jueves, 8 de agosto de 2013

EL AMANTE Marguerite Duras Pasión abrasadora


                                                       
                                                                                  Aurora Ruiz Vásquez

Releer un libro nos muestra la posibilidad de encontrar cosas nuevas que a la primera lectura se nos escapan, por lo que este acto es recomendable. Recordándolo, al revisar mi biblioteca tropecé con la novela corta El amante de la escritora francesa Marguerite Duras (1914-1996) publicada en 1984, y no dudé en devorar sus páginas de las que tenía vagos recuerdos gratos.
La autora, nació en 1914 al principio de la primera guerra mundial, de padres franceses,  reconocida mundialmente por su obra narrativa, destacó como dramaturga y guionista. A los cuarenta años de distancia de publicar su primera novela, aparece  El amante que se edita en veinte idiomas y es  merecedora del premio Concour. Otras obras maestras son El hombre sentado en el pasillo y El mal de la muerte.  
El texto del libro no es extenso (145 páginas.) y de una prosa fluida y bien cuidada, llena de poesía. No se estructura en capítulos, sino en bloques con frases y párrafos cortos según aparecen en la memoria, lo que resulta interesante. La autora es la protagonista y narradora, utiliza la primera y tercera persona como para esconderse en ella.  Su estilo es especial al no utilizar el diálogo directo, sino que emplea el  verbo infinitivo “decir” en todas sus inflexiones (diálogos dirigidos)  Los temas recurrentes en sus obras son la soledad, el amor y la muerte, así como sus deseos de liberación.
En la novela El amante,  la autora se explaya relatando  las condiciones adversas  reales en que vivió su infancia y adolescencia atormentada por el amor, el odio y el deseo.
Tenemos ante nosotros una historia extraordinaria cargada de erotismo, basada en la realidad, reflejo novelado de lo ocurrido a miles de seres humanos a lo largo de los años veinte.
Se trata de una adolescente francesa de quince años muy bella pero pobre, nacida en Saigón, cuya infancia y adolescencia la pasa en Indochina  y más tarde regresa a Francia, tierra natal de sus padres         . Tiene apenas quince años y medio cuando cruza miradas con un rico joven chino de veintiséis. Ella, provocativa, acepta subir a su limusina que la conduce a un departamento donde se desborda el amor de él y el deseo de ella, transformándose en  amante incondicional, donde se entrega con  la pasión intensa que buscaba.
La chica procede de una familia desintegrada que era un desastre: el padre muerto, cuando ella tenía cuatro años, la madre maestra, media loca, dos hermanos, uno vago, ratero y asesino, preferido de la madre; el otro débil, lleno de miedos y desvalido, la jovencita inteligente, estudia y anhela ser escritora. Son pobres pero dignos, la mamá quiere guardar las apariencias.
Cuando la madre se da cuenta de la conducta de su hija, piensa en la deshonra a la familia,  motivo por el que la golpea a muerte, pero a la vez, piensa que su niña podría generar dinero a la casa y fomenta la relación del rico chino de Cholen al que no quieren ni hablan, pero sí aceptan sus comidas en lujosos restaurantes.
Marguerite vivió de prisa y pronto maduró y envejeció. “A los dieciocho años ya era demasiado tarde, cuenta que tenía un rostro macerado por arrugas prematuras” Cuando su hermano menor al que quería de verdad, murió, pensó separarse de la casa y lo hizo en 1942 para olvidarse por completo de ella. La pobreza extrema, el desamor de la madre y hermanos y la no aceptación de la relación entre el chino y una blanca, fueron las razones detonantes de su actitud emancipadora.
La separación irremediable de los amantes destrozó sus vidas, sin   embargo, a través del tiempo y la distancia ese amor perduró; volvieron a escuchar sólo las voces diluídas, deshilvanadas de ese amor . Ella, mujer impetuosa y obstinada  terminó aniquilada por los efectos del alcohol y murió a los ochenta y un años.
La lectura de la obra me ha cautivado porque muestra una realidad oculta que pasa inadvertida. Una historia de iniciación o aprendizaje donde los adolescentes empiezan a conocer el placer y en este caso, ella prematuramente sobreexcitada, una mujer que empezaba a serlo,  pero que tuvo el valor como escritora, aún siendo mujer, de desafiar al mundo enfrentándose  a la época  y tratar temas que escandalizaban,  pero que encontró en ello un bálsamo a sus heridas. Su vida privada quedó plasmada en sus obras.
Por otro lado, dentro del estigma de la raza judía, era inconcebible la unión de un blanco con un chino, eran amores ilícitos, ellos lo sabían sin esperanza y decían  “nuestro amor podría  llevarnos a la cárcel”.
La prosa de Marguerite Duras tiene un equilibrio expresivo de calidad estética, aborda el erotismo como concepto universal profundo, la consumación del amor y el destino de la mujer, donde vivencias familiares  marcan a la protagonista para siempre, sobre todo, el abandono maternal.
Leer la novela El amante y adentrarse en ella, es disfrutar emociones de amor y rebeldía, ante las injusticias originadas por prejuicios sociales,  que nos llevan a comprender situaciones vitales.

                       
                                                           Duras Marguerite (2003) El amante
                                                                       México Tusquets Editores



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