miércoles, 6 de junio de 2018

Sol índigo



Manuel Gámez Fernández

El ave

Recuerda siempre
Que un ave sin nombre
Sin rumbo y sin destino
Aletea en lo profundo del corazón
Y hace que tiemblen las marismas del ser
Y te provoca soledad en los ojos.

Las causas de la arena

La arena se escurría sobre sí misma
Temblaba con el beso ligero de los vientos
Se estremecía
Y a través de la bruma marina
Soltaba sus destellos de luz propia
Sus perlas de luz sonriente
Su multitud de suspiros y de anhelos.

Quien toca su tibio cuerpo
Quien golpea su mejilla en su costado
Quien se amolda como en un barro suave y vibrante a ella
A sus deseos
Queda allí por siempre poseído
Porque la arena es toda piel seductora
Toda es su consistencia de sueños
Como si fuera una mirada de amor detenida en el tiempo.

Los arrecifes de roca negra encendieron sus faros
De día y de noche
Y desde allí gozaron las suaves formas
Que tomó la arena
Y el amoroso abrazo de las olas.

Libre, la arena se desplaza
Sobre su propia forma suave y redonda
Se mueve cadenciosa
Como estirando sus miembros y su espalda quemada
Y se mete en el agua voluptuosa y alegre
Retoza con cada ola
Forma remolinos de lucecitas doradas
Que en el fondo del mar reposan
Como estrellas en un cielo azul y verde
Que es también el origen de los sueños.

Todos los secretos allí se esconden
Porque en la arena están todos los lenguajes
Y el inicio de todos los deseos.

La arena atardecida se enrojece y entibia
Se estremece con el vaivén del oleaje
Y estira voluptuosa sus miembros blancos y sensibles
Se desvanece en el abrazo taciturno
Que la rodea en su cintura sin fin
E inicia su vuelo estelar de cara al cielo
Con los labios abiertos.

La arena anochecida
Lloviznada de estrellas
Cada noche se vuelve una alfombra de sueños
Se transforma en un pétalo inmenso
Y se mete en los templos sin fin de los caracoles
Y resbala en las nervaduras suaves de las conchas marinas.

La arena amanecida
Abre sus pétalos frescos
Mira la aurora que resplandece
Y enciende el cielo
Las nubes espumosas
Los lienzos azulosos del paisaje
Pintados en el cenit
De un nuevo impredecible amanecer
Que le da su aroma sedoso y fresco
Su aliento de cascada transparente.

Así la arena hace y deshace su cuerpo
Cuando el viento sin cesar lo besa y lo moldea
O el mar lleno de manos que palpan sus íntimos secretos
La hacen una ilusión inalcanzable
Un enigma sin solución
Una blanda marea sin límites
Un fulgor de tonalidades en perpetuo cambio
Una mirada que es toda ternura inaprensible
Y solo queda en el recuerdo de un ave
Que es el alma de los niños
Y de un poeta que canta solitario
Su poema en la playa.

HAIKUS

Regando el mar con tu mirada
Se creó la aurora
Musitó la luna: hasta mañana.
O
Pido una sola palabra
Reflejo de tu voz
Y tu mirada.
O
Los años alimentan sueños
Pasan aves volando
El tiempo no camina.
O
En el fondo del alma un deseo
Los árboles se mecen cantan
Rocío de la mañana en los labios.
O
Más tu caminar me admira
Sobre un filo la vida continúa
Tu sonrisa maravillosa suena.
O
Sin más explicación
Mirándote ahora
Desde el corazón.
O
Aurora boreal
Acuarela celeste
Tu recuerdo.


