miércoles, 9 de febrero de 2011

UN POCO DE ETERNIDAD. . . DE LAS HOJAS. . .

Poemario al amor.. . . y a la mujer indígena
La creación literaria tiene sus propios caminos. No siempre son los mismos. Y lo creado no siempre llega al lector en la secuencia  en que su creador lo plasmó en el papel. En distintos autores, de épocas también diversas, esto es lo que ha ocurrido. Es el caso de nuestro poeta náhuatl Juan Hernández Ramírez, de quien este periódico ha dado a conocer un poco de su producción. Ya se ha dicho aquí que tres de sus libros de poesía están escritos y publicados en versión bilingüe náhuatl-español. En este número de Amanecer  se abordará el texto que reúne poesía cuya  presentación está únicamente en español. Se trata del conjunto titulado Eternidad de las hojas que, de acuerdo a lo que el autor nos ha dicho, contiene composiciones elaboradas desde hace varios años, y que ahora decidió se editaran. El libro salió de las prensas en marzo de 2010.
Eternidad de las hojas  contiene 51 poemas y nueve poemínimos  dedicados en su mayor parte al amor. Sin embargo, el poeta da siempre un espacio a su origen, a lo suyo, a su cultura. Es así que en este poemario incluye una hermosa creación, juzgue el lector, dedicada a la mujer, pero a la mujer indígena, a la mujer descalza, a la mujer que anda en los caminos serranos, de tierra pura, de polvo.  Éste es el amor, el amor a la mujer originaria, que puede ser nuestra madre, nuestra compañera amada, nuestra hija o nuestra hermana. Nuestra hermana en la sangre, en el tiempo y en el compromiso de unidad. Nuestra madre a la que debemos todo, a quien debemos la vida; la madre mujer, la madre tierra, la madre diosa.
Pies de india es un poema que se escribe con letras de amor, con el alma en la mano, con el corazón abierto, con el puño en alto. Es un poema que desgarra, eleva, incita, angustia, mueve las emociones y  los sentimientos más profundos. Pies de india pertenece a la mejor tradición de la literatura americana.
PIES DE I NDIA
Juan Hernández Ramírez
Pies de mariposa
que vuela
en los caminos
del polvo.
Pies de brisa
que fragua
el barro
y pinta el tiempo.
Pies de terroso color,
alforja de guijarros
que se agrietan
en los andares.
Pies desnudos,
cuarteados por el viento.
Pies que se esconden
en el polvo del sendero.
Pies de silencio
y andar menudo.
Pies de espinas,
yerba y cantos silvestres.
Pies que arañan cementeras
mimando granos
en el vientre de la tierra.
Pies de marchas,
pies de impulso
que funde el barro
con la vida, con la muerte.
Pies de india,
flores silvestres,
sombra de magueyes
y caricias de ortigales.
Pies de india,
vereda llena de silencios
en la libertad de los montes
en el camino del tiempo.

