a las reformas agraria y urbana implementadas por el nuevo gobierno cubano.

Volver la mirada al llamado Tercer Mundo, y el apoyo a todo movimiento que anunciara la liberación radical de la humanidad. Todo ello que cambió el carácter de mis ecturas y las interpretaciones de la realidad,  y esas preocupaciones brotaron , cuando asistí a la feria del libro en el Parque Lerdo y encontré un libro usado titulado “Escucha Yanqui”, cuyo autor es el científico social norteamericano, Charles Wright Mills (1916-1962). La primera edición en inglés, fechada en 1960, con la firma editorial de McGraw-Hill Boocks, Inc. de Nueva York. El Fondo de Cultura Económica  presenta la primera edición en marzo de  la segunda en marzo y la tercera en abril. Todas las mencionadas  en el año de 1961. La tercera edición está al cuidado de Alí Chumacero y Augusto Monterroso, con un tiraje de 30 000 ejemplares. Esto demuestra el interés del público lector del continente americano en el triunfo popular en Cuba.. 

El deseo de volver a leerlo no surge únicamente por la inevitable nostalgia, sino por el interés de estudiar con los ojos del siglo XXI, un proceso que construyó una utopía de formar a un hombre nuevo, libre de prejuicios, de ignorancia y de miseria; una utopía no solo deseable, sino posible. El triunfo de David y Goliat, no sólo se repetía, sino que daba ejemplo y generaba un movimiento, que a pesar de sus derrotas, seguía inspirando el movimiento popular  en buena parte de Asia, África y América Latina. Estos movimientos fueron cayendo, incluso el bloque socialista disuelto y Cuba, prácticamente sola, persiste con una terquedad sublime. No obstante, el ciclo termina con la muerte de los dirigentes de la Revolución, y el desplazamiento de la hegemonía del comandante Raúl Castro. Así el pueblo cubano entra al tiempo de la globalización, pero de otra manera.

Si la historia, a través del pasado, permite descubrir las condiciones de posibilidad de los cambios futuros. Esta es la cuestión: cómo se manifestarán las consecuencias de la revolución cubana en el futuro de la modernización y la integración de las economías marginadas a los polos de desarrollo tecnológico.

“Escucha Yanqui” es producto de un trabajo de una investigación de campo. La entrevista es el recurso principal a los dirigentes, ejercito rebelde y el pueblo cubano. De la información recibida va tejiendo un discurso coherente que permite vislumbrar la percepción del origen y futuro de lo que llamaban “el único territorio libre de América”. Esta percepción la expondremos en unas ideas que valen reflexionarlas en los tiempos de la globalización, la pluralidad democrática y el nihilismo.

Diálogo. Existe la plena conciencia en el germen de la nueva sociedad, que las relaciones de dependencia de Cuba con la metrópoli norteamericana, no están fincadas en la realidad, sino en la descalificación entre los antagonistas. Esta situación se manifiesta en las relaciones diplomáticas entre el capital expansionista y la respuesta de un pueblo agredido. 

En tiempos de las reformas agraria y urbana, necesidad de la sociedad cubana, Estados Unidos trata de convencer al mundo de que la Revolución está dirigida por comunistas deseosos de acabar con la tradición de Occidente: la propiedad y la libertad. La respuesta revolucionaria expone Mills: “lo que creas de nosotros es cosa tuya, no nos importa”. Pero también reconocen, que ellos creen que la invasión norteamericana es inminente. Creen, por ejemplo, que hayas llegado a esta solución; “No será mejor que vayamos a acabar con esos revoltosos:”

La descalificación divide y conduce a conflictos imprescindibles.  La solución reside en un diálogo real. El diálogo exige el reconocimiento de la dignidad de los participantes y la búsqueda de soluciones y contextos. En este caso, el diálogo no es la relación del amo y del esclavo, porque el mandato, la prepotencia y la humillación, elimina toda posibilidad de diálogo y concertación.Aquí es dable afirmar sólo el dialogo garantiza la paz.

Desarrollo desigual. El diálogo no es un acto de buena voluntad. Por el contrario, necesita condiciones. El requisito fundamental para propiciar el diálogo fructífero, consiste en reconocer el carácter de sujetos  entre los participantes, y por ello respetar la libertad de cada contendiente de exponer sus razones, intereses, intenciones, con el fin de lograr acuerdos, tal vez cediendo en algo o reconociendo las razones de su oponente.