PAYASADAS



Carlos Bernal Rojas
Mi padre es un payaso
Oído en el Circo Atayde

         El oficio de Payaso es uno de los más contrastantes por varias razones; entre las principales se encuentran:
         Tienen que aparecer sonrientes, aparentando estas felices y hacer reír a los demás principalmente niños, sin importar lo que esté pasando con ellos en su vida  personal.
         Otra más es que sin importar su calidad y lo bueno que sean, siempre serán llamados despectivamente payasos o payasitos y nunca los tomarán en serio.
         Enrique Pérez Ramírez era mejor conocido como el “Payaso Canelas” y trabajaba junto a su hijo: Enrique Pérez Juárez  “Canelitas” en fiestas infantiles.
         Fueron pareja durante 10 años de los ocho a los 18 del hijo, hasta que él mismo le dijo a su papá que deseaba hacer otra cosa como estudiar la Universidad y pasar más tiempo con sus amigos y su novia.
         También la mamá y esposa de ambos;  se empezó a dar cuenta que Enrique junior había cambiado mucho y ya no era el muchacho acomedido y servicial que era hasta hace poco
         Si bien no tenía vicios y no fumaba, tomaba ni consumía drogas: sí se había vuelto un poco altanero y algo mentiroso; por lo que se hacía necesario hablar en serio con él.
         Eso le correspondía a su papá el “Payaso Canelas”; que antes de serlo, era el papá de Enrique y casi era inaplazable la tan esperada conversación de “Hombre a hombre” entre padre e hijo.
         Aun así, Enrique padre, seguía postergando esta plática, porque esperaba que su hijo se diera cuenta solo, que debería de volver a ser el chico bueno de mamá.
         Mientras tanto seguía trabajando como payaso en fiestas infantiles y a pesar de su problema familiar; tenía que presentar su mejor cara para hacer reír a los concurrentes.
         Así hubo una especie de tregua entre los Enriques y a pesar de las grandes diferencias que había entre ambos durante tres meses; en los cuales se trataban con diplomacia.

         Cuando parecía que tendrían unas vacaciones de verano tranquilas, el sábado 2 de junio; una compañera de Enrique chico, se fue a quejar con su mamá de que estaba embarazada y su hijo no quería hacerse cargo, alegando que no era suyo.
         Eso fue “La gota que derramó el vaso” y esperó a que regresara de una fiesta a donde había ido a trabajar y sin dejarlo quitarse el disfraz. Le comentó lo sucedido y:
         Enrique Pérez Ramírez muy enojado le dijo a:                
         Enrique Pérez Juárez:
         “No le hagas al canelas y hazte responsable de tus actos: de esa mujer y de tu hijo”
         Y para terminar le preguntó
         “Porque ¿Somos hombres o payasos?

Sala de mi casa
22:00 – 23:00
2/VI/2018


La urgente necesidad de la web 2.0 a propósito de la modernización de la educación superior en México.




Gerardo Yorhendi Ceballos Marín


Introducción
En el presente ensayo se describen y analizan las perspectivas de la educación superior a distancia en el México actual desde el enfoque del Dr. Gustavo Esteban Andrade Díaz, coordinador de Innovación Educativa de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). El análisis que presentamos se divide en cuatro partes: 1). Antecedentes de la educación a distancia en México, 2). El planteamiento 3). Acercamiento de la educación a distancia en la actualidad: estudio de caso, 4). Las posibles alternativas de corto y largo alcance: la necesidad del uso de la web 2.0. y 5). Las conclusiones. El seguimiento de las cinco partes es la estructura referente al problema de la relación y análisis de la aplicación, uso e impacto de la educación superior a distancia en México. Principal tema en cuestión.

Contenido
1). Antecedentes  
La discusión modernidad-posmodernidad como sistemas ideológicos y culturales que forman la subjetividad del sujeto histórico como un sujeto educado, nos ayudan a aclarar y a definir las condiciones de la educación superior a distancia en México en la actualidad. En efecto, al detectar los principales problemas epistemológicos, teórico-práctico de la educación a distancia en nuestro país, desde estos enfoques permite despegar el análisis del tema en cuestión. De acuerdo al Dr. Gustavo Andrade en su artículo “La educación superior pública a distancia en México: sus principales desafíos y alternativas del siglo XXI” donde expone lo siguiente.



El Dr. Gustavo Esteban menciona que entre 1960-1970 se creó el sistema educativo llamado telesecundarias con el objetivo de promover y expandir la educación en lugares con alto índice de rezago educativo, es decir, en los municipios, localidades o regiones indígenas. Al detectar el alto índice de rezago en estas localidades se implementó el uso de la televisión para la educación básica como un método de enseñanza–aprendizaje para los niños en formación. Ahora bien, según nuestro autor, menciona que el alto índice de rezago en estas comunidades no son los métodos alternativos como la implementación y aplicación de las telecomunicaciones en las aulas para un mayor aprendizaje significativo, sino, en el poco interés de los alumnos y profesores en la utilización de recursos audiovisuales para una mayor educación de calidad.