ALFABETIZACIÓN Y EDUCACIÓN DE ADULTOS INDÍGENAS

Por Lisardo Enríquez L.
Son numerosos los problemas pendientes de resolver en nuestro país. Uno de ellos es el llamado rezago educativo. De acuerdo con las cifras oficiales hay más de 33 millones de personas mayores de 15 años que no tienen la educación básica. De esta cantidad aproximadamente 6 millones corresponden al número de personas que no saben leer ni escribir. Por otro lado, el estado de Veracruz es  una de las siete entidades federativas donde se concentra aproximadamente la mitad de dicho rezago. El Instituto Veracruzano para la educación de los Adultos (IVEA) reportaba en el año 2007 un total de 678,770 personas en situación de analfabetismo, un millón 33 mil 510 sin primaria completa y un millón 142 mil 520 más sin secundaria terminada. En total, el 55.8 por ciento del total de la población adulta.
Una acción importante ante los problemas es tomar conciencia de ellos a través del análisis, la discusión y la difusión, antes de y durante la puesta en práctica de estrategias  para solucionarlos. En el mes de mayo del año 2005, el IVEA llevó a cabo el Coloquio “Repensar el Proyecto de Alfabetización Indígena en Veracruz”, con la participación de profesionales veracruzanos que conocen los problemas de la educación. A finales de 2010, el Instituto Veracruzano de Educación (IVE) publicó los textos del citado  Coloquio con el título de Carlo Antonio Castro, La educación de adultos indígenas, bajo la coordinación de Carlos Jorge Aguilar y Aguilar, como un homenaje póstumo al antropólogo, lingüista, escritor y maestro Carlo Antonio Castro Guevara, quien participó en aquel evento y ahora ha dejado de estar físicamente entre nosotros.
De entrada, es en las poblaciones indígenas donde se concentra la mayor cantidad de personas que carecen del alfabeto. Del evento académico al que se hace referencia aquí, damos a nuestros lectores algunos datos y opiniones que presentaron los ponentes. Sergio Rafael Vásquez Zárate dijo que entre el alto número de analfabetas indígenas la mayor parte son mujeres, que de acuerdo al censo de población del año 2000, en Veracruz había 633,372 hablantes de lengua indígena, de los cuales eran monolingües 77,645, y de éstos, a su vez, 26,682 eran hombres y 50,964 mujeres. Dijo también que en el caso de Veracruz se hablan al menos once idiomas autóctonos, con sus respectivas variantes dialectales, y que entre un gran número de hablantes existe el deseo manifiesto de conservar su lengua materna.
Javier Ortiz Aguilar, por su parte, señaló que la Revolución Mexicana es la que movilizó a la clase política en todo lo largo y ancho del territorio nacional, encontrándose violentamente con una realidad ocultada en su formación escolar: la realidad indígena. Marcelo Ramírez Ramírez expresó que. . . en adelante. . .  los pueblos indígenas pueden ser integrados en un proyecto de Nación que les reconozca su derecho a un desarrollo autónomo, pero concurrente con los objetivos del desarrollo nacional.
Carlo Antonio Castro indicó que todo individuo en este mundo tiene derecho a hablar su lengua materna, porque es uno de los derechos humanos. En cuanto a los aspectos prácticos relativos al tema, dijo que a los promotores-alfabetizadores se les debe escoger entre las propias etnias, que deben ser personas que conozcan bien su lengua y que también conozcan bien, o lo mejor posible, la lengua castellana. Habló de que al alfabetizar se debe tomar en cuenta la herencia tradicional, como el caso de los mitos, leyendas, cuentos, relatos y anécdotas que las comunidades indígenas han conservado, y que hay que instruir en aspectos vinculados con la ecología, la salud y la higiene personal y comunal. Propuso se elaboren en ediciones bilingües folletos relativos a temas que interesan “absolutamente” a todos los mexicanos, con ilustraciones bien hechas. Los ponentes coincidieron en que los modelos ya no deben ser elaborados desde la concepción hegemónica de la sociedad dominante, sino a partir de lo que es la realidad de los pueblos indígenas.
Al repensar la alfabetización y la educación de los adultos, particularmente en el caso de los pueblos indígenas, surgen diversas cuestiones que remiten a no repetir formas de hacer las cosas como se llevaron a cabo en otro tiempo ya pasado, porque no es algo tan sencillo como se  veía. Por eso es que el debate, las propuestas y las acciones de un proyecto de alfabetización indígena no deben quedar ahí. Deben avanzar. Una idea central  consiste en considerar el contexto. El rezago educativo se da, precisamente, en un contexto de completa desigualdad social, económica, étnica y/o de género.  Y cada contexto tiene sus propias características a las que tiene que responder un proyecto que, además, debe considerarse integralmente, no desvinculado y aislado.
Josef Müller, participante destacado en la Conferencia de Jomtien, Tailandia, dijo en el Foro Mundial sobre educación en Dakar, Senegal en el año 2000: “las mejoras en educación, especialmente el logro de los objetivos y metas de Dakar, dependen de la realización de importantes cambios económicos, sociales y culturales en la sociedad y en el ambiente”(1). En Dakar se analizaba que las metas propuestas en Jomtien en 1990 estaban muy lejos de haberse alcanzado. El Foro del año 2000 fue ni más ni menos que para replantearse los objetivos y las metas hacia el año 2015. El avance por países es diverso, el Informe de Seguimiento de la educación para todos en el mundo del año 2008, indica que México se encuentra en un grupo de nueve países que avanzan con demasiada lentitud para alcanzar el objetivo propuesto, que es reducir en un 50% la cifra de analfabetismo.
En otras palabras, no se puede resolver esta problemática a través de vías rápidas. Pero ello implica, por supuesto, buscar las mejores alternativas (contextuales, integrales) de solución, de tal manera que se actúe sin demora. Entre más complicado sea el asunto, más pronto hay que comenzar y mejor hay que plantearse las cosas. La alfabetización y la educación de adultos pasa por la necesidad de respetar  normas culturales y valores, así como partir de los conocimientos, las habilidades, las actitudes y también los valores de las personas. Los programas y proyectos de esta naturaleza tienen que responder a  los intereses y aspiraciones de los destinatarios, por lo tanto, es preciso conocerlos y conocer su cultura.
La investigación reciente en materia de alfabetización de adultos demuestra que una persona requiere el equivalente a no menos de cinco o seis años de escolaridad (práctica). La alfabetización “al vapor” trajo como consecuencia el analfabetismo funcional, esto es, el analfabetismo por desuso. Por esta razón, dentro del contexto se debe orientar el aprendizaje hacia fines comunicativos reales de los individuos, con materiales impresos que abarquen distintos campos, como bien lo señaló el maestro Carlo Antonio Castro, y con lo que algunos especialistas llaman “letrar el ambiente”. Se ha demostrado, finalmente, que la  alfabetización vinculada a proyectos más amplios de desarrollo tiene mejores resultados, porque para quienes no tienen sus necesidades básicas resueltas la alfabetización por sí sola representa nada o muy poco.
Referencia bibliográfica
  1. INSTITUTO DE LA COOPERACIÓN INTERNACIONAL DE LA ASOCIACIÓN ALEMANA PARA EDUCACIÓN DE ADULTOS. Revista Educación de Adultos y Desarrollo, Num. 55. Sección Dakar: Educación para Todos. Bonn, 2000. 