El triunfo de la revolución, es precisamente, la toma de conciencia del pueblo y la dirigencia de ser sujetos, con capacidad de negociar. Para ello exponen con datos que sustentan sus argumentos de recuperar su soberanía enajenada. Desde esta perspectiva, señalan al investigador norteamericano, los hechos que reflejan la prepotencia de los Estados Unidos:

En 1844, Estados Unidos aprovechando la debilidad de España, que prácticamente perdió el control de sus colonias en Latinoamérica, intentan comprar la Isla de Cuba en cien millones de dólares, sin tomar en cuenta la opinión de los cubanos. España rechaza la oferta.

En la Guerra de Secesión, Los estados esclavistas del sur. Con el fin de aumentar su fuerza en el Congreso publican el Manifiesto de Ostende donde sostienen que la Isla de Cuba forma parte de la estructura geográfica de los Estados Unidos y por ello, les pertenece. Y concluyen “(…) si los Estados Unidos no podían comprarla, ‘por la ley humana y la divina, los Estados Unidos tenían derecho a tomarla por la fuerza’” 

En 1895, inspirados en las ideas y las acciones de José Martí, la insurrección entra en la última fase contra el dominio español. Las fuerzas insurgentes estaban a punto de ganar, explota un barco norteamericano en las costas de la Isla, Esta es la justificación que presenta Estados Unidos para declarar la guerra a España. Después de la derrota del reino español, Estado ocupa la isla, y en 1901 imponen a la cuba liberada de España, la llamada Enmienda Platt, consistente en otorgar el derecho a Estados Unidos de intervenir en este país si peligraban los intereses norteamericanos. Esta enmienda legitima las intervenciones militares en 1906, 1912, 1817 y 1929.

Gracias a las leyes, las intervenciones, la colaboración de los gobiernos, |los monopolios norteamericanos se apoderaron de la industria. “Antes de nuestra revolución –en 1956-- aquellos señores de los Consejos de Directores en el Distrito financiero de Manhattan controlaban más del 90 % de nuestra electricidad y nuestros teléfonos, cerca de la mitad de los llamados ferrocarriles de ‘servicio público’ y un 40% de nuestra producción azucarera.”. Sin dejar de tomar en cuenta el control de las casas de juego y prostitución.

Alternativa popular. La situación explica la violencia popular que se manifiesta en la revolución. No obstante, es necesario que los Estados Unidos comprendan que esta revolución no es comunista, por ello insisten en llamarla la cubanísima revolución cubana.

La idea de ser una revolución con la intención de recuperar la soberanía conculcada no fue escuchada. La respuesta es el apoyo a los enemigos de la revolución en su fracasada invasión a Bahía Cochinos y un bloqueo comercial. Estas medidas obligan al gobierno revolucionario a unirse a la URSS, pero conservando la soberanía que dio sentido al movimiento popular cubano. Una prueba de esta afirmación es la permanencia de la permanencia del régimen producto del movimiento 26 de julio, a pesar de la caída el Muro de Berlín y la disolución del bloque socialista. El cambio de los tiempo es lo que afecta a la revolución: el agotamiento de una revolución que conmovió al mundo, coincide con el envejeciendo de los héroes del asalto al Cuartel Moncada.

La muerte del Comandante en Jefe de la revolución, y el alejamiento del centro del  poder de Raúl Castro, anuncia la inevitabilidad de tránsito a un incierto futuro, pero no se advierte debilidad en su proyecto nacional en la apertura económica y cultura de la época.

La herencia. Es cierto que la utopía de Cuba se disuelve en el aire. No obstante, un acercamiento a un proceso se encuentra que esa revolución deja de ser un proyecto, para convertirse en parte de la realidad histórica, Parafraseando a Marc Bassets, la revolución cubana empieza a ser un objeto histórico distante. Si esto es así, entonces ya están las condiciones para analizar un acontecimiento, disminuyendo en lo posible intenciones ideológicas, para situarnos en nuestro tiempo, y encontrar la viabilidad en la construcción de un futuro. 