2). El planteamiento
Para desarrollar este apartado, partiremos de la siguiente pregunta ¿Cuál es principal objetivo de la globalización para la educación en la actualidad?, en efecto, se trata aquí de la modernización de la educación: este es el principal planteamiento de la globalización. Pero el problema aquí radica en palabras según el Dr. Manuel Castells en la incorporación de la globalización por lo regional, más aún de lo tradicional. Desde este orden de ideas, según el Dr. Manuel Castells en su libro La era de la información: economía, sociedad y cultura sostiene que el problema de la sociedad radica en códigos binomios: aprobar/reprobar, negro/blanco, global/local. Desde este planteamiento, lo que menciona el Dr. Gustavo Andrade respecto al problema de la incorporación de la televisión en las telesecundarias radica en el poco avance del proyecto: desde la implementación de este sistema educativo, perdía fuerza e interés en los alumnos de educación básica.

El Dr. Gustavo Andrade menciona al respecto:
Este encanto por la televisión sin embargo duró muy poco, los alumnos y los maestros del sistema se dieron cuenta de que la televisión por sí sola no propiciaba aprendizajes significativos, y peor aún, ni siquiera mantenía la atención de los chicos ni la motivación esperada.[1] (Díaz, Gustavo. 2011, p. 21)Disponibleenhttp://www.redalyc.org/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=34021066003 Revisado el lunes 28/05/2018.
Desde el planteamiento que menciona el Dr. Gustavo Andrade, los docentes dejaron de ser simples coordinadores y regresaron a las viejas prácticas pedagógicas tradicionales a las que estaban acostumbrados. Así, en efecto, el proyecto de telesecundarias dejo de ser autentico y poco aplicable hasta diluirse en el tiempo, grave problema de este tipo de subsistemas educativos en la actualidad, sin embargo, siguen operando, aplicando o no la organización administrativa y docente. Pero, además, debemos de mencionar que este tipo de problemas pasa con los llamados telebachilleratos, donde pasa el mismo problema educativo, específicamente con la transmisión de conocimientos a través de la televisión como medio didáctico en el proceso de enseñanza-aprendizaje. 

3). Acercamiento de la educación a distancia en la actualidad:
solución a un estudio de caso
Nuestro autor menciona que para medir el impacto generado en la educación a distancia es a través del estudio de la eficiencia terminal de los egresados de educación superior a distancia. Aquí, el Dr. Gustavo Andrade detecta el problema y al mismo tiempo propone una posible solución para resarcir esta problemática. Es decir, en la educación superior no existe el seguimiento a egresados y menciona tres posibles preguntas que puedan contestar esta situación: 1). ¿Cuántos alumnos egresan?  2). ¿Cuántos de ellos se titulan? y 3). ¿Cómo se incorporan a la vida profesional los egresados?, estas tres preguntas las aplicaron para conseguir información acerca de los alumnos que cursan educación superior a distancia, los primeros informes y resultados fueron aportados por la Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia (cuaed) de la UNAM.[2] Nuestro autor menciona, que en la primera generación de 256 alumnos del 2005 que iniciaron sus estudios de educación a distancia sólo 15 cumplieron con los requisitos de egreso.[3] Así, para el 2011 detectaron que el número de alumnos titulados era menor: sólo tres personas se titularon: dos de psicología y una de ciencias políticas.[4]  
         Bajo esta situación sobre los egresados que nos menciona nuestro autor, propone una gráfica de pastel donde detecta seis categorías de alumnos que cursan educación a distancia, desde alumnos regulares hasta alumnos sin créditos.[5]

4). Las posibles alternativas de solución a corto y largo alcance.
La necesidad del uso de la web 2.0
El Dr. Gustavo Andrade en su artículo no nos deja con las manos vacías, propone alternativas para solucionar el problema de la educación a distancia: es decir, propone un análisis a las principales generalidades dentro de este tipo de educación, entre otras cosas, apunta nuestro autor que este tipo de estudios y propuestas de medición permiten visualizar y apuntar a reformar las políticas educativas a distancia: esto no lo hay. Hay un vació total sobre este tipo de temas. Además, apunta que estas instituciones de educación superior pública en el país deben de tener sus rasgos y linealidades organizacionales, de comunicación, de la práctica educativa a distancia en la práctica real, no en la retórica de la situación o problemática a estudiar, sino, de hacer uso y apropiación de las tecnologías de la información y comunicación entre maestros y alumnos. Pero principalmente de crear reformas profundas organizacionales teórico-práctico en la enseñanza-aprendizaje basadas y mediadas por las TIC.