EN BUSCA DE UNA INTEGRACIÓN COGNITIVA


Por Samuel Nepomuceno Limón


La vida ofrece conocimientos

¿Qué tanto aprende en la vida una persona?, ¿de qué tamaño es su conocimiento?, ¿dónde y cómo aprendió tantas cosas? Estas son preguntas muy difíciles de contestar ya que cada ser humano se halla inmerso en distintas condiciones, de las que proceden o en las que se desarrollan sus aprendizajes. Prácticamente se aprende en cualquier lugar. Quizá debido a ello se considera como la ‘universidad de la vida’ a ese ámbito ajeno a la escuela que proporciona  tantas y variadas informaciones. En ocasiones, en la calle incluso pueden aprenderse cosas que se pensarían propias de la enseñanza en las aulas. Hace algunos años el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, CONACULTA,  reconoció que en décadas pasadas varias personas de medios sociales marginados decidieron aprender a leer1; su motivación era saber qué decían los personajes de las historietas en boga. En aquella época estaban de moda publicaciones periódicas como ‘Pepín’, ‘Confidencias’, ‘Memín Pinguín’, ‘La Familia Burrón’…, las que despertaban el interés del público en general por las historias que narraban o los servicios interpersonales que algunas ofrecían. Se supo de casos de parejas bien avenidas, cuyo origen se dio a través de la correspondencia y la intervención de la revista “Confidencias”. Más tarde, la gente tuvo la oportunidad de entrar en conocimiento con orientaciones de tipo familiar o de pareja con La Doctora Corazón, por ejemplo, y fueron varios quienes adquirieron educación sexual, no sólo información sobre la reproducción, en una publicación titulada ‘Luz’. Por otra vía, las radionovelas ofrecían al público situaciones con las cuales podía identificarse, y con ello entrar en contacto con expresiones y definiciones que los radioescuchas empezaron a utilizar en situaciones de su vida cotidiana. Desde tiempos más recientes, las telenovelas, el cine y, en cierto sector de la sociedad, la Internet, ofrecen ideas, palabras, inquietudes, informaciones varias que no poca gente llega a incluir en su vocabulario, o que van más allá, y las incorporan a su particular manera de interpretar y comprender el mundo. En el terreno político, Eduardo del Río –Rius–, y otros comentaristas han contribuido a formar ideas críticas en sus lectores. Para cierto sector de la sociedad, el terreno esotérico también mantiene su lugar. Al lado de toda esa oferta informativa igualmente se elevan voces críticas que apoyan o sancionan la veracidad o fundamentación de los contenidos de los medios informativos.
   Las canciones, al igual que la poesía, ofrecen a niños y adolescentes textos que bien pudieran ser escritos por ellos mismos, si tuviesen la capacidad de hacerlo, para describir o expresar sus inéditas emociones. Los escenarios, vestuarios, costumbres, paisajes, actitudes, personajes que muestran las cintas cinematográficas constituyen también fuentes de aprendizaje para sus espectadores. Igual la calle, los amigos, la gente que se frecuenta en la iglesia o el barrio conforman fuentes, en ocasiones, influyentes. En una época el teatro en Europa llegó a ser una opción didáctica que ofrecía diversos panoramas en donde se observaban diversas maneras de establecer relaciones humanas. En nuestro país, las radionovelas primero, las telenovelas después, han permitido a numerosos espectadores incrementar su vocabulario, reconocer emociones, identificarse con los personajes, ponderar reacciones emotivas, valorar actitudes y modos de actuar. Algo similar podría decirse del cine, que ofrece a los jóvenes de ambos sexos personajes de toda laya que en varias ocasiones son tomados como modelos de comportamiento, vocabulario, vestuario, actitudes. La imitación, que se presenta principalmente en los niños, deviene fuente de aprendizaje, situación en la que participan compañeros de escuela, padres, familiares y adultos en general con quienes tienen trato los pequeños. Una magnífica oportunidad de aprendizaje es la ofrecida por los juegos. Se juega a la casita, a los policías, a las guerras; en algunos pueblos, a las comiditas… Actividades que ponen en acción actividades simuladas, copiadas o imaginadas de otras que se dan, en algún lugar o momento de la realidad.
   El medio social, y con él el ambiente familiar, el barrio, la comunidad inmediata, todos, dejan sentir su envolvente influencia desde antes del nacimiento de sus integrantes. Podría decirse, con algunos autores, que la educación se absorbe del ambiente.
   Como puede observarse, las fuentes informativas informales son diversas, dada la facilidad con que los seres humanos emplean la expresión oral. Cuántos han aprendido cosas en el consultorio del médico, en la farmacia, en la plática con los amigos, a lo que se suma el cúmulo de informaciones que ofrecen los diversos medios masivos.
   Al lado de estos aprendizajes se producen los que se expresan en habilidades. Por lo que hace a este terreno, en el pasado varias personas tuvieron acceso a fuentes de autoempleo gracias al conocimiento obtenido en cursos por correspondencia cuya publicidad se daba en los forros de las revistas.