Si bien la revolución deja una herencia que resulta falsa como la Posibilidad de “quemar etapas”, o el voluntarismo. Pero no por ello se puede eliminar sin discutirlo las propuestas de un movimiento que subyacen en las nuevas formas de la lucha democrática plural e incluyente. Propuestas que encuentro en el libro Escucha yanqui y están expuestas renglones arriba.: 

El proceso de globalización y el nihilismo ponen en evidencia la diversidad de los desarrollos, económicos y tecnológicos en las áreas culturales del planeta. Culturas que por necesidad del sistema global tienen que comunicarse. En este momento es necesario el reconocimiento de los países, las voluntades, la dignidad a pesar de sus diferencias de desarrollo y de cultura, con la finalidad de generar un diálogo que humanice y libere

El dialogo entre iguales exigirá la expresión libre de sus percepciones y el reconocimiento de la verdad para llegar a consensos, y la democracia plural e incluyente construya formas humanas de convivencia

La globalidad no implica homogeneidad, El desarrollo real genera las diferencias, El respeto a ellas será la nueva utopía de los hombres libres, o al menos, de los que pretenden serlo.




 


Arte musical

Julie Lagarrigue, cantautora contemporánea

Curiosidad en arte conduce a conocer exponentes de toda época y latitudes; admirar su creación, valorar en toda su silencio belleza artística y en algunas oportunidades mirar su aspecto humano, rompiendo barrera de fetichismo.
La comunicación en este tercer milenio ofrece acceso a información y además de lo anterior, difundir y compartir placeres experimentados, en ámbitos de apreciación.
Leyendo en el sitio Website: leveloquipleure.fr
Project supported by the Fonds Régnier pour la Création : Album « La mue du serpent blanc » es posible conocer breve historia de la magnífica cantautora Julie Lagarrigue
Desde su niñez escuchaba, con su padre, música clásica: Brahms, Chopin, Bach y esa gran diversidad de inmortal arte musical.
Julie se graduó en Bordeaux Ecole des Beaux Arts.
Ejerció docencia en Escuela elemental enseñando artes plásticas y música.
Ha grabado cinco álbumes, ofrece conciertos alcanzando éxito artístico.
Se invita escuchar y disfrutar su creación musical

martes, 29 de abril de 2025

La empresa más grande

 En Homilía previa a transición de Francisco el Papa jesuita sugirió no olvidar que nuestra vida es la empresa más grande, en consecuencia la responsabilidad es inherente y la misión es ser felices, no llegar a la felicidad sino experimentarla cotidianamente aun en las adversidades.

Expresó el argentino Bergoglio que, invariablemente todos de una u otra forma somos amados, admirados. No hay cielo sin nubarrones pero debemos agradecer cada día la existencia.


martes, 26 de julio de 2022

Conferencia del Episcopado Mexicano en favor de la unidad nacional



Ángel Rafael Martínez Alarcón

La historia de México, en los últimos 500 años, está relacionada con el quehacer evangélico de la Iglesia Católica Apostólica Romana. Son varias las etapas que las podemos dividir entre 1519-1836. Luego de 1836-1859 cuando la Iglesia reconoció al México independientes hasta las leyes de reformas. 1859-1991. Pasando por el periodo de la guerra cristera entre los años de 1926-1926. De 1991 hasta la fecha, cuando el gobierno de Carlos Salinas de Gortari reformó el artículo 130 constitucional, reconociendo a las Iglesias en el Estado Mexicano. Recuerdo con mucho cariño algunas conversaciones con el cardenal Sergio Obeso Rivera, 3º arzobispo de Xalapa, tres veces presidente de CEM, y constructor de la reforma constitucional del artículo 130.

La Conferencia del Episcopado Mexicano, que ya es la única institución que conserva la confianza de millones de mexicanos. El ejército mexicano, de las pocas institución que el pueblo mexicano, le tenía confianza, pero en los últimos 43 meses, el ejército mexicano ha pasado hacer la mano de obra barata de los obras faraónicas del actual régimen, hoy los soldados son albañiles en el tren maya, en la refinería de Dos Bocas, en es una vergüenza para la Ejército que debería la única lealtad al pueblo mexicano, y uno al ejecutivo federal, única en la historia del ejército, el Secretario General, el pasado 20 de noviembre del 2021, traiciona su lealtad al pueblo de México. Hoy cualquier miembro del crimen organizado puede someter a los integrantes del Ejército, bajo la protección presidencial.

En los últimos 43 meses de la actual administración desde la mañanera se dicta un discurso de olvido, para millones de mexicanos que pensamos diferente al dictador, somos condenados, vejados, insultados, como apodos. Es la primera vez en 194 años de régimen presidencial, el jefe del Estado Mexicano; se convoca la desunión y odio entre los mexicanos. Ni López de Santa Anna, Porfirio Díaz, Victoriano Huerta, tuvieron acciones concretas para la unidad nacional.