Aquí, bajo estas propuestas, nuestro autor despega bajo una descripción sobre las ventajas, desventajas y las diferencias entre la web 1.0 y la web 2.0. Donde hace hincapié en la necesidad de la utilización en las instituciones de educación superior que imparten educación a distancia sobre el uso de esta última, porque permite entre otras muchas cosas de interacción digital: la agrupación y colaboración digital entre alumnos y docentes, de las nuevas formas de comunicación, lenguaje y escritura en las redes sociales digitales, así como la interconexión en tiempo real entre los usuarios.



Nuestro autor el Dr. Gustavo Andrade señala sobre la web 2.0:
         -Las interacciones de grupo e interpersonales implican el uso del lenguaje (como proceso       social) en la reorganización y modificación de las estructuras de conocimiento y     comprensión de cada persona, por lo que el aprendizaje es simultáneamente un fenómeno          social y privado.
         -Aprender colaborativamente implica intercambio entre pares, interacción entre iguales y      capacidad de intercambio de roles, de tal manera que diferentes miembros de un grupo o       comunidad pueden desempeñar distintos roles (alumno, profesor, documentalista, gestor de         recursos, facilitador) en diferentes momentos, dependiendo de las necesidades.[6]  


En este orden de ideas, lo que propone el Dr. Gustavo Andrade es la utilización de la web 2.0. Sin duda alguna, bajo el apoyo técnico pedagógico de las instituciones educativas de educación superior.

5). Conclusiones 
Manuel Castells y Michael Gibbons apuntan lo que Gustavo Andrade señala, es eso precisamente, a las nuevas funciones docentes frente a la educación superior a distancia de calidad, a mejorar las competencias y habilidades digitales de los alumnos, a proponer proyectos sobre el uso, apropiación e impacto de las tecnologías de la información. La sociedad del conocimiento o sociedades de la información, es eso precisamente, lo que reitera nuestro autor, a las nuevas dinámicas de la producción del conocimiento a través de la educación a distancia y/o presencial. No obstante, devolver a los alumnos y a los maestros sus espacios físicos, pero también sus espacios virtuales, bajo tres principales pilares: 1). Lineamientos organizacionales, 2). Apoyo técnico pedagógico y 3). Del apoyo de administración interna de las instituciones de educación superior. Todo esto bajo dos factores 1). La visión remedial de la educación a distancia para resarcir el rezago educativo y 2). La visión ampliada, es decir, que la educación no sólo se imparte en el aula, sino, que es un aprendizaje fuera de ella y de la civilidad que se da entre nosotros a lo largo de la vida.




[1] Revista digital: Reencuentro, núm. 62, diciembre, 2011, pp. 20-29.
[2] Según Gustavo Andrade, esta información no es de acceso público, sólo existen expedientes de la eficiencia de las trayectorias académicas de los alumnos. Esta información queda resguardada por los órganos administrativos internos de las facultades y escuelas o de cualquier órgano de comunicación como la prensa en medios impresos y digitales. 
[3] Zubieta, Cervantes y Zamora (2009), en Díaz, Gustavo. 2011, p. 23.
[4] De acuerdo con las fuentes de comunicación interna de las facultades (Notimex, 2009; cuaed, 2011;
SUAyED, FCPyS, 2011).
[5] Para una revisión más profunda de las categorías de los alumnos puede consultar el siguiente link: Disponible en: http://www.redalyc.org/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=34021066003 donde nuestro autor desarrolla una tipología de los alumnos de acuerdo a su situación académica.
[6] Gustavo Esteban Andrade Díaz, La educación superior pública a distancia en México..., pp. 20-29 Disponible en: http://www.redalyc.org/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=34021066003 consultado el lunes 28/05/2018 a las 13:18pm.