Los conocimientos son información

Por otra parte, al interior del aula, se dan múltiples casos en que muchos de los aprendizajes que los estudiantes utilizan en la solución de problemas de la vida cotidiana, e incluso pueden reflejarse en los exámenes, se deben a las influencias extraescolares. Las habilidades y conocimientos que se han adquirido fuera de las aulas pueden llegar a fusionarse, sobreponerse o contraponerse con los que proporciona la educación formal, como el caso de un adulto que es alfabetizado. El aprendizaje es un fenómeno global, complejo, que difícilmente podría atribuirse de modo exclusivo a la influencia que tiene lugar en el aula. Los conocimientos son información interiorizada en virtud de un proceso que tiene su sitio final en la memoria de mediano o de largo alcance.
   En el segundo trimestre de 2010 fue publicada en la prensa la historia de una niña de doce años que en Nueva York salvó a otra de morir asfixiada por un chicle que le obstruía la garganta2. Según la nota, realizó la maniobra de Heimlich y así logró expulsar lo que ahogaba a su compañera de curso. A preguntas de los adultos la pequeña respondió que eso se lo había enseñado Bob Esponja, un personaje de los dibujos animados. En otra ocasión la niña pequeña de un conocido mío, de unos cuantos años de edad, un día dijo orgullosa a su padre que ya sabía nadar. Ante la sorpresa y pregunta del adulto, contestó con toda seguridad: Tarzán me enseñó en la tele.
   En algún momento, los conocimientos poseídos son valorados externamente según ciertos criterios. Algunos conocimientos son considerados como verdaderos, valiosos, positivos, buenos; otros como falsos, perjudiciales, negativos, malos. Es la información la que se ve más afectada por dicha valoración, que en ocasiones es encajada en la calificación de falsa, dudosa o verdadera. Por su parte, las habilidades no poseen una carga ética intrínseca. Las habilidades ganadas podrían ser consideradas como positivas. Su presencia puede tomarse como una adquisición, una ganancia. Lo que les agrega o resta valor es la finalidad que se da a su empleo. Una habilidad manual sería, entonces, éticamente neutra considerada fuera de su contexto. El para qué se emplee va a depender de una actitud. Una consideración así se hace cuando se habla de la tecnología, que al mismo tiempo puede producir un medicamento para la recuperación de la salud o un arma pensada para liquidar seres humanos.

El saber común, el escolar y el científico

Cuando se juzgan los conocimientos a través de la oposición de unos con otros se da lugar a varias series de categorías. Por ejemplo, el saber adquirido en distintos escenarios de la vida es etiquetado como conocimiento informal, vulgar o común. El segundo de estos nombres es utilizado en ocasiones como peyorativo; en otros casos, sencillamente como un conocimiento acrítico.3 En este caso, la asignación de tales denominaciones hace referencia a formas de abordar o producir el conocimiento.
   Algunas personas interesadas en la educación tienden a oponer los conocimientos escolares a los adquiridos en otros ámbitos. Una de las razones es la escasa confiabilidad que puede otorgarse a lo aprendido de modo espontáneo, en el que se incluyen también diversas suposiciones, creencias, conjeturas… Con todo, en la calle no falta quien, al escuchar lo que otra persona se imagina con respecto de un acontecimiento, tome esa expresión como la información de un hecho, con lo cual, a su vez, está en posibilidades de comunicarlo como tal a otro sujeto. Además interviene la tendencia involuntaria de agregar datos a lo que se escucha cuando estos son trasmitidos en cadena de una persona a otra. La oposición entre ambas fuentes de conocimientos lleva a los críticos a descalificar las informaciones que se recogen en el ambiente.
   Como puede observarse, muchas de esas informaciones que se adquieren de manera informal no son verdades en el sentido de que lo que se afirma no se corresponde con la realidad.
   Tantas veces el docente detecte una barrera epistémica o un conflicto entre lo que está haciendo aprender y lo que ya sepan los escolares, sería conveniente ante todo que evite un ataque frontal a las creencias previas, máxime cuando este enfrentamiento esté acompañado de burla. En cambio, podría ofrecer su versión como una opción, junto con los argumentos que apoyan su propuesta. Así los estudiantes podrían seleccionar, empleando sus propios criterios, por la información que les resulte más convincente. En ocasiones, los conocimientos previos, cuando provienen de los padres, llevan consigo una carga de emotividad que no es pertinente afectar de manera brusca u ofensiva. Con los argumentos presentados, el alumno queda en libertad de aceptar o rechazar la información que le está siendo proporcionada, de creer en su posibilidad. De cualquier forma, dado el modo de operar de la escuela, la tomarán en consideración si prevén que el dato en cuestión pudiera formar parte de una evaluación en el futuro.
   En más de una ocasión se ha externado la opinión de que la televisión deshace por la tarde lo que con tanto esfuerzo intentó construir la escuela por la mañana. No son pocos quienes oponen la fuente educativa representada por la escuela a la influencia que con fines publicitarios constituyen los medios masivos de comunicación. En realidad, no sabemos si ambas son oponibles. La escuela tiene la posibilidad de brindar a sus estudiantes algunos elementos que les permitan seleccionar fuentes informativas o asumir actitudes aprendidas de manera positiva (aceptadas) o negativa (rechazadas) por la sociedad actual.
   No faltan opiniones de que el conocimiento ofrecido en las aulas debe sustituir al conocimiento “vulgar”. Una postura así eleva la altura de los muros virtuales que no pocas veces separan la escuela del ambiente en que se encuentra inmersa. Ello llevaría a pensar que ‘persona educada’ equivale a ‘persona informada’.
   Por su parte, el conocimiento científico busca conocer las causas explicativas de ciertos fenómenos, describir la realidad para entenderla. Al identificar el entramado de relaciones, el sujeto no verá a la realidad como opresora, sino susceptible de ser influida o transformada directamente, en algunos casos. Por ello, en la ciencia ha de asumirse una actitud crítica, de duda, sin intenciones, dogmas o intereses. 4