No se que está pasando con la sociedad mexicanos, que entre más pasan todas las injusticias contra las instituciones políticas y el pueblo de México en estos últimos 43 de meses de asesinatos, masacres, levantones, de falta de empleo, de

medicamentos, de oportunidades, hasta el día de hoy ningún acontecimiento ha logrado unir a los mexicanos, para salir a la calle y manifestarnos en contra de la estrategia de seguridad de abrazos y no balazos. Esta nación está bañada con la sangre de millones de inocentes.

Los asesinatos de los dos sacerdotes jesuitas el pasado mes de junio del 2022, ha sido uno acontecimiento que debe marcar a la sociedad civil mexicana para exigir un cambio de estrategia para combatir al crimen organizado. El brazo político del crimen organizado, con su portavoz desde el Palacio Nacional, con la necedad de no cambiarla, y donde los delincuentes tienen sus derechos humanos, y donde el Estado de Derecho está al servicio de las organizaciones del crimen organizado.

Estos 43 meses de gobierno federal, ha sido de simulación, cortinas de humos, ocurrencias para que los nuevos corruptos del régimen continúen con sus fechorías. Nadie se escapa de las críticas y odios como resentimientos del quemador de pozos petroleros, hace 25 años. En pasadas semanas se críticos a los judíos, y luego contra la Iglesia Católica.

La Conferencia del Episcopado Mexicano, que es la reunión de los arzobispos y obispos de la provincia mexicano, asistido por el Espíritu Santo, para responderle con los datos de más 116 documentos desde el ese año de 1968, cuando el secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez (1922-2020). El CEM ha lanzado una serie de llamados en favor de la unidad y justicia para los mexicanos, es muy lamentable que el ejecutivo federal no conozca, muestra una vez más su ignorancia, y sus únicas lecturas que el impone del Foro de Sao Paulo y el Grupo Puebla, para la destrucción del país.

La mañana del sábado 9 de julio del presente año, se anunció el fallecimiento del ideólogo de la 4T, Luis Echevarría Álvarez, presidente del país, entre los años 1970-1976. Tuvo todo tipo de enfrentamientos con los actores sociales de esos años, hasta la misma Iglesia, pero supo ir a la ciudad de Vaticano para saludar a SS. Paulo V.

El pasado 6 de julio, Conferencia del Episcopado Mexicano ha convocado a una jornada por la paz en nuestro país, indicando que en todas las misas del

domingo 10 de julio, hacer memorias de todos los mártires religiosos y religiosas que han entregado su vida en favor del otro. Que el mes de julio en la celebraciones de la misa y oraciones por los asesinados, desparecidos, feminicidios, la tercera acción para la misa del 31 de julio, en favor de la conversión de los victimarios, y la última que cada arquidiócesis y diócesis harán sus propias acciones en favor de la paz, ver : https://cem.org.mx/mensaje-de-la-conferencia-del-episcopado-mexicano-la-conferencia-de-superiores-mayores-de-religiosos-de-mexico-y-la-provincia-mexicana-de-la-compania-de-jesus/

El reino del cielo se empieza a construir desde la tierra, es urgente que el país vuelva a vivir en un Estado de Derecho, para todos los mexicanos. La construcción de la paz es la responsabilidad de todos, ante la irresponsabilidad del Estado, que se ha convertido en cómplice de una cultura de muerte. Andrés López Obrador, con complejos de un nuevo Elías Calles o Garrido Carnabal, no lo podemos permitir una sociedad democrática.

Justo homenaje al Dr. Ruben Pabello Rojas por el Ayuntamiento actual



Ángel Rafael Martinez Alarcón.

La actual administración encabezada por el empresario Ricardo Ahued Barahui, a seis meses de haber iniciado la comuna 2022-2025, tiene una ejemplar ejercicio de honrar a sus antecesores al frente del cabildo municipal. Este martes 26 de julio del presente año, 2022. Rinden un justo reconocimiento a uno de los decanos de los ex alcaldes sobrevivientes. Al Dr. Ruben Pabello Rojas. Quien fuera presidente municipal de Xalapa, bajo las siglas de Partido Revolucionario Institucional, entre los años de 1976-1979. Hace 46 años inició su administración municipal, al par que la de José López Portillo, como presidente del país.El Estado era gobernado por don Rafael Hernández Ochoa,(1914-1990).