El temblor



Carlos González Guzmán
Todo ocurrió un poco antes del alba, como a las 4 de la mañana, uno que otro del pueblo estaba ya despierto.
De repente se empezó a mover la tierra y a caer las cosas del trastero, nos asustamos muchísimo. Salimos corriendo al camino, hasta la cuna se quedó moviendo, pero la niña ni siquiera se despertó, mi mujer la agarró entre sus brazos, la envolvió con la cobija y salimos disparados como cuete.
Mi compadre Pedro salió también corriendo y nos juntamos con los otros vecinos, estaba haciendo frío, pero del susto ni lo sentimos, estábamos en calzones, las mujeres en paños menores y los niños chintulos.
A nadie le pasó nada, todos estábamos bien asustados eso sí para que se lo voy a negar. Las mujeres temblaban de puros nervios más que de frío. Ahí nos quedamos un buen rato, todos espantados hasta que decidimos ya con más claridad revisar casa por casa entre los hombres. Las mujeres no querían entrar y los niños entre asustados y con frío se abrazaron a sus mamás y ni quien los moviera.
De las casas vecinas ninguna se salvó, las paredes estaban abiertas con rajadas como de dos dedos de ancho, se podía ver a través de los adobes. Y los techos estaban pandeados o ladeados, pero todos afectados. Así le pasó a la mayor parte del caserío del pueblo.
La más afectada fue la Iglesia, unos dijeron que, por ser muy vieja, doña Rosita la más antigua del pueblo juramentó que porque los hombres no éramos lo suficiente creyentes, que no teníamos fe cristiana, que había muchos borrachos y que por esa culpa el diablo se estaba riendo del pueblo entero porque ahora si no había donde ir a misa.
Ninguno de los dos santos se había salvado, ni la virgen oiga usted. El pequeño campanario improvisado que teníamos y la torrecita habían caído sobre la parte principal de la iglesia y aplastado todo.
Ese fue el ruido que oímos me dijo mi compadre, cuando fuimos a recorrer el pueblo y nos paramos a ver la iglesia derrumbada. Sí compadre, le dije, nosotros también lo escuchamos, pero en ese momento no supimos que había sido. Tu comadre se asustó tanto que empezó a llorar y mis chamacos se espantaron más.
El cuarto del padre quedó entre los escombros, su cuarto estaba mero abajo del campanario, ni siquiera pudimos sacar su cama ni su ropero.
Días después cuando llegó la ayuda para saber que nos había pasado, el representante del gobierno nos preguntó si el padre tenía algún perro, le dijimos que sí, que aun cuando vivía solo, tenía un gato negro al que doña Catalina le daba de comer.
Doña Catalina también le dijo que la noche anterior al temblor, le había dejado de comer al animalito y de seguro se había muerto al caerle encima la iglesia.
Fue entonces que el representante nos dijo, después de platicar con doña Josefina la curandera, que mejor juntáramos leña y le prendiéramos lumbre a los escombros porque el olor a carne descompuesta iba a traer enfermedad al pueblo y que mejor sanáramos el lugar con fuego. Que era lo mejor porque la ayuda para quitar los escombros y sacar al animal muerto iba a tardar mucho si es que llegaba.
Al día siguiente después de que había recorrido el pueblo, sus caminos, la iglesia, la escuelita y haber anotado en un cuaderno todo lo que había ocurrido, el representante de la autoridad montó en su caballo y se despidió de todos después de leer un papel donde había escrito; que no había fallecidos, que la escuela tenía que reconstruirse, la iglesia se había derrumbado, ninguno de los caminos había sufrido daños, la cosecha no había sido afectada y que de las casas más de la mitad estaba en malas condiciones y que se iba a necesitar alguna ayuda del gobierno.
No ponía cuando iba a llegar esa ayuda, ni en qué consistiría, porque dijo que se estaban recorriendo todos los poblados del Estado y cada representante ejidal le iba a llevar su reporte a su presidente municipal para que éste los revisara los firmara y le llevara su solicitud al señor Gobernador. Éste iba a llevar las listas a nuestro presidente para que a su vez revisara las necesidades más apremiantes y él como máxima autoridad de la nación diera los dineros para reparar los pueblos.