La escuela como escenario de integración, no de antagonismo de saberes

A pesar de suponerse que en el aula sólo se manejan conocimientos con fuente científica, habría que aceptar que también tienen presencia aquellos que han sido adquiridos de otra manera. El profesor puede estar seguro, en un momento dado, de ofrecer un saber fundamentado, de fuentes confiables. Al mismo tiempo, los escolares, conforme van recibiendo los nuevos datos que les son proporcionados han de mirarlos desde la perspectiva de lo que saben, de lo que creen, de lo que se están imaginando en ese preciso momento, de lo que les ofrece su experiencia personal o el contenido de las charlas de sus padres, amigos o vecinos. Difícilmente podría pensarse en una absorción de los datos tal como les son ofrecidos. Ello daría lugar a las formas más puras de memorización, del saber al pie de la letra. Toda comprensión presupone pasar por la permeabilidad de un saber preexistente. Una perspectiva tal nos lleva a aceptar que en los hechos, al interior del aula, no están presentes los conocimientos separados en las categorías que desde fuera son observadas. Así, no pueden ser oponibles unos datos con otros si el saber informal constituye parte del todo que es poseído por cada estudiante. Entonces, más que buscar una oposición, bien vale la pena aceptar una coexistencia cognitiva de unos con otros.
   Para sustituir el conocimiento común con el escolar tendría que darse primero una congruencia, en volumen y tópicos, del primero con el segundo, a fin de que uno pueda cubrir al otro. Pero ocurre que uno es mucho más amplio y general que el otro, por lo que una tarea suplantadora correría el riesgo de permanecer siempre insatisfecha. De ahí la conveniencia de dotar a los individuos de instrumentos que les permitan valorar lo que saben cuando deban echar mano de este saber, recuperándolo de la memoria, con objeto de someterlo a una cierta validación con la aplicación de algunos criterios de verificación. O cuando menos de proceder de una fuente más o menos confiable. Ello implicaría la necesidad de incluir alguna idea relativa a la confiabilidad de las fuentes informativas, las cuales podrían ser, en un momento dado, una información procedente de una obra escrita o de un autor reconocido, de una autoridad en la materia, de una persona reputada como conocedora o según los datos disponibles por recuperación o hallazgo puedan ser sometidos a una comprobación que se acerque a lo experimental o como producto de un acto de razonamiento. De ese modo, ya no habría que preocuparse tanto por la presencia amplia del saber común, pues sería potencialmente reductible a una especie de análisis de confiabilidad.
   ¿Hasta qué grado podría aspirar la escuela convertirse en una instancia que integre en los sujetos aprendizajes provenientes de diversos escenarios? Los estudiantes, cada año en mayor proporción, se encuentran sujetos a un bombardeo de tendencias de todo tipo, algunas de las cuales están diseñadas intencionalmente para influir en los hábitos de consumo de bienes y cultura de la población o de las actitudes a asumir. Un alumno de escuela de educación básica se halla inmerso en un ambiente cuyos elementos pugnan por ejercer una máxima influencia en él. Tales elementos estarían representados por la escuela misma, la televisión, la radio, el cine, la Internet, videos, juegos electrónicos, amigos, gente de la calle…, que parecen competir entre sí por obtener el predominio de su atención. Los cursos de ciencias sociales, a través de sus variadas asignaturas, pudieran ofrecer un espacio para la discusión acerca de tales influencias y sus efectos, de manera abierta, aprovechando la temática señalada por los programas de la materia. Durante 2011 en Francia va a experimentarse una apertura en la escuela secundaria en favor de un enfoque filosófico de los contenidos. Ello puede significar un escenario que dé lugar a la integración, en un análisis crítico, de las influencias ejercidas por las diversas fuentes culturales y sociales.
   En un medio más controlado, como el interior del aula, además de los contenidos, algo sobre lo que habría que trabajar son las actitudes de los estudiantes, a efecto de estimular las asertivas e intentar canalizar las negativas hacia el control de sus emociones de salida.
   Esta visión integradora agrega una nueva perspectiva a la función de la escuela, en especial la secundaria y niveles subsecuentes. En tal sentido, en las ocasiones que se presten para ello, habría que reconocer primero la existencia y fuerza de tales influencias. Después, tratar de influir en los sujetos para que adquieran el hábito de analizar y verificar en los momentos oportunos las informaciones que llegaran a interesarles. Desde este punto de mira, el docente no tendría que preocuparse por evitar la contaminación del conocimiento escolar con informaciones provenientes de fuentes de escasa o nula confiabilidad, pues los propios sujetos estarían capacitados para analizar críticamente los datos que el entorno les ofrece.
   La unidad integradora por excelencia se identifica así con el propio sujeto. Pero la escuela podría ofrecer la oportunidad de participar en tal integración de lo que se aprende realizando un análisis en el que intervengan los valores, haciendo conscientes los elementos que se aprenden, señalando carencias o incompletitudes5 que debieran ser subsanadas, etc. Las sesiones de trabajo de ciencias sociales serían un buen escenario para ello, a través del debate y la libre participación.