A casi a medio siglo de su administración, en el colectivo xalapeño hay un recuerdo de una administración transformadora para el municipio. En muchos de los temas de la administración municipal. Claro, era una pequeña ciudad, pero no implicaba no tener graves problemas. En el tema de la basura, una excelente gestión, gracias a los buenos oficios del joven José Luis Salas Torres, por citar unos de muchos ejemplos, sin mencionar que aquellos años los funcionarios municipales eran apóstoles del erario público, sus salarios eran más que modestos.

Hay un abandono por parte de los historiadores al trabajo a los alcaldes de Xalapa, desde 1794, cuando dicha institución se establece en la villa de Xalapa, declarada el 18 de diciembre de 1791, por el rey Carlos IV. La actividad del alcalde está muy bien documentadas en las actas de cabildo que se conservan en el Archivo Histórico Municipal de Xalapa, Rubén Pabello Acosta,fundado en diciembre de

1992. Hasta el pasado 1 enero del presente año, han gobernado el municipio de Xalapa, 323 alcaldes.

El Dr.Ruben Pabello Rojas, xalapeño, nacido en noviembre, durante el primer sexenio revolucionario encabezado por Lázaro Cárdenas del Rio, (1895-1970). Sus padres: Ruben Pabello Acosto (1910-1999) y Angela Rojas Celis. Hombre ejemplar, hijo singular. Abogado, periodista, docente, funcionario público en los tres niveles de gobierno: municipal, estatal, federal. Servidor en el poder ejecutivo, legislativo, judicial. Así también de elección popular representando al Partido Revolucionario Institucional; militancia ideológica que ha defendido como también criticado. Escritor, empresario, académico, pero sobre un amigo, con mayúscula.

El siglo XX xalapeño tiene la impronta de las familias: Pabello Acosta y Pabello Rojas. En diversos expedientes que resguarda el Archivo Histórico Municipal de Xalapa, son frecuentes dichos apellidos, en las más diversas acciones en la ciudad de Xalapa. En la educación y politica, su tía Amalia, profesora, su tío el Dr.Eduardo. Su padre topográfico, y más tarde periodista, 1943, fundador del Diario de Xalapa. Padre e hijo caminaron los mismos senderos, como el periodismo. Ambos fueron diputados locales y alcaldes de la ciudad que los vio nacer. Don Ruben Pabello Acosta, se desempeñó como presidente municipal entre los años 1955-1958, y su hijo en los años de 1976-1979. Ambos dejaron profunda huella en el municipio. El primero un nuevo palacio municipal y el segundo, centro culturales y educativos, como la Biblioteca de la Ciudad, El Ágora de la ciudad, IMAC, por citar.

Se trayectoria de inicia como vendedor de libros en la Editorial Acrópolis, Jefe de prensa del ayuntamiento, publicidad y turismo en 1958, Agente del Ministerio público en el puerto de Veracruz, Jefe de inspección y vigilancia en la subdelegación del IMSS, responsable de la corresponsalía del Diario de Xalapa en el Puerto de Veracruz. Agente del ministerio público en el distrito de Coatepec, para luego ser asesor del Banco de Crédito Ejidal, Delegado de la Caña de Azúcar de la SARG. Delegado del PRI en el distrito de Papantla. En 1967, observador de la reunión de Jefes de Estados de la Organización de Estados Americanos, año más tarde es Secretario Auxiliar del Comité Estatal del PRI.El gobernador Rafael Murillo Vidal, 1968-1974, lo designó director general de Turismo del Estado, y al mismo tiempo cumplia como delegado federal del ramo. Delegado del PRI en el distrito de Córdoba.Secretario del Comité Estatal de la confederación de Nacional de Organizaciones Populares. Diputado local, en la Quincuagésima Legislatura, alcalde de Xalapa, 1976-1979. Director del Comité de Estudios, Políticos, Económicos y Sociales del PRI. Asesor de la Subsecretaría de Gobierno, colaborador de la Secretaría de Gobernación. Secretario Adjunto del CDE del PRI en el Estado. Representante del Gobierno de Veracruz en la Ciudad de México. Coordinador de Comunicación social del Instituto de Estudios Políticos, Económicos y Sociales. Diputado federal representado el VII distrito electoral federal con sede Xalapa, tuvo una destacada participación, como Secretario de comisión y vicepresidente, el periodo 1991-1994. Coordinador de audiencias del CEN del PRI. subsecretario de la coordinación regional. Director General de Análisis y Concertación política de la Secretaría de Gobernación. fundador y primer rector de la Universidad de Xalapa. Así también como empresario constituye la empresa

Veravisión. Editor del Heraldo de Xalapa, como también encabeza la editorial: Agua arena editorial.