Nadie dijo nada.
Nos miramos unos a otros y el representante se fue.
Yo creo que nadie habló por la tristeza, por el cansancio de ayudarnos a sacar entre todos, las cosas que pudieron salvarse, porque en el fondo sabíamos que esa ayuda no llegaría, por lo desolado que se veía San Pedro Tlacahualli, con las cosas afuera, los techos maltrechos todos amolados, las mujeres paradas a media calle y los niños entreteniéndose con la tierra, los palos caídos y las piedras del camino.
No fíjese usted, no nos dejó ningún papel, ni copia ni nada de lo escrito.
II
Como el olor a muerte empezaba a inundar el pueblo, según nos instruyó doña Josefina, comenzamos a llevar leña y apilar troncos secos y yerba alrededor de la iglesia, le metimos ocote por todos lados y le prendimos fuego en varios lados. Todos nos quedamos mirando como el fuego iba quemando todo y se levantaba la lumbre como si las llamas se quisieran ir al cielo y llevarse al animalito con ellas.
Las mujeres empezaron a rezar y a cantar cantos de mucha tristeza y amor a Dios. Los niños se quedaron cerquita de ellas con sus ojitos bien tristes, algunos empezaron a llorar.
Nosotros nos quitamos los sombreros en silencio, por respeto y con un sentir como de mucha tristeza, como si fuera el propio funeral o el entierro de nuestro pueblo.
III
Como a los quince días llegó la profesora Carmelita, fue la única alegría que nos llegó en esos días.
Al vernos a media vereda con las cosas amontonadas debajo de caidízos que habíamos levantado al lado de cada casa hechos con troncos y tapados con hojas de mata de plátano, nos dijo; me da mucho gusto que ante la desgracia se hayan unido para levantar sus techos y tener donde guarecerse del frio y la lluvia.
Ustedes siempre han sido una comunidad muy unida, sabía que no se iban a quedar de brazos cruzados, no había podido venir porque también mi casa se afectó y tuvimos que sacar los muebles que pudimos rescatar y buscar donde quedarnos. Mi mamá se espantó mucho y mi papá se enfermó tanto que ya no quiere vivir en la ciudad, dice que mejor nos viniéramos los tres para acá, así por lo menos estaríamos juntos.
Su presencia y sus palabras nos alegraron mucho, estábamos seguros de que llegaría, aunque nadie decía nada, pero yo lo sabía porque con su silencio todos teníamos la esperanza guardada en el pecho de que tenía que llegar.
Los niños se pusieron también muy contentos, había llegado su profesora, la querían como si fuera su mamá, aunque claro estaba muy jovencita, pero era muy cariñosa con ellos y les tenía mucha paciencia para que aprendieran las letras y los números.
En las tardes los juntaba y les enseñaba cantos y les platicaba historias muy bonitas, hasta a nosotros los mayores nos gustaba ir a oírla. Sacábamos los tablones que servían de asiento a los niños y nos sentábamos afuera de la escuela junto a la ceiba, ahí se nos pasaba la tarde hasta ya como a las 8 de la noche que empezaba a oscurecer.
Decía que era como ir al cine, sólo que teníamos que imaginar lo que nos platicaba, escuchamos muchas historias, ella sabía mucho, según la fecha nos platicaba de la revolución, de la independencia, del día de muertos, del día de la madre o del padre.
El día del niño nos íbamos todos a sembrar árboles para que nuestros hijos los cuidaran y aprendieran a quererlos y respetarlos.
La maestra nos guiaba según las fechas y nos iba indicando que se celebraba, decía que así cuando los niños se fueran a estudiar a la ciudad sabrían que fiestas se celebraban en todo el territorio, y no se extrañarían de las costumbres nacionales. Así la íbamos pasando todo el año entre historias, cantos y fiestas.
IV