Lo deseable: la adquisición de hábitos de escrutinio

Lo anteriormente expuesto implica una práctica frecuente en el aula, mediante el empleo del razonamiento. Podría analizarse también lo imaginario, por ejemplo, lo relativo a los horóscopos, a la generación espontánea de plantas o animales, a la influencia de los deseos sobre el estado del tiempo… En todo caso, habría que entrenar para la búsqueda de una explicación razonable del fenómeno que intenta analizarse en una primera instancia. ¿Es razonable pensar que esa sea la causa?, ¿Habría alguna manera demostrable de ello?, ¿Habrá evidencias que apoyen tal forma de pensar?, podrían ser algunas de las interrogantes de escrutinio.
   Aquí entra el razonamiento lógico, el empleo de premisas, de las que ha de deducirse una conclusión. Habría que tener cuidado para descubrir falacias, en las que se manejan premisas verdaderas pero la conclusión que se presenta no es derivada de éstas. Tal tipo de razonamiento es empleado por publicistas y políticos. Un tratamiento similar podría darse a la información que manejan los medios masivos, especialmente la que se ofrece con la interpretación del periodista o el comentarista de televisión.
   De lograrse una forma de vida escolar integradora, el valor educativo de lo que se aprende en la escuela gana en calidad, en tanto que una revisión crítica constante pondría en actividad permanente el intelecto, así como los criterios a aplicar.


NOTAS:

1.      Ezequiel Maldonado. La historieta mexicana y la seducción de los inocentes, en Internet.
2.      El Universal, 23 de abril de 2010. México.
3.      Marcelo E, Albornoz. La educación como ciencia social y sus paradigmas de abordaje, en Internet.
4.      Ibídem.
5.      El término ‘incompletitud’ también es utilizado por John D. Barrow en Una teoría del Todo. Barcelona: Crítica, 1994.

Apuntes para la educación de un futuro cercano.