Rubén Pabello Rojas, la actividad mental lo mantiene joven. Hoy en día interactúan como sus amigos en las redes sociales como facebook, y conversa por el whatsapp. Hace 8 años presentó su libro: Tiempos de mis memorias. Entorno y retorno. Reflexiones, cronologías y remembranzas. (2014) Editorial Animas, 486 páginas. Una serie de fotografías personales. Un excelente trabajo para conocer al ilustre xalapeño. testigo de la historia nacional, estatal y municipal; en muchas de las veces testigo privilegiado.

En 2018, Sonia y Sac- Nicté García, producen el documental Las cuatro virtudes cardinales, Rubén Pabello Rojas, vida, obra y pensamiento. cfr:https://www.facebook.com/watch/?v=1239164583271220

Junto con Alberto Uscanga Escobar y Rubén Pabello Rojas, son los decanos de los alcaldes de Xalapa. Sobreviventes: Carlos Padilla Becerra,Salvador Valencia Carmana, Manuel Fernández Avila, Armando Méndez de la Luz, Carlos Rodriguez Velasco, Maria Amparo Álvarez Castilla, Rafael Hernández Villalpando, Maria Teresa Chaires Torres, Reyaldo Pérez Escobar, Armida Adriana Ramírez Corral, David Velasco Chedraui, Eliabeth Morales Garcia, Américo Zúñiga Martinez, Hipolito Rodriguez Herrero

NADIE COMO NADIA


Para Nadia Comaneci
Que está en mi corazón desde los 11 años

 

“Diez: Sólo Nadia y yo”

El Profesor de Redacción

 

         Hay mujeres que se te quedan grabadas para toda la vida y cada vez que las vuelves a ver, sobre todo en video; te vuelves a emocionar como si fuera la primera ocasión que las observaste.        

Desde que tenía “uso de razón” como decía su Abuelo Geno; a:

         Alberto Manríquez Blanquet

le gustaba ver el:

         Mundial de Fútbol y Los Jugos Olímpicos

         Es más en su memoria, que en la mayoría de los casos, es selectiva y traicionera, recuerda haber ido con su papá y uno de sus hermanos a ver el partido entre:

         México vs Bélgica el jueves 11 de junio de 1970

cuando tenía seis años

         Como a todos los niños le gustaba jugar fútbol en la calle de su casa y en la primaria a la que asistía; aunque más por diversión que por deporte o por competir.

         Aunque cuando se ponía a ver los Juegos Olímpicos le gustaba ver otros deportes y no precisamente el fútbol, porque no podían participar los mismos jugadores que habían ido al Mundial anterior.

         Llegó otro mes de julio a la vida de Alberto y con ello la oportunidad de ver varias justas deportivas a través de la televisión y emocionarse y admirar a los y las mejores atletas del mundo realizar a muy alto nivel sus “piruetas”

          Era el inicio de otro evento olímpico y se sentó cómodamente en la sala de su casa para observar lo que le ofrecieran en la llamada “pantalla chica”. Vio un poco la “Ceremonia de apertura” a pesar de que no le llamaba mucho la atención.

         Cuando terminó estaba todo listo para ver cualquier deporte que transmitieran y fue la gimnasia femenil; en la cual los países del este de Europa, sobre todo la URSS, eran las mejores.

         Y sucedió ante sus ojos:

         Una bonita y muy simpática gimnasta rumana llamada Nadia Comaneci de 14 años, en el aparato de “Barras paralelas” obtuvo el primer 10 en la historia de la gimnasia.

         Todo fue confusión porque el tablero de las calificaciones sólo estaba preparado para poner máximo 9.99 y no 10.00 y parecía que a Nadia le habían puesto: 1.00

         Desde ese día: Nadia Comaneci se quedó tan grabada en su mente y en su corazón; tanto que hoy:

         17 de julio

         Alberto Manríquez Blanquet

la recuerda con toda nitidez como si lo hubiera visto cuando tenía 11

         Aquel 17 de julio de 1974 en Montreal, Canadá…

         Aunque hayan pasado 48 años.

La Casa de Las Lunas

22:00 – 23:00 p.m.

23/VII/2022