El 11 de abril se hacía comida, era el cumpleaños del padre. Le gustaba comer lo típico de la región. Les pedía a las mujeres que le prepararan una gallina en tlaltonile y la acompañaba con tamalitos de frijol en hoja de cozamalo, en lugar de tortillas. La profesora nos explicó que la palabra Tlatonile estaba formada por la palabra “Tlatoani” que significa Rey, y la palabra “molli” que quiere decir salsa. En el pueblo sólo sabíamos que el tlatonile era un mole hecho con ajonjolí o pipían, chile ancho, chile comapeño y pollo, y que lo comíamos desde chamacos.
Ese día la iglesia estaba abierta todo el día, el padre aprovechaba para los bautizos, confirmaciones, bodas y lo que se necesitara.
La mayoría de los días la iglesia estaba cerrada. El padre acostumbraba a llegar dos o tres veces al año según sus trabajos y compromisos nos decía. Sólo ese día nos lo dedicaba completito, llegaba una tarde antes y se iba al día siguiente antes de que entrara la noche.
V
Nos tardamos un tiempito en levantar de nuevo las casas. No fue tan difícil porque la profesora Carmelita nos organizó como lo había hecho cuando llegó y levantamos la escuela.
Las casas se hicieron todas iguales, primero nos dedicamos a hacer los adobes, después a escoger y cortar árboles, unos gordos para usarlos como horcones y otros delgados y derechos para atravesarlos y colocar el techo de tejamanil y palma.
Las puertas y las ventanas las hicimos iguales pero cada uno las pintó del color que quiso. Bueno más bien pintamos los barrotes de las ventanas hechos de tronquitos del color que las señoras nos iban diciendo, aunque no hubo muchos colores de donde escoger, jajajajajaja.
Le presumiré que también pusimos fogones, quedaron afuera, atrás de las casas. Eran unos cajones de madera como de un metro por un metro, en la parte de abajo del cajón le pusimos piedritas y encima le metíamos la leña por un cuadro al frente en medio de la caja para soplarle a la lumbre, encima de la leña hasta arriba, le pusimos un comal grande de barro sostenido por tres piedras. Los cajones estaban montados sobre cuatro patas también de madera con troncos gruesos, nos quedaron muy buenos, las señoras estaban contentas porque ya no se humeaba la casa.
Figúrese usted que también construimos unos escusados, eran de hoyos profundos como de 5 metros de hondo dentro de una casita de adobe. Tenían dos asientos. Estaban a un lado de la casa como a 10 metros de distancia, así lo ordenó la maestra, aunque algunos no querían hacerlo así al principio, al final quedaron iguales para todas las casas.
Hasta a las que no se habían caído les hicimos también su escusado y su fogón.
También afuera dejamos un lugar para apilar la leña protegida por un caidizo de palma, la leña apilada servía como de pared al fogón para que no se apagara con el viento.
La casa de la profesora fue la que quedó más bonita, claro era la Profesora, usted sabe.
Su casa era más grande o bueno quiero decir que los dos cuartos eran más grandes. Uno iba a ser para sus papás y otro para ella, era igual que las nuestras, pero ella le puso un jardín en el frente porque decía que a su mamá le gustaban mucho las flores. Las señoras le copiaron la idea y poco a poco todas las casas del pueblo se fueron llenando de jardines y flores de colores y árboles frutales y de sombra.
VI
No oiga usted, el padre no regresó.
Bueno vino solo una vez y cuando vio que el pueblo estaba muy amolado y la iglesia derrumbada, dijo que le avisáramos cuando tuviéramos otra iglesia para que pudiera pedir permiso para regresar. Nadie dijo nada, ni siquiera le comentaron de su gato porque ni eso preguntó.
En silencio el mismo sintió, yo creo, que lo dicho no había sido del agrado de la gente y se montó en su mula y se regresó por donde había venido.
Cuando la profesora se enteró no comentó nada, dejó pasar lo sucedido y así se fueron pasando los días y los meses.
Nadie volvió a decir nada de la iglesia, el pueblo se empezó a llamar Tlacahualli, quitándole el San Pedro. A los niños les pareció normal crecer con ese nombre.