Por : Manuel Gámez Fernández
Cuando en el ámbito educativo se trata de planear la educación del futuro cercano es necesario considerar planteamientos apegados a la realidad de las posibilidades económicas, culturales y humanas. Algo muy simple, pero que continuamente se ignora en el sistema educativo mexicano.
El análisis de los informes de pruebas internacionales como la prueba de PISA de 1999, a pesar de la defensa, por cierto equivocada, realizada a principios de enero por el Secretario de Educación Pública, donde en un afán de minimizar el problema comparó años que no eran comparables, nos indica que internacionalmente los niños y jóvenes mexicanos presentan desventajas en el conocimiento y manejo de habilidades de las ciencias, español y matemáticas. El resultado es que México obtuvo el último lugar entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Este resultado así de frio es necesario aceptarlo, ya que nuestras escuelas no están preparadas para descartar la enseñanza tradicional y entrar de lleno en la enseñanza activa, participativa, estimulante, creativa, que ciertamente requiere de instalaciones adecuadas, equipo, apoyos didácticos, infraestructura, presupuesto y una organización que le otorgue mayor capacidad de gestión a los planteles educativos.
 En estas dimensiones, que plantean el requerimiento de un nuevo modelo de enseñanza, así como un contexto dotado de recursos y de una dinámica organizacional moderna, es necesario situar las proyecciones hacia el futuro.
Si bien los servicios de la educación básica mexicana se encuentran en un proceso de reforma, transitando hacia un modelo de enseñanza por competencias, desde septiembre de 2008 los especialistas del Departamento de Investigación Educativa (DIE) del IPN manifestaron que los malos resultados académicos obtenidos en pruebas nacionales e internacionales no son responsabilidad de un plan de estudios, atribuyendo el problema concretamente a la formación de los maestros, la infraestructura escolar, la elaboración de materiales y la gestión escolar. Propuestas que coinciden con el planteamiento anterior.
Por otra parte, existen problemas que están focalizados en servicios muy específicos, esto se aprecia en los resultados de la prueba Enlace 2007 para español y matemáticas que se manejaron en el anexo estadístico del Programa Alianza para la Calidad de la Educación, donde se exponía que en el grupo de 31,662 escuelas primarias y secundarias públicas que obtuvieron bajo rendimiento, se encontraban 7,866 primarias que pertenecían a CONAFE y educación indígena, representando 54 % de las mismas , asimismo 11,472 secundarias, de las cuales el 67 % pertenecían al subsistema de telesecundaria. A la fecha esta situación prácticamente no ha cambiado.
La conectividad es un factor sumamente importante para introducir el uso de la red de internet para fines educativos, en el anexo en comento se reporta que sólo el 33 % de las escuelas primarias y el 29 % de las secundarias del país tenían conectividad. Otro caso extremo era el de las escuelas que contaban con equipo de cómputo para uso educativo indicando que en primaria de CONAFE sólo 151 escuelas (0.2 %) lo tenían, y en primaria indígena 4,877  que representaban únicamente el 7.5 %. Situaciones puntuales, entre otras, que en el futuro cercano deberían tener atención prioritaria, iniciando con su clara identificación, la descripción y análisis de su problemática, para después ponderar las posibles soluciones.
Se desprende que el sistema educativo debe poner una atención primordial en el factor docente, destacando de manera sustantiva sus potencialidades y proporcionando en todo lo posible los apoyos que requiera para su mejor desempeño, el factor docente como parte de un modelo sistémico donde la sociedad y la escuela se retroalimentan mutuamente, debe transitar hacia una figura profesionalmente sólida y respetable. Para esto se requiere que los espacios formativos se diversifiquen y adopten modelos escalables, tomando en consideración que los maestros en servicio necesitan cambiar y mejorar sus perfiles académicos.
En lo anterior juegan un papel fundamental los medios masivos de difusión y la sociedad en su conjunto, ya que un cambio de tal naturaleza requiere necesariamente de un cambio en la percepción del trabajo docente, y este cambio requeriría también que las dos fuerzas laborales que mueven el cuerpo magisterial, la oficial y la sindical, tendrían que darle mayores espacios de libertad para que cumpla fundamentalmente la función social que tiene encomendada, esto significa simplemente “anteponer ante cualquier circunstancia el cumplimiento del servicio educativo”. Para muchos esta puede ser una máxima idealista, sin embargo, este compromiso tendría  efectos sustanciales en la mejora general de la educación.
La infraestructura y los materiales educativos son también determinantes de primer orden para el avance del sistema educativo. Instalaciones dignas y bien dotadas son un factor elemental para que los procesos educativos conduzcan a resultados promisorios, es necesario abatir el rezago en infraestructura física y equipar con laboratorios y equipos modernos los planteles que lo requieren, es urgente eliminar las escuelas que trabajan debajo de un árbol y modificar esos modelos que no han dado resultados en más de dos décadas, asegurando para los niños de las micro localidades una enseñanza de primer nivel atendida por auténticos profesionistas de la docencia.
Aunado a lo anterior, tendríamos que considerar los libros de texto y auxiliares didácticos y la incorporación de las más actuales tecnologías de la información y comunicación, las inversiones que se realicen en este sentido producirían un importantísimo beneficio de retorno, por ello, tendrían que establecerse mecanismos para redistribuir el presupuesto público eliminando dispendios y burocracia y evitando las diferencias entre instituciones educativas ricas y pobres, como ahora existen, ahorrarse el gasto que se está aplicando en un buen número de programas educativos inútiles, de bajos resultados, para que el beneficio de la educación virtual llegue a los niños de todas las comunidades.
La gestión moderna tiene que descentralizar decisiones hacia las diferentes regiones del país y dentro de los propios estados, es un hecho que la centralización ha sido durante muchos años un freno para que países como México salgan de su penoso atraso educativo, la propia Ley General de Educación marca la pauta centralista. Sin embargo, es necesario cambiar, una gestión escolar para el futuro cercano debe plantear modalidades de mayor autonomía en las escuelas, dentro de un esquema participativo donde se considere la opinión de docentes, padres de familia, autoridades locales y también de los alumnos, ya que ellos son los usuarios y fin estratégico de todo el aparato educativo; de muchas decisiones que se toman habría que preguntar primero a los alumnos, los cuales en programas que provienen de instancias centrales usualmente son ignorados.
En este esquema de posibles acciones para conducir el sistema educativo hacia un futuro cercano que atienda los problemas actuales y ofrezca mejores resultados, es importante el termómetro de lo factible, estimando en primer término el monto financiero y sus impactos laterales, ya que estos últimos por lo general se le cargan a los maestros o a los padres de familia. Cuando se diseñe un programa que implique la dotación de equipo informático, de laboratorio, para talleres o de otra naturaleza, debe preverse el costo de su mantenimiento o reparación. Asimismo, las metas deben ser realistas y ajustadas a las posibilidades económicas, evitando caer en programas truncos o incompletos que muchas veces provocan un retroceso y un gasto dilapidado.
El factor cultural exhibe múltiples dimensiones que pueden impulsar o detener un programa educativo, no son iguales los docentes, alumnos y padres de familia de una ciudad que los de un área rural y mucho menos parecidos con los de regiones aisladas y marginadas, por ello las estrategias para mejorar un programa existente o para implantar uno nuevo tienen que ser distintas y previstas con suficiente anticipación, cosa que no es común en las decisiones del sistema educativo, donde es muy normal la improvisación y generalización de programas.
Finalmente, el factor humano tiene un peso determinante en los resultados educativos, aquí tendríamos que mirar nuevamente hacia los maestros, un dato que puede revelar el comportamiento de los docentes es la edad, es muy normal que hacia la tercera edad las personas se cansen con más facilidad o que tengan deseos de disminuir su ritmo de actividades, otros quisieran ya no trabajar. Igualmente las características de los maestros en sus formas de vivir son factores que influyen en su quehacer educativo, sin embargo, prácticamente son ignoradas.
Como se afirmó anteriormente, muchos de los problemas fundamentales del sistema educativo se tienen bien identificados, se requiere hacerlos evidentes para todos y pugnar para que las decisiones conduzcan hacia su solución.













VIOLENCIA ENTRE IGUALES “BULLYING”

Por Carlos A. Vásquez Gándara
Para iniciar con el presente artículo, es importante definir lo que significa el vocablo bullying. [1]Bully se define como matón o agresor. Dicha palabra se refiere a conductas que tienen que ver con la intimidación, la tiranización, aislamiento, amenazas, insultos, maltrato hacia personas. La palabra “bullying” se ha usado para determinar los comportamientos antes mencionados, por niños y adolescentes que van desde las bromas pesadas hasta los ataques físicos.
.
En algún momento todos hemos escuchado a niños o adolescentes sufrir burlas y bromas de mal gusto que en un principio se inician como un juego pero a medida que pasa el tiempo pareciera un deporte molestarlos. Lo más grave de estos constantes ataques es lo que puede llegar a sentir la víctima, pues dentro de estas personas se va creando un rencor tan grande llegando  a desencadenar, tal vez, una tragedia.
Este fenómeno, actualmente detectado en México, resulta complejo pues se cree que los niños o los adolescentes no son capaces de encarnar seres con tanta maldad, inclusive en la niñas los padres mencionan que  por tratarse del sexo femenino, ellas no son capaces de participar en dichas situaciones de agresión, pero dicho fenómeno no reconoce sexos sino que cualquiera puede abusar de sus iguales.
El fenómeno del “bullying” presenta las siguientes características:
La agresión es física, verbal o relacional.
Existe un abuso de poder por parte del victimario.
No existe una provocación previa por parte de la víctima.
Se repiten acciones en un largo periodo de tiempo.
Existe intencionalidad por parte de los agresores.
Los adultos desconocen la problemática.
Por lo regular el agresor o los agresores tienen bajo rendimiento escolar, son populares, su personalidad es difícil, siempre se justifica. En cuanto a la victima ésta puede tener características opuestas ya que puede ser alguien brillante en la escuela o no, puede bajar su rendimiento, ser un individuo con baja autoestima, y lo más común es que sufra en silencio.
Existen además los espectadores, aquellos niños o adolescentes que presencian las agresiones, pero que lejos de ayudar a las victimas prefieren unirse a los victimarios o no meterse para no salir también lastimados.
Finalmente, los adultos son los últimos en enterarse o peor aún ignoran la situación y sólo aconsejan a los hijos diciendo “no te dejes” o “acúsalo con la maestra” sin detenerse a reflexionar lo que sus hijos pueden estar viviendo. Por otra parte, las instituciones educativas, sobre todo aquellas que cuentan con mayor prestigio, prefieren hacer caso omiso, pues precisamente no quieren verse inmiscuidos en asuntos tan graves como lo está siendo esta situación.
La realidad es que este fenómeno está presente en las escuelas, sobre todo en las primarias y secundarias, ya que por lo regular da inicio entre los niños de 10 y 14 años de edad. Es importante que tanto los padres de familia, los profesores, los directivos y la sociedad estén atentos y observen las acciones de los niños, pero principalmente escucharlos cuando se quejan de sus compañeros.




[1] http://www.escolapiasaragon.org/descargas/Tutorias/Bullying/Tutoria_Bullying_3_y_4_ESO.pdf