VII

Don Pancho junto con don Matías por ser los más antiguos de la comunidad empezaron a cooperar como Guías del pueblo, aunque también le pedían su opinión a doña Luz y a doña Rosalía sus esposas y a la tía Martha que, aunque vivía sola todavía se le veía ir por leña y lavar en el río, aunque ya tenía como sus 80 años.
Entre ellos anotaban casorios, registros de nombres de nacimientos y todo tipo de celebraciones, mismas que cambiaron mucho porque poco a poco fuimos recuperando tradiciones antiguas y costumbres olvidadas, como la siembra del nombre, pedir permisos a la tierra para cortar un árbol, sembrar o para levantar las cosechas, orar a los cuatro puntos para agradecer al viento, a la lluvia, al sol y a la tierra por la cosecha cuando era abundante, pedir a la tierra y a la naturaleza que recogiera a algún difunto por enfermedad cuando doña Josefina no podía hacer ya nada por la salud del enfermo y así como esas, otras cosas comunes cambiaron también.
¿El panteón? Ahora que me lo pregunta, fíjese usted que quedó lleno de flores ya que en cada tumba lo que más se ponía eran flores. La costumbre de poner cruces se fue olvidando, así que, aunque no fuera día de muertos se veía bonito; claro que por esos días de muertos el arreglo se complementaba con la comida y la música y todos íbamos al panteón y se volvía como el patio del pueblo, como el día de fiesta más importante para nosotros.
La primera mujer en morir, en esa nueva época, digamos, fue doña Rosalía, ya había aguantado enferma un buen tiempo, un día doña Josefina y la tía Martha dijeron que ya nada se podía hacer y le recomendaron a su esposo que le cumpliera su voluntad, así que al atardecer don Matías la llevó a lo más alto del cerro en la explanada y ahí la acompañó a buen morir como ella quería, entre los árboles, los montes, las flores, los cantos de los pájaros y las mariposas. Era una tarde a media sombra con un viento suave que sopla del lado del río en esa época de marzo y se miran los cielos azules con poquitas nubes, una tras otra, parecía como si fueran acompañando a la difunta hacia su destino.
Al otro día temprano regresó don Maty cargando el cuerpo de la finada ya casi sin peso, venía tranquilo, aunque muy triste de la cara y con el cuerpo cansado como de viejo, de ahí no duró mucho, iba a ver a doña Chalía todos los días, platicaba con ella y yo creo que le decía que ya no tardaba, porque al poco tiempo murió, no duró ni un año, a él lo enterramos en la misma fosa. Entre mi compadre Pedro, su hijo Odilón y yo, nos encargamos de abrir la tumba y ponerlos juntos. Eso sí con mucha flor que entre todos cortamos porque eran muy buenas gentes con todos.
Su casa se le quedó a Ceferino que ya pronto iba a unirse con la muchacha de don José, una jovencita muy trabajadora y muy buena con los niños, tanto que la maestra la pidió al pueblo para que le ayudara en la escuela y Rocío, que así se llamaba, le ayudaba con los cantos, los bailables, la revisión de los quehaceres de los chamacos y la limpieza de la escuela.                           
En lugar del difunto Matías y doña Rosalía se quedaron don Ramón y doña Consuelo también de la vieja camada. Ellos tenían tres chamacos buenos para el campo y la carpinteada cuando se juntaban con los hijos de don Mario hacían un buen grupo porque éstos le hacían a la albañilería y la pintura así que en el pueblo no les faltaba trabajo ya fuera para arreglar una casa o para construir una nueva. Eran nuestro orgullo oiga usted y ellos hacían su labor contentos.
VIII
Yo creo fíjese que el temblor nos hizo como una familia grandota, como que de repente nos sentimos como solos como huérfanos y sin nadie que viera por nosotros y de ahí arrancamos para acompañarnos y volvernos como más unidos como más familia digo yo.
Ha sido muy curioso porque aparte de los papás de la maestra Carmelita no volvió a llegar ningún fuereño, las noticias del mundo venían cuando la profesora tenía que hacer algo en la capital, de ahí en fuera sólo algún material que se fuera a necesitar, pero nada más.
Sí, más o menos por esos tiempos fue. No recuerdo bien la fecha, pero fíjese yo ya tengo mis años, ya me tengo que guardar del frío. Ya no aguanto las madrugadas como antes y esto que le platico ocurrió cuando yo era chamaquito.
Ándele así fue, ese temblor nos cambió la vida como usted dice.
Si como no, hay algunos recuerdos, si va a visitar la escuela, en la pared del frente encontrará una foto de la maestra, la tomó un señor que se llamaba Emilio, era nuestro fotógrafo oficial digamos, aunque más bien era el único que sabía cómo manejar su aparatito.  Tomó pocas fotos, fíjese usted porque después de que murió fue un problema sacar las fotos, nadie tuvo la curiosidad de aprender.
IX
No, fíjese usted, nadie volvió a preguntar por la iglesia o por el sacerdote, como que poco a poco nos fuimos acostumbrando a vivir sin eso.
Sí claro, el respeto lo dejó arraigado la maestra Carmelita y los mayores, como les quedó a los grandes pues los chicos lo aprendimos, así como se aprende a trabajar o a ayudar a alguien de la familia.
Pues sí, si usted lo quiere ver así, así fue, nos fuimos cambiando y no llegó ninguna religión, como que no la necesitamos fíjese usted.
No, nadie se molestó, le digo que tal vez porque el padre aquel como que se portó un poco mal con nosotros, no cree usted.
A sí eso sí, todos respetamos las reglas del pueblo, ¿el que no las cumple? Pues no me acuerdo de alguien que no las haya querido cumplir, hubo quienes se fueron del pueblo, hubo también quienes trataron de mandar mucho, pero los ancianos no los dejaron y unos se amoldaron y otros le digo que se fueron.
No, deveras, no nos ha hecho falta, nadie extraña lo religioso, a mi hasta se me olvidaron los rezos y los cantos.
X
Sí con todo gusto, le digo que estamos aquí cerquita.
Sí, claro que sí, si me espera usted a que termine mi labor, yo lo llevo.
Ándele pues, siéntese usted a la sombra de esos duraznos, ya casi no me demoro y con mucho gusto lo llevo a mi pueblo.
Sí Tlacahualli, así se llama.
Sí claro, no se preocupe ya le dije, mañana temprano yo mismo lo encamino para que encuentre el camino de regreso.
Sí señor conozco las veredas por donde dice que se perdió usted. 

Chamilpa, Mor. 10 de octubre de 2017